9. Cuadrado ¿amoroso?

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Saltaba por los tejados, sin dejar de pensar en todo lo que había hecho con el varón de melena dorada. ¿De dónde demonios había sacado toda energía para hacerlo suyo, para hacer semejante locura? Aún tocaba su pecho y debajo del mágico traje podía sentir lo pegajoso de los resto del semen que yacía sobre este. Tan sólo con ese detalle su rostro ya ardía y sus fosas nasales eran llenadas por el aroma de recuerdo de la eyaculación del chico.

Nunca había algo similar a ese líquido blanquecino. Era una mezcla extraña, tenía su propio aroma y al parecer se diferenciaba de cada chico. Hasta donde recordaba, cuando estuvo con Chat Noir no tenía un aroma que pudiese ser identificable, aunque el haberlo tragado no la ayudaba a recordar con sus narinas. Con Adrien fue un asunto muy diferente, aún lo podía oler ya que lo traía sobre ella.

Tal vez podría compararlo con el cloro con el que su madre desinfectaba la casa o tal vez le recordaba la solución salina con que algunas veces le habían limpiado las heridas de batalla que ocultaba a sus padres mintiéndoles con que simplemente se había caído por simple torpeza en algún sitio.

– Parece que está muy distraída. – Escuchó sobre su cuello.

Se sentía tan perturbada por sus acciones junto a Adrien que no se había dado cuenta que ya no se movía en lo absoluto, mucho menos notó el momento en que el gato negro la había alcanzado ni cuando se le acercó tanto para abrazarle por la espalda y susurran tan provocadoramente.

Por mero instinto cerró sus piernas que aun temblaban por su propia excitación. Tener al de traje negro detrás de ella no la ayudaba, mucho menos si podía sentir con su trasero una fuerte erección que provenía del varón, una que pedía ser tomada rápidamente o se perdería como un salvaje.

– Chat... – Apenas pudo articular palabra.

– Parece que alguien se encuentra muy nerviosa. – Ese gato quería jugar con ella, deseaba poseer una parte de ella. – Mi lady...

– Chat...

Giró su cuerpo, restregándolo con el otro. La ansiedad de continuar, de recibir placer de parte del muchacho le causaba un éxtasis muy diferente al que solía tener con su ahora novio.

El héroe gatuno se negó a besarla, sólo la tomó en brazos y comenzó a andar hacía la Torre Eiffel que no se encontraba demasiado lejos, un par de minutos y estaban sobre ella. La chica no parecía comprender nada a su alrededor, se veía perdida en un cierto placer que fácilmente fue comprendido por el joven.

Acorralándola contra uno de los pilares metálicos del monumento, introdujo su lengua en la boca de ella. No era un beso como los que siempre había dado o recibido, este era un simple frotar de lenguas para poder encender a la mariquita que ya temblaba.

– Mi Lady. – No paraba de repetir aquel apodo cariñoso.

– Mmhhh...

Mientras la mujer se ahogaba en placer, el bajaba sus varoniles manos. Apretaba cada zona del cuerpo torneado femenino, frotaba con ligereza por sobre el traje moteado, bebía los maravillosos gemidos que soltaba la azabache. Sus dedos índice y anular se posaron en la entrepierna de la joven, una que sentía húmeda, palpitante, caliente y ansiosa por recibir la atención del felino que con violencia la tocaba. Ansiaba darle placer a su compañera que no decía nada, sólo gritaba en el Paris nocturno.

Entre cantos de placer, su mente se aturdía más y más, sólo guiándose por las sensaciones que un simple roce le hacía tener. Rogaba porque no parase nunca. Quería uno y mil orgasmos de parte del rubio con antifaz.

Se aferraba al cuello del muchacho, dejando que sus piernas se abran y tiemblen por el tacto tan placentero que recibe; canta el placer que recibe, permitiendo que cualquier que la pueda oír identifique el acto que los jóvenes realizan. ¿Qué pensarían las personas de ver a ellos dos realizando actos tan impropios de los mayores ejemplos a seguir en su ciudad natal? ¡No les importaba! A fin de cuentas eran personas que también cometen errores, personas que se pueden dejar llevar por el placer cuando se les plasca y de la forma que más les agrade.

Aún usando sus respectivos antifaces, en ese momento ellos no se sentían como los héroes con miraculous, sólo eran hombre y mujer. Dos seres que necesitaban de complacerse físicamente, sin tapujos estúpidos de una sociedad que les obligaba a seguir cierta normativa por el puesto que ocupaban en la vida de los parisinos.

– ¡Ah!

La muchachita gritó con fuerza, haciendo que su espalda se curveara casi al instante. Chat Noir había hecho una de las cosas que más le gustaba a la heroína: dar pequeños golpecitos a su entre pierna, dando justo donde se encontraba su clítoris que era poco accesible en esa posición, aunque eso al parecer no importaba demasiado, ella lo sentía con claridad y le encantaba.

El camino al precipicio del orgasmo estaba próximo para ella. Ambos lo sabían. Querían disfrutarlo juntos.

Ladybug abrió el traje de su compañero, quería besarlo, morderlo, dejar la marca de sus uñas en él, aunque con esa ropa sería bastante difícil. Mientras él era más insistente con la atención que daba a la intimidad de la chica, ella lamía y mordía con desesperación la piel blanca del chico que no se quejaba en lo absoluto de sus acciones, solo suspiraba con voz ronca dando a entender que disfrutaba.

No lo pensó demasiado y optó por dejar una marca succionando la parte de la clavícula izquierda de su amigo. Casi al instante, como si se tratase de una perfecta sincronización, la llegada de una enorme oleada de placer la invadió. No quería separarse de él, por lo que le mordió con fuerza haciendo que este siseara por el dolor provocado.

