No tengo perdón.
Así que no les voy a molestar, voy a dejarles con el fic tranquilamente y todos los comentarios, abajo en la nota de autor del final nwn
Disfruten!
Disclaimer: Ace Attorney no me pertence.
Update (17/06/2014): este capítulo ya está corregido, puede que se someta a más cambios que se avisarán en los próximos capítulos publicados, o, en caso de ser después de finalizado el fic, en el summary.
~Lena Lawlipop
Miles' POV
Y, por supuesto, nada más llegar con ellos, se acabó la tranquilidad e intimidad a la que me había acostumbrado durante estos últimos meses con Franziska. Maya me abrazó con fuerza, y luego decidió que el latigazo después no era una buena idea. Puse una mano en el hombro de Franziska, al tiempo que sentía cómo la niña me tiraba del pantalón. La cogí en brazos rápidamente.
- ¿Quiénes son ellos? - inquirió en alemán -
- Son amigos nuestros, se llaman Phoenix y Maya – ella arrugó la nariz, y trató un par de veces de repetir el nombre de Phoenix, sin mucho éxito. Él se echó a reír. Me miró significativamente -
- Nick valdrá – le aseguré. Ella le sonrió -
- Nick es fácil – asentí –
- Ellos no pueden entenderte en alemán, Ziska. Inglés, ¿vale? - le hablé despacio, y ella lo pilló enseguida -
- Lo siento, lo olvidé – Phoenix y Maya se miraron sorprendidos y, como era de esperar, el latigazo vino inmediatamente -
- Así que ellos son vosotros... - Phoenix miró a Miley y le sonrió – A ti claro que te recuerdo – Miley apartó la mirada, enfurruñado, y recordé lo difícil que había sido olvidar a mis amigos al mudarme sin avisar. Le revolví el pelo, y miró al suelo -
- Venimos cansados del viaje, Wright-
- Maya dijo que podíais quedaros en la villa Kurain si queréis – se encogió de hombros -
- Pues... - miré a Franziska, que chasqueó la lengua y movió las manos como diciendo, "decide tú, no quiero problemas" Sonreí – Somos cuatro, ¿habrá suficiente espacio para todos? - Maya asintió con una sonrisa. Había crecido mucho, y ahora vestía ropas de médium blancas que, aunque no podía estar seguro, probablemente pertenecían a una categoría, nivel, o lo que fuera, superior. Franziska me dio la razón -
- No voy a llamarte Sacerdotisa, Fey. - ella sólo sonrió -
- Es cierto que mi traje es de sacerdotisa, pero en realidad deberías llamarme Maestra. Pero, por favor, no lo hagáis. Prefiero mi nombre. Y sí que hay sitio, tenemos una casa desocupada – alcé una ceja – Pasó a ser de mi propiedad hace poco, pero no la uso – asentí -
- Gracias por todo – ellos sonrieron, y nos guiaron hacia la estación de trenes, que estaba sólo a unos minutos a pie. Caminamos en silencio. Phoenix se colocó a mi lado y observó a la niña. Sin decir palabra – Wright – le llamé. Él sólo levantó la mirada hacia mí - ¿Qué te ha pasado desde la última vez que te vi? - esbozó una sonrisa melancólica - ¿Es Trucy?
- ¿Quién es Trucy? - quiso saber Franziska. Yo no se lo había contado, que él ya no era abogado, ni lo de su hija adoptiva. Él nos observó aún en silencio, alternativamente, y luego suspiró -
- Fue una trampa. En un traspaso de pruebas me dieron una prueba falsa y perdí mi título de abogado. Mi cliente desapareció en medio del juicio, yo me hago cargo de su hija Trucy – Maya desvió la mirada -
- ¿Qué! - Franziska estaba perpleja, lo cual era natural, pero detuve su estallido con la misma pregunta que le había hecho antes -
- ¿Qué te ha pasado desde la última vez que te vi, Wright? - volvió a suspirar -
- Trucy está perfectamente, si es lo que te preocupa. Es largo de contar.
