Hola chicos! Debo decir que traté de subir el capítulo horas antes pero la página no me lo permitía :c espero que comprendan. Es frustrante en verdad, sobre todo cuando uno se esfuerza por tratar de subir en la fecha en que prometió hacerlo.
Sin más preámbulos, ojalá les guste! :D
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Amores de tejado
Un giro inesperado
Su padre había salido de la ciudad esa mañana por una junta importante de negocios, por lo tanto, Adrien era relativamente libre de hacer lo que quisiera por los próximos 3 días. Y eso significaba una cosa en su mente: podría estar más tiempo con Marinette.
"Jé, es curioso como las cosas han cambiado tanto. Antes sólo podía pensar en Ladybug, y aún la quiero y me gusta; pero…no puedo negar más lo que siento por mi princesa".
— Entonces… —apareció Plagg tras él—. Supongo que ahora irás de nuevo con esa niña de coletas.
— Pues sí.
— Y dime, todo esto del noviazgo y esas cosas empalagosas, ¿significan que al fin le dirás que tú eres Adrien? —eso hizo que el rubio frenara de golpe. ¡Había olvidado por completo el pequeño detalle de su verdadera identidad!
— Y-yo…no lo sé… Después de todo, ella siente que Adrien la rechazó, y técnicamente está saliendo con Cat Noir, no conmigo.
— ¡¿Hola?! ¡Tú eres Cat Noir, genio! ¡Achú! —estornudó de pronto.
— Sí, pero ella no lo sabe. Y francamente no sé como reaccione cuando se lo cuente.
— Probablemente te mande a cazar mariposas con How Mouth —comenzó a reírse travieso.
— Gracias —musitó el rubio sarcásticamente, mientras se colocaba algo de perfume en el cuello, pronto saldría para verla.
— Vamos, no seas tan dramático y sólo dile la verdad, después de todo ella te quiere, se nota. Además, si tu encanto no funciona, puedes tratar con el mío, de seguro que mis bellos ojos y grandes músculos la dejan maravillada —comenzó a posar.
— Jé, digamos que no creo que tu encanto sirva mucho en esta ocasión, Plagg —musitó irónico.
— Como quieras, pero recuerda que entre más esperes podría ser peor… ¡Achú!
— ¿Desde cuándo estornudas? ¿Eres alérgico a algo?
— Debe ser esa peste dulce que te pones el cuello.
— ¿Te refieres al perfume?
— ¡¿Perfume eso?! ¿Quieres perfume de verdad? Ve por un poco de camembert y sabrás lo que es bueno para tu nariz.
— Eh…creo que paso.
…
— Marinette, ¿estás segura de que estarás bien sola estos días? Podemos llamar a alguien para que venga a acompañarte —sugería su madre, preocupada.
— Descuiden, no se angustien por mí. Estaré bien y los llamaré seguido. Envíenle mis cariños a mi tía.
— De acuerdo, pero si algo ocurre, aunque sea algo pequeño, nos avisas y vendremos de inmediato, ¿sí? —la abrazó ella, y luego su padre se les unió al gesto.
— Te queremos, hija. Pórtate bien.
— Lo haré, papá. ¡Que tengan buen viaje!
Los padres de Marinette viajaban a China por menos de una semana debido a que la prima mayor de su madre estaba muy enferma. Así que ellos irían a acompañarla y ayudarla unos días.
Marinette sintió la soledad y silencio en su casa, y aunque no le molestaba, era la primera vez que estaría tantos días sola en su hogar, esperaba no extrañarlos demasiado.
A penas volvió a su habitación, se sobresaltó al ver una mancha negra grande afuera de su ventana. Pronto entendió que era él, así que corrió a abrirle.
— Hola, princesa —se abrió paso a la bonita habitación.
— Hola, gatito, ¿qué te trae por…? —pero ya no pudo seguir hablando, pues unos traviesos labios le habían arrebatado las palabras y el aliento, y tan rápido como llegó, se fue aquel beso fugaz— ¡O-oye!
— ¿Qué? —preguntó fingiendo inocencia—. Sólo quería saludar como se debe a la princesa más linda del mundo.
