¡Hola a todos!
No tengo nada que decir :v Notas al final XD
Disclaimer: Miraculous es propiedad de Thomas Astruc y Vampire Kinght de Matsuri Hino
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VAMPIRE KNIGHT
SEGUNDA NOCHE
EL SECRETO DE NATHANAËL
El barullo en todo el plantel se escuchaba. La mayoría de las jóvenes doncellas estaban dando los toques finales a cada uno de sus chocolates; de esta tradición tampoco se encontraban exentos los varones que cargaban regalos más ostentosos para confesarse o sus ya novias. Aun así, casi todos ellos pensaban entregar estos presentes a un grupo de seres peculiares, y es en su lugar de descanso donde ellos también se preparan para el recibimiento que recibirán.
– ¡Hey! – Kim estaba pateando a Nino que aún se encontraba metido bajo sus cobijas. – Despierta, idiota.
– Cállate. – Respondía de mala gana cubriéndose el rostro con su cobertor. – Déjame dormir en paz. Aún es temprano para nosotros. – Seguía refunfuñando. – De por si hay mucho ruido cerca del dormitorio, ¿qué quieren las chicas de la clase diurna?
– Tú dirás… – Su compañero se asomó por la ventana,
– ¡Cierra eso! ¡La luz!
– Tonto. – Cerró las cortinas riéndose de su compañero. – Parece que aún no sabes qué día es.
– No, no lo sé. ¿Qué se supone que tiene de especial?
– Uno en el que seguro no querrás correr. – Miró al moreno que se encontraba dudoso. Suspirando, respondió: – El día de San Valentín.
Todo el tumulto de personas fuera de los dormitorios de la clase nocturna se había convertido en algo horripilante. Marinette trepó por uno de los árboles cercanos y, caminando por la pared que dividía esa sección del instituto con el pase que llevaba a los salones, llamó la atención de todo el alumnado con un potente silbato.
– ¡Todo el mundo a clases! – Intentaba mostrarse autoritaria. – ¡Las clases del turno matutino están por comenzar y si no atienden serán castigados severamente!
– Te-tengo que darle mi chocolate… – Cerca de ahí una joven, de anteojos y trenzas, intentaba trepar el muro con ayuda de su amiga, aunque no se veía muy estable su pequeña torre humana.
– ¡Marin Rossier, baja de ahí! – Le reprendió rápidamente la azabache a su compañera de clase. – ¡Puedes lastimart…!
La chica perdió el equilibrio debido a que su amiga no soportó más su peso. La chica de coletas intentó bajar rápidamente a ayudarla, ya que el resto de sus compañeras se quitaron por miedo de que Marin cayera sobre ellas. Sin ser esperado por nadie, Nathanaël apareció para atrapar a la muchachita que no creía haber salido ilesa de su hazaña.
– Oh… – De alguna forma ver desde ese ángulo a su compañero pelirrojo lo hacía ver atractivo. – Gra-gracias, Nathanaël.
– ¡Muy bien Nath! – Celebraba la joven Dupain desde el muro que buscaba bajar enseguida.
– Ya se les ha dicho que los miembros de la clase nocturna no saldrán de sus dormitorios durante el día. – Esta vez intentaba no gritar, pero si hablar con firmeza y seriedad. – Si quieren darles regalos, será hasta el cambio de turno. Si alguien vuelve a intetar algo similar nuevamente, me aseguraré personalmente de que cada San Valentín lo suspendan hasta que se gradue.
Todas las féminas presentes comenzaron a quejarse mientras se retiraban en dirección al edificio escolar. Para el chico de ojos zafiro no era ninguna novedad que las personas se comportaran así por llamarles la atención, pero de alguna forma para su amiga era todo un pesar que él sufría.
– Y así empiezas otro San Valentín como el enemigo público escolar. – Talló el hombro del varón. – ¿Te das cuenta de que has perdido todas las posibilidades de que te regalen chocolates?
– No es como si me importara. – Una vena sobresalía de su frente. – De todas formas, ¿entonces que se supone que tenía que decir? Después de todo este es mi trabajo como delegado. – Su semblante cambió a uno molesto. – Para evitar que los alumnos de la clase diurna conozcan a esas basuras…
Sin más que decir, dieron una última ronda por el lugar y se retiraron del lugar. Marinette se encontró con Alya que estaba aprovechando estas fechas para vender fotos de los alumnos de la clase nocturna, pero Nathanaël prefirió ir directo a su habitación.