- Bien, pero esperad un momento – me interrumpió Franziska - ¿En verdad presentaste una prueba falsa? - él asintió - ¿Pero no te la habían dado?
- No era oficial – se encogió de hombros -
- ¿En qué pensabas, Phoenix Wright?
- Era mi única posibilidad. Dime, von Karma, ¿cuántos casos te gané jugando mis cartas en el último momento? - por un momento, su sonrisa de superioridad, su ironía, me recordaron a quien había sido en años anteriores, y sonreí con cierta nostalgia. Franziska miró al infinito, y eso logró sorprenderle - ¿Franziska...?
- Lo siento mucho, Wright. Eras una de esas personas que había encontrado su verdadera vocación. Tengo que reconocerlo.
- Vaya, vaya... La pequeña von Karma está madurando – se echó a reír y esquivó el latigazo – Gracias. No te preocupes por mí, pero gracias.
Subimos al tren que nos llevaría a la villa Kurain, quedando en silencio de nuevo. La gente miraba mucho a Maya, pero cuando Phoenix además se colocó a su lado el número de gente mirando aumentó. Me fijé mejor en su ropa. Iba vestido de forma extraña y desaliñada, con un curioso y hasta cierto punto simpático gorrito que decía "Papa" y unas chapas que se me hacían conocidas. Iba en chándal, y tenía aspecto de no haberse afeitado en un par de días. Tenía un aire de melancolía, pesimismo y preocupación a su alrededor. Hacia mitad del trayecto, sacó su viejo teléfono móvil y marcó unos números. Hablaba en voz baja, pero me bastó para deducir que hablaba con su hija. Me pregunté cuántos años tendría, lo cierto es que, aunque me hubiera dicho su nombre, Phoenix hablaba más bien poco de la niña.
- Maya – llamó él entonces - ¿No importa que Trucy venga? - ella negó con la cabeza – Gracias.
- ¿Qué edad tiene? - inquirí en voz baja. Maya sonrió -
- Ahora debe tener unos doce años, es de la edad de Pearly – asentí. Después hice las matemáticas necesarias y comprendí por qué hablaba tan poco de ella. La diferencia de edad era relativamente poca para un padre y una hija -
- Bueno, cuéntanos qué has averiguado – intervino Franziska. Maya sonrió, vivaz como siempre, y asintió -
- He averiguado acerca de estos sucesos, ocurren en ocasiones muy particulares. Probablemente habréis oído hablar de las reencarnaciones y las vidas pasadas, ¿verdad? - asentimos – Los viajes en el tiempo son poco frecuentes y no se conoce una fuente fiable acerca de por qué ocurren. Lo que sí se sabe es que han de darse algunas circunstancias, aunque se desconozcan en su totalidad, las cuales, de no cumplirse, provocan alteraciones como cambio de aspecto, que da lugar a lo que llamamos reencarnación, o pérdida de memoria total o parcial, casos de los cuales los hospitales están llenos. También he oído que algunas desapariciones de personas que nunca más aparecieron tienen que ver, pero no hay escritos claros acerca del tema. Opino que lo mejor que podéis hacer es hablar con mi madre. Le fascinaba el tema, por lo que me han contado.
- ¿Y por eso estamos aquí? - asintió – Mientras no te las apañes para que vuelva a morir alguien en esa cámara... - Phoenix se echó a reír entonces. Había colgado ya el teléfono y se veía divertido -
- ¿Asustada, Franziska von Karma?
