No soy dueño de Naruto, Naruto pertenece a Kishimoto y respectivos creadores.
"aaaaaaa"-personaje hablendo
(aaaaaaa)-personaje pensando
"aaaaaaa"-personaje sobrenatural hablando
(aaaaaaa)-personaje sobrenatural pensando
Capítulo 16:
"Empezare a hacer la cena Naruto-kun" dijo la ojiperla levantándose del sofá dirigiéndose hacia la concina donde comenzó a sacar distintos ingredientes, en ese momento el rubio se levantó del sofá cuidadosamente dirigiéndose hacia su cuarto.
Al llegar cerró la puerta, la peliazul encendió la estufa colocando el sartén sobre la llama preparándose para cocinar, solo pasaron unos cuantos segundos, antes de que la Hyuga escuchara un fuerte golpe, seguido de una ola de chakra proveniente de la habitación del Uzumaki. Con un poco de curiosidad la kunoichi dejo el sartén calentándose, mientras se acercaba la habitación del rubio.
Al abrir la puerta la ojiperla vio a un ojiazul con los ojos vendados en el piso, "¡Naruto!" dijo la Hyuga dirigiéndose rápidamente hacia el jinchuriki, al tocarlo la kunoichi se atemorizo de la alta temperatura que radiaba el cuerpo del Uzumaki. "Naruto-kun resiste" dijo la kunoichi mientras levantaba al rubio, y lo colocaba en la cama que tenía al frente.
La ojiperla corrió por el apartamento buscando un balde el cual lleno de agua, y unos cuantos trapos limpios que podría usar, regreso a la habitación del ojiazul colocando el balde con agua a un costado de la cama, introdujo un trapo blanco en ella, lo exprimió, y lo coloco en la frente del Uzumaki.
"Naruto-kun… ¿qué pasa?" se preguntó la peliazul en voz alta mientras miraba fijamente al rubio reposando en la cama. La Hyuga unas horas después se quedó dormida al lado de la cama.
Al día siguiente, en la mañana la kunoichi se despertó lentamente mientras miraba fijamente el suelo, llevo sus manos a los ojos tallándoselos, mientras se incorporaba, al igual que la noche anterior el rubio seguía reposando en la cama. La ojiperla coloco su mano sobre la frente del ojiazul con la intención de comprobar su temperatura corporal.
La peliazul dio un pequeño suspiro al notar que la fiebre había mejorado, cambio la toalla tendida en la frente del Uzumaki por una nueva, antes de dar la vuelta, y caminar hasta la puerta, "regresare pronto Naruto-kun" murmuro la Hyuga mientras salía del departamento.
La kunoichi camino por unos minutos en la calles hasta llegar a una enorme pared que se extendía a lo largo con unas puertas un poco más delante de donde se encontraba la ojiperla que permitían el paso. Al llegar hasta las enormes puertas de madera había un camino llenos de casa, y tiendas que terminaban en una enorme casa, la casa principal del clan Hyuga.
Camino entre las casas y tiendas Hyuga llegando a la enorme casa, antes de entrar, se quitó las sandalias antes de pisar la madera en el suelo, la kunoichi camino pasando de largo unas cuantas puertas, hasta que y una figura masculina apareció enfrente de ella impidiéndole pasar.
"¿Dónde estuviste anoche?" pregunto con voz seria el ninja, "estuve cuidando de alguien" contesto un poco intimidada la ojiperla, "¿estuviste de nuevo con ese monstruo?" pregunto agresivamente el Hyuga, "¿qué tienes contra Naruto?" pregunto la peliazul mirando fijamente al hombre, "escuchame" dijo el shinobi tomando fuertemente de la muñeca a la Hyuga, "no quiero que te vuelvas a acercar a ese demonio, deberías entrenar para hacerte más fuerte, no estar haciendo amistades estúpidas" dijo el ninja apretando más fuerte el agarre.
