CAPÍTULO 2: Deja de visitarme.

Tres días tardo Draco en terminar de revisar toda su casa, sacando y guardando trastos de magia negra, no quería nada de eso cerca, esa era su casa ahora, no de su padre. Krecher subió todo al desván y lo guardo bien, para que su amo o jefe, como Hermione le decía que debía llamarlo, nunca se topara con nada por accidente.

Al cuarto día Malfoy se dedico a no hacer nada, se sentaba en el sillón verde del medio del salón, frente a la chimenea y leía, otras veces escuchaba música, no terminó la semana cuando Malfoy ya no sabía qué hacer en esa casa metido. Pero no tenía a donde ir, ni con quien salir, se había planteado llamar a Pansy, pero tampoco le hacía excesiva ilusión. Por si fuera poco ese último día de la semana Krecher se había pasado toda la mañana observándolo desde atrás y parecía que pensaba hacer lo mismo toda la tarde, Malfoy lo miraba de reojo y observaba como el elfo lo miraba a él, antes de posar sus ojos en el enorme reloj, para a continuación volver a mirarlo; Malfoy ya irritado empezó a darle ordenes con tal de que se alejara: —se hace tarde y Krecher tendrá que ver a esa asquerosa san…— Farfullo el elfo justo antes de desaparece tras la última orden del rubio. Draco apenas presto atención al elfo y decidió que debía contratar a alguien para que mantuviera en orden la Mansión Malfoy y además debía averiguar en qué trabajos de su padre podía continuar o que empleo debía conseguir, a él siempre le llamó la atención ser auror, pero desde luego eso no iba a pasar, no con sus antecedentes. De pronto interrumpiendo sus pensamientos un puff sonó a sus espaldas, debía ser Krecher con su merienda.

—Déjala ahí, en la mesilla. —Dijo sin levantarse del sillón.

—Veo que no me entendiste bien cuando dije trabajar y no esclavizar. — A Draco no le hizo falta darse la vuelta, cuando escuchó esa vocecilla a sus espaldas, para saber que Hermione Granger le había vuelto a visitar. La castaña se sintió ofendida por no recibir ninguna respuesta del rubio "menudo idiota y mal educado" pensó: —Eso implica pagarle. —Draco entendió todo en ese momento, lo había olvidado. Tenía ya preparado el sobre con el sueldo semanal del elfo pero se olvidó por completo entregárselo. El ex-mortífago se levantó lentamente y bordeó el sillón para enfrentarse con la Gryfindor.

—No, no lo he olvidado…— Mintió y deslizó cada palabra mientras observaba a la muchacha de pies a cabeza sin poder omitir una sonrisa lasciva, Hermione se sintió desnuda y tuvo que reprimir las ganas de taparse con las manos. —Pero no podía dejar pasar la oportunidad de que me hagas una visita…—Terminó mientras se acercaba peligrosamente a la chica, él no entendía que estaba haciendo, pero para él la castaña estaba más sexy que otros días, debería estar tratándola mal y humillándola pero no podía evitar cada palabra que salía de su boca en lugar de insultos.

—No hacía falta que dejarás a Krecher sin paga—Respondió esta, con una voz demasiado provocativa que dejó a Malfoy helado. —Podrías haberme llamado…— Terminó prácticamente susurrando debido a la cercanía de los dos jóvenes magos y esbozó una sonrisa triunfante al ver como Malfoy se encogía a cada paso que ella había dado. Entonces Draco se dio cuenta de que se estaba burlando de él y decidió terminar con ese juego lo antes posible, pero la castaña se le adelanto: — Y te hubiera explicado cuanto podrías darle. —soltó con una sonrisa de victoria y dando un par de paso hacia atrás y girándose justo a tiempo de que Krecher apareciera.

—Krecher sabía, esta estúpida sangre sucia vendría porque al amo, je-fe, se le olvidó pagar a Krecher. —Hermione abrió los ojos como platos y sintió como las palabras sangre sucia la rasgaban por dentro, mientras el elfo como si nada dejaba la bandeja con la merienda en la mesita y miraba a su amo como si lo hubiera defendido. Pero al contrario Draco se sintió realmente furioso con el elfo, porque había notado todo el daño que ese estúpido le acababa de hacer a Granger.

—Inepto saco de huesos, vete a por el sobre que está en mi mesilla de noche. ¡YA! —Gritó el joven furioso con el elfo y consigo mismo ya que todos los insultos que el elfo le había dicho a la castaña el mismo los había usado años atrás, para hacerla sentir inferior. Krecher desapareció al instante, no sin antes mirar con asco y reproche a la muchacha.

—No… no le hables así— Susurro Hermione, dejando aún más sorprendido a Draco.

—No lo defiendas. —Ella iba reprochar pero aun se sentía un poco dolida por los insultos. No es que ella no estuviera acostumbrada, de hecho no le importaba que Krecher la insultara, ella se sentía peor porque esas palabras le traían malos recuerdos de cuando, Malfoy la insultaba, nunca supo porque, que él la menospreciara, por el hecho de ser hija de muggles, le dolía más solo por venir del propio Malfoy.

