CAPÍTULO 5: ¿Estamos saliendo?
— Harry, ¿no te parece que una buena prueba para los nuevos aurores es pociones?— Sugería Ron mientras caminaba hacia la mesa del joven auror.
—Puede ser...— Respondía este sin apenas prestar atención a su querido amigo pelirrojo, estaba demasiado centrado en imaginar a Ginny con tres bebes, que es lo que acababa de soñar... quizá la paternidad le venía un poco grande en esos momentos, quizá no estaba preparado, quizá tenía un poco de miedo, o quizá y solo quizá, él nuevo jefe de aurores no podía encajar un bebe (o tres) en su nuevo estilo de vida.
—… y entonces estarán mas preparados —Concluía Ron de lo que parecía haber sido un largo discurso, mientras miraba un poco nervioso a su amigo para ver si lo había convencido, era necesario hacerlo; debían empezar a trabajar algo que tuviera que ver con pociones, sino ya sabía de una medimaga que se pondría un poco nerviosa.
—Si, si... me parece perfecto. ¡Organízalo tu! —Terminó el moreno con una sonrisa mientras se dirigía a la salida, dejando a un Weasly en medio de la habitación completamente paralizado y rojo.
¡Qué grajeas hacía ahí! No tenía ninguna excusa, digo, motivo para estar frente a esa enorme puerta otra vez, nada, debía marcharse antes de que nadie viera a la castaña esperando a que Malfoy la invitara a pasar.
—Soy idiota. ¿Qué hago aquí? No me ha invitado y ayer prácticamente me echó de su casa... por segunda o tercera vez... debo ser masoquista. —Se decía la mejor alumna que tuvo Howarts en pociones, mientras se daba la vuelta para marcharse; Sin darse cuenta que desde hace cinco minutos unos ojos platinos no se habían apartado de ella, qué narices hacía ella en su portal, se preguntaba Draco mientras caminaba hacia ella desde el fondo del jardín.
—Parece que debo de llamar al exterminador...—Comenzaba maliciosamente a hablar el rubio, mientras se acercaba a ella y ésta se detenía. —Ya sabes, para que acabe con todas las ratas de biblioteca que últimamente rondan por aquí.—Terminó de decir, pero sin el éxito que debería haber tenido, mientras Hermione se había encogido con cada palabra, ella no esperaba recibir un beso en la mejilla como ayer, o sí, no sabía a que a tenerse, pero lo que no se espera es que él la volviera a insultar, ese inútil...
—Tranquilo, Mal-Foy —Contestó la castaña con el mismo tono prepotente.— Es mi ultima visita, por suerte. —Dijo esta cruzándose de brazos, mientras Draco aún asimilaba cada palabra que esta acababa de decir.
—Perfecto, ¿qué quieres? —Continuaba este enfadado y sin saber muy bien por que, probablemente sea por el hecho de que Granger no quiera estar en su casa y eso le resultaba insultante, se dijo así mismo, o quizá fuera que aún no olvidaba como ella se marchó el día anterior, dejándolo solo.
—Recordarte que debes hacerle un contrato a...
—Si, si... lo se—Le cortó Draco molesto por el hecho de que ella realmente estuviera en su casa por el elfo y no por él.
—Entonces todo listo me...¡Pi!¡Pi!— Empezó a sonar la varita, la llamaban. —¿Si? Dime Ron... no, no lo he olvidado...—hablaba con su amigo mientras un rubio no muy lejos intentaba enterarse de la conversación— esta noche... con ropa cómoda... — ¡¿Qué?! Qué narices iban hacer esos dos.— Aja... No Ron... No llegues tarde—Dijo esto con una sonrisa con lo que Draco tuvo que contenerse para no agarrar la varita de Hermione y romperla a trocitos, no sin antes haber mandando a tomar aire al pobretón, ese estúpido pelirrojo. —… eh, Malfoy... te estoy hablando.
—¿Qué...?—Dijo este sin ganas
—Que a partir de ahora vendrá un mago, si incumples tu contrato... y no será tan buena como yo.