"No sabes nada de él" dijo la kunoichi dando un tirón soltándose del agarre, "no sabes nada de él, no tienes derecho de hablar de él como tú quieres Otosan" dijo la ojiperla mirando fijamente al líder del clan Hyuga, antes de pasar a lado de él, dirigiéndose hacia su habitación.
La ojiperla saco una pequeña mochila de su armario colocándola en su cama, al instante metió en ella ropa, y unos cuantos libros, cerro su mochila, la tomo, y se dirigió a la puerta de salida de su habitación, al abrirla se encontró con una pequeña niñas enfrente de ella vestida con un hermoso yukata negro con flores azules en él, cabello negro que llegaba hasta sus hombros, y unos risueños ojos perlados.
"Onee-san" dijo la pequeña niña de unos 7 años mirando el rostro de la peliazul mayor, "Hanabi-chan Ohayo" dijo la Hyuga mirando a su hermana menor, "¿dónde estabas Onee-san?" pregunto la niña, "me encontraba cuidando a alguien que se encuentra enfermo, así que saldré unos días, después de que se recupere volveré" dijo la shinobi dándole una sonrisa a su hermana menor.
La pequeña Hyuga se hizo a un lado dejando pasar a su hermana mayor, la cual comino por el pasillo de madera ubicado junto al jardín, donde se encontraba un pequeño estanque con peces de colores. La ojiperla llego a la puerta donde se colocó sus sandalias, y salió de la casa principal Hyuga, llevando en su espalda su mochila.
Camino nuevamente entre las calles de la aldea hasta llegar al apartamento del rubio, entro, y se dirigió al cuarto del ojiazul, donde este aún se encontraba recostado en la cama.
La peliazul se acercó al rubio coloco su mochila en el suelo, antes de cambiarle el pequeño trapo por uno nuevo, lo remojo, lo exprimió, y coloco en la frente del Uzumaki.
(Espero que despiertes pronto) pensó la Hyuga mientras tomaba una silla que se encontraba en una esquina del cuarto, y la coloco enfrente de la cama del rubio mientras sacaba de su mochila una pequeño libro de una portada azul, con una niña sentada en un columpio bajo una noche estrellada, "Entre las estrellas", era el nombre del libro escritas de color dorado.
Empezó a leer, subía y bajaba la vista, la movía de un lado para otro, cada vez pasaba un poco más rápido las hojas, y al igual que las hojas el tiempo pasó rápido, primero fue una hora, luego fueron dos des pues pasaron cuatro.
Al haber transcurrido el tiempo, entre la lectura, y cambiar el trapo húmedo al ojiazul, llegaron las dos de la tarde, el día era perfecto como para estar afuera pero eso no le importaba mucho a la kunoichi, ya que podía estar junto a esta persona especial.
En un momento, la ojiperla coloco un pedazo de papel entre la hojas de su libro, y lo cerro, antes de ponerse de pie, se estiro levantado sus manos lo más alto posible, mientras soltaba un suspiro al aire. (Creo que es hora que me meta a bañar) peso la ojiperla mientras salía del cuarto del Uzumaki, y se dirigía al baño con su mochila.
Entro al baño donde se entraba una lavadora, y una secadora a un costado, enfrente de ella se encontraba una puerta corrediza de vidrio impreso templado, la ojiperla empezó a quitarse la ropa mostrando su piel blanca, sus piernas firmes, su vientre plano, y sus pechos Copa C.
Paso un rato antes de que la peliazul saliera del baño, y se vistiera con ropa cómoda, un short no muy ajustado de color azul obscuro, y una playera verde limón, que mostraba sus hombros, y los tirantes rosas de su sostén.
Nuevamente se dirigió a la alcoba del rubio, donde entro para asegurarse que todo estuviera en orden, tras haberse bañado a la chica se le ocurrió una idea que es su pequeño momento le pareció buena, pero después de acercarse al jinchuriki, y pensarlo un poco más m empezó a dudar.
