Hola~

No me entretendré mucho, sólo decirles que ya estoy escribiendo el siguiente cap, y que probablemente sea el último o anteúltimo, aparte del epílogo de rigor X3

Disfruten del drama~~~

Disclaimer: No poseo Ace Attorney


Capítulo 8: Moriré por ti (II)


Franziska's POV

Habían pasado dos días con una rapidez pasmosa, y la Nochebuena había convertido a toda la tripulación en un conjunto de sonrisas y buenos deseos que se desbordaba por todas partes. Poco acostumbrada a tanta efusividad, Ziska la disfrutó mucho más que yo, que ya llevaba muchos años de frías felicitationes, o de nada, en caso de que Papa no estuviera en casa. Miles había alegrado la mansión un poco al venir a vivir conmigo, pero aún así no tenía compración con la variedad de personalidades entre la gente del barco. Había gente de varias nacionalidades, y no era raro oír felicitaciones en otros idiomas.

Decidimos permitirles abrir sus regalos antes de irse a la cama, lo cual pareció agradar a Ziska, pero definitivamente quien más lo apreció fue Miley. Los regalos eran relativamente simples: una antología de cuentos populares para Ziska, y una agenda, similar a la del propio Miles, para Miley. Me hizo preguntarme si tendría algún significado especial, pero no llegué a preguntarlo en alto a tiempo, ya que ambos niños empezaron a hablar entre ellos de sus regalos, y a pedir que les leyéramos uno de los cuentos antes de irse a dormir.

Accedimos, y nos acomodamos todos en la cama de los niños para escuchar a Miles leer. Sin embargo, nos llevó un buen rato que se durmieran, ya que el tiempo había empeorado, y la tormenta parecía ir cada vez a peor en vez de mejorar. Durante el día había hecho ya mal tiempo, pero durante la cena, tras los villancicos, habían anunciado que deberían extremarse las precauciones, y se restringió el libre acceso a cubierta. No es que nadie quisiera caminar por ahí con este tiempo, de todas formas.

Cuando conseguimos calmar a Miley, el más afectado por el fuerte vaivén de las olas, y por fin se durmieron, Miles sugirió volver al salón y tomar una copa, por Navidad, pero no llegué a contestar. Los altavoces de todos los camarotes sonaron al unísono.

"Atención, por favor. Atención. El reciente choque ha tenido lugar en la parte anterior derecha de la embarcación. Rogamos mantengan la calma y vayan ordenadamente a cubierta, desde donde les informaremos de cómo proceder. Utilicen las escaleras de la parte posterior del barco."

El aviso se repitió entonces, en otro idioma, y el caos empezó. Miró a Miles, y él me devolvió una mirada aterrorizada. Apenas habíamos sentido el golpe, lo habíamos tomado por un trueno más de lo estruendoso que había sido, ¿habría perforado el casco? El barco no era enteramente de madera, pero era viejo... ¡¿Nos hundíamos?! Miley, que se había despertado, también se veía horrorizado, y parecía a punto de llorar. Me puse de pie, intentando ahogar los sonidos llenos de pánico que nos llegaban de los camarotes vecinos.

- Démonos prisa - un peligroso giro del barco me dio la razón. ¿Era mi imaginación o la proa estaba más inclinada? Traté de no pensar mucho en ello - Ahora es cuando me alegro de no haber desempacado casi nada.

Miles aún parecía estar en shock, por lo que me miró en atónito silencio mientras yo recogía en nuestras mochilas las pocas ropas y objetos que teníamos por el camarote. Tendí a cada Miles la suya, y me puse la mía y la de Ziska a la espalda, preguntándome si sería buena idea siquiera llevarlas, o teníamos que evacuar con toda la urgencia posible. Levanté a la niña, aún dormida, de la cama, y la puse en brazos de Miles. Sus manos se ajustaron automáticamente a su forma, y me miró, sorprendido, cuando le quité su mochila. Posé mis manos en sus mejillas.

- Tenemos que salir de aquí. Cuida de Ziska. Si le pasa algo... Si me pasa algo, Miles... - no tuve que terminar la frase, ya que pareció comprender con rapidez la gravedad de la situación. No podíamos dejar que les pasara nada a los niños... -

- Franziska...

