Amor Bilateral
Capítulo 10: Unidos
- Adelante, mademoiselle -
Chat no soltó en ningún momento a Ladybug durante su trayecto a la mansión Agreste. Al principio ella intentó replicar y safarse de su agarre pero al darse cuenta hacía dónde iban sólo atinó a encogerse de hombros y ocultar su rostro sonrojado en el pecho del héroe.
Hubo un momento en que Chat paró un minuto tan solo para llamar a Nathalie diciéndole que ya había llegado a casa por su cuenta y que necesitaba que no lo molestaran porque tenía muchos deberes que hacer. Obviamente era una gran mentira y solo lo hacía para asegurar que nadie los molestara.
No tardaron demasiado en llegar a la azotea de la mansión, fue hasta entonces que Chat soltó a la heroína de motas negras y la invitó a pasar por la enorme ventana que daba directamente hasta su habitación.
Ladybug dudó un poco debido a la vergüenza que pasaba en esos momentos pero no tardó mucho en hacerlo y entrar gracilmente al lugar seguida de Chat Noir, quién no se perdía por nada ningún movimiento de la chica, para él cada movimiento era digno de ser observado.
- ¿Por qué tan callada, Princesa? - Dijo el gato tras unos segundos en los que ella tan solo se dedicaba a observar el lugar sin mediar palabra.
Que la llamara "Princesa" le hizo mirarse a si misma un segundo, dudando que siguiera transformada, pero no, seguía con el traje puesto.
- Chat... sigo como Ladybug - dijo ella de manera distraída.
- Ladybug... Princesa, Bugaboo, Bonita, My Lady... - decía él mientras avanzaba hacia ella para finalmente tomar un de sus manos entre las suyas - Marinette... Tu eres todas ellas ¿No has logrado entender que yo te amo por cada una de tus formas? -
Ella sonrió.
- Chat Noir... Chaton, minino... Adrien... - se sonrojó muchísimo al decir su nombre - Adrien... en realidad eres tu - le miró directamente a los ojos, tocando con su mano libre el antifaz negro por el borde.
- El mismo - El héroe abandonó la mano de la azabache para poder abrazarla por la cintura - Héroe de París, modelo, esgrimista, pianista, estudiante y... novio de la más increíble de las personas en el mundo entero -
- vas a hacer que muera de verguenza - decía ella escondiendo el rostro en el hombro de él.
- Acostúmbrate... por que si como Chat Noir no me aguantabas, menos lo harás como Adrien, no lograrás apartarme de ti, estaré a tu lado diciéndote siempre lo increíble que eres y cuidado con quien quiera acercarse a ti más de la cuenta, mejor que Nathaniel y Luka se sepan que ahora eres Marinette Agreste - advirtió con un dedo apuntando hacia arriba y simulando una voz seria.
- Ok, eso es algo que no sabía de usted, señor. Con que es bastante celoso ¿eh?... Espera ¿Que pintan aquí Nathaniel y Luka? -
- No es un secreto que Nathaniel sigue enamorado de ti, no por nada pasó lo de Demoilustrador ¿recuerdas? -
- ok, supongo que tienes razón... pero ¿y Luka? -
- No me digas que no te diste cuenta... - Chat suspiró
- ehm... no sé de qué hablas - dijo confundida la azabache.
- Hace un tiempo... Luka me contó que le gustabas, no lo culpo, eres asombrosa... pero mejor que vaya sabiendo que eres mía -
Ladybug se había quedado perpleja cuando Chat le dijo del enamoramiento de Luka por ella, pero pronto se le pasó el asombro al escuchar lo último que dijo el gato.
- ¿Tuya? ¿Y quién te dijo eso? No sabía que fueras tan posesivo, Chaton - preguntó ella entre divertida y avergonzada.
- Luché mucho para que me hicieras caso, dame el...mmh- Chat se quedó callado cuando su compañera usó uno de sus dedos para que dejara de hablar.
- Calla Gatito, aquí el que es de alguien...eres tu, y es de mi -
Chat sonrió ampliamente y plantó un beso en el dedo de la de coletas, quién mantenía un sonrojo permamente en sus mejillas. Amaba verla tanto de esa manera y aquella ocasión no era una excepción, quería verla así cada día que estuviera a su lado.
Tras unos segundos observándola en esa posición, tomó aquella mano enguantada de rojo y la jaló hacia atrás, logrando hacer que rodeara su cuello para así después poder besarle en los labios. Ella lo recibió gustosa e inclusó profundizó el beso al darle permiso de entrar con su lengua para intensificarlo.
Pronto ambos se encontraban jadeantes a falta de aire pero aquello no les impidió seguir besándose sin obtener suficiente del otro.
