Ahorita soy como el conejo de Alicia en el País de las Maravillas: NO TENGO APENAS TIEMPO D:

Pero les dejo este capi con un retraso enoooooorme y miles de disculpas uwu

Espero lo disfruten!

Disclaimer: No poseo Ace Attorney


Capítulo 7: La verdad a la luz


Phoenix's POV

Cuando desperté, fue debido a Maya. Más concretamente, porque me estaba haciendo cosquillas con las puntas de su pelo. Esbozó una sonrisa sin arrepentimientos cuando me vio abrir los ojos, y bostecé, tirando de las mantas para no morirme de frío. Ella se rió levemente, sin decir nada, y se acurrucó contra mí.

- Estás helada - me quejé, aún medio dormido -

- Hace frío - fue su respuesta -

Aún nos quedamos un rato así, dormitando, hasta que terminé de despertarme del todo. Abrí los ojos para observarla. No conseguía entender por qué no me estaba comiendo la cabeza respecto a lo que habíamos hecho la noche pasada, pero agradecí a mi mene la paz del momento. Tendría tiempo de preguntarme a mí mismo tantas preguntas sin respuesta como quisiera en otro momento. Aprovechando que ya de por sí estaba cerca, me permití el lujo de tomarla por sorpresa con un beso. Ella me lo devolvió, posando una mano sobre mi mejilla. Ahora, más calmado, con menos preocupaciones en mente, podía darme cuenta de muchos detalles que no había notado antes. La forma en que con apenas el roce de sus dedos me atraía hacia sí, cómo inclinaba la cabeza hacia atrás en el momento justo para obligarme a avanzar y compensar la distancia, cómo mordisqueaba mis labios, a veces sin detenerse, a veces esperando a ver cuánto tardaba yo en intentar liberarme.

- Deberíamos volver - murmuré después de un rato. Ella no contestó - Maya, estoy bastante seguro de que quieres desayunar - hizo un puchero contra mis labbios, entrelazando los brazos detrás de mi cuello, pegándome a ella y a la vez tirando de mi pelo con suavidad, como intentando peinar los rebeldes mechones. Sentí su sonrisa contra mis labios cuando dejé escapar un breve gemido - Maya...

- Estarán preocupados, ¿hm? - su tono de voz era una pista de lo poco que le importaba en estos precisos instantes, y me eché a reír -

- Sí - suspiré - Y lo más probable es que si no vamos pronto, vengan a buscarnos - chasqueó la lengua, pero me dejó ir -

- Sí, tienes razón. Vaya, justo cuando empezaba a ponerse interesante - me reí, y le mordí la mejilla, desenredándome de ella y las sábanas para lenvantarme y ayudarla a hacer lo mismo -

- Si no nos moviéramos y vinieran a buscarnos, te aseguro que sí te quedarías en lo interesante - se echó a reír y se fue a buscar su ropa a la habitación de la cascada, dejándome a mí recogiendo el futón y riéndome también como un bobo -


Miles' POV

Maya y Phoenix lleagron al templo justo cuando Iris empezaba a quitar el desayuno, e inmediatamente todos se dieron cuenta de la calidez de sus sonrisas. Era obvio que algo había pasado , y fue Pearls la que se encargó de confirmarlo. Nadie les pidió detalles, aunque cada uno encontramos nuestra propia forma de felicitarles. Dentro del desamparo emocional en el que Franziska y yo nos habíamos metido, ambos estuvimos de acuerdo en que Maya y Phoenix se merecía estar juntos. Nadie, probablemente ni siquiera ellos, sabía qué pasaría una vez volviera Maya a Kurain y Phoenix a la ciudad, pero nadie lo mencionó tampooc. Las dos niñas mayores les seguían, ensimismadas, asimilando lentamente que ahora eran casi de la misma familia, mientras que los niños conversaban entre ellos, ajenos a la conmoción.

Pero la paz no podía durar por siempre. Bikini cruzó una mirada con una distraída Maya, quien se tomó un momento aún en descrifrar qué quería, y asentir. Se soltó de Phoenix, y según echaba a andar hacia la sala de canalización, todos pudimos observar cómo poco a poco se convertía en otra persona: su madre. Bikini suspiró al levantarse y seguirla, y Franziska se estremeció levemente. Estreché su mano.