(Puedo hacerlo) pensó la shinobi con un sonrojo rojo vivo, se acercó aún más al rubio antes de retirarle el suéter negro de mangas cortas y la playera de maya. Tomo un pequeño trapo húmedo, lo sentó en la cama, y empezó a limpiar el cuerpo del ninja, pasaba el trapo por su el abdomen marcado del ojiazul, los brazos, el pecho, y la espalda. Al principio la shinobi se encontraba un poco nerviosa, pero mientras más transcurría el tiempo empezaba a acostumbrarse, la chica termino el limpiar la parte superior del cuerpo del ninja, y los pies hasta las rodillas dejando intacto lo demás, salió de la habitación con el balde con agua para tirar el agua y cambiarla por nueva, antes de dirigirse a la cocina, pasa preparase algo de comer. Una hora paso mientras la Hyuga cocinaba, comía, y lavaba los trastes de la comida.
El tiempo empezó a trascurrir, antes de que las shinobi se diera cuanta la noche había llegado, como el ojiazul se encontraba dormido, la ojiperla realizo las tareas como barrer, sacudir, y lavar la ropa, la peliazul se cambió a su pijama, antes de entrar a la habitación del Uzumaki.
"Con su permiso" murmuro la Hyuga antes de acostarse a un lado de rubio, el rostro de la kunoichi se encontraba rojo, pero no le importo mucho ya que tenía la oportunidad de dormir junto a la persona que ama, lo tomo del brazo izquierdo, y cerró los ojos, antes de quedarse dormida.
La chica despertó, un pequeño rayo de solo rozo su ojo haciendo que abriera lentamente los ojos, era el segundo día desde que el rubio había caído inconsciente, la ojiperla miro hacia varios lugares intentando ubicarse, pero rápidamente se sonrojo al ver a un apuesto rubio a lado suyo.
La Hyuga se levantó de la cama cuidadosamente para no molestar al Uzumaki, lo miro nuevamente, antes de caminar hacia la puerta, sino antes coger su mochila, se dirigió al baño donde estuvo unos minutos antes de salir con su ropa que usaba normalmente en las misiones.
Camino nuevamente al cuarto, entro, y se dirigió hacia el rubio, retiro el trapo ahora seco de a frente del shinobi, antes de cambiarlo por uno nuevo, "lo siento Naruto-kun, pero debo de salir, hoy tenía que encontrarme con mi equipo" murmuro la peliazul.
La shinobi camino hacia la puerta de salida, pasando por el comedor, salió del apartamento, bajo las escaleras, y empezó a caminar hacia el campo de entrenamiento donde acordaron encontrarse los ninjas del equipo 8.
Tras caminar unos 10 minutos, la ojiperla llego al campo de entrenamiento pasando antes por unos árboles, y unos arbustos, "ohayo" saludo el chico-perro levantando la mano como gesto de saludo, "ohayo Kiba" saludo la peliazul al ninja con marcas rojas en las mejillas.
"Ya que estamos nosotros solo falta Shino, y Kurenai-sensei" dijo el ninja con un perro en su cabeza, "que extraño, normalmente el primero en llegar es Shino-kun" dijo la peliazul mirando al ninja con capucha, "por cierto Hinata, me has sorprendido, tu anterior pelea contra ese tal Neji, ha sido genial, pero… ¿por qué te rendiste si eras capaz de ganar?" preguntó el chico-perro.
"Gracias Kiba-kun, pero no necesito ganar para sentirme bien, esta vez pueda que me haya rendido, pero la próxima vez estoy seguro que me convertiré en un chunin" dijo la Hyuga con una sonrisa.
"Creo que tienes razón" dijo el ninja con marcas rojas en las mejillas haciendo una pausa, mientras que se rascaba ligeramente la mejilla derecha, "por cierto Hinata, me gustaría entrenar mientras llegan los demás" dijo el ninja con el perro en su cabeza. La kunoichi pensó unos segundos antes de hablar, "por supuesto Kiba-kun" dijo la shinobi de Konoha.