Fue un orgasmos fuerte, pero sumamente corto. Antes de que su mente se aclarara ella ya lo había soltado, dejando que la gravedad la llevara al piso metálico. Su mirada estaba perdida, contemplando las luces brillantes de la ciudad, intentando recuperar un ritmo respiratorio y cardiaco óptimo.

– Preciosa. – Habló el de orejas gatunas sentándose a su lado.

Ambos comenzaron a dormitar, pero la mente de Marinette ya comenzaba a procesar lo que había sucedido. En ningún momento había acordado con Chat que podían hacer estas cosas, bueno... Ya lo había hecho de alguna forma cuando se lo encontró en el pueblo donde vivía su tía, pero en ese entonces no había comenzado una relación Adrien.

Aunque pensarlo más a fondo, olvidando el hecho de que su novio no sabía su identidad secreta significaba que en realidad no estaba siendo infiel porque ella seguía siendo Marinette y estaba con Chat Noir, alguien con quien había acordado que podía estar en el ámbito sexual. Pero el rubio no lo sabía y por ende su compañero tampoco lo sabía.

Espera, para empezar como era que ella como civil le iba a explicar la situación, ¿o su chico sería el que hablaría con el héroe así como se supone que ella había hablado con Ladybug? Vale, esto resultaba más confuso de lo que podía parecer. Bueno, ella podía darle informe del acuerdo con su chico al gatito y de paso podría decirle que este era su secreto o... ¿y si intentaba ser su pareja?

– ¡No! – Exclamó exasperada

– ¿Pasa algo malo mi lady?

– ¡Ah! – Era tonta... – No, nada... Sólo que... Bueno, esto fue un poco sorpresivo, yo venía de ver a Adrien Agreste. Es qué... Bueno, está saliendo con esa chica, Marinette.

– ¡Oh! – El ojiverde la escuchaba atento, con una sonrisa burlona. – ¿Y tú que tienes que ver con eso?

– Bueno, es que él y su novio formaron un acuerdo algo llamativo. Marinette me contó de eso, je, je, je...

– ¿Y eso es?

– ¿Has hecho algo sexual con esa chica?

– ¿Q-qué preguntas son esas? – Sus mejillas parecían dos tomates.

– Ella me lo contó todo...

– ... – Se había quedado sin palabras, era eso posible o...

– Ejem... – Carraspeó un poco. – El punto aquí es que yo puedo tener relaciones con Adrien y tu tienes permitido estar con Marinette.

– Vale, lo capto. Es algo muy simple.

– Sí, pero... – Los nervios querían traicionarla. – Tú y yo...

– ¿Esto?

– Bueno, si no quieres no pasa nada. De todas forma nosotros somos dos personas diferentes a Adrien y Marinette, no tendría nada de malo que estemos haciendo estas cosas.

– Ja, ja, ja, ja... Es muy cierto, es sólo que...

– Comprendo, no lo volv...

– ¡No! O sea... – Tartamudeaba como cuando recién le comenzaba a gustar el modelo parisino. – Yo... ¡Me gusta hacer esto!

La mente del felino se llenó por completo de Marinette. Ladybug estaban comportándose igual, reaccionando de la misma forma ante el tacto de Adrien o de Chat Noir. Se estaba dando un golpe mental, las probabilidades de que fueran la misma persona eran prácticamente del cien por ciento y él hasta hace unos días las visualizaba como dos personas completamente diferentes.

Después tendría que preguntarle a Plagg si había algo que les impidiera a ellos y a los demás el ver las cosas tan obvias como los rasgos faciales o la forma de ser de cada héroe. Era probable que fuese un rasgo mágico que hasta el momento ninguno de los dos conociera y que este se viese debilitado por las acciones sexuales que ambos estaban tomando. Aún no lo sabía, pero quería comprobar pronto su teoría, si era cierta estaba más cerca de la felicidad de lo que él se pudo haber imaginado jamás.

– ¿Entonces?

Se había perdido gran parte de la conversación por pensar sobre la obviedad de las cosas por culpa de la magia de los miraculous.

– No le veo nada de malo a hacer esto, pero creo que Adrien y Marinette deberían saberlo, si a ellos les parece bien que nosotros tengamos algo y eso no afecte sus deseos de también estar con nosotros, yo creo que estaría bien...

Los ojos azules de la fémina que se encontraba frente a él se iluminaron demasiado. En serio se sentía un imbécil por no ver lo evidente. ¿Marinette ya se habría dado cuenta de lo mismo? No lo sabía, pero lo más fácil era comenzar a orillarla a que revelaran sus identidades.

– ¡Gracias!

Ambos sonrieron, frente a frente, como dos personas inocentes.

– Creo que es hora de que cada quien se retire. – Chat sacó su bastón y vio la pantalla del mismo. – Son casi las dos de la mañana y bien dicen que pasando esa hora nada bueno sucede.

– ¿Lo dices por algo en especial?

– Muchas cosas...

Tomándola de la mano se levantó para despedirse, no sin antes darle un pequeño lengüetazo en la comisura de sus labios a modo de despedida.

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¡Tomen su actualización! :v Sólo escribí el cap porque me sentí mal de que los iba a dejar con el aviso feo y pueeeej... No se me hizo muy chido que luego sólo los ilusione y ustedes sufran ewe Sé lo que se siente XD Bueno, creo que al fin me iré a hacer mi tarea que hace una semana que debía entregar ;_; Mátenme plz... Tengan buen día 3