Como pago por tardar tanto traigo este especial que igual forma parte del manga original xd Espero que lo disfruten y les agrade esa convivencia especial que tienen Nath y Mari :)
Disclaimer: Miraculous es propiedad de Thomas Astruc y Vampire Kinght de Matsuri Hino
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VAMPIRE KNIGHT
NOCHE ESPECIAL ( )
EL TRABAJO DE UN PREFECTO
Como cada noche, después de que las clases de los alumnos vampiros terminan, los dos prefectos van hasta la salida de las aulas para escoltarles a sus habitaciones de tal modo que eviten ser molestados por posibles estudiantes del turno matutino que deseen tener algún acercamiento demasiado invasivo con los seres de la noche.
—Buenas noches, alumnos de la clase nocturna —saludó Marinette con cortesía.
—Ya estamos aquí —anunció Adrien adelantándose a sus compañeros —. ¿Ha pasado algo inusual?
—No, nada. Esta noche ha sido tranquila
—Eso es bueno.
El rubio avanzó siendo escoltado por el otro prefecto que sólo llevaba las manos en los bolsillos de su pantalón como si quisiera ignorarlo. Por su parte, la de ojos cielo iba en la parte de atrás cubriendo las espaldas de los vampiros que hasta cierto punto se sentían irritados por ese tipo de cosas.
El recorrido a los dormitorios de la luna era corto, por lo que en cuestión de minutos ya estaban frente a las enormes puertas de la mansión que compartían. Uno a uno entraban, pero gracias a la chica el líder se quedó atrás un instante.
—¡A-Adrien!
¿Ahora que le diría? Siempre pensaba en poder tener una charla casual con él que tratase sobre las cosas más triviales pero que le permitiesen conocerle mejor, pero los nervios la traicionaban y no era capaz de decirle nada de eso, sobre todo si eso les retrasaba a ambos de descansar o en el caso del ojiverde, hacer cualquier actividad que los vampiros hicieran después de sus clases.
—Bu-buenas n-noches…
Detestaba ponerse tan nerviosa y tartamudear cuando hablaba con él.
—Buenas noches, señorita prefecta —devolvió con una sonrisa las palabras.
Frente a ambos jóvenes se cerraron las puertas de aquel sitio. Nathanaël sólo suspiró al ver a su hermana de tal forma; sus mejillas rojas y la mirada perdida seguro pensando en la sonrisa que el sangre pura le había dedicado sólo a ella junto a palabras llenas de buenos deseos.
El varón de pelo rojo se retiró del lugar dejando a una Marinette embobada. Hasta que notó que estaba sola, se asustó y salió corriendo a su dormitorio rogando no despertar a Alya con su torpeza.
. . .
—Mari, despierta —su mejor amiga intentaba despertarla.
—Pero si apenas acabo de llegar a dormir —la azabache se cubría con la manta—, no puede ser tan temprano…
—Oye, hoy el desayuno es tu favorito: soufflé de batata y jengibre. Sabes que se terminará pronto…
En un instante ya estaba vistiéndose, rogando porque le esperara para ir juntas a tomar el desayuno. Alya sólo se sentó en su cama a esperar que ella terminara de arreglarse, eso sin dejar de grabar el momento porque, como siempre, su compañera estaba golpeándose contra casi cualquier objeto que estuviese cerca de su persona.
Por su parte, Nath no había ido a su habitación, se había retirado a los establos del instituto a descansar y con la salida del sol había terminado ayudando en aquel sitio, algo que usualmente hacía durante los fines de semana y a veces en otros días. Estar entre los caballos le tranquilizaba y otras cosas le permitían estar a solas con sus propios pensamientos.
—Siempre eres de mucha ayuda aquí, Nath —dijo el profesor de equitación que entraba con otras herramientas para cepillar a los equinos—. Has venido en un buen momento, White Lily está de malas desde ayer.
—No está de mal humor, así es ella —se acercó a acariciar las crines blancas—, esa es su personalidad.
—Je, je, ella es muy unida a ti —notó como la yegua se restregaba contra el pelirrojo—, eres casi como su novio.
—Más bien me volví como un sustituto de su madre. Cuando llegó aquí siendo un pony el director me hizo alimentarla.
Lily de la nada mordió la cabeza del chico para ir jalando su cabello en busca de más atención de su parte.
—¡Ya entendía! Quieres que te cepille, ¿cierto? —la yegua continuó molestándolo— No te comas mi cabello, ¡me dejarás calvo!
—Parece que ya está de buen humor ahora. Así la clase de mañana irá muy bien. Por cierto, —el mayor terminó de servir agua a los caballos restantes— hace días que no te he visto, ¿ha pasado algo?
—No fue nada serio, sólo estuve enfermo.
—Ya veo. Es bueno saber que ya estás mejor.
El profesor salió del establo en busca de lo que restaba para terminar con el cuidado matutino de los animales que tanto le gustaba cuidar. El muchacho se quedó cepillando el cuerpo de la hembra equina que no se inmutaba ante su presencia que él consideraba hostil.
Siempre había sido un animal muy sensitivo, al grado que varias veces se descontrolaba en clase cuando sentía la presencia o mirada de los vampiros desde su guarida, ¿qué tenía él que se supone era diferente? Se había convertido en un vampiro por completo al beber sangre desde un cuerpo humano. No era sólo ocasional, ahora era casi una vez por semana, siempre proveniente de la misma persona, pero él sabía que eso le dejaba un aroma a sangre que animales u otros vampiros fácilmente podían detectar.
Claro que se sentía alegre de no ser discriminado por un ser que tanto apreciaba, pero tampoco le gustaba que ese ser inocente reprimiera sus emociones sólo por el vínculo que habían formado desde hacía varios años.