La habitación se encontraba a oscuras, pero aquello no fue problema para Chat Noir gracias a su perfecta visión noctura por lo que le fue fácil guiar a su compañera hasta el sofá blanco, que era el lugar más cómodo que se encontraba cerca de ellos. Chat no tardó en sentarse, haciendo que la azabache quedara arrodillada encima de él ya que en ningún momento habían cortado el beso y ciertamente ninguno de los dos quería hacerlo.
- ¿Quieres jugar? - dijo de pronto él, costándole bastante tener que dejar el beso para poder hablar.
- ¿Jugar?... ¿A qué quieres jugar, Chaton? - preguntó ella dándole pequeños besos mientras hablaba.
- Veamos quién aguanta más sin quitarse el traje... Plagg seguro me odiará...pero lo vale -
- No juegues con fuego, Gatito... te vas a quemar - advirtió ella, comenzando a besar la piel expuesta del cuello.
- uf... ¿Eso es un si? lo tomaré como un si - decía echando la cabeza hacia atrás para darle mayor espacio.
Marinette no se molestó en responder directamente, ya que estaba demasiado ocupada saboreando la piel que se le ofrecía. Era la primera vez que lo hacía, generalmente ella era quién recibía en los pocos encuentros que habían tenido, sin embargo escucharlo jadear debajo suyo le hizo plantearse muy seriamente en volverse mucho más activa cada que pudiera. Después de unos cuantos besos las ganas y el deseo la hicieron morder el cuello del muchacho, quién soltó un fuerte gruñido y apretó sus caderas atrayendola aún más a él.
- Ah, hermosa, no me marques... mi padre me matará, tengo... tengo sesión de fotos en un par de días - pedía él no muy convencido de si mismo, aquella acción de su novia lo había excitado de sobremanera y moría por volver a sentirlo, pero lo que había dicho era verdad y se lamentaba por eso.
- Si te quitas el traje podré morder partes que nadie podrá ver... - dijo ella seductoramente, tanto que ni siquiera ella misma se reconoció, pero poco le importó.
- Buena jugada, My Lady, tan astuta como siempre... oh... wou, agh...amo cómo te mueves -
Ladybug comenzaba a mover su cadera en circulos para estimular la ya muy notoria erección del rubio y de paso estimularse ella misma no pudiendo evitar arquear la espalda ante el placer generado. Tal acción excitó a Chat Noir a otro nivel, verla tan entregada a sus sensaciones le estaba nublando la mente. A cada encuentro le sorprendía lo mucho que la azabache podía llegar a provocarle tanto física como mentalmente.
- Eres increíble - dijo Chat deleitandose con la escena de su novia excitada encima suyo, masturbándose con él.
Tal era la excitación de la chica que él tuvo que ayudarla a sostenerse apoyando ambas manos en su espalda para que no cayera hacia atrás al aumentar el velocidad de sus movimientos. Aprovechando aquello, Chat atrapó en su boca uno de los senos de la chica con su boca, después se aseguró de sostener bien con una sola mano su espalda y dirigió la ahora mano libre a su otro seno para pode estimular ambos. Ver los pezones erectos por debajo del traje para él fue como ver la mejor obra de arte jamás realizada, una muy erótica y perfecta y que lo estaba haciendo perder la razón, realmente le urgía poder sentir su piel; a buena hora se le había ocurrido el dichoso juego.
- Ah Chat... - gimió ella, mirándolo a los ojos.
- Quiero que me llames por mi nombre, Princesa... Quiero que lo grites - dijo él con aquella voz ronca que indicaba lo muy excitado que se encontraba para enseguida besarla apasionadamente.
A esas alturas era demasiado obvio lo necesitados que ambos se encontraban, sin embargo ninguno quería dar el brazo a torcer y perder la apuesta aun sin saber si existía algún premio para el ganador, quizás se trataba de mero orgullo pero la realidad era que sus cuerpos gritaban que querían sentirse y Ladybug estuvo a punto de dejarse perder al escuchar las palabras del gato y su mente creativa no la estaba ayudando imaginando el cuerpo desnudo bajo el traje negro; ya sabía lo bien formado que estaba gracias a las tantas revistas en donde Adrien aparecía con trajes de baño o sin playera.
Ladybug, muy a su pesar, interrumpió el beso para poder levantarse, para ese momento ella ya se había adaptado a la oscuridad y gracias a eso pudo admirar a un muy abochornado Chat Noir con las mejillas encendidas, la boca entreabierta y los ojos de gato totalmente dilatados; una vez satisfecha se dió a la tarea de roderar el sofá para situarse detrás del héroe, quién no comprendiendo mucho se había quedado sin hacer nada, expectante del siguiente movimiento de la azabache.