— No te hagas el tonto con tus halagos baratos, gatitos. Mis besos no están a tu disposición cada vez que quieras, ¿entiendes?
— Hm…por ahora…
— ¿Qué dijiste?
— Nada, olvídalo. Por cierto, ¿qué te gustaría hacer hoy? —se sentó cual gato moviendo la cola, esperándola ansioso.
— Pues…no estoy segura. Tengo que ir a cocinar y regar las plantas, mis padres se fueron hoy a China, a ver una tía. Así que estaré sola estos días.
— ¿De veras? ¡Pero qué coincidencia! Este gato también fue abandonado en su solitaria mans- casa. ¿Qué te parece si pasamos estos días en que estamos solos, juntos? —preguntó coquetamente, parándose y abrazándola por la cintura.
— Lo pensaré —bromeó ella—. Por ahora, bajaré a preparar el almuerzo. ¿Qué te gustaría comer?
— ¿Me estás invitando a almorzar, princesa? —la miró ilusionado, ella comenzó a reírse y a bajar de su habitación hacia la cocina.
— Jaja, alguien necesita experiencia con las indirectas. Ven, acompáñame.
— ¡Okey! —Pronto llegaron a su cocina—. No sabía que hacías más cosas además de pasteles.
— Hay mucho que no sabes de mí todavía, gatito, créeme. Entonces… ¿qué prepararé? Mm…tal vez un omelette.
— ¡Mm ¿de veras sabes hacerlos?!
— ¡Pues claro! ¡Prepárate a tocar el cielo con tu paladar! —se puso el delantal y comenzó a cortar distintas verduras y calentar el sartén.
Al poco tiempo, ambos estuvieron sentados a la mesa deleitando ese magnífico platillo.
— ¡Wuau princesa, tienes mano de ángel! ¡Desearía tener tu talento en la cocina!
— ¿No sabes cocinar?
— Pues…una vez puse el pan en la tostadora. ¿Eso cuenta?
— Eh…creo que no.
— Oh, bueno de todas formas lo quemé, así que da igual —le restó importancia, mientras Marinette se reía sin poder parar.
— Puedo enseñarte si quieres.
— ¡¿De veras?! ¡Porque me encantaría a aprender a hacer de tus deliciosas pasteles o galletas! ¡Podría comerlos todos los días!
— Jaja y ahí perderías tus queridos músculos.
— Tss, claro que no, soy indestructible, princesa —besó uno de los músculos de su brazo, mientras Marinette volvía a rodar los ojos y reír.
Cuando terminaron de comer, Cat Noir se ofreció a lavar los platos, así que la de ojos zafiros aprovechó para ir a ordenar un poco su habitación y llevarle galletas a Tikki. Al poco rato volvió y quedó ligeramente sorprendida al ver al rubio ahí…lavando cual caracol.
— ¡¿Sólo llevas 3 platos?!
— ¡E-es que quería que quedaran bien limpios! Y…bueno, en verdad no estoy acostumbrado a hacer estas cosas.
— Un momento, ¡no me digas que es la primera vez que lavas la losa!
— E-en realidad debe ser como la tercera, tal vez segunda y media.
— ¡¿E-es en serio?! —lo miró impresionada, para luego llegar a su lado y cruzarse de brazos como simulando molestia.
— En realidad es más divertido de lo que parece.
— Hm…pienso que deberías ayudarles más a tus padres con las tareas del hogar y no ser tan consentido.
Cat sintió como le clavaban una aguja en el pecho. Ya en muchas ocasiones, Adrien se había sentido un niñito mimado, pero ahora ella entendía que Cat Noir lo era también, ¡y él no quería eso! Pero, por otro lado, si en su mansión lo veían cocinando o lavando platos, su padre era capaz de regañarlo incluso, por priorizar tareas "menores" antes que sus actividades de modelaje y las relacionadas con negocios.
— E-es que…es un poco más complicado de lo que parece. Mi padre no es muy…común y corriente que digamos.
— ¿Y tu madre? —la esmeralda mirada se opacó de repente. Y Marientte lo notó.
— Eso…es aún más complicado. No la veo hace mucho…
— Oh, lamento haber preguntado, gatito —se acercó a él, y como este seguía lavando, lo abrazó por la espalda. El rubio sintió su calor reconfortándolo y volvió a sonreír.
