Amor Bilateral
Capítulo 12: A ciegas
Adrien ya no sabía si la próxima vez que viera a Marinette tendría la suficiente fuerza de voluntad como para evitar contarle la verdad pero sobretodo no sabía si podría evitar besarla, estar junto a ella en su forma civil se estaba volviendo tortura ¿Sería que se estaba volviendo masoquista? Sufrir estando a su lado era también algo adictivo, quizás por eso nunca se rindió con ella a pesar de las tantas veces que lo había rechazado como Ladybug. Si, definitivamente era un masoquista del amor.
- Oye muchacho, estás abusando de miii - chillaba Plagg encima de la cabeza de su portador.
- No exageres, Plagg, además desde hace días que te he estado dando triple ración de camembert aun que no vaya a ver a Marinette, así que no te quejes - le regañaba Adrien entre divertido y ya un poco harto de las quejas de su kwami - Toma otro queso y apurate, Chat prometió ver a Marinette hoy -
- uugh, ¿qué te dije de hablar sobre ti en tercera persona? Es irritante - Plagg voló directo al refrigerador a tomar su segunda ración de camembert del día.
Una vez que Plagg hubo terminado su queso, Adrien le dijo que se metiera en su bolsillo para salir.
- Espera ¿no irás transformado? - preguntó el kwami desde su bolsillo.
- No, quiero que la transformación dure más estado con ella, así que ahorraré unos minutos si voy como civil-
- Esa es una buena idea, pero ¿cómo piensas irte sin que tu papá sospeche? - cuestionó el pequeño.
- Mi padre no está, tiene un viaje de negocios... y le dije a Nathalie que iría a hacer un trabajo en equipo cerca de aquí - explicó orgulloso su fantástico plan. - Por deberes es la única manera en que me dejen salir -
- Mira que te estas volviendo experto en las mentiras, muchacho -
- No es mentira...del todo, a fin de cuentas Marinette es Ladybug y Ladybug es mi compañera de equipo -
Adrien le guiñó un ojo a Plagg, quien rodó los ojos antes de esconderse bien en el bolsillo de su portador.
Como siempre, Gorila llevó a Adrien hasta dónde él le indicó; justo un par de calles antes de la casa de los Dupain Cheng, se bajó y le indicó que él le llamaría en el momento en que se desocupara, aun que en realidad su plan era irse solo a casa como Chat Noir, mas vale pedir perdón que permiso ¿no?
Se apresuró a entrar a un callejón y esperó a que nadie pasara para ocultarse entre dos enormes contenedores de basura y ahí transformarse. Después de eso fue fácil para él usar su bastón para llegar a los tejados de las casas y después saltar de uno en uno para poder llegar al balcón de Marinette. Sabía que ella estaría en su casa ya que habían quedado de acuerdo para verse aquel día, así que simplemente golpeteó con los nudillos en la trampilla.
No tuvo que esperar demasiado para poder ver cómo se asomaba la cabeza de Marinette debajo de la puerta, ella le sonrió y lo invitó a pasar. Una vez adentro Chat no esperó un segundo más para poder besar a su novia, fue un beso lento y profundo, uno que hizo suspirar a la azabache entre sus brazos, amaba hacer eso cuando iba a visitarla, saludarla con un beso era el mejor saludo que pudo encontrar para poder expresar cuánto la había extrañado.
- Hola, Chaton - dijo ella al separarse, con las mejillas rojas.
- Hola, Bugaboo ¿Cómo estás? - Dijo él sonriendole como solo él sabía hacer.
- Chat, quedamos en que no me llamarías de la forma en que lo haces cuando soy Ladybug siendo Marinette -
-Pero... Estamos solos, nadie más que yo sabrá cómo te llamo...o lo que te hago - acercó su cuerpo a ella seductoramente para ponerla nerviosa.
Era un truco sucio que siempre funcionaba y no era que le molestara a Marinette, todo lo contrario, le encantaba sentirlo cerca.
- Je, basta Gatito - ella rió intentando alejarlo como solía hacerlo antes, pero no lo logró, Chat intentaba acercarse a su cuello para plantarle un par de besos que una vez dados le erizaron la piel.
