Amores de tejado

Un nuevo comienzo

— ¿Estás seguro de esto? ¿Está bien que Cat Noir se exponga tanto sólo para divertirse? Van a creer que eres un flojo.

— Vamos, será divertido, Plagg. Además siempre estoy pendiente de salvar a París junto a Ladybug, tengo derecho a distraerme de vez en cuando, ¿no?

— Si tú dices…

— Sólo iré a jugar paintball con Marinette y sus primos hoy. Fue algo que acordamos durante la boda.

— Hm…y yo que pensé que sería una cita.

— ¡¿Ci-cita?!

— Claro, ustedes ya son novios, ¿no?

— ¡¿Qué?! ¡P-pero claro que no!

— ¿Cómo que no? ¡Tú mismo dijiste que ya la has besado!

— S-sí…pero…

— Oh, ya veo, ya veo; en verdad no quieres estar con esta niña pero te dejas querer por ella, ¿no? Hasta que Ladybug se enamore de ti…

— ¡N-no! ¡No estoy jugando con Marinette!

— ¿Ah no? ¿Seguro?

— ¡P-pues yo…! ¡No! ¡No quiero herirla! ¡Ella me gusta! ¡Yo…! ¿Eh? —se frenó.

"Un momento, ¿desde cuándo me gusta Marinette? ¿En qué momento cambiaron las cosas? ¿Fue sólo por algunos besos? N-no puede ser… Pero… ¿y Ladybug? Estoy seguro de que mis sentimientos por Ladybug siguen ahí latentes…"

— Entonces, si te gusta y no quieres herirla, ¿no deberías decidirte de una vez?

— ¿Eh?

— No creerás que Marinette y Ladybug te esperarán para siempre, ¿o sí? A nadie le gusta ser la segunda opción, R-rrromeo —se fue riendo divertido de sus travesuras, para ir a buscar más queso. Mientras Adrien se quedaba ahí, mirando por su ventana, pensativo.

Se sentía más confundido que nunca, y ahora además tenía que elegir…

"Pero… ¿cómo?"

Cat Noir llegó a la ventana de Marinette, ella vestía unos pescadores estilo militar, y para arriba una polera ajustada, sin mangas y color negra.

— Wuau… —nunca creyó que vería a Marinette en una faceta tan ruda.

"Me gusta…", pensó coquetamente.

— ¿Qué?

— Ah, n-nada. No pensé que te gustara el estilo militar, princesa.

— Bueno, no es mi estilo, pero me será útil este día. ¿Estás listo, gatito?

— Por supuesto, ¡este gato te ayudará a dispararles a todos tus enemigos!

— Jaja, ¿qué pensarían los demás si escuchan hablar así al gran Cat Noir?

— Pues que soy todo un James Bond, jé —musitó confiado.

— O un terrorista… —el de ojos verdosos se rió vencido.

— ¿Vamos a patear algunos traseros pintados, princesa mía? —y así logró hacerla reír a ella.

— ¡Okey!

La guerra de pintura comenzó con fuerza, los bandos se dispersaron y se fueron a lugares estratégicos para defenderse y atacar. Todos estaban en su posición acordada, según el brillante plan de acción de Marinette, quien se había encargado de todo rápidamente, sorprendiendo un poco a Cat Noir. Quien ahora se encontraba tras un gran muro semi-destruido, junto a su princesa.

— Vigila el flanco izquierdo, Cat Noir. Vendrán pronto por nosotros.

— De acuerdo. ¿Alguna vez te he mencionado que me encantan estos juegos? ¡Yo quisiera…!

— ¡Sht! ¡Concéntrate! Vienen cuatro desde mi derecha. A mi señal, salimos por ellos.

— ¿Sabes? A veces eres tan mandona como La-

— ¡¿Listo?! ¡A las 3, salimos! Cúbreme, gatito.

— Jé, siempre, princesa —Marinette contó en silencio con sus dedos.

— ¡Ahora! —así salieron de su escondite, tomándolos por sorpresa y disparándoles a los cuatro del bando contrario.

No pasó mucho tiempo para que el equipo Dupain ganara.

— ¡Ganamos! —chocaron los puños, tal y como Ladybug y él lo hacían luego de ganar sus batallas.