- ¿Quieres morir, tonto? - él volvió a reírse y devolvió su vista a la ventana. Miraba el cristal, y finalmente me di cuenta de que en realidad miraba el reflejo de Maya. Fruncí el ceño pero lo dejé pasar -
- ¿Y si ella no sabe nada? - inquirió Miley. Maya le miró -
- Siempre queda ir a visitar a la sacerdotisa Bikini – palidecí, y Franziska me miró de reojo. La última experiencia en esa montaña no había sido muy buena. Me encogí de hombros -
- Si no hay otra opción, nada más – repitió Franziska, tranquilizadora. Asentí, y puse mi mano sobre al que ella acababa de poner en mi rodilla. Se ruborizó y la apartó rápidamente -
Después de un rato, Ziska intentó enseñar a Miley a jugar a las palmas, mientas cantaba una cancioncilla infantil al ritmo, lo que hizo sonreír a Maya y Phoenix, y ruborizar de nuevo a Franziska.
No tardamos demasiado en llegar, aunque Ziska volvió a dormirse a mitad del camino sobre el regazo de Miley, quien la observaba con curiosidad, como a un tesoro. Fue, sin embargo, Phoenix, quien se ofreció a llevarla en brazos al llegar. Franziska intentó negarse, pero entre las mochilas y maletas, no hubo mucho con lo que argumentar. Había que reconocerle, además, que parecía bastante cómodo con la niña en brazos. Al llegar, salió a recibirnos Pearl Fey, quien lo primero que hizo fue revolver el pelo a Miley y cogerle de la mano, consiguiendo que se ruborizase, aunque no intentó soltarse. Todo transcurrió en silencio prácticamente, con rapidez. Nos dejaron un tiempo para asentarnos en la casita que nos dejaron y quedamos en vernos en la mansión Fey en un rato.
Franziska me miró de reojo, ruborizándose; era la primera vez que estábamos solos desde nuestra llegada, ya que los niños estaban en su habitación, una durmiendo y el otro cuidándola, y nosotros en la nuestra, sentados en el borde de la cama sin decir nada.
- ¿Estás bien? - preguntamos, sin darnos cuenta, a la vez. Sonreí, y me encogí de hombros. Ella hizo lo mismo -
- ¿Deberíamos llevar a los niños durante la sesión de espiritismo de Fey?
- Sí... Sí, creo que será lo mejor. ¿Te preocupa? - negó con la caebza -
- Me aterra – sonreí y me acerqué a ella -
- Tú estuviste ahí cuando se resolvió el caso, en realidad Maya no tuvo la culpa, ¿no? No es Maestra de la escuela Fey porque sí, Ziska, sino porque es la mejor... - se encogió de hombros -
- ¿Qué harás si tenemos que ir al templo Hazakura? - desvié la mirada -
- Iré, no tengo otra opción... Y habrá que rezar por que no haya terremotos mientras estemos allí – asintió -
- ¿Y Miley? - ahora me encogí de hombros yo -
- No puedo hacer nada al respecto, Franziska. Me siento... impotente.
Por un instante asintió, pensativa, y luego se echó a reír, dejándose caer sobre la cama, sobre su espalda. Alcé las cejas.
- No, no... No quieres saber lo que he pensado – dijo, aún riendo. Repasé mentalmente mis palabras y finalmente encontré el doble sentido -
- Pequeña malpensada... - de un movimiento rápido me coloqué sobre ella, cortando efectivamente su ataque de risa. Me miró con un jadeo involuntario y sonreí, con cierta arrogancia - ¿En qué estás pensando ahora, Franziska...?
- Tch... S-sólo cállate... b-bésame de una vez...
Y eso hice, pegando nuestros cuerpos sin perder un instante. Sin embargo, el momento no duraría mucho, ya que pronto oímos las vocecitas de los dos pequeños acercándose, y nos separamos con rapidez. Venían discutiendo acerca de... ¿de qué?
- ¿Se puede saber qué tiene de raro que esa tal Pearl lleve perfume, Franziska? ¡Dame un respiro, ¿quieres?!
- Bueno, ¡pero yo quiero saber quién es! No me cae bien – se cruzó de brazos con todo el mal humor del mundo y me llevé una mano al flequillo, apartándolo de mis incrédulos ojos -
- Dios mío, había olvidado eso – Miley me miró enfurruñado y me eché a reír – No puedo creer que olvidé algo así.