No tuvo que esperar mucho pues de pronto sintió un par de manos recorrer sus hombros y deslizarse hacia abajo, tanteando provocativamente su pecho hasta llegar a su abdomen, haciendo sonar su cascabel en el proceso, masajeaba el área una y otra vez al tiempo que repartía suaves besos nuevamente en su cuello.
Chat dió un salto cuando las manos llegaron hasta sus muslos y se acercaban a su entrepierna, para ello la catarina tuvo que estirar su cuerpo abandonando el cuello del rubio y ponerse casi encima de él, con sus pechos rozandole la mejilla, al sentir ésto él no dudó en volver a atraparlos en sus garras mientras dejaba que ella manoseara todo lo que quisiera, más no pudo mantener mucho la concentración en lo que hacía cuando la azabache palpó su erección sin mucho pudor, comenzando a masajear de manera tortuosa.
Beep, Beep. Beep, Beep.
Ambos Miraculous sonaron al mismo tiempo ¿Cuánto tiempo había transcurrido desde que comenzaron con aquel juego de tortura? Debía ser bastante, ya que no llevaba mucho tiempo desde que se habían transformado y además no habían usado sus respectivos poderes. Vaya que era cierto que el tiempo era relativo. Era cuestión de minutos para que los trajes desaparecieran y ambos lo sabían, sus cuerpos lo sabían mandándoles descargas que les erizaban los vellos y los excitaban aún más.
Beep, Beep. Beep, Beep.
En un agil movimiento, Chat jaló a Ladybug para hacerla caer entre sus brazos, la besó con hambre y se levantó junto con ella del sofá para caminar hacia la enorme cama a sus espaldas mientras que ella se aferraba a su cuello intentando seguir besándole. Chat sonrió de lado, como siempre que coqueteaba con ella pero ésta vez en son de burla al notar lo desesperada que se encontraba.
Beep, Beep. Beep, Beep.
Con cuidado recostó a la chica a la orilla de la cama y sin demoras se posicionó encima de ella, colocando una rodilla entre sus piernas y la otra a un costado, obligandola a tener que abrir las piernas un poco para dejarle espacio. Comenzó por besar sus labios para después abandonarlos y bajar a su cuello y oler su aroma a vainilla mientras lo hacía, para él era como una droga que no quería superar, no debía...
Beep, Beep. Beep, Beep.
Los cuerpos de ambos se tensaron al escuchar el penúltimo pitido de sus miraculous, uniéndose en un beso desesperado, revolviendo el cabello del otro, recorriendo sus cuerpos de arriba a abajo con el deseo loco de más. Sabían que pronto la tortura terminaría y al fin podrían entregarse el uno al otro, tal y como lo habían estado necesitando desde el primer momento en que su amor fue correspondido.
Beep, Beep. Beep, Beep.
Luz verde y roja iluminó el lugar por un par de segundos, ambos se habían quedado estáticos, mirándose directamente. Curiosa era la relatividad del tiempo nuevamente pues lograron ver la destranformación del otro casi como si ocurriera en cámara lenta. Ni siquiera se preguntaron en dónde pudiesen haberse ido a esconder sus respectivos kwamis, en ese momento nada importaba más que ellos dos, ahí, juntos..., mirándose como si fuesen lo último que estuviesen mirando.
Adrien fue el primero en romper el contacto de sus miradas, solo para abrazar a aquella hermosa chica debajo de él.
- Te amo, Marinette - dijo, surrándole al oído. Momentos antes creyó que lo primero que haría al destransformarse sería aprovecharlo y besarla como sino hubiese un mañana, sin embargo verla ahí, tendida en su cama lo hizo sentir indefenso ante su mirada y amarla aún más.
- Yo te amo a ti, Adrien...- contestó ella correspondiendo al abrazo.
- Creo que ambos ganamos -
- Como siempre...-
Marinette comenzaba a sentir la incomodidad que le provocaba la humedad en sus bragas, lo que le recordó lo excitada que se encontraba en ese momento por lo que optó por retomar sus besos en la mejilla del chico para así guiarlo hasta sus labios. Ya no había que esperar más, ya no podía esperar más.
Las respiraciones aceleradas de ambos volvieron a llenar el silencio en la habitación y pronto aquel beso lento y suave se convirtió en uno nuevo lleno del deseo de ambos.
Las manos de Adrien no tardaron en probar suerte por debajo de la blusa holgada que llevaba usando la azabache, sintiendo inmediatamente la piel suave y caliente en sus palmas, ésto provocó en Marinette una nueva descarga de excitación que fue a dar directo a su intimidad. Intentó ahogar un gemido cuando él posó una de sus manos encima de uno de sus senos, sin embargo le resultaba algo complicado.
