19. PLEGARIAS E INSATISFACCIÓN

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—¡Ah! Bugaboo…

El de ojos esmeralda no podía enfocarse en satisfacer a su chica, pues ella estaba haciendo demasiado bien su trabajo en darle placer desde su miembro viril.

Esa noche, por pedido de su chica, habían decidido continuar transformados tras derrotar un nuevo akuma. Llegando a la casa del chico, entraron por el ventanal y apenas tocaron la alfombra ella se abalanzó abriendo el traje negro.

Se encontraban, por sugerencia femenina, en una posición donde se proporcionaban sexo oral mutuo de forma simultánea, o llamado de forma común como "69". Algo que, aunque simple, hasta el momento no habían llegado a probar por el simple hecho de pensar que podía tratarse de algo aburrido, pero bajo los sabios consejos de Jean y Angela aceptaron probar.

Adrien creía que podía ser el que mejor resistiera la estimulación, pues cuando su amante llegaba a darle una felación, él sólo lo tomaba como juego previo. Las cosas habían cambiado y ella se había adelantado a las cosas, no sólo lamiendo con intensidad el falo del varón, sino que también estaba llegando a juguetear con sus testículos y arriesgarse a buscar desde el perineo la zona más erógena de él.

No quería quedarse atrás, pero estaba haciendo todo demasiado bien. Su mente era arrastrada al vacío donde sólo se encontraba placer en su forma más pura. No podía encajar lo que sucedía y mucho menos conseguía detener sus gemidos que mostraban lo mucho que disfrutaba de las sensaciones.

La azabache reía entre las lamidas que daba al pene de su chico, disfrutando en demasía lo que le estaba haciendo. Su mano diestra estaba llena de lubricante, envolviendo el glande para frotarle de forma circular, dejando que el dedo pulgar subiera y bajara a través del perineo; la otra se encontraba detrás de los testículos, oprimiendo con fuerza la zona sin nada donde ya había hallado la próstata, inflamada por la excitación. Su lengua se deslizaba de arriba abajo por todo el miembro viril que se agitaba por la cantidad de placer.

Cada que ella oprimía desde fuera la próstata, un gruñido mayor provenía del rubio que la sujetaba con más fuerza de las caderas, demostrando lo mucho que disfrutaba de dicha sensación. ¿Tan placentero era?

Angela le había explicado que esa glándula, del tamaño de una nuez, hacía maravillas en los hombres. Era casi tan sensible como el clítoris de una chica, pero acompañada de una buena felación seguro su amante caería rendido.

Todos esos pensamientos cruzaban por la mente de la joven maravillada por lo bien que estaba haciendo sentir a su compañero, pero eso no alejaba su nerviosismo. Originalmente había pensado en sólo tocarle de forma externa, pero sabía que si introducía un dedo en la cavidad anal de Chat Noir podría ser mucho más agradable para él. ¿Qué tal que no les gustaba? ¿Y si lo lastimaba? Era aún peor pensar que él no lo querría.

Entre lo poco o mucho que había leído en internet mencionaba que pocos hombres estaban dispuestos a ese tipo de estimulación prostática, muchos se quedaban sólo con el método de tocar por el perineo por lo desagradable que les podía parecer la idea de tener algo dentro.

—Mé-mételo… —El francés dijo lo que ella menos esperaba.

—N-no creo que sea…

—Por favor…

A duras penas él podía pronunciar palabras, a cada momento se hundía más y más en placer. Quería alcanzar el clímax de la forma más potente posible, pero para Marinette no era fácil decidir si era correcto invadir ese sitio con sus finos dedos.

Continuó con la estimulación con boca y manos desde fuera, intentando tomar valor para continuar en el siguiente nivel.

—Hazlo —rogó el chico.

Tragó saliva. No podía, no se sentía preparada para esa práctica sexual.

Estiró su mano a la orilla de la cama donde había dejado un preservativo. Lo colocó al chico de forma correcta para luego montarlo dándole la espalda. Mientras ella se movía a la velocidad de su agrado, intentó continuar con los toques en el perineo, pero no lo conseguía del todo por el movimiento que hacía con sus caderas.

Apretó sus labios, estaba a medias de un orgasmo cuando sintió las contracciones de su pareja por la eyaculación que estaba sufriendo. Ella no dejó de moverse, quería ese orgasmo y Adrien no la iba a detener sólo al sujetarle de la cintura con tan poca fuerza. O eso pensaba… Escuchó a la perfección sonidos de dolor que producía la boca ajena, lo estaba lastimando.

Se detuvo, sintiéndose mal, lo sacaría con cuidado para no causarle más molestias. Sujetó las orillas del condón que ahora quedaba un poco flojo en el falo que de a poco perdía su erección; después de sacarlo ella también retiró el preservativo y los amarró correctamente, su novio no parecía tener suficiente energía para hacer las cosas.

Recostándose junto a él, con los antifaces aún en su sitio, observó que ya se encontraba dormido. Lo había fatigado. Los cubrió a ambos con una sábana y espero con calma a que la transformación desapareciera, aunque tras unos treinta minutos no sucedía. Eso sin mencionar que el modelo ya estaba roncando complacido por lo sucedido en la cama.

Marinette bufó divertida.

—Te quiero, gatito —susurró besándolo en la nariz.

