Después de un día de puro quehacer, he decidido actualizar algunos fics y… Comenzaré con este, espero que lean los demás que también subiré actualizaciones :P
Disclaimer: Miraculous es propiedad de Thomas Astruc y Vampire Kinght de Matsuri Hino
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VAMPIRE KNIGHT
QUINTA NOCHE
DORMITORIO DE LA LUNA
– ¡No puedes seguir enojado! – Dijo Marinette en un mohín mientras jalaba a su hermano. – ¡No me dices nada!
Nathanaël seguía sin verla, con la mirada perdida y sin palabras salir de su boca. Era casi igual a cuando se conocieron, sólo que esta vez la azabache no pudo ayudarlo a recuperarse. Seguramente la mente de su compañero era todo un caos, era muy probable que se estuviera maldiciendo por haberle lastimado de forma tan horrible en la noche anterior.
– ¿A dónde pensabas ir? – Preguntó, aunque sabía que seguiría sin ori nada de pelirrojo. Suspiró y tocando la puerta de la dirección le arrastró con ella dentro. – Director, necesitamos hablar con usted.
– ¡Buenos días! Llegaron en el mejor momento, miren esto. – Señaló un maniquí junto a su escritorio que portaba el uniforme blanco. – Este es el nuevo uniforme de la clase nocturna de Nath.
– Me voy. – El muchacho intentaba arrojarse desde la ventana del despacho mientras la fémina lo detenía por el brazo.
– ¡Esperaaaa! – Necesitaba mucha fuerza para detenlo. – ¡Papá, deja de provocarlo!
– No importa lo que pase, sigo siendo el director. – Se interpuso cerrando la ventana. – Te ves muy enérgico esta mañana.
El artista bufó y regresó a su posición neutral, con los hombros elevados como si estuviese esperando que algo malo pasara.
– Marinette, ¿tenías algo que decirme?
– Ehhh… – Este tema la ponía nerviosa, después de todo era algo muy nuevo para ella. – Sí… – Acomodó un poco su fleco, eso le permitía no ver al hombre bonachón directamente. – Sé que Nath no es el mismo de antes, pero… No quiero que él vaya a la clase nocturna. ¡Definitivamente no lo permitiré!
– Lo sé… – El mayor suspiró y con una sonrisa ladina los observó fijamente. – No sólo estoy considerando la objeción de Marinette y que él aún es necesitado como un guardián. Hay más cosas que me permiten dejar las cosas casi como estaban hasta ahora. – Tomó un brazalete y se lo extendió a su hija. – Ponte esto.
No dijo mucho, en cuanto ella se lo colocó tomó la mano del varón menor para cortar un poco su dedo con una navaja que llevaba escondida en la manga de su abrigo; cuando la sangre brotó con facilidad, bañó el dije de la pulsera que ahora usaba la ojiazul con el líquido vital del vampiro diurno.
– ¡Qué! – La muchacha se mostraba asustada por las acciones de Tom.
– ¿Qué me acabas de hac…?
– Esta es una técnica que han usado los cazadores de vampiros para domarlos. Tocando esto… – Expuso el tatuaje del cuello del joven Juvet. – Con esto… – Finalmente acercó la muñeca, en la que llevaba el brazalete, de la chica.
El aire se sintió pesado por un instante, era tenso y ante los ojos de ambos alumnos se podían observar una especie de chispas o rayos que eran emitidos por el contacto de ambos objetos que compartían el mismo símbolo. Sin previo aviso, el pelirrojo parecía estar clavado al piso sin posibilidad de moverse ni un centímetro.
– ¡Nathanaël! ¿Estás bien?
– Despreocupate, sólo está inmovilizado. – El adulto se acomodó los anteojos de lectura que recién se había colocado. – Si él pierde el control y trata de morder a la gente, sólo deberás tocar el tatuaje del cuello de Nath con el brazalete para detenerlo.
– ¿Este tatuaje puede suprimir esos instintos? – Preguntó el muchacho aun en el piso.
– Sí, aunque no los puede detener por completo, es por ello que no te dije de este método antes.
– Ja… Ya veo porque me obligaste a tatuarme esto.
– Tu bien sabes que ahora tus instintos de vampiro han despertado por completo. No hay vuelta atrás. – El director Dupain estaba demasiado serio. – ¿Podrás? Para protegerte a ti y la tranquilidad de la vida de los estudiantes de esta escuela no debes permitir que la clase diurna o la nocturna se entere de tu verdadera identidad. Esa es la condición para que permanezcas en la clase diurna.
– Y… ¿Cómo podrá recuperarse? – Señaló Marinette que escuchaba todo atentamente.