- Tranquila, puedes gemir todo lo que quieras, oh...por favor, hazlo... Amo escucharte hacerlo - pidió él, deseoso de que aquel hermoso sonido llenara sus oídos.
Sin embargo ella aún se resistía a hacerlo, temerosa de que alguien pudiese escucharlos, por lo que Adrien lo tomó como un reto y comenzó a intensificar sus caricias en el cuerpo de la chica; comenzando por colar una mano por debajo de su espalda para desabrochar el sostén que llevaba para así poder tocar directamente aquellos senos suaves y perfectamente redondos que le fascinaban. Los masajeaba con ambas manos sintiendo cómo nuevamente sus pezones se ponían duros, aquello lo sacó de sí por un segundo y sin pensarlo acercó su rostro y lamió uno de los pezones por encima de la tela de la blusa de la chica. Tal acción a los ojos de Marinette fue algo tremendamente sensual que creyó que se desmayaría.
- Ah... por favor... Adr... - gimió intentando decir su nombre, pero se detuvo.
- Dilo..., di mi nombre, muero por escucharte gemirlo -
La chica negó con la cabeza, apretando los ojos, totalmente avergonzada.
- De acuerdo...-
Adrien obligó a la azabache a alzar los brazos por encima de su cabeza y los sostuvo con una sola mano para después levantar la blusa de la chica hasta el cuello, descubriendo todo su torso, ella se removió nerviosa debajo de él intentando retomar un poco de control pero el no se lo permitió, se inclinó sobre ella y lamió y besó su pecho, bajando lentamente hasta llegar a uno de sus pezones para atraparlo con sus labios, succionando y lamiendo con total líbido y perversión.
Los gemidos de la chica no se hicieron esperar, simplemente no podía aguantarlos por más tiempo, necesitaba una forma de liberar tensión y placer.
Lo siguiente que hizo el rubio fue deslizar las prendas superiores de la chica por encima de su cabeza para porfin quitarselas y poder deleitarse con su hermosa figura; senos medianos hermosamente redondos con pezones rosados que los coronaban, cintura estrecha y caderas anchas, perfectas para ser abrazadas. Miró con un dejo de desaprovación la prenda inferior de la chica, la cual era un pantalón ajustado a sus piernas que estaba seguro pronto desaparecería.
Retomó sus besos y lamidas a sus senos para después bajar hacia su vientre mientras usaba sus manos para seguir atendiendo sus senos.
Marinette se sentía al borde la locura, se aferraba a la colcha de la cama fuertemente y ni así lograba calmarse un poco, necesitaba más o definitivamente perdería la razón. Hasta hacía unos minutos la chica moría de verguenza ante el rubio, aquello era algo totalmente nuevo para ella pues anteriormente los encuentros que había tenido fueron cuando él era Chat Noir y eso de alguna forma le ayudaba a actuar, sin embargo...tener a Adrien Agreste encima suyo era algo totalmente distinto, si, sabía que eran la misma persona, pero sin la máscara y ver al amor de su vida tocándola de tal manera era como encontrarse en un limbo entre el placer, la locura y la verguenza... Pero ya no podía más, en verdad necesitaba más, por lo que se enderezó sentada en la cama, haciendo que el rubio quedara hincado ante ella, aun que no por mucho ya que ella lo empujó a un lado para tumbarlo en la cama y ser ella la que quedara encima de él. Adrien simplemente no podía quejarse de la visión que la azabache le regalaba al hacer eso, se veía tan sexy sin nada cubriendola en la parte superior que hasta se mareó.
Marinette comenzó a desabotonar la camisa negra que llevaba puesta el Agreste, le encantaba el contraste que formaba con su piel pero poco iba a importar cuando se la quitara. La chica se quedó estática por unos segundos al descubrir el perfectamente bien formado torso del chico y se mordió inconcientemente el labio inferior al tiempo que soltaba un pequeño jadeo. Adrien le sonrió coquetamente al darse cuenta del efecto que había tenido en ella y se sintió orgulloso de si mismo.
- ¿Pasa algo, Princesa? - preguntó en tono burlón para lograr sacar de su ensimismamiento a su novia, sin embargo poco logró, ya que ella parecía seguir perdida mirándolo.
- Eres...perfecto - dijo ella en un susurro, más para ella misma que para él, de hecho ni siquiera se había dado cuenta que aquellas palabras se habían escapado de sus labios.
