Capítulo 02
Camila era una mujer hermosa, su cabello rojizo y lacio hasta la cintura, junto con sus voluptuosas curvas y sus hermosos ojos miel con sus largas pestañas
Su sola presencia volvía loco a cualquiera, menos a él, William Albert Andley se había convertido en una obsesión para ella, tenía que tenerlo en su cama a como diera lugar, no le importaba que el rubio estuviera casado ni que la mujer de éste estuviera embarazada, sino que eso lo tomaba como una ventaja
A estas alturas el pobre de William debía estar en una dolorosa abstinencia, lo que la animo a dejar esa nota bajo su puerta invitándolo a pasar una lujuriosa noche de placer, pero se había quedado esperando, vestida, aunque en este caso era mejor desvestida y no alborotada, pues quien debía alborotarle las hormonas esa noche jamás llegó
No podía esperar más, ese día era sábado y pese todo ella tenía que trabajar, era la recepcionista del consorcio Andley, la cara de la empresa, y debía estar a las nueve en punto en su puesto, por lo que con berrinche y todo tuvo que vestirse, peinarse y salir a su trabajo, maldiciendo entre dientes a aquel rubio que una vez más la había despreciado
Camila ya no sabía cómo hacerle notar su presencia, ese monumento de hombre ni siquiera la miraba cuando llegaba a la empresa, y eso no cabía en su cabeza
Como es posible que se desviva por complacer a esa rubia sin gracia teniéndome a mi frente a el – se decía Camila mirándose al espejo
Buenos días Camila – la saludo Martha que acaba de llegar a la empresa
Buen día Matha, como estas? – Respondió al saludo la pelirroja – hoy vendrá el señor Andley a trabajar
Bien Camila gracias, y no, el señor no vendrá hoy, porque la pregunta – cuestiono la mujer mayor
No, pues solo por saber, ya sabes que a veces vienen a preguntar en recepción y no quiero estarte molestando
Ah ok, gracias Camila – dijo la mujer mientras ingresaba al ascensor
A Camila le picaban los dedos por marcar el número privado de William, lo había obtenido de la agenda de Martha cierta tarde cuando la mujer le encargo su bolso en la recepción, sin poder aguantarse más, tomo el teléfono y marco el número de celular de su jefe, esperando que fuese el quien contestara
….
Candy se encontraba en saliendo del baño cuando el celular de su esposo comenzó a sonar, con paso lento y cansado, gracias a su abultado vientre, se dirigió al buro sobre el que descansaba el aparato, esperando que quien llamara no se cansara de timbrar antes de que ella llegara a contestar
La rubia presiono el botón del teléfono para aceptar la llamada, acercando el equipo a su oído y saludar, pero su interlocutora ni siquiera la dejo saludar
Cariño, hoy no vendrás a trabajar por estar con la mustia de tu mujer corazón, te estaré extrañando mucho, y para compensar tu sacrificio de hoy, te prometo otra noche como la que anoche…
Quien es! – Exclamo la rubia sin dejar que la mujer terminara de hablar – vamos dime quien eres habla de una vez
Ahhh, así que tú eres la esposa de Mi William – respondió Camila aprovechando la oportunidad– bueno disfrútalo hoy y mañana, te lo presto nada más para que veas que no soy egoísta, pero desde el lunes volverá a ser mío querida, así que no lo esperes temprano
Eres una mujerzuela, vamos dime tu nombre desgraciada, porque no me dices de una vez quien eres y que quieres con mi esposo
Jajajajaja lo que quiero, creo que ya lo sabes querida, y déjame decirte que sí, muy tu esposo que solo de nombre, porque no le preguntas donde pasa las horas cada vez que llega tarde a casa – esto lo dijo solo para hacer renegar a la pecosa, sin saber que le estaba ligando de pura suerte
No voy a creer nada de lo que digas desgraciada, ya conozco a las mujeres como tú, solo buscan destruir un buen matrimonio, pero te vas a quedar con la ganas, yo confió en mi marido me escuchas
Claro, claro, entonces te dejo esto de tarea, como es que tengo su número personal ah? Vamos piénsalo un poquito, claro si tienes algo de cerebro para hacerlo – finalizo Camila colgando la llamada y dejando a una rubia pecosa hecha un mar de lágrimas y un manojo de nervios
Nuestra querida rubia estaba estática, parada sobre sus pies sin saber qué hacer, el bebé que creía dentro de ella comenzó a moverse trayéndola de regreso a la realidad, soltó el teléfono, que se partió al caer al piso, camino hacia su cama, se puso sus zapatillas, se sujetó el cabello y salió de la habitación como alma en pena, felizmente ya se había vestido y duchado, pero si el cabello húmedo refrescaba sus ideas, bajo las escaleras pesadamente, y para su suerte no había nadie alrededor, estacionado afuera vio el auto de su esposo, tomo las llaves que siempre quedaban en la mesita junto a la puerta y se subió en el, estaba dispuesta a solo dar una vuelta, relajarse, distraerse y volver, dentro de ella sabía que nada de lo que esa mujer le había dicho podía ser cierto, pero la había dejado tan alterada, que necesitaba salir
Coloco las llaves en el arrancador y antes de arrancar volteo a ambos lados para verificar los espejos, fue ahí cuando vio un sobre en el piso, ligeramente escondido bajo el asiento; como pudo se inclinó tratando de hacer el menor movimiento brusco posible, y recogió el sobre
Algo le decía que no era buena idea abrirlo, pero su curiosidad pudo más, estaba dirigido a su esposo, con dedos temblorosos lo abrió y saco la tarjeta
…"Si quieres pasar una noche que nunca olvidaras, te espero en el Marriot, pregunta por Sofía en la recepción, te prometo que será una experiencia inolvidable para los dos, no tardes"….