- Recuerda lo que nos han dicho cuando llegamos. Vamos a estar bien. Hay varios botes, en caso de que tengamos que dejar el barco. Arriba nos darán más información. ¡Ve!

- ¿Y tú? - bufé -

- Yo también, idiota - le empujé hacia afuera, tirando de Miley hacia mí para que no perdiera el equilibrio - Vamos Miley... Todo va a estar bien.

Los pasillos eran un caos de gente. Empujé al niño para colocarle entre Miles y yo. Estábamos casi llegando a las escaleras cuando un nuevo golpe nos desequilibró a todos.

Tropecé con los pies de alguien, cayéndome al suelo, pero en la confusión, noté algo extraño. Tres puertas más atrás... el camarote estaba cerrado. Me levanté, pero había perdido de vista a Miles y a los niños, de forma que asumí que estarían a salvo. Esquivando a la gente que intentaba huir, me acerqué a la puerta, intenando abrirla. Estaba cerrada con pestillo, y cuando llamé, alguien desde dentro empezó a gritar en un idioma que me resultó desconocido.

- ¡Tienes que abrir la puerta! ¡Tienes que huir! - intenté decirle en inglés. Tras un momento de silencio, volvió a golpear. Esta vez eran golpes fuertes, secos, y rápidos, sólo tres. Cuando oí un segundo golpe más espaciado, un tercero, y de nuevo los rápidos, lo comprendí. SOS -

El vaivén del barco empeoraba por momentos, y había agua por el suelo, amenazando con subir hasta los tobillos. Tomé aire. Piensa, me dije. Te han explicado cómo forzar las puertas de los camarotes a abrirse.

Una vez lo pensé, no fue difícil de abrir. Una mujer y un hombre estaban ahí, observando aterrorizados una de las paredes. Fruncí el ceño, pero al verme, al ver la puerta abierta, echaron a correr, instándome con señas a hacer lo mismo. Les seguí, revisando que no hubiera más puertas cerradas. No las había, sin embargo, un sonido gutural, de hierro doblándose, y el chirrido de algo golpeando contra metal me detuvo nuevamente.

Cuando me giré, deseé no haberlo hecho nunca.

El aire me revolvió el pelo y la ropa con fuerza, segundos antes de que un muro de agua helada entrase en el pasillo, inmovilizándome contra una pared, y después golpeándome como a una muñeca de trapo contra las escaleras. Traté de aferrarme a la barandilla mientras el nivel de agua se estabilizaba, muy por encima de mi cabeza.

Entré en pánico, el terror me inmovilizó por completo en cuanto conseguí aferrarme a algo, pero el frío del agua me dejó aturdida antes de poder recuperame, y tuve que cerrar los ojos cuando la sal hizo que me ardieran con ferocidad. Todo era negro, y frío, y lo único que conseguí hacer fue aferrarme a la barandilla de la escalera antes de quedarme paralizada. Intenté parpadear, y vi que las luces rojas de emergencia se habían encendido.

... Así que así se veía el infierno, ¿eh...?


Miles' POV

No había terminado de asimilar del todo lo que estaba pasando para cuando llegué a la cubierta principal. La gente allí parecía más calmada. Estaban siendo organizados en botes. Un miembro de la tripulación me indicó dónde colocar el equipaje y me informó de que ya habían contactado con un barco cercano que nos llevaría a tierra firme. Ziska se había despertado en algún momento, y estaba hablando con Miley, pero no parecía que se estuvieran entendiendo. Me giré para buscar a Franziska, y descubrí que no estaba. Traté de controlar mi respiración al tiempo que observaba a Miley dejar su mochila a un miembro de la tripulación. Le cogí de un brazo con toda la suavidad que pude, y me miró, asustado. No tuve corazón para hablarle, no hasta que modulé mi propio pánico.

- ¿No estaba Franziska contigo? - asintió -

- ¡No sé donde está! ¡La perdí de vista en las escaleras!