"Pero… me gustaría que entrenáramos sin tu… ya sabes, estilo de pelea que usan los Hyuga" dijo el ninja de capucha son una sonrisa, "hai, Naruto-kun me enseño un poco de combate cuerpo a cuerpo" dijo al ojiperla con una sonrisa, "perfecto" dijo el ninja mientras se alejaba un poco de la chica, tomando distancia.
Al alejarse lo suficiente el chico-perro se dio la vuelta, "aahhh… Hinata, ¿qué haces?" preguntó el ninja con marcas de color rojo en las mejillas un poco confundido, "me estiro" contesto la kunoichi mientras giraba el torso hacia ambos lados seguidos de estiramientos hacia sus pies.
"Hinata…no creo que puedas hacer eso antes de empezar una pelea real" dijo el ninja, "no te preocupes Kiba-kun, esto no es una pelea real" dijo la ojiperla terminando sus estiramientos, "Naruto-kun me dijo que los entrenamientos hay que tomárselo con calma, pero sin perder la actitud de mejorar, y esforzarse al 100" dijo la peliazul tomando la postura de pelea. Coloco su pierna derecha ligeramente más adelante que la otra, con su mano derecha a la altura de su pecho, y la izquierda a la altura de su cintura, con las palmas extendidas hacia el ninja de capucha.
"¿Listo?" pregunto la kunoichi, "hai" contesto el chico-perro, "comienza" dijo con voz alta la ninja, en ese momento la Hyuga empezó a correr hacia el ninja con marcas en las mejillas, solo paso un segundo hasta que se tuvieran frente a frente, el primer golpe fue lanzado por la kunoichi hacia el rostro del ninja de capucha. El instinto del chico-perro reacciono al último momento, moviendo la cabeza hacia un lado, haciendo un raspón en el rostro del chico.
Los golpes de parte de la ojiperla continuaron, los primeros golpes del eran demasiados rápidos para el ninja de la marca en las marcas en las mejillas, pero tras transcurrir el tiempo, podía moverse mejor, y tanto evitar como bloquear los golpes. La peliazul lanzo una sonrisa al ninja de la capucha antes de dar un salto hacia atrás, seguido de sellos de manos, "kai" dijo la Hyuga antes de liberar sus sello de gravedad.
Nuevamente la kunoichi empezó el ataque pero esta vez se convirtió en un borrón, apareciendo detrás del ninja con el perro en la cabeza colocando un kunai en el cuello del ninja, "termino" dijo la shinobi susurrándole en la oreja del ninja de capucha. Este solamente confirmo asintiendo su cabeza, al verlo la ojiperla retiro el kunai, dejando ir la tensión.
"Wow Hinata, eres muy fuerte, ¿desde cuándo?" preguntó el chico-perro dándose la vuelta, "pues…eh estado entrenando con Naruto-kun" contesto la peliazul con una sonrisa, "oohhhh…pero… me pregunto, ¿cómo es que puedes ver a esa velocidad?" preguntó el ninja de marcas. La Hyuga lo pensó un poco antes de contestar, "pues con el tiempo vas acostumbrándote, pero todavía no soy capaz de ver perfectamente mientras corro tan rápido ya que no siempre uso esa velocidad, "pero usando mi Byakugan logro corregir ese fallo" dijo la kunoichi con una sonrisa.
Justo después de que la ojiperla terminara la explicación llegaron los otros dos ninja, "Ohayo" saludo la kunoichi de ojos rojos, y cabello obscuro ondulado, mientras el genin junto a la jounin solo levanto la mano como gesto de saludo, "Kurenai-sensei, Shino, tardaron mucho" dijo el ninja con el perro sobre su cabeza.