A diferencia de la de su "hermana", esta se encontraba en el edificio donde el director Tom vivía. Este no era exactamente su fecha predilecta ya que su estúpida obligación impuesta por el directivo le causaba muchos problemas. Los alborotos que podían armar los alumnos eran increíbles.
Entró al cuarto, que era exclusivo para él, abrió las cortinas de par en par, después fue hacía su armario y sacó un caballete que ya tenía montado una pintura a medio terminar. Había mezclado diversas técnicas en un solo lienzo con el objetivo de dar una perspectiva nueva y fresca a su trabajo. El único detalle que le faltaba era el rostro a la persona del dibujo.
Era diferente a lo que antes había dibujado: una joven de cabello azulado, suelto y largo, caminando en dirección a un oasis de rosales en un desierto cercano a las ruinas de lo que pareciera una antigua ciudad. El ambiente era nocturno, pero sin llegar a ser tétrico hasta que se observaba la zona de los rosales, donde el color que predominaba era un carmín oscuro; en el cuadro parecía ser un rojo que quemaba el sitio en el que se encontraba ilustrado.
Tomó un marcador de acrílico líquido y con ayuda de un pincel fino, dibujo la boca entre abierta y una fina nariz. Después usó una tiza negra para ensombrecer el resto del rostro, aunque no muy convencido, dibujó el contorno de los ojos, sin colorear las pupilas pues ahora parecían ocultas pr el sombreado que había hecho.
– Si yo también pudiera…
No concluyó la frase, pues una sed inmensa comenzó a invadirlo. Golpeó con fuerza su cuerpo contra la pared, cayendo de a poco al piso con su cuerpo recargado en la pared. Como aborrecía esa sensación. Claro que él nunca podría darle algún regalo a la persona que apreciaba, mucho menos en su situación actual.
– Soy… – Su garganta quemaba. – Idiota…
. . .
– Todo mundo se está poniendo impaciente. – Hablaba Alya con su amiga mientras entregaba cambio de uno de sus tantos productos de los alumnos del turno nocturno.
– Y tú te vuelves cada vez más rica. – Respondía Marinette atendiendo a otros alumnos que deseaban adquirir la mercancía de la morena.
– Se deben aprovechar las fechas, los medios, todo.
– Alya…
– Yo podría ser buena manager de alguno de esos chicos.
– Por cierto. – Apenas caía en cuenta que no veía emocionada a su amiga en esas fechas si no se trataba de las ventas que tenía. – ¿A quién le entregarás regalo?
– Para ser sincera, no me interesa. – Pidió un momento a las personas que estaban esperando a comprar para sacar más productos.
– Oh… Ya sabes, yo creía que a ti te agradan los chicos de la clase nocturna o algo similar.
– Si tuviera que escoger, definitivamente me quedaría con los de la clase diurna. – Tomó un tablero y comenzó a escribir sin dejar de hablar. – Tú le darás algo a Adrien, ¿no es así?
– Ah… Yo… – La ojiazul sintió la amenaza de otras jóvenes que esperaban sus compras. – N-no creo. Y-yo no puedo hacer eso. C-como delegada debo de seguir las normas d-de la institución.
– Jum, como tú digas. – Le guiñó un ojo antes de mostrar el anunció de 50% de descuento en todo producto que había hecho. – Bueno, entonces llevar listones en el bolsillo del uniforme es la nueva moda.
– ¿Ah?
Las personas perdieron el control al ver la promoción que la muchacha había realizado, ya que sólo sería válida por treinta minutos. La delegada de clase se sintió aturdida en esa escasa media hora mientras en sus pensamientos agradecía que haber hecho chocolates extra por cualquier inconveniente que se pudiese presentar.
. . .
De nuevo el escándalo fuera de los dormitorios de la luna era evidencia de la emoción que se hacía presente en el lugar. Marinette hacía hasta lo imposible por calmarles, ya que como usualmente se hacía, los alumnos se separaban en filas para entregar a la persona que les interesaba, aunque no faltaba la persona que quisiera adelantarse al resto y era ahí cuando se causaban los problemas.
– Por favor, pasen al arco que tiene asignado su nombre y reciban los regalos como es debido. – Solicitó la joven a los vampiros.
– ¡Síiiiii! – Nino fue el primero en correr. – ¡Son todos mios!
– Nino, recuerda los buenos modales. – Una ligera onda fría le recorrió la espalda al mencionado. – ¿Entendido?
– Claro, jefe de dormitorio.