Adrien iba a decir algo pero optó por no hacerlo al ver como su novia acercaba sus manos como hipnotizada a su pecho, el cual comenzó a acariciar, al cabo de un par de minutos acercó su rostro para empezar a besar mientras sus manos recorrían sus músculos. Aquello le resultaba demasiado excitante a la vez de que se daba cuenta de que no conocía en su cuerpo que aquellas podían ser zonas muy erógenas para él.
- Agh... Mari... - gimió él al sentir los dientes de la azabache sobre su clavícula. Se suponía que debía detenerla como la primera vez que intentó morderlo pero a esas alturas ya no importaba nada y se dejó hacer sin prohibirle nada, ya después se preocuparía por las marcas.
La chica repartía besos y mordidas por cualquier parte del cuerpo del rubio que se cruzaba por su camino deleitandose con los jadeos, gruñidos y gemidos que ésto provocaba en él, nuevamente se sentía poderosa. Sentir su piel rozando directamente con la de él estaba siendo tremendamente delicioso y adictivo y se emocionó al pensar que ni siquiera estaban completamente desnudos.
La azabache reunió todo el coraje que pudo para atreverse a bajar sus manos hasta el botón del pantalón del rubio, quién se acomodó sobre sus codos para poder ver las acciones de su compañera y se extasió al verla abriendo el cierre para liberar un poco la presión que provocaba su erección. Marinette se sorprendió al notar el tamaño del miembro por debajo del boxer y volvió a moderse el labio al imaginarselo dentro suyo ¿En dónde había quedado ese miedo de perder su virginidad? Definitivamente perdida entre alguna de sus prendas, pues ahora lo que más deseaba era volverse una con él.
Marinette acarició con delicadeza exagerada el pene erecto del muchacho, provocándole un espasmo que lo obligó a llevar su cabeza hacia atrás, ella sonrió y volvió a hacerlo, apenas rozando con la punta de su dedo, recorriendo toda su extensión.
- Perdón, Marinette, no...no puedo - Dijo Adrien con voz suplicante y desesperada para inmediatamente después ser él mismo el encargado de liberar de su boxer la erección dura y poderosa que venía atrapada ya mucho tiempo. Dió un fuerte suspiro cuando al fin encontró ese escape.
La azabache miró embriagada de excitación toda la escena y nuevamente un deseo de tocarlo se apoderó de ella. Notó cómo aquel trozo de carne parecía tener vida propia al palpitar por si solo y moverse ligeramente, aquello encendió aún más sus mejillas y sin pensarlo lo atrapó con una de sus manos haciendo que Adrien se estremeciera y jadeara. Lo sintió sumamente caliente y duro, extrañamente suave también ¿Cómo algo tan duro podía ser tan suave a la vez? Su curiosidad la hizo comenzar a mover su mano de arriba a abajo, notando como la piel se estiraba, aumentó el ritmo de apoco hasta que se volvió en uno constante y rápido. Los gemidos del rubio le indicaban que lo estaba haciendo bien y eso la alentó a no parar.
Cuando alzó su mirada para ver el rostro del rubio pudo ver que éste se había recostado en la cama nuevamente, cubriendo sus ojos con una mano y aferrándose a la colcha de la cama con la otra, jadeando audiblemente y respirando con dificultad. En ese momento recordó que Chat ya le había practica sexo oral en un par de ocasiones... ¿y si le regresaba el favor?
Sin dejar de mover su mano, se acomodó entre las piernas del muchacho y acercó su rostro a su sexo, sacó un poco su lengua y la acercó a la punta del pene, parándo al fin sus movimiento con la mano y dando una pequeña lamida. Tal acción puso alerta al rubio, alzando nuevamente su cuerpo y sorprendiendose gratamente al descubrir a su novia mirando su erección. Se sintió morir por un segundo solo de ver aquello, definitivamente había llegado al cielo.
- No tienes que ha...¡Ah!- Adrien gimió al sentir su pene entrar de lleno a la boca de la ojiazul, sentía cómo succionaba y su lengua se movía al rededor de él. Bien, en ese momento si que estaba en el cielo.
De ratos Marinette sacaba aquel miembro de su boca para dedicarle lamidas independientes que recorrían todo la extensión de arriba a abajo. Nunca imaginó que el sabor le fuese a gustar, pero vaya que se equivocaba; era extraño y nuevo pero nada desagradable, la textura efectivamente era muy suave y el escucharlo gemir la motivaba a seguir. Realmente estaba disfrutando de aquel pervertido acto.
- Mari... me... me vas a hacer terminar - Dijo él después de un rato, obligandola a parar atrayéndola con ambas manos hacía arriba para poder besarla.
Marinette se puso roja al darse cuenta que de esa manera él mismo se estaba probando indirectamente, tal y cómo pasó cuando él la había besado en aquella ocasión en su casa.