- Vamos allá.

- No me gustan estas cosas - protestó en voz baja. Asentí, y tiré de ella levemente -

- No te preocupes. Se habrá acabado antes de que te des cuenta. Con un poco de suerte, hoy mismo podremos solucionar lo de los niños.

- Así es - asintió suavemente mientras me seguía con desgana - Ellos deben volver a su tiempo.

Les dejamos al cuidado de Iris y las dos niñas mayores, y entramos en la sala de canalización detrás de las dos sacerdotisas.

El interior estaba poco iluminado, apenas por las velas que habíamos encendido la noche anterior. Bikini y Misty cuchicheaban entre ellas, y no pude evitar pensar que probablemente, no hablaban de nuestro caso. Franziska se aclaró la garganta al sentarse a mi lado, y ellas se sonrieron de forma cómplice.

- Está bien, comencemos la sesión, pues - habló Misy. Su voz era pausada, serena, casi maternal, y relajante. Había notado esto también en la sesión anterior, anque al comentarlo con Franziska, ella me había confesado que eso no era suficiente como para conseguir que se sintiera a gusto con un espíritu. -

- Bueno... entonces, no es un asunto por resolver en el futuro, ¿no? - Misty negó y la sacerdotisa adoptó una actitud pensativa - En este caso es al revés... No es un espíritu que regresa al pasado, sino uno que viaja al futuro.

- ¿Alguna idea de por qué ocurriría algo así?

- Lo normal - Bikini se giró hacia nosotros para explicarlo - es que, de ser muy importante, un espíritu intente volver a su pasado y advertir a su yo vivo de algo que cambiará su vida. Es lo más común, porque, por ejemplo, ir al futuro no te sirve en esos casos. No puedes cambiar el pasado desde el futuro, vosotros no podéis cambiar el pasado, de donde vienen esos niños - asentimos. Eso era cierto - Cuando se dan estos casos, es porque desde el futuro no podrían cambiarlo. Vuestros espíritus del futuro, ya no pueden, ni quieren cambiar nada.

- ¿Qué tipo de situación requiere estas cosas? - inquirió Franziska. Misty miró a Bikini y ella asintió -

- Lo más común son asuntos emocionales, pero no hay muchos datos al respecto, porque son sucesos bastante raros en sí mismos. Imaginad que es muy importante que hagáis algo ahora porque... yo qué sé, pasa algo y no volvéis a veros nunca. En ese caso, en el futuro ya no tendréis intención ni oportunidad de hacerlo, ¿no? En ese caso, no podríais volver y advertiros a vosotros mismos, vuestros espíritus del futuro no podrían volver porque la necesidad de advertiros ya no existirá más adelante - hizo una pausa para que lo pudiéramos asimilar. Fruncí el ceño -

- Pero si los niños no lo saben aún, porque en su tiempo no ha ocurrido nada, ¿por qué vendrían ellos?

- No se sabe con certeza por qué ocurre, para ser sinceros. No es como los deseos de alguien que muere sin realizar su mayor vocación, ni nada por el estilo. Un espíritu puede volver en muy contadas situaciones. No puede volver simplemente para advertirte de cuándo o cómo vas a morir, y evitarlo, al menos no que se sepa. No puede volver porque, ups, se me olvidó recoger mi vestido de la tintorería. Las razones suelen ser siempre fuertemente emocionales para esa persona. Pero los espíritus que viajan en el tiempo, ya sea al futuro o al pasado, deben tener razones mucho más de peso. En la mayoría de los casos es emocional, y suele estar ligado al futuro de alguien más. La teoría más aceptada es que es el destino, que estaba predestinado a ocurrir. Otra teoría es que los niños en realidad ya saben que llegará el día en que algo cambiará y os impedirá cumplir su deseo, pero es posible que ellos mismos aún sean muy pequeños para darse cuenta de la oportunidad con la que cuentan ahora mismo y por eso no han actuado - asentimos -

- ¿Y cómo averiguamos qué es ese algo? Si no lo hacen, los niños no podrán volver... - preguntó Misty -

- Esa es la parte difícil... Yo intentaría encontrar algo que los niños sepan que vosotros no, algo que haya cambiado en su forma de pensar, o en cómo se sienten respecto al otro, algo que ellos consideren muy importante y que vosotros hayáis olvidado...