"Lo siento, tenía cosas que hacer" dijo la ojirojo, "muy bien ahora que ya estamos todos, es hora que empecemos a comentar el caso de entrenamiento" dijo la kunoichi mayor haciendo una pausa, "en este mes me concentraré en el entrenamiento de Shino, pero necesitare su ayuda" dijo la jounin. "Necesitare que ciertos días nos veamos aquí, para apoya en el entrenamiento de Shino, me gustaría que empezara Shino con la estrategia, así que necesitare tu ayuda Hinata" dijo la jounin volteando hacia la ojiperla.
"Lo siento Kurenai-sensei, pero puede que este ocupada estos días tengo cosas que hacer" dijo la peliazul, "no te preocupes Hinata, entonces empezaremos con Kiba" dijo la ojirojo. Los cuatro ninja continuaron hablando por un rato, hasta que cada uno se despidió, antes de marcharse del campo de entrenamiento.
Las horas pasaron, y llego el tercero desde que el rubio cayo inconsciente pasó, en estas hora no hubo mucho movimiento del parte de la Hyuga, la chica se mantuvo en el apartamento del ojiazul, y solo salía a hacer las compras, todo el tiempo pasaba al lado del Uzumaki leyendo libros, y atendiéndolo.
El cuarto día desde que el rubio cayo inconsciente llego, nuevamente la kunoichi se despertó, y levanto de la cama, donde aún se encontraba dormido el ninja, "Naruto, despierta" dijo la ojiperla con voz baja, y distraída, como si empezara a perder las esperanza sobre el despertar del rubio.
La peliazul se dirigió al baño donde se cambió la pijama, se lavó la cara, y se lavó los dientes, al regresar al cuarto del Uzumaki, se encontraba un segundo rubio sentado a los pies de la cama, donde se encontraba el ojiazul desmayado, al principio, la Hyuga se sintió un poco distante, y confundida. Pero cambio cuanto el Uzumaki sentado a los pies de la cama levanto la visito del suelo, y miro fijamente a la kunoichi a los ojos.
Fue entonces cuando la ojiperla comprendió al ver los ojos rojos, con una pupila rasgada igual a la de un zorro, "Kurama" dijo la peliazul mientras se acercaba a la Kyubi con forma humana, "tiempo sin verte" dijo el zorro, "¿cómo esta Naruto?" pregunto rápidamente la Hyuga.
"No te preocupes, Naruto se encuentra bien, por hora ha estado hablando con migo de unas cuantas cosas, que también deseo contarte" las horas pasaron, el ojirojo le conto todo sobre el rubio, algunas cosas ya las sabia la ojiperla, y eso lo sabía el Kyubi, pero el zorro lo comento una segunda vez para enfatizar los hechos. Seis horas pasaron desde que ambos empezaron con la charla, las palabras entre los dos se tornaban más serias por medio que trascurrían, y brotaban las palabras.
Por fin la plática término, y el ojirojo se preparaba para desaparecer, pero antes de eso decidió hablar, "antes de que me vaya te diré que tardaremos unos días más, así que es mejor que lleves a Naruto al Hospital" dijo el zorro antes de desvanecerse en una nube de humo.
De inmediato la peliazul se las arregló para colocar al rubio en su espalda, levantándolo de la cama, y dirigiéndose a la puerta de salida con el ojiazul en la espala, salió del apartamento rumbo al hospital de Konoha.
Al llegar la Hyuga se acercó al mostrador que se encontraba al lado izquierdo de la enorme habitación, "buenas tardes me gustaría pedir un cuarto para Uzumaki Naruto" dijo la kunoichi, "por supuesto, ¿qué tiene el joven?" preguntó la recepcionista, "lleva dormido 4 días" dijo la shinobi, al escuchar esto la recepcionista presiono un botón azul a su lado izquierdo.
Al momento dos médicos llegaron, con una pequeña camilla donde se llevaron al ojiazul, la ojiperla lo único que pudo hacer es sentarse en una de las muchas sillas de la enorme sala para esperar. Una hora paso desde que el Uzumaki fue llevado más adentro del hospital, de repente, un medico se acercó al lugar donde se encontraba la peliazul, esta se puso de pie al ver al médico acercarse, "ya hemos revisado completamente al chico, no tiene ninguna enfermedad, o herida de que preocuparse, hemos detectado que su flujo de chakra es irregular pero se despertara unos pocos días" dijo el médico, "gracias" dijo la Hyuga antes de que se retirara el médico.
