-Después de ver aquella sombra decidí ir a investigar con esperanza de que fuese alguno de mis compañeros-

Pero se encontró con lo que menos se esperaba, con un…

-¿Zorro?, ¿Qué haces aquí? –

Le preguntó con un tono dominante y firme de voz. El zorro se puso en posición de saltar para huir de la presencia de aquel lobo

-¡Espera! –Grito kiba

Corrió rápidamente alejándose de aquel lobo blanco, kiba lo persiguió sin descanso, hasta que llegaron a un rincón sin salida para aquel zorro.

-Espera –Dijo esta vez con calma y con una voz suave para no ahuyentarlo.

El zorro se quedo mirándolo como si quisiese escucharlo.

-¿Existe algún otro lobo en este lugar?

El zorro solo se quedo mirándolo fijamente sin decirle ni una palabra.

-¡Responde! –Dijo exaltado

Se quedó mirando al lobo fijamente a los ojos y lo único que dijo fue:

-Nunca has estado solo –Respondió el zorro mientras se daba la media vuelta y se perdía de vista.

-¡Por favor ayúdame! –Grito kiba desesperado.

Y el zorro entre susurros y sin dejarse ver le dijo:

-Mira a tu alrededor pero deja que te guie tu corazón, el olor de aquella flor que no se desvanezca de ti.

Kiba desesperado busco y busco el rastro de aquel familiar olor pero fue en vano, llego a un ojo de agua clara que quedaba en un lugar donde el no conocía, era hermoso. Tomó un poco de agua pensando en lo que le dijo el zorro, vagó al cabo de un rato por un sendero que él no conocía y decidió ir a explorar.
De pronto escucho unos ruidos extraños que provenían de algún lado y antes de que se diera vuelta una sombra se acercaba a él rápidamente volteó en posición de ataque y antes de que atacara alcanzó a ver que era un lobo.

Cayó sobre kiba con garras afuera y colmillos fieros, en posición dominante. Al darse cuenta que era como ella se alejo rápidamente bajando sus orejas en señal de arrepentimiento.
Kiba sorprendido apenas se levantó y ella se había ido. Sin necesidad de decir nada la persiguió hasta que pudo alcanzarla en una pequeña roca que se asomaba hacia un pequeño acantilado, daba una preciosa vista hacia la luna llena. Ella volteó y al verlo le gruño…

-¡Aléjate! –le dijo agresivamente con la cola entre las patas

-No te haré daño –Le dijo kiba con una voz suave

Ella alzó un poco la mirada y relajándose le dijo en voz baja:

-lo siento –Suspiró
-solo que es la primera vez hace mucho tiempo que no veía a otro lobo

Kiba la miró y le dio una paz al saber que no era el único que estaba solo.

-¿llevas aquí desde hace mucho tiempo? –le dijo kiba

-pues no recuerdo exactamente desde hace cuanto, solo recuerdo que cuando llegue aquí, me sentí muy feliz…

Kiba la interrumpió.

-¿hay otros lobos? – preguntó intrigado

Ella se sorprendió, ya que nunca se imagino que estuviese solo.

-De hecho, eres el primer lobo que veo antes solo era… -negó con la cabeza sonriendo.

-nada dime, ¿Cuál es tu nombre? –pregunto ella

-mi nombre es Kiba –dijo sonriendo

-yo soy Suka – le sonríe amablemente

Un pequeño silencio entre los se propagó.

-¿entonces tú eras el que aullaba hace unos días?- le preguntó

-¿no eras tú entonces? – respondió kiba

-entonces, si no eras tú, y no era yo… Tal vez no somos los únicos que creemos estar solos- le dijo con mucha alegría