Se hizo un pequeño silencio, en el que nos miramos entre los cuatro, como esperando que la respuesta cayera del cielo. Misty suspiró, Bikini hizo una mueca, y yo me encogí de hombros. Franziska bufó levemente, y fue la primera en expresar su incredulidad en alto. Ninguna de las otras dos mujeres pareció ofendida.

- ¿Habéis notado alguna diferencia entre ellos y vosotros?

Todos miramos a Misty, quien nos observaba con el ceño levemente fruncido, en un gesto familiar, que me recordó a la mentora de Wright, su hija mayor, Mia. Su expresión severa serenó a Franziska con rapidez, pero no dijo nada. Pensé por un momento. Bueno, era obvio que no teníamos el mismo tipo de relación, ya no teníamos nueve y tres años... tomé aire antes de comenzar.

- Éramos más cercanos de pequeños, diría yo - Franziska me miró, sobresaltada. ¿Quizá pensó que no me daría cuenta? - Tengo la impresión... de que nos conocíamos mejor el uno al otro.


Franziska's POV

No estaba en absoluto preparada para oírle decir aquello. No tenái ni idea... ni idea de que él también se había dado cuenta... Es decir, era obvio que ya no éramos niños, y que habíamos pasado mucho tiempo separados como para seguir siendo confidentes mutuos de la forma en que lo éramos de niños, pero... Nuestra relación había retomado cierto rumbo más amistoso tras el juicio de mi padre y su posterior sentencia de muerte.

Bikini y el espíritu de la maestra Fey intercambiaron una mirada, y me vi en la necesidad de añadir:

- No es sólo eso - me encogí un poco cuando todas las miradas se posaron en mí, y estreché la mano de Miles. Él correspondió al gesto con suavidad, y tomé aire para continuar - Cuando yo era pequeña, de esa edad, y durante algún tiempo más... Recuerdo perfectamente que estuve enamorada de Miles - él frunció ligeramente el ceño, pero no dijo nada, y yo continué - Pero después pasadon varias cosas, y bajo la tutela de mi padre, me vi obligada a dejar esos sentimientos de lado. Y ahora, la verdad, no le he dedicado mucho pensamiento al tema aún, así que no sé si seguirán siendo los mismos. Por otro lado, Miles de niño nunca pensó en mí de esa forma, yo era muy pequeña y la diferencia de edad era muy acentuada. Mientras que ahora...

- Ahora sí - completó él, con un asentimiento grave - Cierto. Esa es otra diferencia. No... no lo sabía - volví a estrechar su mano -

- Lo sé. No te lo dije nunca directamente, aunque en mi defensa, era muy obvia - él esbozó una sonrisa a modo de disculpa -

- Creo que no estaba preparado para ese tipo de sentimientos, y, como has dicho, tú eras muy pequeña. No creo que me lo hubiera planteado siquiera, aunque me lo hubieras llegado a decir.

Se hizo un silencio pensativo, hasta que Bikini suspiró de forma dramática y un tanto exagerada.

- En ese caso es bastante obvio, ¿no? Lo que tienen que hacer, quiero decir - Miles y yo nos miramos confundidos - Ya se lo dije antes, tienen que intentar volver a como eran las cosas en el momento en el que están esos niños. Desenterrar aquellos sentimientos, y demás - Miles negó inmediatamente con la cabeza -

- Ni hablar. Es cierto que nos conocíamos mejor entonces, pero yo no amaba a Franziska en ese momento, y no quiero tener que olvidar eso ahora que lo tengo claro - me ruboricé, ¿cómo podía decir esas cosas con tanta facilidad? Estúpido Miles, ¿siempre estaría un paso por delante? -

- Yo ya no soy la misma... Recuperar eso no significaría sólo lo referente a Miles, sino un estilo de vida completo - me estremecí. Esto era lo que no tenái claro... ¿valía la pena cambiar tanto por él? Me había decepcionado una vez, incluso aunque no todo hubiera sido su culpa, ¿quería de verdad correr ese riesgo de nuevo? -

- Bueno, es la opción más prometedora que tenéis - nos alentó la maestra Fey, con voz suave - Pensadlo con calma.

