Creo que a estas alturas del partido ya habrán entendido como va la cosa con este fanfic OwO Disfruten este capítulo como los anteriores, pero advierto que esta vez tendremos contenido lemon de tipo slash (yaoi) :3 Lean bajo su propio riesgo uvu)r
Disclaimer: Miraculous Ladybug no es de mi propiedad intelectual ni similar. Marie Tompson Hatsukoi pertenece a MaJo Arvi y, Alee-Ku Mclean Toripuretto, Alex McLean Toripuretto y Jeremy Balzaretti pertenecen a Alex Reyna.
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NUEVOS HÉROES
CAPÍTULO 0.2
SOMOS TAL PARA CUAL
Había llegado en tiempo y forma al lugar indicado. Un hotel promedio, alejado del centro de Paris. Llevaba cerca de diez minutos por aquella persona que haya pagado por sus servicios. El joven carraspeo, lo estaban haciendo esperar demasiado aun cuando habían pagado por anticipado una buena asuma; de verdad era irritante pues había sido demasiado específicos con las cosas que debían pasar y ahora parece que no les interesaba. ¡Una pérdida de tiempo!
Alee-ku sólo daba vueltas como si de un animal enjaulado se tratase, ¿qué más podía hacer mientras esperaba? Se supone que su cita había pedido que ventanas y aparatos electrónicos debían de estar oculto; seguro que si quitaba las cosas y llegaba esa persona le podría ir peor y ya estaba bueno con las marcas de su anterior trabajo.
– Buenas noches. – Saludaron.
El muchacho se dio la vuelta y parecía que se estaba viendo su imagen extrañamente retorcida. Lo conocía, estudiaba en la clase de junto. Su nombre era Jeremy Balzeretti. ¿Él era su cliente? Se trataba de un chico de su edad, que tampoco llegaba a la mayoría legal. Ahora que lo pensaba, durante lo escuela sentía que lo observaba todo el tiempo, de forma extraña, aunque no sólo a él sino a varios chicos. Hasta donde tenía conocimiento se había declarado homosexual en una de sus clases, además de un potencial acosador de todo chico que considerase hermoso.
Jeremy era un chico alto, pero no tanto como el aprendiz de Hawk Moth. Su cabello era largo, a la cadera con un bello color vino. Claramente era teñido. Sus ojos de apariencia inocente eran realmente hermosos, tenían una cualidad única de siempre verse de distinto color: a veces color salmón, otras veces parecían amarillo oro, aguamarina e incluso naranja; siempre colores claros. Su apariencia de niño la daba su piel blanca, aterciopelada y sin marcas o manchas aparentes.
Al más alto de los chicos le sorprendía que tuviera el suficiente efectivo para pagar sus servicios, siendo que todos tenían conocido que trabajaba en una pequeña tienda para poder solventar sus gastos ya que vivía completamente solo.
– ¿Hola? – El joven pálido agitó su madre frente al rostro inmutable de aquel que había contratado. – ¿Estás bien, cariño?
– ¿Cariño? – Preguntó asqueado el empleado.
– ¡Claro! – Le abrazó suave. – Te escogí específicamente porque quiero que seamos novios. ¡Te adoro!
¿Qué se creía ese mocoso tan infantil tratándolo así? Él no era ningún tipo de oso de peluche enorme como para ser tocado tan fácilmente. Bueno, al parecer no tendría que pasar algo más entre ellos. O eso creyó hasta que le empezó a levantar la camisa que usaba con el fin de besar su abdomen. El castaño no dijo absolutamente nada, mientras más rápido hiciera las cosas sería mejor.
– Cariño, no te contengas. – El chico infantil lo incitaba.
– No me contengo. – Sus palabras eran vacías.
– Tal vez haya que motivarte. Después de todo me han dicho que te gustan esas cosas.
El chico Toripuretto chasqueó la lengua, parece que su jefe le había dado una reseña muy específica de lo que los otros clientes decían se sus estancias con él. Usualmente no tenía opción pues casi siempre era recibido por hombres de cincuenta o más, quienes sólo buscaban torturarlo sexualmente y sacar cada gota de placer retorcido de sus poros.
Siempre pasaba por cosas vergonzosas en aquellos cuartos. Había experimentado tantas que no esperaba que en el momento en que él llegase a tener el control de una relación, sería cruel con esa persona. No sería justo, sabía y tenía contemplado que más de una vez él no se arrepentiría de eso. Pero no había porque pensar en ello, nadie nunca aceptaría a una persona que escondía muy en sus adentros un gusto sadista, tan exquisito como el de un caníbal.
Para cuando su cordura había vuelto y su mente se enfocaba en la realidad, su amante ya había enganchado una cadena al collar que portaba y le iba colocando una mordaza con una bola de plástico.
– ¿Te gusta? – Preguntó el joven más delgado. – ¡Ups! No puedes hablar.
Alee-ku cooperaba con cada persona que le contrataba, pero ese chiquillo tenía un algo que le hacía desconfiar. Aun así, no oponía resistencia o eso se podría alargar más de lo que deseaba.
Lo colocó en cuatro sobre la alfombra en la que el mueble de la cama reposaba, para luego ir bajando desde su pecho de a poco. Ya sabía lo que se avecinaba, por lo que no se tensó. Jeremy le otorgaba un tierno beso negro, posaba sus labios en aquella zona tan poco sensible para su acompañante mientras sus dedos índice y pulgar buscaban por fuera, en el perineo, llegar a tocar la próstata del que recibía las caricias. No era fácil, al parecer era experto en ocultarla mientras no hubiera algo más serio. Debía quitarle esa actitud tan poco cohibida.