Hermione levanto la mirada y la clavo en los ojos helados de Malfoy: —Estoy acostumbrada a que me llamen sangre sucia— respondió alargando las palabras de una manera un tanto cruel. Draco sintió que lo golpeaban con un bate. Pero qué le importaba a él si esa estúpida se sentía bien o mal. De todas formas él no quería lastimarla más, no quería hacer daño a nadie, pero eso no implicaba que se tuviera que preocupar por los sentimientos de la sabelotodo. De pronto volvió a aparecerse Krecher con el sobre en la mano, que entregó de inmediato al rubio.

—Bien. —Dijo este sin mirar al elfo alargando el brazo para que Hermione lo cogiera.

— ¿Q-Qué?

—Ábrelo. —Ésta lo hizo al instante y miro dentro. La paga de Krecher. — ¿Te parece suficiente o debería darle un extra por haberte insultado? — Draco la miró fríamente y Hermione se sentía aun más culpable y no sabía por qué Malfoy se enfadaba con ella por no enfadarse por los insultos del elfo, el rubio debería haberse unido a Krecher para seguir humillándola, eso si hubiera sido un acto propio de un Malfoy, pero ¿por qué no lo hizo?

—Está bien…

No le dio tiempo a añadir más cuando Draco le dio la espalda: —Bien Krecher esa es tu paga. Y tú, ya te puedes largar. —y justo cuando Draco se dio la vuelta arrepentido de haber echado a la única compañía, que seguro iba a tener en mucho tiempo, Hermione ya se había ido. Malfoy apretó tanto los puños que Krecher vacilo un poco. —Tú también ¡LARGO! — Krecher hizo lo mandado dejando a un Malfoy abatido (sin saber por qué) en el salón.

El rubio clavo sus grises ojos en el suelo, justo donde antes había estado parada Hermione y sin ser consciente se acerco y vio tres pequeñas marcas de lo que parecían ser lágrimas en el suelo. Esa estúpida ha llorado por lo que el elfo le dijo Pensó o quiso pensar ya que él tenía claro que no había sido precisamente las palabras del elfo lo que la hicieron llorar, pero por qué Granger iba a llorar por haberla echado de su casa. Y por qué se estaba prometiendo así mismo que nunca más le haría daño, ni él ni nadie.

Sólo habían sido dos o tres lágrimas, pero Hermione no pudo dormir esa noche preguntándose por qué le habían afectado tanto las palabras de ese hurón oxigenado con una sonrisa perfecta y una mirada que mata, además de una espalda impresionante y unos brazos que no se podían dejar de mirar—Mierda Hermione Jean Granger, deja de pensar en ese idiota. —Se dijo así misma mientras volvía acomodar, por décima vez en cinco minutos, su almohada. Estaba enfada consigo misma por haber dejado que le afectara tanto la mirada fría de Malfoy, esa mirada que nunca supo aguantar.


A la mañana siguiente Hermione decidió ir a visitar a Harry y a Ginny que se acababan de casar.

—Hay Hermione te he dicho que podemos dejar de encargados a otros para que vayan a ver si Malfoy no abusa del pobre Krecher…— Le reprochó el moreno que estaba sentado en la mesa al lado de l.a pelirroja y la castaña. Hermione lanzó un suspiro y volvió sus ojos al jugo de calabaza que le acaba de servir su amiga.

—No hay problema, con cualquier otro Malfoy se pasaría de la raya pero conmigo no puede. —Hermione se sintió la más falsa del mundo en ese momento.

Ginny sabía que su amiga ocultaba algo y sabía también que no iba hablar delante de Harry, así que decidió salir en ayuda de su amiga: — Bueno y alguno sabe que trabajo empezará el bueno de Draco Malfoy. —Dijo entre risas.

—Ehms… no había pensado en nada eso. —Cómo no lo pensé antes, se reprendió así misma.

—¡Qué más da! — Se quejo un exasperado Harry y las dos jóvenes se echaron a reír

Es verdad qué más da, no me tiene porque importar nada que tenga que ver con Malfoy, nada Pensó Hermione. Pero no pudo sacarse la imagen del rubio de su cabeza mientras fingía escuchar a la pareja.

Por otro lado Malfoy decidió que era hora de ir a buscar empleo, iba a intentar ser auror, por qué no, algún bando tenía que elegir y el siempre quiso serlo, además era un mago excelente el segundo de su generación, estúpida Granger. El problema es que él aun no sabía que el jefe de aurores era ni más ni menos que el Gran Harry Potter.

—Bueno creo que es hora de ir a trabajar, hoy llegan los nuevos candidatos a aurores—Dijo un Harry emocionado, mientras le daba un beso de despedida en la mejilla a su esposa.

—Me alegro de que hoy sea mi día libre. —Respondió esta.

—Y yo hoy entro más tarde al ministerio. —Añadió Hermione mirando al moreno. —Ginny sabes que me ha llegado una carta para invitarme a ser maestra de Hogwarts. —Continúo la castaña muy alterada.

— ¿Por qué no lo has dicho antes? Cuando vuelva me lo cuentas todo. — Se despidió Harry antes de usar los polvos Flu.

Desde entonces Ginny intentó averiguar si había pasado algo con Malfoy pero su amiga no soltó nada así que dejó que se marchara a trabajar tranquilamente. Pero antes le pidió que le diera un recado a Ron y a Harry.

Bueno bueno aqui dejo otro cap. espero que os guste, se que por ahora es un poco aburrido pero pronto veremos mas lo que a todas nos gusta muahaha.