— Descuida, por suerte para mí, ahora tengo una adorable princesa que me hace sonreír siempre —dejó ahí la losa y se volteó para poner sus mojadas manos en las mejillas de Marientte, mientras esta comenzaba a reclamarle y reírse. Finalmente terminó abrazándola—. Te quiero, princesa.
— Y yo a ti, gatito —le devolvió la sonrisa, pero el rubio aprovechó la oportunidad para acercarse a su rostro y rozar con delicadeza sus labios rosa, y formar un dulce y calmado beso. Ella se dejó llevar y enrolló sus brazos en el cuello del chico, profundizando el contacto. Pero al cabo de unos segundos se soltó, sentía que aún le faltaba un poco de confianza para alargar tanto esos gestos con él.
— ¿Qué te parece si vemos una película en el sofá? —le cambió el tema.
— ¡Claro! ¿Qué te gustaría ver?
— Mm… ¡Rápido y furioso 2!
— ¡¿En serio?! —le preguntó esperanzado.
— No.
— Ouh, que mala eres, princesa —le reclamaba cual bebé mientras ella se reía.
— Quiero ver una que me recomendaron mis primas, se llama "La la land".
— ¿Tiene carreras de autos?
— No.
— ¿Mucha acción y peligro?
— Creo que tampoco.
— ¿Sangre?
— Jaja, okey, suficiente. Dale 15 minutos, y luego ves si quieres cambiarla o no.
— Hecho.
Por suerte para Marinette, la curiosidad por saber cómo terminaba aquella historia de amor y música, pudo más que el deseo de sangre y acción de Cat Noir, así que la terminaron.
— ¿Te gustó?
— De hecho sí, no le tenía mucha fe.
— Jaja, a veces es bueno probar cosas nuevas, ¿no crees? Pueden sorprenderte.
— Y…hablando de probar cosas nuevas y sorprendentes… —se inclinó hacia ella con clara intención de volver a aprisionar sus labios, pero Marinette se corrió, sacándole la lengua.
— Já, no creerás que esto será a tu modo, ¿o sí, gatito? —se levantó del sillón, mirándolo triunfante.
— Oh, tienes agallas para enfrentar a este fuerte superhéroe, princesita. No vayas a arrepentirte después —se levantó también y volvió a acercase a ella.
— Insisto, tus maullidos no me asustan, gatito. No dejaré que me robes un beso cada vez que quieras.
— Mm… ¿y si tú también lo quieres?
— Ahí es diferente —comenzó a reír coquetamente, mientras se iba a la cocina a buscar refrescos para ambos.
— ¡Eso no es justo!
— Así es la vida —contestó en el mismo tono lastimoso.
— Oh, no sufras por eso, princesa mía —la siguió hasta abrazarla por la espalda y llegar a su oído para susurrarle coquetamente—. Yo haré que quieras besarme todo el día, todos los días, tal y como yo quiero hacerlo… —comenzó a depositar suaves y delicados besos cortos en el lóbulo de la chica, mientras iba dejando un camino de estos viajando por su mejilla, hasta su cuello.
— C-Cat… e-espera… —decía casi sin ganas y suspirando inevitablemente. Le gustaba recibir esas caricias de su parte, más de lo que alguna vez pudo imaginar.
Lentamente, el rubio colocó una mano en la mejilla contraria de Marinette y fue corriendo su rostro de a poco, para que se encontraran sus labios con la dulzura que caracterizaba a Cat Noir desde el primer momento en que la besó. Marinette se dejó llevar y colocó su mano en el cabello rubio para acercarlo más a ella. Despacio, Cat Noir fue pidiéndole permiso a Marinette para que su lengua se adentrara en aquella cálida y adorada zona, ella finalmente se lo concedió, y la danza de cálidas caricias y besos continuó.
Sin más razón que por falta de aire, volvieron a separarse, y ella se volteó, enfrentándolo.
— Tú eres un voleur de baisers (ladrón de besos).
— Sólo lo acepto si tú eres mi víctima, princesa.
— Esto no se quedará así. Estás advertido —musitó divertida mientras volvía a buscar los refrescos. Y él la seguía con su gatuna sonrisa triunfante.