- ¿Alguien me lo explica? - intervino Franziska, confusa e irritada por ello -
- Está celosa porque el perfume de Pearl se quedó en él – apunté a los niños vagamente y la pequeña empezó a darme golpes en las pantorrillas. Me eché a reír y la mantuve quieta – Tranquila, fiera... él ya se ha dado cuenta de todas manteras – ella le miró para confirmar y él sonrió, algo avergonzado, y se encogió de hombros. Se fue a sentarse en la esquina, aún más enfadada que antes, y humillada. Pobre. -
- ¿Ya habéis visto vuestra habitación? - preguntó Franziska, intentando sonar despreocupada, aunque gesticulando hacia mí... Me llevé una mano a los labios al darme cuenta de que hablaba del pintalabios. No pude evitar sonreír ante su desesperación -
- Sí, es muy bonita. Las paredes son rojas, Franziska estaba encantada con ellas hasta que me acerqué – dejó los ojos en blanco y me miró - ¿Nunca tienes la sensación de que sería más feliz sin ti? - asentí -
- Solía pensarlo, pero llega un momento en que cambias de opinión. Ella siempre fue demasiado madura de pequeña, me costaba mucho entenderla, recuerdo.
- Pff.
También se enfadó, aunque no se fue a una esquina, claro. Me giré hacia Franziska, quien se encogió de hombros, aún respirando algo agitada, y sonreí. Contuve las ganas de abrazarla hasta que ella mandó a los niños a ducharse y se acercó a mí. La rodeé suavemente con los brazos y le acaricié el pelo un poco.
- ¿Y ahora? - murmuró -
- Maya dijo que nos avisaría para cenar juntos, sólo podemos esperar – ella asintió, y se apartó -
- Voy a bañar a la niña, encárgate de Miley – asentí también y me encaminé al segundo baño de la casita, donde sabía que estaría Miley -
Todo estuvo tranquilo hasta la hora de cenar, todos abrimos las maletas y nos pusimos ropa limpia. La más espectacular fue la de Ziska, un pequeñísimo vestido color crema. Era largo hasta sus pies y de mangas tres cuartos llenas de bordados intrincados y una fina red de motivos interconectados avanzaba hasta su muñeca. La parte del tórax tenía un estilo de corsé, pero sólo era un dibujo, en realidad se cerraba con cremallera por un lateral la falda de faldones tenía también bordados, y en conjunto, parecía una muñequita victoriana. Su cabello lacio largo caía por sus pequeños hombros delicadamente, dándole un aire angelical. Estaba muy guapa. Recordaba que le gustaban esos vestidos, y mucho. Franziska se había encargado de comprarle unos cuantos nuevos, y la pequeña estaba encantada. Miley sonrió, captando la indirecta cuando ella ladeó la cabeza, y le ofreció su mano para caminar juntos hasta la mansión principal. Imité sabiamente su acción, y Franziska se ruborizó, aunque sonrió con ironía. Así pues, con toda la paz y la tranquilidad del mundo, llegamos de nuevo con Maya y Phoenix. Trucy y Pearls salieron corriendo a manosear el pelo de Miley y el vestido de Ziska, haciendo que esta última empezase a chillarles y corriera hacia nosotros. Maya saltó inmediatamente, riñendo a su prima por su comportamiento, y esta agachó la cabeza. Trucy me abrazó de repente, y la sostuve con la mano libre. Nos saludaron a todos con mucha efusividad, incluida a Franziska , en absoluto intimidadas porque llevase un látigo en la mano. Trucy incluso llegó a pedirle que se lo prestara, sin éxito. Las dos Franziskas acabaron de bastante mal humor.
La cena estuvo realmente buena, cortesía de Trucy y Pearls, que habían querido contribuir. Se llevaban muy bien, casi como hermanas. Maya seguía siendo risueña y alegre, entre ella, las dos jóvenes y Miley, hicieron prácticamente toda la conversación. Las niñas habían cogido cierta fijación a Miley, al parecer, lo cual le incomodaba a ojos vista, pero no dijo nada. Phoenix se veía cabizbajo, y ambas Franziskas estaban entre incómodas y molestas.