— ¡U-un momento! —Cat Noir cayó en la cuenta y quedó mirándola, sorprendido. Marinette pareció darse cuenta de su grave error— ¡¿C-cómo es que tú…?!

— ¡N-no te sorprendas tanto, Cat! He visto muchas batallas de ti y Ladybug en los videos de Alya, y siempre hacen lo mismo al final —se rió nerviosa—. L-lo hice sin pensar, lamento si te molestó.

— ¡¿Molestarme?! ¡Claro que no, princesa! S-sólo me pilló desprevenido. Pero créeme que si algún día necesito ayuda y Ladybug no puede dármela, vendré por ti para que seas mi compañera. Junto a ti ganaría cualquiera batalla.

Esas palabras hicieron sonrojar y sonreír a Marinette. Pero su momento íntimo no duró mucho pues llegaron el resto de sus primos a festejar la victoria.

— ¡Definitivamente Cat Noir y Marinette hacen un excelente equipo! —anunciaba la otra única chica Dupain dentro del equipo.

— ¡Sí, ganamos gracias a ustedes, chicos! —apoyó otro chico.

Marinette reía contenta, todos se habían divertido mucho.

Ya en el camino de vuelta a la casa, iban conversando de la reciente batalla. Marinette le explicaba las fallas que había cometido el otro equipo desde un comienzo, y él la escuchaba atento y alegre.

— Eres asombrosa, Marinette.

— ¿Eh?

— ¡Es que eres una excelente líder!, eres tan inteligente, y hábil, y gentil, y…y…te pareces mucho a Ladybug —concluyó sorprendido de sus propias palabras, mirándola como analizándola.

"Primero el choque de puños y ahora esto".

— ¡¿Q-qué?! ¡C-claro que no! ¡Ladybug es increíble! ¡N-no puedes compararme con ella sólo por un juego de paintball! —comenzó a reírse nerviosa y a caminar más rápido, mientras él le seguía el pasó sin dejar sus sospechas de lado.

"¿Será posible que ella sea…?"

— ¡Auch! —se quejó Marinette, deteniéndose y tomándose con ambas manos la parte baja del vientre, con notable dolor en su cara.

— ¡Princesa! ¡¿Qué sucede?! —se acercó a ella, preocupado.

— E-es que de pronto sentí un dolor en mi… Oh no… ¡debo ir a casa ahora!

— ¿P-por qué?

— E-es que…yo… —"¡no puedo decirle, me da mucha vergüenza!"—. Sólo confía en mí, ¿sí? Debo irme de inmediato.

— En ese caso —la tomó en brazos cual princesa y comenzó a saltar de techo en techo hasta llegar a la casa Dupain-Cheng. Entraron, ella corrió a buscar algo en su closet que Cat no alcanzó a ver, y luego se encerró en el baño. Al cabo de pocos minutos salió, se veía adolorida. Él la ayudó a llegar a la cama y la arropó—. No entiendo que pasa, princesa, estabas bien hace unos momentos. ¿Te enfermas del estómago?

— No. Es que…hay…ciertas cosas…ya sabes, femeninas…que…duelen y molestan mucho.

— ¿Ah sí? —todavía la miraba como si le hablara en chino, mientras ella se sonrojaba y se ponía nerviosa. Él notó su incomodidad y prefirió dejar de insistir—. No importa, princesa. ¿Puedo traerte algo para que te sientas mejor?

— De hecho, podrías explicarle a mis padres lo que pasó, mi mamá sabe cómo ayudarme en estos casos.

— De acuerdo, vuelvo enseguida —bajó, y tras unos momentos subió de nuevo—. Le dije de tus malestares, ella comenzó a hacer algo como un té. Así que te dejaré en sus manos, princesa.

— Gracias, Cat —él se acercó a su amiga y le besó la frente con cariño—. Nos vemos.

— Que te recuperes pronto, princesa. Hasta mañana.

Cuando iba saltando de vuelta a su casa, volvió a analizar las palabras de la de ojos zafiros.

"No entiendo, ¡si estuvo tan bien toda la mañana! No parecía fingir dolor. Hm… cosas femeninas… ¿a qué se refiere con…? ¡U-un momento!"