Luego volvieron al sofá y dejaron la televisión encendida, comenzó una película más lenta y oscura llamada "El silencio de los corderos", mientras el día comenzaba a nublarse de a poco, dándole una atmósfera más oscura a la casa.
Sin darse mucha cuenta, los ojos zafiros y esmeralda se fueron cerrando, hasta finalmente ceder. Ambos se quedaron dormidos en el sillón, abrazados y apoyados en el otro.
De pronto, la transformación de Cat Noir desapareció y Plagg salió disparado de su cuerpo, agotado.
— Ay… ¿eh? —miró a su dueño y a la chica durmiendo en el sofá, sin darse cuenta de nada. Suspiró agotado—. Este tonto mocoso romántico va a matarme.
— ¡¿Plagg?! —escuchó de pronto una vocecita aguda y muy familiar, se volteó. Y desde las escaleras, Tikki lo miraba sorprendida y feliz— ¡Plagg, me alegra tanto verte! —voló hacia él y lo abrazó de inmediato, haciendo que ambos dieran un par de vueltas en el aire. El gatito también le correspondió el contacto, sonriéndole con afecto, como pocas veces se veía en él.
— Ha pasado tiempo, Tikki…
— Demasiado. Aunque estás… más pálido de lo normal.
— Nah, debe ser idea tuya. ¿Estabas escondida?
— Si —reconoció riéndose—. Es que quería ver cómo les iba a ellos —los señaló, y ambos kwamis los miraron.
— ¿Todavía no se dan cuenta de quienes son en verdad?
— No. Y como no podemos involucrarnos, no podemos hacer más.
— Hm…le dije a Adrien que le dijera la verdad, pero tiene miedo que ella deje de quererlo.
— Eso no pasará, Marinette siempre ha querido a Adrien, y cuando se entere que Cat Noir es en verdad él, no podrá seguir negando que ama sus dos facetas. ¿Pero y él?
— Mm…creo que aún no se da cuenta que ella es Ladybug, aunque últimamente ha dejado de hablar de ella. Uf, yo creí que este día nunca llegaría, me dejaba mareado con sus fantasías de Ladybug todo el día —reclamaba.
Tikki comenzó a reírse.
— Marinette era igual con Adrien. Espero que ellos puedan superar todo de buena manera y ser felices juntos. Además… —le tomó la mano a Plagg y lo miró con cariño—. Así podría estar a tu lado más tiempo y sin problemas.
— Sí… —le sonrió él también—. Eso sería mejor que un camembert. ¡Oh! ¡Y hablando de queso! ¡Necesito comer, Tikki! ¡Este niño abusador olvida que debe alimentarme si quiere mantener la transformación y mira lo que pasó!
— Tranquilo, creo que había queso en el refrigerador. Vamos a ver.
— ¡Achú!
— ¿Eh? ¿Acaso estornudaste? —preguntó preocupada.
— N-no es nada, es por el apestoso perfume de Adrien. Entonces… ¿vamos por el queso?
Mientras ellos iban por su comida, el Agreste comenzó a removerse un poco hasta despertar finalmente. Su pánico se hizo presente al notar que ya no era Cat Noir. Despacio se levantó, rogando no despertar a Marinette, finalmente pudo ir a buscar a Plagg. Quien, al oír pasos, salió volando rápidamente de la cocina, en su dirección, dejando a Tikki en la cocina, escondida.
— ¡¿Plagg?! ¡¿Qué haces?! ¡¿Por qué me quitaste la transformación?!
— ¡No fue mi culpa! ¡Tenía hambre, mocoso!
— Oh claro, no habías comido desde la mañana. Lo lamento mucho. ¿Comiste algo?
— Si, descuida. Encontré queso en el refrigerador.
— ¡Pero…!
— No tomé nada más, te lo aseguro. Ahora mejor transfórmate antes de que ella despierte — "antes de que me arrepienta".
— De acuerdo. Gracias, Plagg.
— Sí, sí…
Nuevamente era Cat Noir y por suerte Marinette seguía en el mismo lugar y tan dormida como la había dejado. Volvió a sentarse a su lado, abrazándola por la cintura. Para centrarse de nuevo en la película, nuevamente comenzó a cabecear. Por alguna razón se sentía cada vez más cansado, hasta que el sueño pudo más y se durmió nuevamente.