- ¿Qué nos asegura que eso vaya a funcionar? - preguntó Miles -

- No es lo que se dice una garantía, pero se sabe que los estados emocionales de las personas tienen distintas energías, y que no existen dos iguales. Debido a esto, igualar vuestras emociones a las de los niños provocaría su expulsión de lo que nosotros llamamos realidad... volverían a su plano temporal, o eso es lo que se cree - contestó Bikini. Sonaba todo a ciencia ficción; sin embargo, tenía delante a Maya, canalizando a su madre, sabía lo que era capaz de hacer... Y estaban los niños ahí como prueba, también -

Esta vez, fue Misty quien suspiró, poniéndose de pie, atrayendo la atención hacia sí.

- No creo que haga falta discutir nada más en esta sesión... tenéis que encontrar el resto de respuestas dentro de vosotros mismos... Creo que esto es lo más que podemos ayudaros - Miles y Bikini asintieron, poniéndose de pie también, y yo les seguí un momento después, aún pensando en lo que nos habían dicho -

No dije nada mientras Miles se lo agradecía y salíamos de la sala. Maya volvió en sí sin problemas, y también le agradeció a ella la ayuda prestada. Muy en su papel de niña ruidosa, esbozó una enorme sonrisa y agitó un puño en el aire. Pearl y Trucy aparecieron en el marco de la puerta de la habitación adyacente, con los niños, para recibirnos, al igual que Wright, quien acogió a Maya en sus brazos sin dudarlo, interrumpido sólo por el lloriqueo de Butz, algo en la lína de "por qué siempre soy el único sin chicas guapas" o algo por el estilo... suspiré. No estaba de humor, quería estar sola, quería pensar...

Todas esas ideas se desvanecieron, sin embargo, cuando Miles eligió ese momento para posar un beso detrás de mi oreja y preguntar:

- ¿Podemos hablar a solas un momento, Franziska?

Estaba confundida, y quizá algo asustada, por lo que negué con la cabeza. Me giré hacia él para explicarme o, más bien, poner una excusa...

- Ahora no... quiero un poco de paz. Sigo sin estar tranquila después de haber estado entre tanto muerto - no llegué a saber si me creyó, porque me escabullí antes de que pudiera seguirme y me encerré en nuestra habitación. Necesitaba pensar... -

Había tenido intención de posponer esta discusión hasta que resolviérmos el tema de los niños, pero al parecer, no iba a ser tan fácil como eso...


Miles' POV

Estaba asustada. Quizá ni ella misma lo quisiera admitir, pero estaba huyendo. Y ahora... Vigilé a los niños en silencio. Miley me miraba de reojo de cuando en cuando, como planteándose pedirme algo, pero no llegó a decir nada. Fue la niña quien formuló su pregunta, al ginal, curiosa acerca del resultado de la sesión. No estaba muy seguro de qué debía decirles, así que me encogí de hombros, admitiendo que aún no habíamos sacado nada en claro, y que no sabíamos cómo resolverlo aún. No era del todo mentira, ni tampoco del todo cierto, pero parecieron quedarse satisfechos con mi respuesta.

Quería hablar con Franziska, aclarar nuestras ideas. Volver al estado emocional de estos niños no era una cosa tan fácil de hacer como de decir... Yo, por mi parte, no tenía intención de ignorar mis sentimientos por ella, y tampoco quería obligarla a tomar una decisión apresurada y obligada por las circunstancias. Eso sólo nos traería problemas a largo plazo...

Franziska me esquivó durante el resto del día como una profesional, pero, al menos, parecía bastante tranquila. No me di cuenta de qué tan falsa era esa fachada hasta que no le quedó otro remedio que quedarse a solas conmigo en nuestra habitación. Estaba temblando, y lo único que se me ocurrió para consolarla fue abrazarla en intentar ser comprensivo. A ella no le gustaba sentirse vulnerable emocionalmente, y menos aún ser presionada, y esto se acentuaba por el hecho de que era algo a lo que no estaba en absoluto acostumbrada, de forma que esto estaba probando ser un gran reto para ella.