Al instante la kunoichi se dirigió a la recepción a preguntar el número de la habitación del rubio antes de dirigirse hacía haya, al subir las escaleras al sexto piso llego a la habitación 639. Al entrar encontró al rubio acostado en la cama del hospital junto a la ventana bañado por la luz del día que pasaba por la ventana, mientras tenía unos tubos que unía su brazo izquierdo con una bolsa de líquido transparente que le suministraba los nutrientes necesarios para que su cuerpo no colapsara.
Los días pasaron, desde que el ojiazul fue llevado al hospital, la ojiperla lo va a visitar todos los días, con unas flores, y un libro el cual leía para pasar el rato. No paso ni un día desde que los amigos de Uzumaki se enteraron de la estancia de este en el hospital, por lo que la peliazul se encontraba con distintas personas que llegaban a darle flores, y tarjetas de mejorate al rubio.
Choji, Kiba, Ino, Sakura, Shino, Shikamaru, Lee, Iruka, Konohamaru, Moegi, Udon, Sandaime, Kakashi, Mikoto, estos eran las personas que pasaron a visitar al ojiazul.
El sexto día desde que el rubio cayo inconsciente llego, ya era tarde el sol se ocultaba entre las cabezas de los Hokages, tiñendo la aldea de un naranja vivo, "parece que ya han pasado muchos días" murmuro la Hyuga mientras cerraba el tercer libro que terminaba desde que el Uzumaki cayo inconsciente.
Como los anteriores días se encontraba sentada a lado del rubio, esperando que este despertara, últimamente la kunoichi muy agotada, se sentía pesada, y sus ojos forzaban por cerrarse, nunca lo habían logrado, hasta ahora. La ojiperla callo dormida, el tiempo paso, y con el llego una enfermera que se asomó en cada cuarto para procurar que todas se encontraran dormidos.
Como era de esperarse la enfermera llego al cuarto donde se encontraba dormido el ojiazul, y junto a el en una silla la peliazul, la enfermera se encontraba a punto de despertar a la Hyuga, pero fue interrumpido por un pequeño murmuro que salido de la boca de la kunoichi, "Naruto" dijo con voz tenue la ojiperla.
Al reconocer que la peliazul tenía un peculiar sueño decidió dejarla dormir, camino hacia un armario en la pared de la habitación donde abrió, y saco una manta verde obscura, la cual coloco en la Hyuga.
En el sueño
"¡Okasan! ¡Okasan!... "gritaba una pequeña niña de ojos perlados mientras que corría en la obscuridad, guiada por una pequeña luciérnaga que le hacia compañía. La pequeña corría, y corría, pero no era capaz de encontrar a su madre.
A lo lejos una luz anaranjada apareció, la cual se acercaba poco a poco, la niña tenía miedo, y se sentía impotente, así que salió corriendo a la dirección contraria de la luz anaranjada, sus pequeñas piernas no le dejaban correr lo suficiente, y el kimono azul marino con olas de azul claro en las mangas, y parte inferior, le estorbaba, al igual que sus sandalias.
Solo faltaron unos pasos más para que la peliazul cayera al piso negro, y frió, había logrado perder la luz anaranjada, pero ahora tenía una rodilla raspada. Una nueva luz apareció frente a ella, de color azul, eran un par de luciérnagas nuevas, pero al igual que ellas aparecieron unas de color naranja, y amarillas.
La niña se levantó mirando como todas las luciérnagas daban vueltas a su alrededor, hasta que todas se agruparon en un mismo lugar, convirtiendo se un rubio de ojos azulados, con un kimono blanco. El rubio extendió su mano hacia la pequeña, la niña aún tenía miedo, pero aun así cogió la mano del ojiazul, de repente empezaron a aparecer linterna por linterna.