—Aja, ¿has terminado?... Ahora vete con tu no-vi-o —Respondió este pasando de largo de Granger caminando a su portal.
—¿Celoso Mal-Foy?— Esas palabras fueron como un verdadero martillazo.
—Si, la verdad...—Dijo muy despacio y dándose la vuelta para ver la cara que la castaña estaría poniendo. —Ya sabes siempre quise que alguien con mucha menos clase me manoseara...—Terminó con el perfecto tono sarcástico digno de un verdadero Slytherin.
—Tranquilo, no será nunca tu problema...— Terminó Hermione, sin poder mirar al rubio a la cara, si lo hubiera hecho se habría dado cuenta como Draco apretaba los puños tan fuerte que en cualquier momento empezarían a sangrar, o como sus ojos se llenaban de miedo, él sabía que en un pasado se había encargado de dejarle bien claro a la castaña que ella nunca sería de su clase. Tenía ganas de lazarse a ella, abrazarla tan fuerte que le doliera, de obligarla a que lo besara, para luego el rechazarla.
—Ven. —Ordenó el rubio.
—No.
—¿Vas tarde a ver a tu novio?
—No es asunto tuyo la verdad, pero como veo que sino no dormirás tranquilo, y eso no puede caer sobre mi responsabilidad, oh no, el señorito debe quedarse tranquilo, te lo diré. No te preocupes, solo le ayudaré con pociones...
En ese instante Malfoy se maldijo por no pensarlo antes que el pobretón, ya que era obvio que lo de "ayuda en pociones" era una excusa par pasar tiempo con la sabelotodo.
—Ya veo— Respondió con su tono de superioridad, mientras se empezaba a reír dejando a la castaña sin palabras, ella no entendía que mal intencionada idea soltaría ahora el Slytherin. —Pues resulta que nuestro pobretón no era tan tonto como nos creíamos, ¿eh?.. Vamos … Herms— Imitaba la voz del pelirrojo— Es obvio que tu a-mi-go es un poco retrasado, pero no tanto para ser auror y no dominar pociones, es obvio que estaba buscando una excusa para meterte mano. —Draco soltó cada palabra regodeándose más en su victoria, mientras Hermione pasaba por distintos tonos de rojos y su cara se descomponía cada vez más.
Tras un par de intentos Hermione consiguió unir las palabras en su cabeza para poder decir algo, la verdad era que Malfoy parecía tener razón, ella sabía, o sospechaba de los sentimientos de su amigo, pero nadie nunca había hablado de ello: —¡No todos son como tu! Eres un...
—Si, si, JAJAJAJAJ... No, si yo se lo agradezco, me dio la excusa perfecta para acércame a Roxana...—La castaña estaba asimilando lo que acababa de escuchar, mientras se ordenaba a si misma no ponerse celosa; pero sin evitarlo no pudo empezar a odiar a esa tal Roxana. En ese instante la Gryffindor exhalo e irguiéndose, sonrió.
—Sabes...—La voz de esta, sonaba desafiante y unida a la medio sonrisa seductora, consiguió que Draco traga grueso.— Yo también se lo agradezco, ya era hora.
Jaque. Malfoy estaba totalmente desarmado y furioso. No sabía que hacer... podría intentar ponerla celosa de nuevo, aunque ahora dudaba si lo estuvo alguna vez; también podía mostrarse indiferente o su mejor opción, la podría besar hasta que se retractara y dijera la verdad: Que el único que le atraía y en el que pensaba y al que quería ayudar en pociones era él, Draco Malfoy.
—¿A quién intentas engañar Granger? Sabes que desearías que se me dieran mal pociones para ayudarme a mi y a si seguir teniendo alguna excusa para verme.
Simplemente la verdad, aquella verdad que ella se negaba a aceptar. Jaque Mate.
—Veremos quién busca las excusas para vernos Draco. —Respondió la castaña al instante de transportarse, dejando a Malfoy otra vez solo. Pero con una sonrisa que nunca antes se le había visto.