- No quiero, Princesa, me gustas mucho, quiero estar así cerrrquita de ti - Besó su cuello y sus hombros, aprovechando que llevaba puesta una blusa con hombros descubiertos - Dime que ya no estás en esos días -
Toda la anterior semana Marinette había estado en su período, por lo que las poca veces que la vió, ella no le dió permiso de tocarla mas allá de besos de sus hombros para arriba.
- No, ya no estoy en mi período - recitó ella casi como un diálogo aprendido.
- No sé cómo le haces cuando estás así y tienes que luchar contra un akuma - dijo el sinceramente asombrado separándose de su cuello para decirle aquello.
- Se llama "tampón" - dijo ella tranquilamente.
- ¿tapón? - preguntó confuso Chat.
- Jajaja "tampón", aunque básicamente para explicar lo que es...esa ea una palabra correcta: "tapón", básicamente funciona como un tapón y permite mejor movilidad - explicaba Marinette.
Chat le sonrió ampliamente y luego la abrazó.
- No entiendo nada, pero ¡eres increíble! -
Marinette suspiró divertida y le correspondió el abrazo. Amaba a ese gato tonto y sus ocurrencias inocentes.
- ¿Tienes hambre? Puedo subir comida, si quieres - ofreció ella aun abrazada a él.
- No, gracias, Prrrincesa, me dieron de comer bien antes de salir de casa -
- ¿Quiénes? -
- Los chefs - contestó Chat naturalmente.
- ¿chefs? ¿Eres un niño rico? - Preguntó muy curiosa ella, Chat acababa de soltarle otra pista sin querer.
Chat se quedó callado unos segundos, esa no era información que hubiese revelado a propósito, pero fácilmente encontró una manera de desviar la curiosidad de la azabache.
- Bueno... "niño" ya no lo soy tanto - mordisqueó el lóbulo de ella - y..
"rico"... No lo sé, tú dime - tomó una mano de la chica y la obligó a posarla sobre su abdomen y acto seguido la besó en los labios. Sonrió entre el beso cuando sintió como la mano de ella se paseaba por el área.
Aquello encendió rápidamente el líbido del héroe en un abrir y cerrar de ojos, tanto que fue casi una necesidad para él tener que intensificar aquel beso introduciendo su lengua para poder rosar la de ella.
Marinette por su lado no se había quedado atrás, pues al igual que el rubio se había abochornado en el momento que él la hizo poner su mano en su bien formado abdomen, nunca lo había tocado así y eso la llenó de deseo por sentir más de él, moría de ganas por poder sentirlo debajo del traje.
- Chat... - Marinette se mordió el labio mirando al gato directamente a los ojos mientras usaba un solo dedo para trazar círculos sobre su fuerte pecho - Creo que...no puedo responder a eso, tu traje no me deja saberlo-
- ¿Te gustaría saberlo? - Dijo el apartandola un poco y paseando su mirada por la habitación de la azabache.
- ¿qué pasá? - Preguntó confundida ella.
- ¿Tienes alguna bufanda o tela larga por aquí? -
- Pues...si... -
Sin saber bien para qué lo necesitaba, Marinette se dirigió a su closet y rápidamente sacó una bufanda negra larguísima. Cuando se volteó notó que Chat ya no estaba en la parte baja de su habitación, si no que se encontraba arriba en su cama, invitándola a subir junto a él.
Al subir, Marinette se arrodilló frente a él aun no entendiendo lo que planeaba y le ofreció la bufanda. El sonrió picaramente y tomó entre sus manos aquella suave tela. Después tomó su bastón y haciéndolo crecer atinó perfectamente al apagador de luz de la habitación para dejarlos con nada más que la poca luz natural que se colaba por las cortinas de la ventana, estaba atardeciendo por lo que pronto la iluminación sería casi nula.
- ¿Por...por qué la apagas? - Preguntó Marinette empezando a ponerse un poco inquieta ante la incertidumbre de los planes del gato.
- ¿Confías en mi? - Preguntó él de manera seria, cosa que sorprendió a la muchacha.