Me giré hacia las escaleras. No había nadie allí, y las luces parecían haberse ido en esa zona. Dejé a Ziska en el suelo al lado de Miley, angustia presionando mi pecho. Ellos se abrazaron, y yo me acuclillé a su lado para estar a su nivel.

- Voy a buscarla, no os mováis de aquí.

- ¡Pero...! - Ziska me cogió de la manga de la chaqueta - ¡No!

- ¿Y si le ha pasado algo? - ella empezó a llorar, y maldije el poco tacto que estaba demostrando. Suspiré - Tengo que ir. Tengo que ir... - miré a Miley, casi suplicante, y él, bendito sea, asintió, tirando de Ziska para que me soltara -

- El nivel de agua está subiendo - me dijo, muy pálido - Tienes que volver. No quiero morir... no así - la forma en que lo dijo me provocó un escalofrío -

- Volveré.

- ¿Y si no vuelves? - sollozó la niña. Les abracé con fuerza. Me estaba rompiendo el corazón... -

- No puedo vivir sin ella, Ziska. Si no vuelvo, decidle al árbol que morí por ella, contactad con Violet, Dios, no lo sé, ¡no lo sé...! Pero... os prometo... Os juro que voy a volver. Vamos a volver los dos. Esperad aquí. No. Os. Mováis. - Miley asintió, abrazando a Ziska con fuerza -

Esperé a que Ziska asintiera también antes de echar a correr. Una pareja subía corriendo cuando llegué, gritando y haciéndome señas de que corriera también, pero les ignoré, bajando los escalones tan rápido como pude.

Oleadas de pánico me golpearon cuando al bajar unos cuantos escalones, el pie se me hundió repentinamente en agua helada hasta un tobillo. Miré hacia abajo. Estaba oscuro, no podía ver el agua, pero subía, lenta, muy lentamente. Podía sentir las olas como lametazos cada vez más arriba en mis piernas.

- ¡Franziska! - grité - ¡Franziska!

No me di cuenta de que mis pies seguían bajando escalones hasta que el agua me pasó la cintura. Llegó un momento en el que lo único que podía hacer era flotar. nadé hacia adelante, intentando calibrar cuánto tramo de escaleras quedaba hasta el pasillo, cuando mi pie topó con algo. Una mano me tocó el tobillo, en una secuencia que, no sin esfuerzo, reconocí como un SOS. No podía ver nada.

Tomé aire y me sumergí.

El agua helada me sentó como un shock, pero tomé impulso para llegar abajo. Tomé la mano entumecida. Era pequeña, pero fuerte, y cuando llegué al fondo, las luces de emergencia del pasillo, pegadas al suelo, me permitieron ver el cabello corto azulado de Franziska, un contraste de colores que confería a su pálida piel un aspecto casi traslúcido, irreal, y por un momento casi no la reconocí. Fue apenas una fracción de segundo, que me hizo preguntarme si las sirenas eran reales, hasta que las mochilas que colgaban a su espalda, el opaco azul de sus ojos mientras parpadeaba con rapidez, me recordaron dónde estaba, y qué estaba haciendo.

Cerré los ojos rápidamente al sentir la sal. Le desaté las mochilas, pero cuando me arañó las manos comprendí cuál era el verdadero problema.

Sin pensar, acoplé mis labios a los suyos y cedí mi aire.

Cuando me aparté, me ardían los pulmones, pero entre los dos conseguimos tirar de las mochilas hacia la superficie, y nadar hacia la cubierta.

No entendí lo que estaba ocurriendo, no hasta que fui capaz de caminar sobre mis propios pies. Me giré hacia Franziska, quien me miraba con los ojos como platos. Miembros de la tripulación se agolparon anuestro alrededor, pero les ignoré a favor de tomarla entre mis brazos. Estaba temblando, y yo también, y parecía diminuta, acurrucada contra mi pecho. Cuando empecé a tomar conciencia de lo que oía, descubrí que me estaba hablando.

- Miles, Miles, tenía miedo... - estaba sollozando, y la estreché con más fuerza - Pensé que iba a morir...

- Todo está bien ahora, estás a salvo, estás a salvo...