Levantándose ordenó un poco el desastre. Primero recogió el traje negro que metió bajo las cobijas que cubrían a su novio (las botas las metió bajo la cama), después tomó el condón usado y su empaje para ir a desecharlos en el baño. Se lavó las manos y revisó su cuerpo que se recuperaba de pequeños chupetones que el ojiverde le hizo hacía unas semanas, aún no se había vengado de eso.

Fue por su traje moteado que metió al bajo junto a sus prendas interiores. Aún le parecía singular que pensando en sacarse el traje podían hacer eso, la magia de esos trajes era algo peculiar pues parecía que estaban hechos de su ropa común, pero no hacían que desapareciera la ropa interior.

Entró a la regadera y lavó su cuerpo sudoroso, su cabello lo lavaría al día siguiente antes de ir a clases mientras su cara sería limpiada al llegar a su hogar. Podía apostar que era pasada la media noche, pues la luna ya no se veía desde el ventanal de la habitación, eso también explicaba gran parte de su cansancio, aunque no había alcanzado el orgasmo.

—Y sí…

Su rostro se ruborizó, era una locura pensar en masturbarse en ese sitio, pero era justo. Ella no había terminado, mientras que ahora Adrien dormía como un bebé tras uno de los orgasmos más intensos de su corta vida sexual. No tenía porque darle vueltas.

Cerró la llave de la regadera y se movió a la tina de aquel cuarto de baño. Puso el tapón, tomó la regadera de mano que estaba anexa a ese sitio. Entrando, se arrodilló en la porcelana fría, su cuerpo tembló por lo que abrió las llaves de agua, regulando la temperatura a una cálida. Mojó primero la zona tras ella a modo de calentar ese sitio donde se sentó.

Tomó valor y se recargó en una de las paredes que seguía helada por la falta de agua. Chilló por el frío, así que apresuró el proceso abriendo las otras llaves de la tina. Tras llenar un tercio de esta las cerró dejando, nuevamente, sólo la regadera de mano.

Nunca había hecho algo similar, después de todo ella no poseía una tina en casa, pero si una regadera de mano que ya había probado en casa para estimular sus orgasmos en esos largos baños nocturnos.

Abrió sus piernas sin mayor cuidado, manejando el chorro de agua que salía del aparato a uno fino pero que tenía bastante fuerza. Lo colocó cerca de su entrepierna, permitiendo que el agua golpease con intensidad su intimidas, sobre todo su clítoris que comenzaba a sobresalir de su capuchón por las olas de placer que iban inundando su cuerpo. Con su mano libre jugueteo en con sus senos pensando que quien le realizaba dichos toques era su novio.

—Adrien… —Pronunció entre suaves gemidos.

Agradecía que podía regular el agua a un chorro más preciso y potente, así sólo lo enfocó unos pocos segundos al sitio correcto alcanzando con rapidez un suave orgasmo que le hizo sentir plena. Con eso se sentía lo suficiente satisfecha como para dejarlo por el día de hoy.

Suspiró, si por ella fuera se quedaba dormida en ese mismo sitio hasta el día siguiente, pero debía llegar a casa y descansar de forma correcta. Podría dormir hasta tarde pues por la mañana no debía atender nada, sólo cuidar de Manon después de la hora de la comida. Rogaba que su madre no le fuese a pedir que se quedara en su casa.

Salió de la bañera, la drenó en lo que se secaba y vestía. Si no salía pronto de la habitación masculina iba a ganarle el cansancio y caería rendida en cualquier sitio. Pero mejor hacer algo antes de irse.

Su compañero era presa fácil dormido. Su cuello estaba al descubierto y sin dudarlo se acercó a este para succionar su piel y crear un pequeño moretón que curiosamente tenía forma de pequeño corazón. El rubio no despertó, sólo se rascó un poco la zona creando que Marinette riera por la simple idea de lo que mañana sucedería con él y esa nueva marca.

—Descansa.

Programó la ventana para que tras su salida regresase a su sitio, así se fue con destino a su hogar, completamente satisfecha por lo sucedido en el hogar Agreste.

Espero que disfrutes mi regalo, gatito —se dijo a sí misma la joven que se mecía con ayuda de su yoyo.

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Gracias por esperar la actualización. Al principio no sabía de qué carajos escribir, pero al final me gustó el resultado, aunque tal vez un poco simplón.

De verdad, pasar por lo del plagio de esta historia fue algo un poco insólito. Aún han pasado un par de cosas malas, como que promocioné en ese grupo mi trabajo y unos cuantos me pidieron que lo "continuara subiendo" (pues, me confundieron con la niña que lo subió), otra persona me pidió mi WhatsApp porque según yo dije que por ahí pasaba mi fanfic o.O Y una última me dijo que no podía leerlo en Wattpad y que se lo pasara por Messenger :v Neta, estos niños me están tocando un poco las pelotas, pero bueno… Eso ya es mi culpa por esperar que caigan peras de un olmo.

Btw… Espero que ustedes hayan disfrutado, que es lo que más me importa. ¡Buenos días a todos!

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OTRAS NOTAS...

- La estimulación prostática no vuelve pasivo o gay a un hombre, así que prefiero que se abstengan de ese tipo de comentarios.

- Marinette no se sentía segura de conseguir una estimulación adecuada, además de que piensa que puede que Adrien repudie las acciones.

- Adrien se estaba dejando llevar por el placer y en busca de querer más, le dio permiso a su chica. No quiere decir que él vaya a desearlo locamente a partir de ahora.

- De no saber de que se habla, por favor pregunten antes de hacer comentarios un tanto desagradables o que denigren.