- Sabes que si -
Chat sonrió y gateó al rededor de Marinette para posicionarse detrás de ella, en seguida tomó con ambas manos la bufanda y la colocó por encima de los ojos azules de la azabache. Por la sorpresa ella dió un pequeño salto pero se quedó quieta al sentir cómo Chat realizaba un nudo en su nuca para fijar la tela que la dejó cegada. Ella no quiso decir nada así que permaneció en silencio intentando escuchar el próximo movimiento de su compañero, sin embargo lo siguiente que escuchó fue su voz.
- Garras fuera -
Plagg le dedicó una mirada de complicidad a su portador y en seguida se marchó volando hacia el balcón, sabía que Tikki estaba cerca así que él tuvo que dirigirse a la dirección contraria.
Por otro lado, Marinette se tensó al alcanzar a ver el destello de luz verde que indicaba la desaparición de la transformación de Chat Noir. Lo siguiente que sintió fue una cálida mano rozando su hombro derecho y un segundo después su otra mano en el hombro contrario, él comenzó a masajear la zona, llevaba tanto tiempo queriendo tocar su piel...pero no se apresuraría, ahora que no estaba transformado podía darse todo el tiempo que quisiera para poder disfrutar de su Princesa y de aquella piel tan increíblemente suave y aterciopelada.
Dado que la blusa de la azabache dejaba al descubierto sus hombros, fue muy fácil para él bajarla un poco para descubrir un poco más de la piel de la espalda, la cual comenzó a besar y al mis tiempo a aspirar su aroma. Notó cómo la piel se erizaba y Marinette comenzaba a arquearse y a respirar profundamente, lo que lo alentó a continuar en sus improvisados movimientos.
Rodeó con sus brazos el cuerpo de Marinette en un abrazo en el que pegó su cuerpo al de ella y comenzó a a besar nuevamente su cuello al tiempo que sus manos empezaban a invadir territorio por debajo de la blusa de ella. Sentirla de aquella manera era algo totalmente indescriptible, como cada nueva experiencia que tenía junto a ella, como el mejor de sus sueños.
Marinette no alcanzaba a creer lo que estaba pasando en esos momentos, su cerebro no podía procesar el hecho de que las manos desnudas de Chat Noir estaban sobre su piel, regalandole suaves caricias. Sus manos era más suaves de lo que creyó que podrían ser, cálidas y delicadas en sus movimientos. Se estremeció al sentir aquellas manos sobre sus pechos, masajeando por encima del sostén. Se quejó cuando de un momento a otro esa calidez había abandonado su cuerpo.
Se quedó quieta, sintiendo en la cama el movimiento del chico que le indicaba que ahora se encontraba frente a ella. Escuchó el sonido de tela siendo removida y el golpe seco de alguna prenda caer a un lado en el colchón. Poco a poco comenzó a notar la respiración del rubio cerca de su rostro.
- Tócame - susurró él a su oído para después volver a alejarse frente a ella.
Esa única palabra le provocó un escalofrío que recorrió todo su cuerpo y terminó como una descarga en el vientre de la azabache.
Alzó ambas manos lentamente en busca del cuerpo de su compañero y dió un suspiro cuando alcanzó a tocar sus hombros desnudos, tanteó lentamente, deleitandose con la firmeza de sus músculos, bajando por sus brazos y después volviendo a subir. Ya sabiendo la posición de su cuerpo movió sus manos hasta el abdomen de él y acarició, extasiandose por lo que sentía.
De pronto él tomó sus muñecas suavemente para detener sus movimientos, comenzaba a sentir que cada roce de los dedos de su amada le comenzaba a quemar, aunque si ya estaba quemándose ¿Qué tal si hacía que el ardor valiera la pena?
Tomando sus muñecas hizo que levantara los brazos para poder sacarle con facilidad la blusa que llevaba puesta, ella no se resistió en lo más mínimo así que una vez que hubo retirado aquella prenda prosiguió a quitarse el brassiere blanco que le impedía apreciar su hermosa desnudez. Ahora ambos estaban en igualdad de condiciones.
Adrien, o mejor dicho, Chat, tuvo que hacer uso de todo au razón para no abalancarse sobre su novia y comérsela a besos en ese preciso momento. Quería que ese momento fuera increíble para los dos, era la primera vez que realmente podían sentirse y eso lo convertía en un suceso sumamente especial.
Lentamente él se acercó al cuerpo de la ojiazul para finalmente abrazarla. Ambos cuerpos se conectaron y se sintieron por primera vez.