- Ahora me toca a mi, hermosa -
En rápidos movimientos, Adrien logró quitarse los zapatos y la ropa que le quedaba y no perdió tiempo para quitarle las suyas a la chica, dejándola únicamente con sus pequeñas bragas puestas, solo por el morbo de verla de esa manera, realmente se veía preciosa y a la vez tremendamente deseable.
- Momento de recibir una dosis de mi droga favorita - Dijo él sin quitarle la mirada de encima a la vez que se posicionaba entre sus piernas, abríendolas a su gusto y acercando sus rostro a su entrepierna.
Pudo notar lo mojadas que estaban aquellas pequeñas bragas y se excitó demasiado, la tentación por tocarlas no se hizo esperar y usó dos de sus dedos para presionar, casi penetrando sin querer con sus dedos en la vagina de la azabache, quién soltó un fuerte jadeo al sentir la intrusión en su intimidad, que de no ser por la barrera de su pantaleta, seguramente habría logrado entrar fácilmente.
Ante su excitación, Adrien comenzó a masturbarse con una mano intentando calmarse un poco, pero después de la felación que su amada le había brindado ya ni siquiera tocarse él mismo le parecia tan placentero pero eso no le impidió seguir en su intento, mientras que con su otra mano apartaba las mojadas bragas de la chica para finalmente probar nuevamente del nectar del cual ya se consideraba un completo adicto. Después de un pequeño rato de lamidas y hermosos gemidos de parte de su novia, paró un momento para por fin quitarle las bragas que ya comenzaba a estorbarle, en cuanto lo hizo las arrojó al piso en alguna parte de su habitación y retomó su tarea por complacer a la azabache, que se retorcía debajo de él sin poder controlar las sensaciones que invadían su cuerpo.
- A...Adrien... ¡Ah! ¡Voy a... !- Gritó ella aferrando sus manos a la cabeza del rubio.
- Hazlo, hermosa - dijo él totalmente extasiado sabiendo que el orgasmo de la chica llegaría en cualquier segundo, continuando con las lámidas, separando sus labios mayores con sus dedos.
El cuerpo de Marinette no tardó demasiado en comenzar a convulsionarse debido a la llegada del climax, tensando los músculos y atrapando con ello el rostro del chico entre sus piernas, quién al no poder escapar no dudó en seguir regalándole lamidas y succiones sobre su hinchado clitoris. Cuándo al fin sintió cómo ella relajaba un poco las piernas, aprovechó para subir su cuerpo y volver a ponerse encima de ella, observándo su rostro rojo y sus ojos nublados por el deseo.
- Eres demasiado hermosa y deliciosa como para poder resistirme a ti ¿Sabías? -
Ella no pudo responder, seguía demasiado atontada por su reciente orgasmo por lo que optó por llevar una mano a la mejilla de su novio para acercarlo a ella y poder besarlo. Al hacer eso inevitablemente sus cuerpos desnudos se juntaron y aquello prendió en ella una nueva chispa que la obligó a abrazarle, podía sentir su fuerte erección reposar sobre su monte de venus y como alguna vez lo hizo cuando él estaba transformado en Chat Noir; se impulsó con sus piernas y caderas para rozarse insistentemente con él, ansiaba tanto el contacto, sentir cuan excitado estaba él y hacerlo sentir lo mucho que lo deseaba. En medio de aquel sugerente movmiento logró hacer que el pene erecto de él se acomodara justo en su entrada, no le importaba nada más, ni siquiera el dolor que en clases de anatomía sabía que debía provocar la penetración, lo quería adentro con desesperación.
Adrien pudo sentir la deliciosa humedad de la intimidad de su compañera mojarle el glande, casi pierde la fuerza en sus brazos con los que estaba sosteniendo su cuerpo para no aplastar a la hermosa azabace debajo de él, moría por entrar de una sola vez pero tampoco quería lastimarla, aquello era lo único que lo detenía a ser una vez por todas uno con ella.
- Ah... Marinette, te amo tanto - susurró a su oído y ella se estremeció, abrazandolo por el cuello.
- Adrien... yo te amo a ti, mi amor... - susurró ella en un hilo de voz, totalmente entregada - Hazlo ya, por favor, penétrame - suplicó, definitivamente sino lo hacía él, ella lo haría.
Aquellas palabras fueron casi un mandato de ley para el rubio ¿Cómo podía negarse a tan desquiciante orden? Empujó sus caderas un poco, sintiendo perfectamente cómo su pene se abría paso por entre los labios vaginales totalmente empapados de Marinette. Intentó ir despacio pero las paredes de tan estrecho sitió parecían succionarlo hacia dentro, pronto sitió una barrera, prueba de la virginidad de la chica y le sorprendió lo fácil que logró transpasarla. Justo en ese momento miró preocupado a la chica, quién mantenía los ojos cerrados.