Sus ojos se nublaron inmediatamente, y las lágrimas comenzaron a caer por su rostro compungido por el dolor que aquella nota le había causado, por eso había llegado tarde la noche anterior, por estar con ella, respiro profundo y decidió enfrentar las cosas de una vez y cara a cara, como siempre lo había hecho, abrió la puerta del carro y lentamente bajo de el para regresar a su casa, a paso lento pero seguro, la rubia ingreso con lágrimas corriendo por su rostro, justo en ese momento Albert salía de la cocina con una bandeja en sus manos
Princesa, pero que tienes – cuestiono el rubio preocupado al ver llorar a su mujer
Desde cuándo Albert? – Dijo la rubia – desde cuando me engañas?
Que? Pero que estás diciendo Candy? – respondió el rubio acercándose a su esposa al mismo tiempo que ella se alejaba de él
No me quieras ver la cara de idiota William y dime desde cuando me engañas con la tal Sofía – grito la rubia sin poder contenerse por más tiempo
Amor estas equivocada, no existe nadie más que tú en mi vida Candy
Y esto, que significa esto entonces William – dijo la rubia tirándole la tarjeta que traía en las manos a la cara
Candy, esto es una broma pesada que Archie me hizo ayer por el día de los inocentes preciosa – respondió el rubio sin siquiera mirar el sobre, pues ya sabía de qué se trataba, según el claro
Mientes! – Bramo la rubia – una mujer llamo a tu celular personal preguntando por que no irías a trabajar hoy, diciendo que te extrañaría mucho y que sentía pena por ti ya que tendrías que hacer el gran sacrificio de estar a mi lado William
Que! Eso es imposible Candy, nadie más que tú, mi tía, los chicos (refiriéndose a sus sobrinos), George y Martha tienen ese número amor
Pues eso no me consta, lo que si me consta es que esa mujer te llamo y ahora encuentro esto escondido debajo del asiento de tu auto, dime que quieres que piense William
Que gritos son estos? – pregunto la tía Elroy bajando de las escaleras, pues los gritos de los rubios se escuchaban por toda la casa
William me engaña tía – dijo Candy entre sollozos – una mujer llamo a su celular personal y me dijo que disfrutara de él hoy y mañana por que desde el lunes el seria de ella y que no me sorprendiera cuando llegue tarde como lo ha venido haciendo todos estos días, y encima encuentro una nota de una fulana llamada Sofía citándolo en el Marriot para hacer no sé qué porquerías
William, es eso cierto – cuestiono Elroy a su sobrino
Claro que no, la nota ya te dije que es una broma de Archie princesa, y de esa mujer que llamo no sé nada, vamos Candy, mírame, mírame bien y dime si me crees capaz de engañarte preciosa
Yo.. – balbuceo la rubia mirando fijamente a los ojos de su esposo, y cuando iba a responder, bajo su mirada pues un líquido tibio se derramaba entre sus piernas – oh por dios! – exclamo la rubia – creo que rompí fuente
Continuará...
...
Espero que les haya gustado este Capitulo, les prometo que subiré un capitulo diario al menos hasta que llegue al capitulo 28, jejeje de ahí si no se, es que estoy algo corta de tiempo...
Muchas gracias por sus comentarios chidamami, Stormaw, La Castaaneda, mercedes, Jane; espero que me sigan acompañando en esta y en las otras historias que ya andan rondando mi loca cabecita, besos a todas y nos leemos luego