— ¡Ah! —casi chocó con un tejado más alto por descuidado— ¡Ahora entiendo! Vaya, que torpe, como no lo pensé antes —se golpeó en la frente.

Definitivamente se notaba la falta de presencia femenina en su vida. Una parte de él se entristeció un poco por ese pensamiento.

"Estaré más atento a ella la próxima vez".

Al día siguiente, Marinette se levantó a duras penas y sin mucho ánimo. Todavía seguía con dolores fuertes debido a su menstruación, al punto de querer sólo quedarse en cama con cosas calientes a su lado. Pero hoy debía hacer un trabajo en parejas con Alya, y no quería dejarla sola haciendo todo. Además, nunca le había gustado mucho faltar a la escuela, después de todo, sólo así podía ver más a Adrien Agreste.

— Pero…

— ¿Qué sucede, Marinette? —le preguntó Tikki, quien ya se estaba metiendo en su bolsito para que salieran de la casa.

— Nada, es sólo que…ya no siento la misma emoción que sentía antes por ver a Adrien.

— Eso es porque Ca-

— ¡Hija, si no te apresuras llegarás tarde! —le gritó su madre desde abajo.

— ¡Ya voy! Vamos, Tikki.

— De acuerdo, pero… ¿estás segura de que te sientes bien? Estás muy pálida, además hoy tienes educación física.

— Sí, pero descuida, cuando salga de la escuela llegaré a descansar de inmediato —sin embargo la kwami no quedó muy tranquila.

El día transcurría lento y doloroso para Marinette, las punzadas de dolor en su parte baja del vientre la hacían querer llorar por dentro. Definitivamente tenía que ir al médico en algún momento para asegurarse de que todo estuviese bien dentro de ella durante esos difíciles días.

La clase de gimnasia comenzó y tras correr un buen rato junto a sus compañeras, Marinette tuvo que parar, mientras se iba a una de las esquinas para recuperar el aliento. Sólo Adrien —quien había estado pendiente de ella todo el día pues sabía de su condición—, se dio cuenta. Se acercó a la chica con ánimo de preguntarle si estaba todo bien. Ella se apoyaba de espaldas a él en la pared, con una mano en su vientre y respirando con dificultad.

— ¿Marinette, estás…? ¡Ah, Marinette! —Alcanzó a sostenerla antes de que la chica se golpeara contra el piso, se había desmayado— ¡Marinette, resiste! —buscó al profesor con la mirada y le hizo señas para que se acercara. Mientras él venía, Adrien seguía hablándole a ver si recuperaba el conocimiento.

Por unos momentos, ella volvió a abrir un poco sus ojos y lo observó, bastante mareada al parecer.

— ¿Cat…Noir…? ¿Eres tú…?

Eso logró sorprender a Adrien hasta lo más profundo de sus nervios. Pero ella se había desmayado nuevamente.

— ¿M-Marinette?

— ¡¿Qué sucede aquí?!

— ¡Marinette, se desmayó! ¡Hay que llevarla a la enfermería!

— De acuerdo —le dio una examinada rápida—. Creo que no es más que un desmayo común; daré unas instrucciones a los demás. Tú llévala a la enfermería por mientras, te veré allá.

— Bien —no tardó más y cual Cat Noir con su princesa, volvió a tomarla entre sus brazos, ante las preocupadas y sorprendidas miradas de sus compañeros. Bueno, digamos que la mirada de Chloé no era precisamente así, más bien parecía que quería que ambos ardieran en el infierno. Causándole una disimulada sonrisita al rubio.

Llegó lo más rápido posible con ella en brazos. La enfermera los recibió.

— ¡Oh! ¿Qué le sucedió? —preguntó ella preocupada, mientras el Agreste ponía a su compañera sobre la cama.

— Es que…bueno, creo que anda con su período y eso la tenía con mucho dolor, probablemente se sobre esforzó en la clase de gimnasia.

— Entiendo. Tráeme esas mantas por favor, lo principal en estos casos es que mantengas a tu novia con una temperatura elevada.

— ¡¿E-eh?!

— Sí, es que como está perdiendo sangre necesita tener más calor en su cuerpo. Ya sabes, mantas, bebidas calientes, cosas así.