– Mientras no se resista podrá volver a moverse de nuevo. Lo siento, no quería hacer esto, pero…
– Está bien. – La expresión del muchacho era muy tranquila, pero su mirada parecía triste. – Así está bien. – Poco a poco comenzó a levantarse para salir con su amiga de ahí.
– ¿No olvidas algo importante? – Cuestionó el director antes de que salieran, haciendo que el chico le hiciera una seña a su aliada.
– Me cuentas de ello luego, ¿sí? – Salió de ahí con una sonrisa. – Me iré primero, ¡no llegues tarde a la primera clase!
Era una mentirosa, no se sentía bien con todo aquello. Su corazón le dolía, todo parecía una broma de muy mal gusto que sólo buscaba afectar a su amigo de toda la vida. Él no merecía que algo así le pasara en la vida. Lo peor era que no podía comprender su dolor; el hecho de ver morir a su familia a manos de aquellos seres que ellos mataban, sólo quedar él vivo con la desgracia de que en algún momento él se convertiría en algo que odiaba con todo su ser. No era justo para él, ni para nadie, pasar por cosas tan horribles.
Por más que intentara mostrarle su mejor semblante, aún estaba temerosa de lo que había visto, pero, sobre todo, de lo que había sentido a manos del lado vampírico del muchacho. Con cada latir de su corazón, sentía como si la herida de su cuello punzara y nuevamente su vida fuera tomada por el pelirrojo. Era detestable que ella tuviera tanto miedo de él por algo que, tal vez, era absurdo.
Con cada paso agitaba su cabeza para que los malos pensamientos no la invadieran, fue ahí cuando recordó al joven rubio que le curó la herida.
– ¡Es verdad! Debería decirle a Adrien que mantenga esto en secreto…
Aun dudosa, sus pasos la guiaron a la entrada de los dormitorios de la luna, el hogar de los vampiros que eran alumnos en la misma institución cuando el sol se ocultaba. Mentiría si dijera que ya había estado ahí una vez, pero lo más cercano que solía encontrarse de aquel lugar era cuando se paraba sobre la pared que dividía estos del camino que los llevaba al colegio.
Avanzó con miedo, pasando la enorme puerta para darse cuenta que aún había un camino por recorrer, uno que justo la llevaba a una especie de caseta de vigilancia. De ahí sólo pudo observar a alguien con un enorme ropaje negro que lo cubría en su totalidad; probablemente se trataba de un vampiro.
– Esto… – Se acercó con cautela. – ¿Los delegados pueden entrar a los dormitorios de la clase nocturna?
– Eres la segunda persona hoy que entra a estas horas de la mañana… – El anciano que estaba bajo la capa se mostró irritado. – Entra.
– S-sí.
Todo en aquel lugar era muy diferente a lo que veía en los dormitorios normales. El edificio donde los vampiros vivían prácticamente era un castillo o una enorme mansión, no estaba muy segura de que era, sólo se daba cuenta que era un lugar enorme, digno de la realeza; un lugar donde fácilmente podrían vivir cientos de personas sin estorbarse ni un poco.
– ¡Por eso le pedimos esto a usted! – Habló un hombre de anteojos sentado en la sala principal del dormitorio de la luna.
– ¡Este evento podría traerle muchísima ganancia! – Exclamó el compañero del otro que era calvo, le estaba extendiendo a Nino una carpeta que parecía contener un contrato.
– Saben que este DJ no acepta ningún trabajo matutino. – Bostezó aburrido. – Las mejores fiestas ocurren siempre en las noches… Estoy cansado, retírense ya. La salida está por ahí.
Justo cuando señaló la puerta, esta se abrió para mostrar a una Marinette demasiado nerviosa para encontrarse ahí, sola.
– ¡Mari! – El moreno se levantó de un salto, con una enorme sonrisa, empujando a los hombres que antes habían estado sentado frente a él.
– N-Nino…
– De acuerdo chicos, es hora de que se vayan. – Empujó a los adultos fuera de ahí y cerrando la puerta se recargó en ella junto a la azabache.
– ¡Ah! Mucha luz… – Su cubrió los ojos irritados. – Tengo tanto sueño… Estoy tan cansado, todo por esos sujetos.
– La-lamento mucho haberte molestado.
– Olvídalo. – De nuevo bostezaba. – Es culpa de esos sujetos. ¿Por qué estás aquí? Todos están dormidos. ¡Ya sé! – La abrazó por el cuello muy feliz. – ¿Viniste a ofrecerme tu sangre?
– ¡Claro que no! S-sólo vine a hablar con A-Adrien.
– Ya veo… – La soltó deliberadamente y con calma comenzó a caminar hacía las escaleras cercanas, subiéndolas. – Por aquí.
– ¿Me mostrarás el camino? – No se sentía muy segura de seguirle, después de todo seguía siendo un vampiro que gustaba de juguetear con ella.