- Te amo, Miles... - sonreí con cierta tristeza. Este no era el momento, ni la situación, pero no le llevé la contraria -

- Yo también te amo, Ziska... - ella siguió llorando unos instantes más, y no tuve el valor de apartarla de mí -


Ziska's POV

Las palabras de Miles mayor eran en partes iguales reconfortantes y aterradoras. Miley me abrazó con fuerza, intentando que dejara de llorar mientras veíamos a Miles echar a correr alejándose de nosotros con largos pasos, algo torpes por lo que supuse sería el frío, o quizá miedo. Abracé a Miley de vuelta, buscando calor, pero no consuelo. Si moriría así en un futuro, no quería saberlo. ¡No quería estar aquí...!

Por encima del ruido de las olas, la lluvia y la tormenta, y el pánico general, aún tardé en entender lo que Miley me decía. Eran apenas palabras vacías, desprovistas de convicción. "Todo irá bien.", "Volverán enseguida.", "No te preocupes." Hice oídos sordos. ¿Y él qué sabía? Él también estaba temblando.

Apenas unos insatntes después, me cogió en brazos, meciéndome un poco. Aunque aprecié el esfuerzo, no consiguió relajarme, especialmente cuando la gente a nuestro alrededor seguía corriendo y no había ningún rastro de nuestros yos mayores. Al cabo de otro minuto, decidí que todavía había algo que podía hacer... Levanté la cabeza, y Miley me miró, sorprendido. Arqueó las cejas como preguntándome qué pensaba. No le di tiempo a preguntármelo de verdad. Le aparté el pelo mojado de la cara como mejor pude antes de decirle:

- No quiero morir sin haberte besado, Miley.

Se ruborizó muy levemente, por culpa del frío, pero me hizo sonreír igualmente.

- Ya has visto a los mayores, ¿no? No lo harás. No vamos a morir, Ziska.

- Peros sí vamos a morir aquí, ¿verdad? El barco se hunde. Lo sé. Lo sabes - él abrió mucho los ojos, algo de pánico en su expresión. Le cogí las mejillas - No sé nadar.

- No vamos a morir aquí - afirmó muy serio - Hay botes...

- Miley...

- ¡No vamos a morir aquí! - me gritó. Algunas lágrimas volvieron a mis ojos. ¡¿Por qué no podía simplemente aceptarlo?! -

- ¿Cómo lo sabes? - él se giró entonces para dejarme ver la escena a mi espalda. Detrás de mí, al menos cinco o seis miembros de la tripulación se agolpaban alrededor de una pareja. ¡Eran los mayores...! - Mi...

Me giré, pero él no me estaba haciendo caso. Presionó torpemente sus labios sobre los míos por un breve instante. Estaban fríos en comparación con los míos, y algo ásperos. Se apartó con rapidez de todas formas, dejándome un poco perdida. Esta vez el rubor sí alcanzó sus mejillas totalmente.

- No vamos a morir aquí. No sé qué tanta prisa tienes - no era un reproche. Me dejó en el suelo entonces, y Miles mayor apareció a paso apresurado de la mano de Franziska para encaminarnos hacia la borda. Me tomó en brazos, sin darme tiempo a decirle nada a Miley, para bajar una escalera de metal temblorosa, y una vez estuvimos a salvo en un bote, ayudó a Miley a bajar también. Franziska, aunque temblaba como una hoja y estaba aún más pálida de lo que yo nunca recordaba haber estado, bajó por su propio pie. No fue hasta que nos acercaron a un nuevo barco, más grande, y estuvimos completamente a salvo, que Miley me habló de nuevo. Sonreía dubitativamente - ¿Lo ves? - asentí - Estamos todos bien.

No pude evitarlo, no cuando me atrajo a sus brazos de nuevo, protector. Me eché a llorar.


Franziska's POV

Ya había sido bastante traumático quedarme atrapada bajo la presión del agua, no me tomó ningún esfuerzo desprenderme de mi personalidad para dar paso a mi mentalidad más infantil, más sincera. Estaba aterrorizada, y necesitaba el consuelo que Miles me ofreció. Sólo fueron unos segundos hasta que mi respiración dejó de ser ahogada y frenética, hasta que empecé a sentir el frío calarme hasta los huesos, únicamente acentuado por el intenso viento y lluvia de la tormenta. La tripulación nos cubrió de mantas, pero sólo fue momentáneo también. El reencuentro con los niños y el traslado al nuevo barco pasaron sencillamente demasiado deprisa para que mi mente lo captara.