—¿No te doy miedo?
Él lo expresó con total seriedad para obtener como respuesta que nuevamente masticara su cabello. Molestó, alejó el hocico del animal y prefirió pasar a las crines.
—Eres extraña. Igual que yo…
. . .
A pesar de que las clases ya habían comenzado y la profesora Caline intentaba llamar la atención de Marinette que dormía en su lugar sin dejar de roncar ruidosamente causa del cansancio.
—Marinette Dupain, no pienso darle un trato especial por ser hija del director —le sentenció sin oportunidad de defenderse—. Tomará clases adicionales y me aseguraré de que no falte.
La puerta trasera del aula se abrió dejando pasar al otro prefecto de la institución que descaradamente bostezaba mientras caminaba pesadamente a su asiento.
—Llegas tarde, Nathanaël Jouvet.
—¿Ah? —estaba igualmente adormilado.
—¡Los dos tendrán clases adicionales conmigo esta tarde y no me importa su posición de prefectos!
Tal cual fue dicho por la profesora, tras el término del horario de clases, tuvieron que continuar en el salón para recibir asesoría de aquella que les dio dicho castigo. Para su desgracia, sus compañeros habían corrido la voz de este suceso y todos los alumnos estaban esperando la salida de la clase nocturna, sin los dos chicos atendiendo la situación sería fácil acercarse a los ídolos de la escuela.
—Ahora abran su libro de texto. Deben estar al corriente con las actividades de clase —la pelirroja estaba irritada con las actitudes de ese par.
—¿Qué vamos a hacer? —susurró la chica— Dijo que no importa si nos quedábamos hasta la noche, no nos dejaría ir.
—La verdad es que es nuestra culpa que estemos aquí —respondió irritado el pelirrojo.
—Tienes razón…
—Lo sé.
Por el enorme ventanal del aula podían observar como el tiempo iba pasando causando que la noche estuviese cerca de aparecer por completo. El tiempo se les estaba acabando y apenas llevaban un par de problemas resueltos.
—Esto es malo, la clase nocturna está por salir.
—Dejen de cuchichear y hagan su trabajo —recibió como respuesta un golpe en la mesa por parte del varón que se levantó dispuesto a salir—. ¡Nathanaël!
—No pienso quedarme aquí sabiendo que tengo que detener a todos esos… —Al sujetar la manija notó que tenía llave e incluso candado— ¿En qué momento hizo esto?
—Si quieres que la abra, deberán trabajar como buenos estudiantes —mostró la llave que colgaba de su cuello—. No sé en que pensaba el director en ponerlos a ustedes dos como prefectos.
La verdad es que ese tipo de cosas no eran rivales para jóvenes como ellos. Con una simple patada el estudiante masculino consiguió romper la puerta para salir de ese sitio; la verdad es que, con sus habilidades como cazador, sumado a las adquiridas como vampiro hacer aquello no era la gran cosa.
Sin dar explicación alguna a su maestra corriendo directo a la puerta de los dormitorios de la luna con la esperanza de que no fuese demasiado tarde.
Por su parte los vampiros estaban siendo asediados por una ola de estudiantes femeninos y masculinos que gritaban emocionados, ignorando por completo lo que era el espacio personas de cada uno de las demás personas ahí presentes.
—¿Q-qué pasa? —Nino parecía ser el más asustado— ¿Acaso no están los prefectos hoy?
—¡Aléjense! —gritó irritada Alix cuando notó como se acercaban a sus compañeros— ¡Vulgares!
Entre toda esa multitud de chicas que revoloteaban por aquí y por allá, una joven de baja estatura cayó cerca de Adrien quien no dudó en ayudarle a levantarse.
—¿Te encuentras bien? —le sujetó del hombro para hacerla reaccionar.
—Ah… Si —estaba nerviosa, por lo que le costaba hablar.
Completamente irritada, Chloé salió desde atrás, empujando a la chica del agarre que su primo tenía sobre la joven que ahora estaba completamente asustada.
—No te atrevas a tocar a Adrien.
—Chloé…
La mencionada pudo sentir como su cuerpo se acalambraba en cuanto su familiar le tocó como si buscase calmarla, aunque realmente estaba usando una de sus tantas habilidades como ser de la noche a modo de castigo.
El labio inferior de la rubia tembló para luego soltarse y regresar al grupo.
—Señoritas, les pido que no actúen de esa forma —el líder del dormitorio de la luna usaba un tono muy diplomático—. De lo contrario podrían salir lastimadas y es lo último que deseamos.
Tanto a hombres como mujeres les había dejado sin palabras. Para aquel momento los dos prefectos habían llegado de su larga carrera, aunque por el momento no había mucho que hacer.
—Por favor, retrocedan y dejen pasar a la clase nocturna —ordenó Marinette al instalarse en el sitio junto a su hermano.
—En verdad todo es mejor cuando los prefectos se hacen cargo —comentó Max que se colocaba junto a su líder—. Ellos hacen que todo sea más cómodo para nosotros.
—Estoy de acuerdo —agregó el ojiverde—. Contamos con ustedes, prefectos.
—¡Sí!
La de coletas le dedicó una enorme sonrisa a su amigo de la infancia mientras continuaba protegiéndoles de las actitudes molestas del resto de estudiantes del turno matutino.
Continuará…
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Bueno, este capítulo es uno de los especiales que se encuentra en los tomos del manga de Vampire Knight. Ya que me gustó la interacción de otros personajes y lo problemático que puede ser para Mari y Nath el dormir a altas horas de la madrugada fue que me decidí a escribirlo.
Espero que les haya gustado y sigan leyendo más de esta historia :D ¡Nos leemos muy pronto!
Siguiente capítulo: Décima noche, Visita familiar.