La delegada de clase rio para sí mientras iba al final de aquel pasillo lleno de ruido junto a su amigo pelirrojo.
– Esto es una estupidez. – Bufó Chloé caminando con lentitud.
– Solo hazlo. – Le respondió Alix picándole las costillas.
El más solicitado fue el joven Agreste, que rápidamente se llenó de pequeños obsequios que no le permitieron tomar ninguno más. Se disculpó cortésmente por no poder tomar todos como era adecuado, al final las chicas respondieron de la misma forma para que el avanzara sin mayor problema siendo seguido de Aurore.
– Gracias por todo, Marinette. – Le habló a la joven que intentaba detener a las admiradoras de Kim que no quería hacer acto de presencia en su sitio.
– D-de nada.
– Te cuidado, por favor.
– Claro, no hay de que preocuparseeee… ¡Ahhh! – Las fanáticas del joven deportista la derribaron para acercarse a su ídolo.
La pequeña cajita cayó del bolsillo del uniforme de la azabache, pero enseguida fue recogido por el otro delegado que la estaba ayudando a no perder la oportunidad de darle su presente al chico que tanto le gustaba.
– ¡Agreste! – Lanzó el regalo que sin mayor problema fue atrapado por el rubio. – Se te cayó ese.
– ¿Ah? ¿Pero, cuando…? – Estaba nerviosa, demasiado. – ¡Nath!
– Gracias, Marinette. – Mencionó con una amplia sonrisa sólo para ella.
– ¡D-da dana! Digo, Ne dana. Qui-quiero decir, ¡de nada! – Se sentí torpe por hablar así de horrible. – ¿Po-por qué le diste mi chocolate de esa forma? – Golpeó el pecho de su compañero. – ¡Que penaaa!
– ¡Cálmate! Eres peor que esas mocosas. – Señaló al resto de alumnas que había finalizado de entregar sus regalos.
– Es que… – Se notó cabizbaja. – Seguro que no le gusta…
– Tonta. – Le revolvió el fleco a su compañera. – Tu padre es un excelente repostero y te ha enseñado lo suficiente como para que el chocolate no este salado.
– ¡Nath!
Somos de dos mundos completamente diferentes.
Aun cuando tengo sentimientos por él, puede que para él solo sea una tontería de humanos.
No puedo imaginarme como es su realidad.
El mundo por el que se mueve…
Las cosas que él ve…
Adrien me salvó hace 10 años, pero…
Para él no fue nada.
– Adrien, puedo llevar todo eso por ti. – Intervino la joven de cabello rubio platinado.
– Desecha todos esos. – Le ordenó entregándole casi todos. En sus manos solo quedo la cajita más diminuta, ligeramente estropeada y con un poco de polvo en ella. – Este es el único que quiero.
La mirada esmeralda, afilada cual cuchillas, se enfocó en un camino alterno que llevaba al segundo edificio escolar, el que no utilizaban él y sus compañeros. A paso veloz se veía el movimiento de una melena rojiza, tambaleante y frenética a la vez.
Nathanaël siguió derecho, el buscaba acortar la llegada al edificio directivo donde se encontraba su habitación. Se le veía irritado, sudoroso y jadeante, con una mirada similar a la de un animal buscando una presa.
– Tch… Sé que estás ahí. – Gruño intentando cambiar su postura a una normal. – Sal, quien quiera que seas.
– Esto… – Era Marin, la chica que había salvado en la mañana. – Y-yo quería agradecerte por lo de esta mañana. Bueno… Yo hice este chocolate ya que en este día es normal hacerlos. D-de verdad lo hice yo misma y está muy buen…
– ¡Vete! – Bramó el chico obteniendo confusión de parte de su compañera.
– P-pero y…
– ¡Vete ya! – Estrelló el puño contra la pared más cercana.
– ¡Lo siento!
Como pudo siguió su camino hacía su ansiada soledad en el cuarto que se le había otorgado desde tiempo atrás. Apenas entró, se quedó tirado en el piso sólo para escuchar el discurso de aquel que se hacía llamar su padre.
– Sabes bien que los vampiros pueden ser identificados por su sed de sangre humana, su longevidad y su comportamiento nocturno. Es una generalización, pero también muchos vampiros son increíblemente hermosos, muy orgullosos, además de tener capacidades físicas y mentales superiores. Pues bien, Nathanaël… – El hombre no tenía miedo en acercarse al muchacho que se veía sufriendo. – Puedes intentar luchar contra esto o ignorarlo, pero eso no cambiará nada. ¿Por qué te haces esto?