— Y-yo…e-entiendo. P-pero… — "¡pe-pero ella no es mi novia!"

— ¿Pero qué, Adrien?

— Na-nada, olvídelo. ¿Ella estará bien?

— Lo estará, sólo necesita descansar, le daré un analgésico que la ayudará —en esos momentos apareció el profesor—. Creo que deben llamar a sus padres para que vengan a recogerla, necesita reposo por hoy.

El rubio no podía despegar sus preocupados ojos esmeraldas de la chica, mientras la enfermera seguía tratando de ayudar y el profesor llamaba.

"¿Por qué siempre te sobre esfuerzas, princesa?", una idea azotó con fuerza su mente. Alguien tan arriesgada y frágil como ella necesitaba con mayor razón a un héroe valeroso a su lado, resguardándola. Aunque ella no lo quiera aceptar.

"No importa, yo la protegeré siempre…"

Ya en la tarde, Marinette descansaba en su cama, y Cat Noir estaba a su lado, vigilando sus sueños. Al menos no había más muecas de dolor en su cara.

En esos momentos, recordó lo que pasó cuando ella se desmayó.

"Cr-creyó que era Cat Noir… ¿acaso sabrá que en verdad yo soy Cat Noir? ¿O fue por la voz quizás?, o…sólo se confundió…". En medio de esa confusión mental, Marinette comenzó a abrir los ojos.

— ¿Cat?

— Hola, princesa. ¿Cómo te sientes?

— Mejor, yo… ¿cuándo llegaste? Recuerdo que mis padres me trajeron y me acosté unos momentos. Supongo que me dormí.

— Llegué hace unas horas, quería asegurarme de que estuvieras bien.

— ¿Eh? ¿Y quién te dijo que estaba mal?

— P-pues…digamos que tengo mis fuentes.

— ¿Cómo que "tus fuentes"?

— No te preocupes por eso ahora, lo que importa es que estás bien —se acercó y le acarició la cabeza, con ternura—. Me preocupaste ahí en el gimnasio.

Eso la hizo saltar, como con algo de susto, él la miró sin entender.

— ¿C-cómo sabes que me desmayé en el gimnasio?

"¡Mierda!"

— Eh…y-ya te lo dije, t-tengo fuentes, muy buenas fuentes.

— Hm… —ella lo miraba sospechosamente mientras él se ponía nervioso. De pronto recordó que ella lo llamó a él y no a Adrien.

— Oye princesa, ¿recuerdas con exactitud lo que pasó?

— ¿Oh? Pues… Estaba corriendo, comencé a sentirme cada vez peor, luego recuerdo que paré y…ya nada.

— ¿Nada más?

— No, aunque lo intente, lo único que recuerdo es que ya estaba con mis padres en un auto camino a casa. ¿Por qué lo preguntas?

— P-por nada, no es importante —musitó disimulando su tristeza, quería confirmar que ella lo divisó a él, y no a Adrien.

"Jé, esto es ridículo, Plagg tiene razón, a veces olvido que somos la misma persona".

Marinette notó esa extraña mirada nada común en él.

— Oye gatito, ¿qué tal una partida de video juego? Me haría bien algo de distracción —"y a juzgar por tu cara, parece que también a ti".

— ¡Claro! ¡No te daré ventaja si eso crees!

— ¡Já! Ni desmayada podrías vencerme, novato.

Llevaban un buen rato jugando, después se pusieron a comer bocadillos, ambos sobre la cama, pero ella bajo las mantas, y a ver una película llamada "Amigos con beneficios". Al principio estaban algo incómodos con la temática, pero después dejaron a un lado la timidez y comenzaron a reírse de los momentos chistosos.

— Oye, princesa.

— ¿Sí?

— Hay algo que te he querido preguntar, pero…no sé cómo hacerlo.

— No te des tantas vueltas, gatito, puedes decirme lo que quieras. ¿No confías en mí, acaso? —le preguntó en broma, pero él se volteó de inmediato a ella y le tomó el mentón para que lo mirara.

— Te confiaría mi vida, Marinette —aseguró de tal forma que las mejillas de la de ojos zafiros se tiñeron de carmesí.

— ¿E-entonces…? —comenzaba a sentirse nerviosa de nuevo.