Su mano derecha fue directo a buscar el miembro que poco a poco se erectaba, mientras que con la otra a duras penas rozaba con sus yemas los glúteos firmes. Su lengua comenzaba a palpar el esfínter que de a poco cedía a las sensaciones. El receptor sufría un poco por el hecho de no poder cerrar la boca, dejando que su saliva saliera y conforme más se excitaba, más caía desde sus labios. "Demonios" fue lo único que cruzaba por la cabeza del joven con heterocromía.
Debía de admitir que era la primera vez que recibía un trato tan "gentil" de otro hombre. No era realmente de su agrado, pero mejor que otros si estaba siendo. Podía notar como buscaba no lastimarle, sólo buscaba el placer por medio de la otra persona. Tal vez no sería tan malo utilizarlo después.
– Alee, eres precioso. – La lengua del dominante subió desde su trasero hasta la mitad de su espalda medianamente desnuda. – Vamos a disfrutar juntos.
Se levantó del lugar y le indicó al anteriormente nombrado que también lo hiciera, todo con el objetivo de desnudarse completamente para ahora estar en la cama. El reciente portador de un miraculous se volvió a colocar en la misma posición en que estaba en el piso, mientras tanto su compañero llevaba dos plug anales que llenó de lubricante. Uno tenía pegado un pompón largo, simulando la cola de un ciervo mientras que el otro era sencillo y un poco más grande. El primero se lo colocó al sumiso que después fue colocado boca arriba, observando como Jeremy se introducía el otro. Con una sonrisa dulce y lasciva se inclinó a lamer el miembro erecto que se encontraba frente a él.
Parecía todo un experto, lamiendo de aquí a allá, succionando e incluso introduciéndolo todo a su boca. Mientras hacía eso también se masturbaba. El chico aparentemente mayor fue el primero en terminar, eyaculando sobre el rostro y labios del muchacho que le había dado tal placer. No había sido agotador, pero si necesitaba un pequeño respiro. Se levantó, retiró la mordaza completamente húmeda y comenzó a beber de una de las botellas de agua de cortesía que estaba en la habitación.
Mientras tanto el estudiante más bajo tenía una vista monumental de aquel que decía amar: estaba de pie frente a él, mostrando su espalda ancha y llena de marcas. Su cola de caballo parecía un poco desecha por la posición en la que se había encontrado. Su cuerpo sudado y un poco húmedo porque se había arrojado el resto del agua en el cuerpo como una forma de refrescarse. Por el medio de su trasero se asomaba una adorable cola de ciervo.
– ¡Eres tan perfecto para mí! – Aseguró el observador.
No hubo respuesta. De verdad comenzaba a odiarle por su actitud tan estúpida y soñadora. Su propia mano se colocó en su cadera como demostrando un poco el enojo que quería sacar contra el otro.
Giró su cuerpo y vio que Jeremy estaba en la posición que le había hecho tomar inicialmente, pero tenía una gran diferencia: le mostraba toda su parte trasera al chico, rogando que le penetrara. Se notaba el gran control que tenía en su cuerpo pues con unas pocas contracciones logró sacar el juguete que anteriormente estaba dentro de sí dejándole dilatado. Preparado para Alee-ku.
– Está bien. – Entendió a la perfección y sonrió lascivamente. Hacía tiempo que él no era el que penetraba. – Sólo porque eres tú.
Los ojos del muchacho que mentalmente se aseguraba que esto sería una pérdida de tiempo, se encendieron por la oportunidad que se le estaba siendo otorgada. Prácticamente corrió para penetrarle profundamente, a lo que el joven de orbes multicolor gemía con gran fuerza rogando que le hiciera lo que quisiera.
El que aun traía el plug con cola, aprovechó la cadena unida a su collar que aún no había retirado, comenzando a dar golpes en el trasero de aquel que estaba debajo de él. La piel pálida comenzó a tomar el mismo color de su cabello, un rojo vino tan hermoso que parecía resplandecer en un lienzo blanco y brillante.
Desde aquella posición el trabajador sexual notó la presencia de un lunar enorme que iba desde la nuca, hasta la mitad de la espalda. Era una cualidad muy curiosa en alguien que a simple vista parecía tener una perfección física.
Parecía que los dos llegarían al mismo tiempo, así que volvió a tomar la cadena para colocarla alrededor del cuello de Jeremy, obstruyó el paso de aire y también aumentó el placer que sintió pues justo eyaculó sobre las sábanas de la cama para enseguida quedar inconsciente. El otro varón lo soltó, dando unas últimas embestidas también obtuvo un orgasmo maravilloso debido a esa nueva experiencia.
Salió de él y entró directo a darse un baño. No tardó demasiado, sólo buscaba refrescarse y limpiarse por lo de hacía un momento. Pasó de largo tomando sus cosas. Se retiró de aquel lugar con una mueca que simulaba su alegría, una que cualquiera confundiría con una expresión macabra.
Mientras el bajaba por el elevador, el otro chico que despertaba de su letargo tomó una nota que estaba sobre la mesita de noche, en ella se leía el nombre de Alee-ku y su número personal. Chilló alegre para volver a descansar.
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No sé si me mataran por este capítulo o me amarán XD ¡Tengo miedo! Quiero ver sus opiniones sí o sí, porque les aseguró que el yaoi no va a dominar este fanfic, pero tampoco esperen mucho de cosas vainilla en este mismo 7w7 Ya se dieron cuenta que Alee-ku no es el tipo de persona que parece ser :'3 ¡Los amo! Y sobre todo a mis bellas kouhai que me permiten usar a sus OCs 3 No se preocupen que irán apareciendo más de los personajes que ellas hacen y otras sorpresas… ¡Buen día!