De pronto, Ziska lloraba en brazos de Miley, Miles me miraba en preocupado silencio, y me vi frente a la necesidad de hablar. Me castañeaban los dientes.

- T-tenemos que abrigarnos... - él asintió, mirando a nuestro alrededor -

Uno de los miembros de la tripulación del nuevo barco nos señaló.

- ¡Entrad! ¡Hay calefacción dentro, y quizá vuestro equipaje esté ahí! - Miles se lo agradeció, tirando de nosotros para que le siguiéramos. Obedecí, aún desorientada. No fue hasta que el aire caliente de la primera estancia en la que entramos me golpeó que noté que nos habíamos movido siquiera -

- ¡Por aquí!

Miles se adelantó para hablar con alguien, pero no fui capaz de reaccionar a tiempo para seguirle. Cuando avancé un paso, él volvía con una de nuestras mochilas, empapada, pero diciendo algo de que las maletas grandes estaban secas, cerca. Me sacudió por los hombros, y traté de prestar atención. El calor del lugar era relajante...

- ¡Franziska! - parpadeé, asentí. Miles parecía preocupado - Quédate con los niños. Voy a traerte ropa seca, ¿vale? Todo está bien ahora, por favor, aguanta sólo un poco más - asentí, forzándome a hablar -

- Esto bien - él asintió con fervor, pero no era una pregunta - Estoy bien, en serio - asintió de nuevo, esta vez con reconocimiento - Ve. Te esperamos.

Sonrió con tal alivio y agradecimiento que no supe qué esperaba de mí. Creo que sonreí de vuelta, o tal vez lo hice demasiado tarde, pero no importó. Miley aún cargaba a Ziska, quien seguía llorando, pero cada vez más somnolienta que con angustia. Nos sentamos en una esquina, ignorando a otros pasajeros que habían hecho algo similar, nos acurrucamos juntos para guardar tanto calor como nos fue posible, y para cuando Miles regresó con ropa seca y chaquetas para todos, ella ya estaba completamente dormida. Miley estaba adormilado, y se despertó con un sobresalto, pero respiró aliviado cuando recibió una chaqueta en lugar de más malas noticias. El cómo no lo llegué a entender nunca, pero de alguna forma entre Miles y Miley me ayudaron a cambiarme de ropa.

- Miles... - se me cerraban los ojos con rapidez para cuando él terminó de subir la cremallera de una chaqueta enorme que tenía pinta de ser suya y no mía. Él sonrió, comprensivo. Sentada contra la pared, me atrajo hacia su hombro, y aislé el mundo exterior tras mis pesados párpados tras un último: - Te amo...

- Y también, Ziska. Yo también te amo - sería lo último que oyera. Sonreí, ya inconsciente -


Miles' POV

Llegar al puerto no fue un problema. Fue un viaje en su mayor parte silencioso, apenas interrumpido por susurros y algún que otro llanto. Tanto Franziska como los niños durmieron del tirón, agotados. Yo dormí a intervalos, despertándome repetidas veces durante la noche cada vez que un trueno demasiado fuerte rompía la calma, o el golpe de una ola provocaba un balanceo más pronunciado de lo habitual.

En cierto modo fue para bien. Franziska empezó a tener fiebre a altas horas de la madrugada, y tras despertarme con un sobresalto más, pude conseguir algo de medicina. Tendría que verla un doctor, pero el único doctor en la embarcación estaba ocupado con otros pacientes, por lo que se me informó de que tendría que esperar. Ella prácticamente no se despertó cuando le di la pequeña pastilla, y traté de no molestarla más.

Al amanecer nos despertó el propio doctor. Franziska estaba aún aturdida por la experiencia pasada, pero la fiebre parecía haber remitido y no tenía nada grave. Le recomendó que se tomara un descanso durante al menos una semana, y ella asintió sin pensar.