– ¡Cállate! ¡Agh! – Los gritos de agonía eran desesperantes. – Ahhh…
– Nath… – El director le acercó un pequeño paquete de papel y un vaso con agua. – Si te tomas esto, el dolor se detendrá.
– ¿Qué es?
– No creo que sea necesario que lo diga. – Lo único que obtuvo fue que golpeara el vaso para romperlo y arrojarlo lejos. – Nath…
– Nunca. – Jadeó soportando lo que sentía desde sus adentros.
– Esto cada vez se hace más frecuente, si no lo aceptas de una vez el dolor irá a peor. – Le empujó contra la pared, deteniendo los movimientos del menor. – ¿Por qué no lo entiendes? Aunque hayas conseguido aguantar hasta ahora, ya no serás capaz de soportarlo mucho más. Tu sabes a lo que me refiero, ¿verdad?
Como pudo se levantó y salió corriendo en dirección al baño de aquel sitio. Tenía una regadera mucho más amplia que las que eran compartidas en los cuartos de estudiantes, así que apenas entró se retiró toda la ropa para meterse a bañar, o más bien buscar una forma de controlar su dolor con la sensación de las gotas de agua heladas sobre su piel.
No fue mucho, solo lo suficiente para que todo pasara y su cuerpo quedara completamente fatigado, echado cerca de la puerta de aquel cuarto. No supo cuándo, el momento exacto en que su compañera entró a aquel sitio y se sentó a su lado. No sentía nada más allá de la calidez de las finas manos femeninas que le secaron el cabello y terminaron de vestirlo.
– Toma.
Fue ahí cuando sus miradas se cruzaron y él sintió que regresaba a ese plano. En sus labios una esfera se posaba con ayuda de la joven que felizmente lo alimentaba con algo hecho por ella misma.
– Es para ti. – Poco a poco el dulce entraba. – Pero no puedes decir que están tan malos como en la primaria. He practicado mucho.
No quería admitirlo, pero el sabor era maravilloso. Aun así, su expresión reveló un desagrado, aunque era por darse cuenta que estaba probando el mismo chocolate que Adrien Agreste. Ella se mostró un poco desanimada por ello, pero cuando no pudo verle un leve sonrojo apareció en las mejillas masculinas. Agradecía a dios que su cabello fuera lo suficientemente largo para cubrir su rostro como en la pintura que había realizado.
Su mente se ocupó tanto en calmar su ritmo cardiaco, su respiración y su rubor que no notó cuando la pequeña azabache notó la presencia de una pastilla de sangre falsa especial para vampiros en el piso de aquel lugar.
. . .
– No te parece que Juvet estaba un poco pálido hoy. – Mencionó Max acomodando sus anteojos. – No es muy propio de un joven humano como él.
– Es algo que tenía que pasar…
– ¿Cómo dices? – Cerró el libro que tenía en manos y se acercó a Adrien que felizmente bebía una copa de vino tinto. – ¿Sabes algo de eso?
– Digamos que el incidente de hace cuatro años cambió su vida completamente.
El moreno torció la boca al entender entre líneas lo que el pura sangre quiso decir. Chasqueó la lengua y se retiró del cuarto del mismo para dejar al ojiverde observando a través de su ventana. Los secretos se acumulaban y todo comenzaba a rodear a la pequeña Marinette. Cerró los ojos y tomó el resto de la bebida de golpe para tomar el libro que el vicepresidente del dormitorio estaba leyendo hacía unos momentos.
– Rose…
. . .
Por un momento sintió aquella presencia helada, como si ella estuviera en el mismo cuarto que él, pero no era así. Tocó sus labios, aun con el sabor del chocolate que ella le obligó a comer.
Secretos y sangre: una combinación maldita y bien usada entre los vampiros.
Continuará…
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Lo sé, esto ha tardado mucho D: Pero creo que ha valido la pena uvu)r Después de seis horas he podido concluir con este segundo capítulo XD Lamento si tiene errores, pero así pasa cuando no reviso nada (?)
Si algunos pudieron notar, quité y puse cosas según me parecía conveniente. Es parte del hecho de que no quiero abandonar ciertos detalles en la serie y que esta adaptación no la quiero hacer literal, no quiero que el OoC invada este fanfic, es por ello que notaran estas cositas :3 Aviso que con respecto al gemelo de Nath si va a existir :v Y ya…
Nos leemos pronto en otro fic u otro capítulo XD ¡Ciao!