– Ya que el líder Agreste sólo es gentil contigo, todos tienen curiosidad.
– ¿D-de qué cosa?
– Marinette. – Se giró para verla, su expresión había cambiado por completo. – ¿De quién son esas marcas de mordida?
Había sido una tonta, era lógico que cuando se acercó tanto a ella le había quitado el parche que estaba usando en el cuello para que nadie notara las profundas heridas que le había dejado su amigo cuando bebió su sangre. Instintivamente cubrió su cuello, asustada, intentando verle de forma retadora para que no viese su temor.
– Ayer en la noche el olor a sangre llegó al salón de clases tomándonos a todos por sorpresa. Me di cuenta de inmediato que era el olor de tu sangre y curiosamente el líder no estaba en ese momento con nosotros. – Hizo una mueca de desagrado. – Fue sólo por las palabras de él mismo que nos calmamos.
– Adrien, él… – Ahí entendió que su amor platónico entendía la gravedad del asunto. Incluso sin que ella viniera corriendo a decirle que lo mantuviera en secreto, él ya había hecho su parte. Él era esa clase de persona. – Ya veo…
Esa mirada dulce que ahora tenía la joven de ojos cielo exasperó al morocho que no dudó en mostrar sus habilidades como vampiro de alta clase. La temperatura del cuarto descendió, las velas que mantenían la tenue luz del lugar se apagaron y un crujido surgía desde las escaleras que poco a poco eran cubiertas de enormes cristales de hielo.
Nino está molesto, no soportaba las actitudes de una niña tonta que no sabía dónde se estaba metiendo o si quiera con qué tipo de ser era con el que estaba hablando frente a frente.
– ¡Argh! Esto realmente me está exasperando. – Avanzó a ella, bajando la escalinata. – ¿Qué significas para Adrien?
Se supone que ella era una simple humana y aun así los lacayos del rubio estaban molestos con ella, mostrándose celosos del actuar que el sangre pura tenía con ella.
La joven de coletas intentó alejarse cuando el hematófago se colocó frente a ella, pero uno de sus pies había quedado atrapado en el hielo que ese mismo había formado.
– ¿Qué eres para Adrien? – Volvió a preguntar.
– ¡A-Adrien me salvó de un vampiro hace 10 años! – Lo expresó con fuerza y convicción. – ¡Él es mi salvador!
– ¿Ah? ¿Algo así paso?
– ¡Claro que sí!
– Entonces, para pagarle a tu salvador, estás obligada a ofrecerle tu sangre.
– ¿Sa-sangre…?
Nunca había pensado en algo similar. Él nunca se había mostrado interesado de esa forma en ella. Él siempre la cuidaba y estaba segura que nunca le obligaría a hacer algo que no quisiera.
– Sí. Tu sangre le pertenece a Adrien ahora, pero… ¿Esa marca de mordedura no es suya? – Notó la mueca defensiva de la chica. – De todas maneras, algún día tu cuello será tocado por sus labios. Sus dientes se hundirán lentamente en él. Escuchar a Adrien tomando tu propia sangre…
La mente de la chica se estaba perdiendo en las palabras del DJ. No lo estaba imaginando y su cuerpo respondía como si aquello estuviese pasando en ese momento haciéndola sonrojar por la simple idea de estar tan cerca del mencionado.
– Marinette, ¿esperas con ansias por ello?
– Y-yo…
– Tal vez deberías de ir con él ahora y pedirle que beba de tu sangre.
– ¡N-no! Y-yo… – Sentía como el moreno la abrazaba y de a poco congelaba uno de sus brazos. – ¿Qué haces?
– ¿Te sientes tímida? Entonces te congelaré y te llevaré con él.
– ¡Eres demasiado…!
Estaba a punto de propinarle una bofetada al chico que estaba frente a ella, pero su muñeca fue sujetada.
– No lo hagas, Marinette. – Pronunció con calma el rubio.
– Adrien…
– ¡Li-líder…!
Nino no pudo completar la frase, el de ojos esmeralda le había propinado la bofetada que se merecía, manchando él sus manos en vez de la chica. Se mostró serio, denotando sus colmillos a aquel que minutos antes estaba amenazando a la guardiana de la clase matutina.
– ¿Quién quiere hacer esa clase de cosas?
– No… – El de poderes de hielo se arrodilló al instante. – Yo sólo bromeaba. Por favor, perdóneme joven amo.
– Vete.
El hielo desapareció junto al moreno, eso hizo que la temperatura del cuarto poco a poco subía.
– Sus palabras parecen haberte hecho enojar. – El muchacho se calmó y miró apenado a la fémina. – Lo siento, Marinette.