- Edgeworth – me llamó entonces Phoenix, en voz baja y pensativa, para no interrumpir la conversación. Le miré - ¿Tú... y von Karma... estáis...?
- No – me apresuré a interrumpir – No estamos juntos si es lo que vas a preguntar, no como tú piensas – él asintió y devolvió la vista a su plato. Se le veía un tanto... descorazonado. Suspiré - ¿Y Maya y tú? - sólo negó con la cabeza, y me di cuenta de que no tenía precisamente ganas de hablar del tema -
Después de cenar, fue cuando por fin decidimos abordar los temas serios de verdad. Cada uno con una bebida, nos quedamos en silencio un instante. Maya y Miley tomaban leche, Ziska y las dos niñas, chocolate caliente, y Phoenix, Franziska y yo, té. Maya suspiró.
- No hay mucho de lo que hablar. Mañana a las once podemos hacer la sesión con mi madre, si no sirve, ya pensaremos en algo – asentí – Por ahora, me alegro de que estéis de vuelta – sonrió – Hacía mucho que no estábamos todos reunidos – Phoenix le sonrió también, una sonrisa extraña –
- Sigue faltando gente, ¿qué hay de Godot? ¿Y Mia? ¿Y Gumshoe? - Maya infló los mofletes en un gesto de fastidio y él rió -
- Siempre tan aguafiestas Nick... - compartieron una mirada de complicidad y sonreí. Esos dos sí que hacían buena pareja -
- ¿Qué se sabe de ellos? - inquirió Franziska -
- Bueno, no sé nada de Gumshoe, pero a veces visito a Godot – Phoenix se encogió de hombros. Maya asintió, condescendiente, con una mirada que nos decía a las claras que mentía. ¿Qué estaba pasando con él? -
- Yo también, por Mia. La canalizo para que puedan verse. Pero yo sí que sé algo interesante sobre Gumshoe – todos esperamos, curiosos, y ella sonrió - ¡Se casa en primavera!
- ¿Cómo? ¿Con quién! - Phoenix fue el primero en reaccionar -
- Con Maggey Byrde. Lo sé, inesperado, ¿eh? Estaban indecisos por la diferencia de edad, pero al final se decidieron.
- V-vaya. ¿Quién lo habría pensado?
- Se llevaban casi diez años, ¿no? - Phoenix me miró y asintió. Maya chasqueó la lengua con fastidio -
- Yo no creo en esas cosas. Si dos personas se quieren, deberían estar juntas sin importar su edad – Franziska empezó a juguetear con la cucharilla de su té y supe que, aunque no pensaba admitirlo, pensaba como ella -
- Puede traer problemas si la diferencia es mucha... - me interrumpió -
- Ni hablar. Es tiene que ver con la personalidad y el nivel de madurez de cada persona, y no tiene por qué coincidir con la edad biológica. ¡Y eso no pasa sólo en las parejas, también en los amigos! O si no, mírate a ti y a von Karma – me encogí de hombros -
- Franziska es una genio. No es lo mismo – Maya bufó -
- No dudo de que lo sea, no me malinterpretéis, pero también podría ser genio y muy infantil. Y no lo es.
- Sí, bueno, es su personalidad.
- Exactamente – sonrió y puse las manos en alto, admitiendo la derrota. ¿Desde cuándo era tan competitiva? Sonreí también -
- Háblanos de tu trabajo ahora, Maya. ¿Cómo te ganas la vida?
Ella sonrió y comenzó a explicarnos cosas básicas sobre la organización de los médiums. La conversación fue larga. Maya habló de varias anécdotas de hechos paranormales que nos parecían increíbles, Trucy hizo algunos trucos de magia, Phoenix revivió algún caso, y yo describí la mansión von Karma para ellos, ayudado por los niños. La única que no habló fue Franziska, pero tampoco nadie se lo reclamó.