- ¿Estás bien? - preguntó preocupado.
¿Que si estaba bien? Estaba increíblemente perfecta, sintió cuando su pene había roto el hímen pero no sintió nada más que una especie de pequeño cólico que solo duró unos segundos; quizás el hecho de estar completamente mojada y excitada habían ayudado mucho, cosa que agradeció internamente.
- ¿Princesa? - volvió a llamar Adrien al no recibir respuesta, se había quedado congelado encima de ella.
Y nuevamente no recibió respuesta verbal alguna, en cambio Marinette le había besado intesamente y comenzaba a ser ella misma quién comenzaba a mover de manera circulas sus caderas para hacer que su pene saliera y entrada en ella. Adrien se sintió morir en ese momento, esa chica era increíble, realmente increíble y tremendamente pervertida. Definitivamente amaba a esa mujer, era la combinación perfecta entre dulzura y perversión, entre amor y lujuría. Los movimientos de su cadera lo estaba volviendo loco, gozando de cada uno de ellos en toda su extensión, sintiendo como sus fluídos mojaban sus vellos púbicos ¿Podía existir acaso escena más delirante que esa? Dejó que ella llevara el ritmo por un par de minutos más antes de que se separara un poco de ella para tomarla de las caderas y dar una embestida que llegó hasta lo más profundo, provocando un fuerte gemido por parte de ambos. Repitió la acción, primero lento pero intenso para después entrar y salir de ella con ritmo rápido y casi desesperado, provocando un sonido acuoso que les pareció demasiado pervertido y delicioso, pero eran sus jadeos y gemidos los que ganaban terreno en sus oídos.
Preso del deseo, Adrien paró de golpe las embestidas para girar casi con brusquedad el cuerpo de la azabache y ponerla apoyada sobre sus rodillas y manos. Ella quedó un poco aturdida por tan repentina acción pero antes de que pudiera voltear a verlo para preguntar lo que sucediá, sintió como el duro miembro de su ahora amante entraba desde atrás en su vagina, lo que la hizo soltar un grito de placer seguido de muchos más pues Adrien la estaba penetrando sin compasión alguna, haciendo chocar su pelvis con las nalgas de ella.
Tal posición le resultó tan indebidamente erótica a Marinette... que no pudo evitar ser ella misma quién empujaba sus caderas hacia atrás para hacer que la penetración se hiciera más profunda, sentía como el pene de él chocaba en su cervix, causandole un placer tan ilógicamente increíble que creyó que hasta le dolía, pero no le importó, aquella era demasiado delicioso como para evitarlo, además escuchar a su amado gemir detrás de ella la estaba poniendo aún más caliente de lo que ya estaba ¿Acaso era eso posible? Vaya que si, y le encantaba. De un momento a otro sintió sin previo aviso de su cuerpo cómo éste volvía a tensarse ¿Era posible tener más de un orgasmo en el acto? Ella estaba descubriendo que si, sorprendiendose a si misma y también a Adrién, que al sentir las contracciones en la vagina de ella, apretandolo son piedad alguna se tuvo que inclinar, apegándose al cuerpo de ella escuchándola gemir ante su segundo orgasmo creyendo que él mismo llegaría al suyo pero intentó por todos los medios el no hacerlo, cuando pasara...quería mirarla a los ojos.
- Aagh... - Gruñó él sacudiendo su cabeza, totalmente extasiado - Eso fue... Wou... Necesito volver a sentirlo - dijo, retomando las embestidas.
- ¡Aaah Adrien! - Marinette gemía sin poder controlarse, el placer era tanto que pensó que se desmayaría ahí mismo - Adrien... Adrien - repetía ella insistentemente, no logrando formular ninguna otra palabra.
- Así, hermosa. Di mi nombre... - Que ella lo llamara hacía que se excitara aún más, tanto...que estaba seguro que aunque saliera de ella podría terminar nada más de escucharla.
Las piernas de la azabache comenzaban a dolerle debido a la tensión que aplicaba por tanto placer acumulado su cuerpo y llegó un momento en el que tuvo que ceder, por lo que se dejó caer sobre la cama haciendo que el pene de Adrien saliera de ella, provocando un largo suspiro en ambos.
Marinette se giró sobre si misma para mirar los ojos verdes de Adrien por un segundo, darle un húmedo beso y obligándolo a girarse para ser ella quién quedara encima suyo. Aún besandolo buscó con una de sus manos la erección de él para acomodarla en su entrada, quería más, necesitaba más... Aunque sus piernas y cuerpo entero temblaran, diciéndole que ya había sido suficiente.
