15. Sorpresas heróicas

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Marinette despertó rato después, aún aturdida por lo sucedido con Chat Noir quien ya parecía haber descubierto que se trataba de la heroína moteada. Tomó una gran bocanada de aire para después soltarlo con cierta rapidez. Tomaría ventaja de ello con ayuda de su nuevo amigo y los deseos carnales que despertaban cientos de cosas en ella.

Bajó a cenar con prisa alegando que aún tenía sueño y quería descansar lo suficiente pues mañana tendrían una prueba de habilidades. Sus padres confiaron en la palabra de la estudiante.

La azabache tomó un baño corto, uno que le quitara el sudor de aquella tarde con el felino negro. Claro que deseaba estar limpia, pero que mejor que no tardar demasiado en casa para llevar a cabo sus planes eróticos.

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– Así que una pequeña ha vuelto a visitar este sitio. – Jean se burlaba un poco de la joven con capucha que entraba a la tienda. – ¿Qué es lo que buscas esta vez?

– ... – Estaba demasiado apenada por lo que le dijo el muchacho. – So-solo busco algo de ropa.

– Oh... No te escucho.

– Tch. – Tronó la lengua y se acercó aún más al mostrador, permitiéndole ver a otra trabajadora que organizaba algunos productos a un costado de este. – Ropa. De atrás.

– Comprendo. – El varón sonrió triunfante. – ¡Angela! Tú especialidad.

La otra fémina del lugar dejó lo que estaba haciendo y tomando a la franco-china del brazo, avanzaron a la parte trasera donde un mundo no tan desconocido las envolvía. La mujer de nombre Angela se retiró el abrigo que llevaba encima, dejando ver un atuendo peculiar y lindo al punto de vista de Marinette. Lo que más resaltaba era el arnés de cuero que estaba sobre su top y las medias con liguero que adornaban sus esbeltas piernas.

– Al fin puedo regresar a lo mío. – Exclamó ahora tomando a la de ojos zafiro de las manos. – ¡Un placer tenerte en nuestra tienda! ¿En qué puedo ayudarte?

– Yo... Bu-bueno... – Intentaba relajarse, pero sin mucho éxito. – Busco algo de ropa.

– Supongo que con ropa, te refieres a lencería.

La más joven respondió afirmativamente con la cabeza.

– Ya veo... – Le analizó con la mirada. – Puede que la talla extra chica para mujer te quede. Aunque tus pechos y nalgas me hacen pensar que la chica sería mejor opción para que sobresalgan mejor. Estoy segura que eres una copa 36B o lo que es lo mismo 32C... Ja, para alguien de tu edad, ese es un excelente tamaño, aunque me preocupa el ancho de tu espalda.

– Perdón, soy 34B...

– ¡Disculpa! Tal vez esa chamarra me haga errar. ¿Por qué no te la quitas?

– Va-vale.

– Por ahí está la sección de lencería, asegúrate de tomar un par de cosas. No te preocupes por el precio, te haré un buen descuento.

Avanzó al costado derecho de la tras tienda. Toda la pared estaba llena de cajitas rectangulares delgadas con prendas de red y tipo seda que eran para todo el cuerpo. En todas ellas posaba una mujer de curvas, con buenos dotes, aunque eso no era lo que le había llamado la atención, sino el hecho de que todas usaran zapatillas muy altas, ¿toda esta ropa se vería mejor con ese tipo de calzado? No había caído en cuenta que gran parte de las mujeres que veía en la revistas y sitios para adultos estilizaban su figura con una prenda tan singular. Exhaló aire y prefirió continuar.

Algunas perchas cercanas a esa misma pared tenían ropa que estaba más acostumbrada a ver. Corsés, babydolls, tangas, bralettes y otras tantas piezas de las que desconocía sus nombres; todas estaban hechas de diversos materiales, pero lo que más compartían eran listones, secciones para ajustar y telas traslucidas. A simple vista ninguno le llama la atención.

Giró sobre su propio eje, notando que del otro lado estaba la sección de lencería masculina. Observó algunas cosas un poco, singulares... Ya saben, parecer que los elefantes, cerdos y casi cualquier animal, le gusta comprar a los varones para su amigo.

Otra vista a la tienda y encontró lo mejor para esta situación. Junto a la barra donde se encontraba la zona de cobro, estaba en exhibición dos conjuntos inspirados en los héroes de Paris. Rio para sus adentros al acercarse a verlos; el del varón consistía en un bóxer negro ajustado, con una huella verde y en la parte trasera una cola que simulaba ser de gato, todo eso acompañado de orejas y un antifaz negro, por otra parte estaba el femenino de tanga roja, un babydoll rojo con puntos negros para cubrir los pezones ya que sólo una varilla unía esa pieza a la tela, también incluía un antifaz rojo.

Su atención por ese conjunto era tan notoria que Angela supo que esos eran los deseos de su clienta.

– ¿Crees poder pagar ambos conjuntos? No se venden por separado.

– ¿Cu-cuánto por ellos?

– Bueno, dije que te haría un buen descuento. – Abrazó al maniquí masculino. – Y viendo que son los últimos y justamente son en talla chica... ¿Te parece bien 100€ por ellos?

– ¡Perfecto!

Tenía un mejor precio de lo que podía esperar, aunque eso no quitaba que era un gran gasto que le impediría comprar algunas telas que esperaba usar para el regalo de Alya. Bueno, ya vería cómo se las arreglaba con ese tema.

– ¿Podría ponerme esto? – Preguntó despacio.