Marinette casi desfallece ante tan tierno y a la vez tan excitante contacto ¿Acaso había forma de amar todavía más a aquella persona que le abrazaba tan protectoramente? Sentía que su corazón explotaría de tanto amor.
- Te amo, Marinette -
Aquellas palabras llegaron a oídos de ella como flechas a su corazón, pero hubo algo en ellas que casi hacen a su corazón detenerse. Esa voz, profunda y suave...
- Dilo de nuevo - pidió ella, necesitaba urgentemente escucharlo de nuevo.
- Te amo - repitió el gustoso, recargando su mentón en la frente de ella.
El corazón de Marinette latió apresurado al escuchar esa voz, aquella voz que por tanto tiempo le hizo perder todo sentido de lo lógico cada vez que la escuchaba, estaba segura, aquella voz pertenecía a Adrien Agreste. Sin embargo no dijo nada, tan sólo sonrió para sí misma. Al fin lo había encontrado.
Marinette apretó el abrazo entre ambos mientras sentía de sus ojos salir lágrimas que eran absorbidas por la bufanda ¿Podía ser más perfecto? Enterarse que el segundo amor de su vida era también el primero era lo más increíble que le había pasado. Sonrió, realmente era cierto aquello que decían sobre que los sentidos se agudizan si te falta alguno. Chat había hecho eso con la intención de ocultar su identidad pero al final resultó todo lo contrario.
- ¿Princesa? - Llamó "Chat" al notar que Marinette no hacía nada.
- Yo también te amo...- respondió ella, acurrucandose en el pecho de él.
Ambos dejaron sus cuerpos caer sobre la cama y se quedaron abrazados un rato más, disfrutando del aroma y la calidez del otro, acariciandose mutuamente la espalda.
Sin embargo el tiempo pasaba rápido y a pesar de que Adrién pudo estar con Marinette mucho más tiempo del que lograba pasar transformado tuvo que obligarse a separarse de la azabache pues se comenzaba a hacer tarde y no quería correr el riesgo de una llamada de Nathalie.
- Plagg... - Llamó Adrien a lo que el pequeño volvió a entrar a la habitación con sus pequeñas manos tapándose los ojos.
- ¿Plagg? ¿Así se llama tu kwami? - Preguntó Marinette aún con los ojos tapados y aferrada al pecho del rubio.
- Si... Lo siento pero debo transformarme de vuelta - Le dió un beso en la frente y enseguida recitó el hechizo que absorbía a su kwami por el anillo.
Marinette sintió lo mismo que cuando ella se transformaba por un segundo gracias a la cercanía del cuerpo del héroe y fue fácil para ella darse cuenta por la frialdad del traje que él volvía a ser Chat Noir.
Lentamente ella misma de despojó de la bufanda que cubría sus ojos para encontrarse con los esmeralda de él.
- Hola se nuevo - saludó ella, plantandole un beso en la mejilla.
Chat le sonrió tiernamente.
- Hola, Princesa - Le acomodó un mechón de cabello que se había alborotado al quitarse la bufanda - Gracias por confiar así en mi - agradeció.
- Siempre, Chaton-
Chat la besó todo lo que pudo antes de pasarle de vuelta la blusa que le había quitado. Ella la recibió sonriente y se la puso sin prisa.
- Debo irme, Princesa, no quiero tener problemas en casa...Pero debo decir que si los llego a tener... Habrán valido totalmente la pena. Es increíble poder pasar contigo tanto tiempo.-
Marinette jamás había escuchado aquella voz tan calma y sin una pizca de ironía o pillería en Chat ¿o quizás si? Ahora que estaba segura de que se trataba de Adrien quizás ya lo había escuchado así antes, pero nunca lo notó.
Despidió al héroe felino con un suave beso, un "te amo" y la promesa de verse pronto.
Tan pronto como pudiera ser posible y hasta entonces poder enfrentarlo sin ningún secreto de por medio.
Notas de la autora :
Creo que casi derramo miel con éste capítulo :3 Espero les haya gustado tanto como a mi me gustó escribirlo.
Perdón por la demora! últimamente la vida de adulto es terrible jajaja espero no tardar tanto en subir los próximos capítulos.