Ambos empezaron a caminar hacia la misma dirección de las linternas, hasta llegar a una enorme puerta de color rojo, la niña volteo hacia el rubio el cual la miro con una sonrisa antes de soltarla, "a partir de ahora ten fe" dijo el ojiazul mientras daba la vuelta, y se alejaba, dejando atrás a la niña. Cada paso que daba apagaba una de las linternas que se usaron para guiarlos.
Hasta que la luz desapareció al igual que el rubio, dejando al la pequeña con la luz de la luciérnaga que tenia desde el comienzo, la niña miro nuevamente las enormes puertas, y se decidió a abrirlas. Las empujo, cada vez más fuerte, pero no se movieron ni un centímetro, cada segundo que pasaba la pequeña se sentía más sola, y frustrada, "por favor… por favor ábrete" murmuro la niña empujando aún más fuerte, poniendo toda su fuerza en aquel momento.
Un par de brazos luminosos aparecieron de la nada ayudando a la niña, logrando abrir las puertas, tras abrirlas un frió aire golpeo el cuerpo de la pequeña llenándola de escalofríos. Al voltear con la de encontrarse a los dueños de ambos brazos, pero al darse la vuelta no encontró a nadie, solo la plena obscuridad, la niña miro fijamente la obscuridad, intentando encontrar algo, pero fue interrumpido por un segundo soplo proveniente de las puertas, la niña no quiso esperar más así que cruzo las puertas.
En la realidad
En aquel momento la ojiperla abrió los ojos, aturdida, con una gota de sudor resbalando por el costado de su rostro, miro hacia varios lados con respiración agitada intentando comprende lo que había pasado, hasta que se topó con un reloj de pared que marcaba las 6:47 de la mañana.
La peliazul dio un suspiro al aire, al comprender que todo había sido un sueño, se levanto de la silla, y se sentó a lado del ojiazul, "Naruto-kun… ¿cuánto tiempo permanecerás dormido?" se pregono las ojiperla en voz alta antes de soltar unas cuantas lágrimas que cayeron en el rostro del rubio, "¿hay alguien ahí?" preguntó el ojiazul, la ojiperla se sorprendió, pero al mismo tiempo se alegró por es cuchar la voz de su novio, "Naruto-kun…me alegro de que estés bien" dijo la ojiperla abrazado fuertemente al Uzumaki, "¿qué ha pasado?" preguntó el rubio mientras se sentaba sobre su cama, "has estado dormido durante una semana" dijo la peliazul mientras intentaba tranquilizarse.
(Parece que Kurama tenía razón) pensó el rubio mientras tomaba fuertemente el aíre, y lo dejaba salir, "me alegro de que hayas despertado Naruto-kun" dijo la peliazul, el ojiazul le acarició la mejilla antes de llevarse ambas manos a la nuca, y empezar a retirar las vendas.
"Naruto-kun, ¿qué haces?" pregunto la Hyuga apunto d detener al Uzumaki, "no te preocupes Hinata, ya estoy bien" dijo el rubio mientras retiraba totalmente las vendas de sus ojos.
El ojiazul empezó a abrir lentamente sus ojos poco a poco, acostumbrándose a la tenue luz de la luna que iluminaba a través de la ventana. El Uzumaki termino de abrir los mostrando sus nuevos ojos de color negro tenidos hasta la mitad con azul, y expandiéndose en ambos ojos.
"Hinata te vez tan hermosa como siempre" alago el rubio rápidamente al ver a su princesa, "creo que me he enamorado de nuevo" dijo el ojiazul sacando a relucir el sonrojo de la ojiperla, "yo también te amo" dijo la peliazul robándose un beso al Uzumaki.
Me alegro de leer los comentarios, y ver que les gusta el curso que esta tomando la historia, espero que sigan leyendo hasta el final... (^-^)/
Espero que les guste... digan su opinión del capitulo.