– Está bien. Aunque como no tenemos probador, tendrá que ser en el baño.

– ¡Gracias!

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La ventana de la habitación de Adrien Agreste estaba siendo abierta sigilosamente por una chica de traje moteado. Si cualquiera los viese en esa situación desconfiaría de Ladybug por entrar en una mansión de ese tipo y, por sobre todo, a la habitación del joven heredero.

El muchacho se encontraba haciendo su rutina de acicalamiento nocturno en el baño, así que fue fácil preparar su idea. Se retiró con prisa el traje, quedando sólo con las prendas traslucidas que hacía poco había adquirido. En su mano derecha reposaba el antifaz negro y las orejas de peluche del traje a juego con el suyo.

La puerta del cuarto anexo se abría, así que con rapidez la chica corrió a besarlo mientras lo obligaba a portar los accesorios de sus manos. Para ese momento, ella ya estaba segura de las cosas que haría en ese día.

A pesar de lo que la de coletas hubiese imaginado, él no reaccionó de mala manera. Seguro había escuchado el chillido del enorme ventanal que le costó abrir para introducirse en la habitación.

– Ladybug. – Estaba sonrojado por lo que sus manos alcanzaban a tocar. Quería terminar el beso y alejarla para poder contemplarla, pero no se dejaba. – Lady...

– Calla.

Los besos intensos no se detenían. Marinette lo empujaba a su cama hasta que ambos cayeron en ella. No paraba, no quería que la viera toda roja por la pena de llevar ese tipo de prenda sobre su cuerpo, ya era suficiente con las manos del chico trazando cada orilla de tela. Finalmente, el muchachito terminó posicionado en el trasero de ella, estirando el elástico de la tanga para darle pequeños golpecillos con ello.

La joven mujer se colocó sobre él permitiendo que él la viera, tomó el condón que llevaba oculto entre los pechos y lo sujetó con sus labios. Con un poco de ayuda, bajó las prendas inferiores del modelo que gustoso se encontraba preparado para lo siguiente.

Hábilmente la fémina colocaba el preservativo. Lo hacía con prisa, desesperada de sentir dentro de sí el miembro viril que estaba completamente erecto. No se retiró la prenda inferior, sólo la hizo a un lado y comenzó a bajar sus caderas lo suficiente para que la punta entrara, tras ello se sentó por completo para que llegara a lo más profundo de su vagina. Mordió sus labios para callar tan glorioso gemido que emanaba desde su pecho.

La desesperación la invadía, causando estragos en la excitación del contrario que sin decir ni una palabra movió lo que cubría los pechos de la adolescente. Los estaba succionando y mordiendo con suavidad, pero con todo lo que estaba sintiendo ella, era todo un detonante para su primer orgasmo que fue un tanto ligero.

Abrazó la cabeza que poseía una melena oro, oprimiéndolo contra su pecho, rogando entre gemidos que no parara; ella se movía de arriba abajo, de adelante a atrás. Tomaba todo el impulso con sus rodillas sobre la orilla de la cama.

Quería gemir. Deseaba gritar el nombre de su amante a los cuatro vientos. Anhelaba que todo su amor se viese reflejado en los gestos de completa lujuria que enmarcaban su hermoso rostro.

Marinette y Adrien se habían vuelto adictos el uno al otro en el mejor sentido de la palabra. Estaban no sólo deseosos de verse cada día, sino de expresas sus sentimientos por un método que parecía completamente primitivo, pero que podía ser demasiado significativo para los dos.

– Ti... Tikki...

Con su respiración entrecortada indicó a su kwami que la dejara sola con su chico. La pobre criatura rojiza no pudo más que salir huyendo al pasillo donde se topó con uno de sus compañeros mágicos que le sonreía de forma extraña.

Por su parte, el ojiverde estaba perdido en el placer que su novia le estaba ejerciendo mientras que la contraría estaba anunciando que estaba por llegar a un clímax muy intenso. Él quería que durara un poco más, pero tampoco podría soportar demasiado con los tremendos movimientos que ella proporcionaba para el coito. Ni pensar en los regaños de su padre, en las tonterías de Chloé o en la vez que Ladybug se había introducido al hocico de un Tiranosaurio lo estaba ayudando, aunque fuese un poco, a contenerse.

La sujetó por la espalda, envolviéndola en un fuerte abrazó y a modo de aceptación introdujo su lengua en la boca ajena. La azabache no era capaz de mantener su boca cerrada, así que sus lenguas terminaron jugueteando fuera.

Ella enterró las uñas en la espalda masculina, lágrimas salían de sus orbes cielo y desde su entrepierna su vagina goteaba lo que parecía ser su squirt. A pesar de estar ahogando su voz para que nadie los descubriese, un gritillo salió al percibir el pene del héroe golpear las paredes vaginales a causa de la fuerte eyaculación que estaba presentando.

Chat... – Apenas era un hilillo de voz.

Marinette...

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Vaya, creo que no me esperaba que esto fuera tan así y mucho menos que actualizara hoy a esta hora. No se preocupen, yo tampoco lo esperaba XD Quería dejar un poco de pseudo-drama para después. Aunque ya saben que no lo será realmente :v

Por si no lo notaron: Tienen sexo como Adrien y Ladybug, pero al terminar simplemente ya no ocultan que saben la identidad el uno del otro :3

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¿Quién creen que fue el kwami que se encontró Tikki? :v Dejen su comentario aquí :B

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Bueno, no tengo nada más que decir. Gracias por leer y soportar mi hiatus. Los amo 3