— Tú… ¿todavía estás enamorada de…Adrien? —esa pregunta la pilló desprevenida.

— ¡¿Eh?! Y-yo… yo n-no lo sé… ¡¿P-por qué me preguntas eso ahora?!

— Porque yo… —se acercó un poco más a ella, pero ahora su mano viajó de su mentón a la mejilla femenina—. Porque… y-ya no me hablas de él, ya no lo mencionas a cada momento como siempre. Y… nosotros nos… ya sabes, nos hemos… —"besado"—. acercado un poco más y… B-bueno, mejor olvídalo, ¿sí? No quise incomodarte.

— N-no…está bien. Es que yo…estoy confundida.

— ¿A-ah sí?

— Sí… —ella sonrió nostálgica un momento, y él la liberó de su contacto—. Antes sólo podía notar lo perfecto que era Adrien en todo sentido, siempre me gustó por sus muchas cualidades, pero… lo que más me gustaba de él era que sabía que dentro de toda esa moda y apariencia de príncipe, había un corazón muy bondadoso.

Esas palabras cautivaron al rubio, nunca había escuchado que alguien hablara así de él.

— Ya veo… —de alguna forma se calmó pero Marinette temió que él pensara que lo estaba rechazando por Adrien, porque ya no quería hacerlo más.

— Sí, él es un buen chico. Pero…tú eres mejor.

— ¿Eh? —la cara de Cat Noir se iluminó como un farol rojo.

— Tú eres más espontáneo y divertido, a pesar de tus malos chistes de gato.

— ¡Hey! —se hizo el ofendido mientras ella reía divertida.

— Mi punto es que tú y Adrien son distintos en muchos…pero muchos aspectos. Pero tú corazón es aún más valeroso y gentil que el de Adrien, y no me había dado cuenta de ello, hasta que tuve que entender que no era yo quien le interesaba a Adrien. Lamento haberme tardado.

— No te disculpes por eso. Yo tampoco me di cuenta antes de lo estupenda que eres, Marinette, hasta que pude dejar de pensar un poco el Ladybug y…darme el tiempo de conocerte mejor.

Esas palabras fueron inesperadas para la Dupain-Cheng, quien lo miró con dulzura y felicidad por escuchar de la boca de Cat Noir y por primera vez que le gustaba ella, tal y como era, como Ladybug y como Marinette.

El rubio le sonrió de vuelta, mirándola con cariño. Se acercó un poco más ella y volvió a colocar su mano en la mejilla de la de ojos zafiros. El Agreste sentía como finalmente se rendía a los sentimientos que tenía por su princesa, su compañera de clases que nunca tomó mucho en cuenta antes, y a quien ahora llamaba su mejor amiga.

— Marinette… ¿Puedo besarte? —susurró casi sobre sus labios, sin soltar sus ojos cálidos. Ella se puso notablemente nerviosa y podía sentir como las descargas electicas viajaban a lo largo de su cuerpo, la sola cercanía del rubio la estaba excitando.

— Cat…yo… —no sabía qué decir, que responder. Quería hacerlo, quería decirle que sí, pero… ¿estaba bien hacerlo?

— Por favor… —ronroneó casi sobre sus labios, una vez más. Marinette cerró los ojos, rindiéndose finalmente y se dejándose llevar por sus instintos más profundos.

— Sí… —susurró a penas, antes de que sus labios quedaran sellados por los de Cat Noir, en un suave y dulce beso. Ella enrollo sus brazos en el cuello del héroe de París, mientras él la abrazaba con su mano libre, por la cintura. Todo comenzó como una suave caricia tímida, y lentamente fue ganando fuerza, hasta que el rubio se hizo camino hacia la lengua de Marinette, para danzar junto a ella mientras sus bocas seguían acariciándose con curiosidad y emoción.

Las horas pasaron así, mientras ellos seguían besándose y demostrándose mutuamente que estaban dispuestos a dar vuelta una página e intentar abrir esta nueva y maravillosa puerta.

Después de todo, ¿qué mejor ciudad que París para comenzar un nuevo amor?

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Hola a todos! espero que les haya gustado este dulce capítulo jiji de aquí al jueves subiré el siguiente c: espero sus comentarios!

Besos!