No me atreví a sacar el tema, y ella se dirigió al baño, con su neceser de ducha. Dudó un instante. Me miró, y supe que estaba a punto de decir algo, pero ella no lo hizo. Se limitó a enrojecer, apretar los labios, y mirarme fijamente.

Yo sabía que tendría que haberle recordado el problema en cuestión, lo sabía bien. Sin embargo, cuando me tomó sorpresivamente del cuello de la camiseta y tiró de mí hasta unir nuestros labios, no habría sido capaz de imaiginar lo que me estaba pidiendo y, cuando momentos después me empujaba hasta hacerme caer sobre el colchón, los niños y cualquier retazo de idea al respecto se habían ya desvanecido por completo de mi mente.


Franziska's POV

Me sentía realmente somnolienta, pero no podía borrar la estúpida sonrisa que se había acoplado a mi cara, relajando mis facciones y expresando lo bien que me sentía en aquel momento. Podía notar perfectamente que Miles estaba a punto de hacer una pregunta, así que me incorporé sobre un codo para interrumpirle con un beso. Quería hablar... probablemente de nosotros, y de los niños. Suspiré. No quería hablar. Quería dormir. Además, ni siquiera tenía tan claro el tema como me gustaría.

¿Qué había pretendido resolver acostándome con él? Ni yo misma estaba muy segura. No tenía claro absolutamente nada, excepto que estaba cansada y que no quería opnerme a pensar en esto ahora. Estaba bastante convencida de que si me ponía a pensar acerca de todos los cambios rápidos por los que estaba pasando mi, hasta ahora, perfecta vida, si intentaba encontrar respuestas ahora, probablemente entraría en pánico. Me había sentido así anteriormente, cuando mi padre había insistido en que debái convertirme en la fiscal perfecta. Aquella vez, había pasado un infierno antes de decidir que el amor que sentía por Miles, al no ser correspondido, no me sería necesario nunca más. Había dejado ese enamoramiento infantil atrás, no sin esfuerzo, y me había convertido en la hija que mi padre había deseado. Y ahora... ahora que él no estaba, y Miles sí... No quería pensar en eso ahora.

- Ziska - Miles interrumpió el beso con suavidad, pero sin darme tiempo a interrumpirle de nuevo. Suspiró - Escucha...

- Miles...

- Si no quieres hablar, lo entenderé - dijo rápidamente. Esperé a ver qué quería, y él continuó - Pero he estado pensando... No tenemos por qué resolver esto de forma apresurada. Tal vez pasar algún tiempo cerca de los niños nos ayude a entender mejor qué tipo de sentimientos hemos de recuperar.

- Sé perfectamente qué tipo de...

- Tal vez tú sí - me interrumpió, pensativo - Pero tras meditarlo... Es cierto que yo no pensaba en ti como potencial pareja, pero tampoco me eras totalmente indiferente como pareces pensar. Puede que necesite más tiempo... Podemos compaginarlo todo de esta manera, ¿no?

Lo medité un instante. Obviamente, él no diría algo así si no fuera cierto. Tanto él como yo queríamos devolver a los niños a su época cuanto antes. Suspiré, haciéndome un hueco entre sus brazos y él me dejó hacer en silencio.

- En ese caso... - comenté al cabo de uos segundos - ¿tienes alguna idea? Por la forma en que lo dices, algo tienes en menté - rió -

- No te llaman prodigio por nada, ¿eh...? - bufé - Bien... ¿qué te parecen unas vacaciones? - "¿Vacaciones...?" - Algo exótico, o cualquier cosa. Un viaje a la montaña, a la playa... ¿Alguna vez has ido de crucero, Franziska?


Eeeeettooooo...

Espero que les gustara este cap, donde se desvela la causa de la aparición de los peques, y no se alarmen! Aún quedan algunos caps más hasta que lo consigan resolver del todo ;)

Sin más, les dejo por hoy, que ando apresurada

Besos!

~Lena Lawlipop