Volvieron a gemir cuando Marinette logró aquella ansiada penetración, sentir toda su poderosa extensión en sus paredes era la más delicioso experiencia que jamás había sentido. Comenzó a moverse de arriba a abajo, impulsandose con sus piernas y ayudándose del apoyo que Adrien le brindaba al haber colocado sus manos en sus caderas. Se sentía deseosa de él y sus sensuales y roncos gemidos, quería hacerle sentir como él la había hecho sentir por dos ocasiones en esa noche.
- Mari... Me voy a...correr- dijo él frenando un poco los sensuales y frenéticos movimientos de la azabache - Agh... Y no tenemos protección... - le recordó.
- Termina...dentro...ah...dentro de mi - Pidió desesperada ella, totalmente fuera de sí.
- Pero...-
Adrien fue acallado por los labios de ella.
- Tomo píldoras anticonceptivas desde hace años... Ah...solo hazlo, luego te explico - Decía ella retomando sus movimientos, casi cabalgando sobre él.
Aquella imágen quedaría por siempre grabada en la mente del rubio, era tan perfecta, tan erotica y sensual, tan excitante y hermosa a la vez...
- Mari... Ah...-
Su voz de apagó, un cosquilleo en la base de su pene le indicó que el clímax estaba ocurriendo. No pudo si quiera compararlo con nada que hubiese sentidi nunca, era intenso y delicioso. Sintió su propio cuerpo temblar y agonizar de placer bajo el contoneo de ella y sin más se derramó por completo dentro de ella, jadeante y perdido.
Con las pocas fuerzas que le quedaron alcanzó a estirarse un poco para atraer el cuerpo de su amada catarina al suyo para abrazarla con toda la dulzura del mundo.
Ella correspondió con una sonrisa, se sentía satisfecha y con un enorme sentimiento de felicidad inundando su pecho.
- Te amo - dijeron al unísono, dejándose llevar por el cansancio. Marinette encima de él, con su cabeza recargada en el pecho de Adrien, quién seguía dentro de ella.
Y así, en esa posición se quedaron dormidos, con una enorme sonrisa en su rostro.
Aquella había sido el mejor día de sus vidas.
¿Fin?
Notas de la autora:
Que va! Me he animado a continuar un poquito más con la historia para darle un final más sólido :) seguir un poco con la historia de como evoluciona la relación del cuadro amoroso y su lucha contra Hawk Moth! :D y claro, tendrán más y más lemon *wink wink*
Capítulo extra largo! Jaja pero no creo que nadie se queje ;) Valió la pena la espera ¿no?
Gracias por leer! Nos vemos en el siguiente! Sean pacientes, por favor! tardaré bastante el subir el siguiente capítulo debido a que por ahora le estoy dando prioridad a mi otra historia! (Siempre Tuya, que es igualmente de Miraculous) quienes no la hayan leído quizás puedan entretenerse leyendola jajaja Avisados están!
Respondamoslos reviews! :D A partir de los que me han djado desde el capítulo 11 :) que es en donde dejé de hacerlo.
Hanako Dosukoi. Cap 11: Jajajaja sinceramente me hubiese gustado alargar ese juego, pero a como tengo planeado el fiv iba a ser que se hiciera muy largo y tampoco es la idea. Jajaja espero que con éste capítulo haya cumplido tus expectativas de forma explosiva u bestial a la que te referias jaja aun que... tsss con eso de que yo soy pura miel, psss quizás no.
Shadowsakuras. Cap 12: Nuevo cap! nuevo cap! espero que hayas tenido la oportunidad de leer los 3 últimos capítulos, se reciente que no dejen su review! :P
Hanako Dosukoi. Cap 12:Jajajaja he cumplido mi objetivo de causar vomitar arcoiris a todos? espero que si xD
Guest.. Uhm esta personita no dejó su nombre pero igual le respondo. Cap 12: Gracias por comprender la demora de los capítulos! :D a veces vale la pena la espera, verdad?
Hanako Dosukoi. Cap 13: ¿En dónde estáaaas?! extraño tus reviews, éste es el último que te recibí. la confesión ha sucedidooo y espero que te haya encantado :D
Alinita28. Cap 13: Jajajaja ¿qué te digo? aún falta fic así que puede que aún Marinette pueda hacerle pagar a Chat por sus descaros :P y más sabiendo ahora quién es él!
Guest..¿Es el mismo guest del capítulo 12? jajaja. Cap 14: Aw, por nada! es bien bonito recibir éste tipo de reviews de agradicimiento, al contrario! debería ser yo quien te agradezca por leer, espero te haya gustado éste capítulo :D
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