Una vez en el puerto y con nuestras empapadas maletas, la compañía nos proveyó de un medio de transporte como compensación por los problemas causados. Aquella misma mañana nos vimos embarcados en un avión. Franziska, que había estado callada casi todo el tiempo, aún tenía algo de su usual sarcasmo para bromear:

- Ya sería lo máximo si se nos cayera el avión, ¿eh? - Miley la empujó un poco -

- No digas esas cosas - ella se disculpó con una sonrisa -

- Perdón, perdón...

Lo había notado durante el día, pero estaba un poco distante, como pensativa. No quería agobiarla, pero si continuaba así iba a tener que intervenir.

Cuando llegamos a Alemania, nevaba. A los niños no pareció importarles, Franziska en cambio se estremeció al verlo. Le ofrecí mi brazo, y ella lo tomó sin dudarlo, acurrucándose contra mí durante el viaje en taxi. Era apenas mediodía, pero cuando llegamos a la mansión descubrí que se había dormido. Los niños fueron los encargados de despertarla, y ella les sonrió con tranquilidad al abrir los ojos.

Y así, finalmente llegamos a casa. Los sirvientes nos recibieron con sorpresa, y me encargué de resumir la experiencia. Rápidamente, se organizaron para prepararnos algo de comer, encender las calefacciones, y preparar las habitaciones. Los niños no parecían querer a salir a jugar, en cambio, se entretuvieron con juegos de mesa, mientras Franziska y yo nos sentábamos en uno de los sofás del salón para vigilarles. Con un suspiro, ella se dejó caer, resbalando por el respaldo hasta recostarse completamente. Se estiró, algo bastante poco característico de ella, y se arrebujó en la manta que una de las empleadas nos dejó sobre la mesa de café. Me hice un hueco a su lado, y ella se movió lo justo para poder acomodar la cabeza en mi regazo. Comencé a pasar mis dedos por su cabello, y no se quejó.

Por primera vez desde el día anterior, el silencio empezó a ser incómodo.

- Miles - me llamó ella entonces. La miré, y ella abrió los ojos para devolverme la mirada. Alcé las cejas - Feliz Navidad.

Tanto los niños como yo nos quedamos perplejos. No le faltaba razón, era Navidad...

- Feliz Navidad - contestaron los niños con sonrisas brillantes, inocentes. Ella les sonrió, y luego me miró a mí de nuevo. Parpadeé -

- F-feliz Navidad, Ziska - contesté, automáticamente. Ella rió entre dientes -

Se levantó hasta quedar sentada, ajustando la manta sobre sus piernas, y se giró para verme de frente. Alcé una ceja, inquisitivo, y ella sonrió, dulce. Sacudió la cabeza, desordenando un poco su corto cabello.

- Nada, estaba pensando... Nada, no te preocupes por ello. Feliz Navidad, Miley - repitió, antes de besarme. Devolví el beso, algo confundido, pero ella no lo alargó. Se apartó pronto, aparentemente satisfecha, y se volvió a acurrucar en mi regazo - Deberíamos ir a ver a Violet más tarde - murmuró poco después - Dejarle saber que estamos bien, contarle lo que ha pasado desde la última vez que nos vimos...

- ¿Hoy? ¿Después de todo lo que ha pasado? - ella se encogió de hombros -

- No es que tengamos más planes. Necesito hablar con ella, de todas formas - me encogí de hombros -

- Está bien.

- La llamaré después de comer. Podemos descansar hasta entonces.

Me miró a los ojos. Parecía cansada, pero serena, y quedaba bastante claro que no quería hablar de lo ocurrido. No era extraño en ella cerrarse, por lo que no me preocupó excesivamente. Hablaría del tema cuando estuviera lista, y si quería hablar con Violet primero, yo no era quien para impedírselo.


Y hasta aquí el drama :'D Espero que os haya gustado~

En el siguiente cap se descrifrará cómo arregarán Miles y Franziska todos sus problemas emocionales, y como dije en las notas de arriba, ya sólo queda ese capítulo y el epílogo! w

Espero poder tenerlos pronto nwn

Besos~~

~Lena Lawlipop