Acostamos a los niños pronto, el día siguiente estaría lleno de sorpresas, eso seguro, y era más fácil manejarles si no estaban cansados del viaje y cambio horario. No iba a ser fácil pero había que intentarlo.
Sin embargo, nosotros íbamos a ser incapaces de dormir aún, de modo que nos fuimos al salón un rato a conversar, aunque lo que es hablar, lo hicimos poco. Tras alrededor de una hora de abrazarnos, cuchichear en vez de hablar como personas normales, y besarnos en el sofá, tanto Franziska como yo habíamos llegado a nuestro límite de moñerías.
- Tengo dos propuestas para ti – comenzó con voz relajada -
- Dispara.
- O seguir con esto en la habitación matrimonial, o separarnos cada uno en una habitación distinta y tratar de dormir – me eché a reír y abrió por fin los ojos para mirarme -
- ¿Y no hay opción intermedia? ¿Dormir en la habitación matrimonial los dos, por ejemplo? - enarcó las cejas -
- ¿De verdad crees que llegaríamos a dormir algo? Nuestra tregua empieza a alargarse en límites insospechados – se rió – No me lo esperaba, y empieza a gustarme, y no debería... - su voz se fue apagando, algo insegura. Le aparté el flequillo de los ojos, pero sacudió la cabeza para que volviera a su sitio -
- Eres la tentación personificada. Yo sí me esperaba que me gustase. - escondió la cara en mi cuello, y la dejé hacer -
- Mañana va a ser un día difícil, los dos necesitamos descansar.
- Pensarlo de esa manera sólo hace que tenga aún más ganas de ti, Franziska.
- Morboso asqueroso...
- Me gustan las cosas prohibidas – rió de nuevo -
- Sí, a mí también.
Y a partir de ahí fue casi como volver a empezar, hasta que conseguimos llegar a la habitación. Sólo cuando decidimos que teníamos que dormir, me di cuenta de que me había dejado la chaqueta y el pañuelo en el salón. Lo dejé correr, no sabía cuánto duraría esta "tregua", pero no podía quejarme de nada. Era todo lo que podía pedir.
- ¿Miles? - la miré. Ya se había puesto el pijama y estaba dentro de la cama - ¿Crees que podremos dormir? - sonreí y asentí -
Terminé de cambiarme en el baño y me metió en la cama con el firme propósito de dormir. Ella rápidamente encontró su hueco en mi pecho y nos quedamos quitos oyendo la respiración del otro.
En ese momento, tuve una especie de epifanía. Todo estuvo claro durante un minuto. Todo. Franziska y nuestra extraña situación actual, los niños, por qué estaban aquí, Phoenix y Maya, incluso la noticia de Gumshoe y Maggey. Todo encajó en su sitio durante unos breves instantes.
Desgraciadamente, Franziska se movió en ese momento y el roce de su cuerpo contra el mío hizo que todo pensamiento coherente huyera de mi cabeza.
Vale, ahora sí. Díganme que aunque fue cortito no estuvo tan mal T^T
Me he tardado horrores en subirlo, lo sé, aunque dije lo que dijera, y no tengo disculpa
TOOOOT
Tenía intención de terminarlo este verano pero por cosas de la vida mi tiempo libre se ha visto drásticamente reducido así que probablemente me tomará otro año más para terminarlo completo, pero ya tengo más o menos la idea completa así que no lo dejaré, palabra de Scout!
(cofcofcofRock-chancofcofcof)
Gracias a todos aquellos que lean mi fic, ver como suben las visitas es hermoso, incluso aunque no dejen reviews, muchas gracias en serio a todos y ya les dejo porque no quiero aburrirles con tonterías
TOT
Perdón de nuevo por el retraso (esta vez sí que ya no sé cuándo subiré el siguiente capi, espero no sea dentro de mucho T^T)
Los reviews son amor!
Isacullen-Timeguardian