Ella lo observó mejor, nunca lo había visto de esa forma. Apenas llevaba abotonada la camisa negra que llevaba, su cabello revuelto, como si recién se hubiese levantado. No llevaba cinturón y los zapatos estaban torpemente anudados por las prisas, o eso era lo que parecía. La visión de la chica era magnífica, exclusiva para ella.
– Si… No… Bueno… Di-digo… Yo…– Como siempre tartamudeaba con él.
– Está bien. – Le tomó de la mejilla. – Sólo sé tú misma.
– Sí…
– Eres diferente a mis subordinados de la clase nocturna, porque tú posees calidez y eso es suficiente.
A los ojos de Marinette, a pesar de aquellas dulces palabras, él se veía completamente sólo. Como si sólo ella fuese una luz que sus ojos verdes reflejaban.
– Por favor, no vengas a un lugar tan peligroso tu sola, pídele a Juvet que te acompañe.
– De acuerdo.
– Es lo mínimo que él te debe. No, no sólo eso.
– ¡No lo digas de esa forma! – A pesar de que fuera él, se sentía afligida por sus palabras – ¿Por qué dices esa clase de cosas?
Sus miradas le decían tanto de él. A pesar de su semblante aparentemente tranquilo, en sus pupilas podías observar un mar de ira y temor producto del bienestar de la chica.
Jaló un poco el cuello de la blusa de ella, notando que, por la brusquedad de Nino, la herida que se le había hecho ayer estaba a punto de volver a sangrar.
– ¿Preguntas por qué? – La sujetó del hombro, obligándola a observarle. – Marinette, yo no puedo aceptarlo después de todo. No tolero que la chica que más aprecio haya sido mordida por otro.
Las mejillas de la recién nombrada estaban ardiendo, ¿acaso ese era algún tipo de confesión? ¿No se estaba imaginando qué por un momento sintió todo un amor y devoción infinita por parte del rubio hacía ella?
Se escuchó la puerta principal abrirse de par en par, dejando abrir la luz del día con mucha facilidad. Asustada volteó para encontrar una melena rojiza en el marco de la entrada.
– ¡Nath!
– Es momento de que regreses al mundo de la luz, Marinette… – La empujó suavemente para él retirarse de ese sitio.
– No lo entiendo, Adrien. – Kim lo esperaba junto al final de las escaleras. – Tu aprecio hacía esa chica… Es decir, vive en el mismo lugar que Nathanaël Juvet, primogénito de esa familia de cazadores de vampiros. Además, tu perteneces a la noche.
– Marinette es la chica más importante en todo el mundo.
– A veces pienso que estás loco… – Tronó la lengua el de cabello oscuro.
– Tú bien sabes que nadie puede aceptar que el último miembro del clan Agreste esté con una humana…
– Tú mismo lo has dicho.
– Así es.
Con una ligera risa cínica, el presidente de la clase nocturna se retiró a sus aposentos en aquel enorme dormitorio de vampiros.
. . .
– Nino estaba de mal humor porque era de mañana y pues, Adrien intervino en la plática. – Mentía para no preocupar a su amigo. – Oye, ¿estás bien a la luz del sol?
– Yo no nací vampiro. – Respondió irritado.
– ¡Ah, cierto!
– Finalmente Adrien Agreste dijo que era una persona importante para él, eso debería ser motivo de celebración.
– Ah, e-eso… – Giró el rostro, para que no notara el carmín que la invadía. – Pero, no es así… – Se negaba. – Adrien sólo me ve como una mascota, ¡no somos compatibles en absoluto!
– ¿Eso crees?
– Lo sé ahora. Yo siempre lo he idolatrado. – Sus propias palabras la entristecían. – Humanos y vampiros, nunca serán verdaderamente compatibles después de todo. Lo siento…
– Está bien. – El chico se colocó frente a ella y tomando su muñeca le extendió un arma pequeña.
– ¿Y esto?
– Es la primera arma que me dio el director especialmente contra vampiros. Si alguna vez pierdo mi lado humano y me vuelvo un vampiro sin control, por favor usala y dispárame.
Claro que Marinette estaba asustada, era algo inevitable para cualquier persona, pero por el bien de su compañero, debía mantenerse fuerte ante la promesa que se estaban haciendo.
– No ahora mismo, pero sé que ese día llegará. Por favor, mátame con tus propias manos.
Ella no quería que ese día llegara, pero era muy probable que su futuro fuera inevitable. Como la persona más importante de Natahanaël, cumpliría al pie de la letra lo que le estaba pidiendo.
Continuará…
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Bueno, creo que esta vez no fui tan cruel con el tiempo de actualización (?) Disfruten ese bello momento AdriNette que es una de mis partes favoritas en el manga de VK 3 ¡Buen día!
Siguiente capítulo: Día libre.