A los veinte minutos los ojos zafiros volvieron a abrirse. Se dio cuenta de la posición en la que estaban y supo que era la oportunidad perfecta para su revancha. Se levantó despacio, sin despertar a su mejor amigo, y fue a la cocina, sacó un pepino de ensalada del refrigerador, y lo dejó justo donde ella estaba antes.
Ahora sólo quedaba esperar a que despertara. Ella se quedó en la entrada de la cocina para observar todo sin que la pillara.
Al cabo de unos diez minutos, Cat Noir comenzó a removerse de a poco, se refregó sus ojos hasta que se abrieron totalmente. Pero Marinette ya no estaba ahí, sólo había un…
— ¡Ah! —gritó cual gato engrifado y saltó con fuerza al techo, quedando colgado de la lámpara del living, mientras Marinette estallaba en risas— ¿P-princesa?
— Jaja, te advertí que no te metieras conmigo, gatito.
— ¡¿Tú hiciste est-?! —pero sus garras comenzaron a resbalarse— ¡Ah! —volvió a caer, esta vez sobre la pequeña mesita del centro de la sala, en donde estaban los refrescos. Todo terminó revuelto y manchado, con un héroe caído…o mejor dicho, en el piso.
Marinette corrió a ver si estaba bien, sin soltar completamente su sonrisa traviesa. El chico se veía bien, algo enfadado pero con su cabeza y traje manchados de refresco.
— L-lo siento, Cat, no pensé que te asustaría tanto.
— ¿Asustarme? ¡¿Por un pepino?! ¡Pff, c-claro que no! Solo…me pilló por sorpresa, ¡creí que era una serpiente!
— ¿Dentro de la casa?
— E-en mi defensa, estaba adormilado —pero ella seguía riéndose suavemente. Su broma había salido mejor de lo que esperaba.
— ¿Quieres ir a la ducha arriba?
— Por favor —se levantó algo adolorido aún y sintiéndose pegajoso.
— Limpiaré un poco acá y luego te llevaré una toalla, ¿sí?
— Okey, voy a subir.
A penas llegó al baño de la pieza de Marinette y cerró la puerta, su transformación se deshizo bruscamente, cayendo él de rodillas al piso y con dolor en su cuerpo, mientras que Plagg se azotó en el piso, respirando a penas.
— ¡¿Plagg?! —se tiró al piso para acercarse él y tomarlo. Se veía mucho menos oscuro de lo normal y parecía que le costaba mantener los ojos abiertos— ¡Plagg, ¿qué sucede?! ¿Por qué perdí la transf-? ¡Un momento! ¡¿Por qué estoy desnudo?! ¡¿Dónde quedó mi ropa, Plagg?! —comenzaba a entrar en pánico.
— N-no pude…
— ¿Eh?
— Me…siento… m… —finalmente se desmayó.
— ¿Plagg? ¡¿Plagg?! ¡No! ¡Plagg! —sus nervios comenzaban a apoderarse de su cuerpo, ¡¿qué debía hacer ahora?! ¡¿Qué le ocurría a su kwami?!
— Oye Cat, te traje dos toa… —entró Marinette, pendiente de las toallas. Pero las palabras quedaron ahí, en medio del aire, mientras sus ojos zafiros se abrían a más no poder por lo que divisaba frente a ella en esos momentos.
— ¡M-Marinette! —se petrificó también él, tratando se taparse como pudo. Mientras notaba como la chica comenzaba a ponerse roja, tan roja como un tomate.
— ¿A-A-Adr…ien…?
"No puede ser… A-Adrien… ¿P-por qué está Adrien aquí…? y… ¡¿e-está de-des-desnudo?!". Y así, fue la segunda en desmayarse en ese baño en un solo día.
Por suerte para ella, el rubio logró tomarla con un brazo antes de que su cabeza tomara el piso, pero parecía ya flotar en un mundo muy lejano.
— Mierda…
"Ahora sí que estoy en problemas…"
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Jiji los primeros días de la próxima semana se viene el siguiente! Nos vemos c:
