—Sigo sin comprender que pasa —recitaba para si misma Ladybug mientras contemplaba Paris desde la Torre Eiffel, a ojos de varios—. Adrien me ignora siendo Marinette, pero ahora Ladybug lo ve casi siempre que hay un akuma o antes de un patrullaje. Por otra parte está Chat Noir que ahora parece desear por igual a Marinette y Ladybug, aunque parece vas atrevido con mi forma civil.

Muchas piezas estaban listas para encajar, pero ella no deseaba hacerlo por lo que continuaba buscando alternativas para explicar todo lo que sucedía con los temas amorosos que ahora parecían lo mas importante.

—Chat Noir siempre ha sido serio sobre sus sentimientos, no tendría porqué comportarse así ahora —no detenía sus palabras—. ¿No es así?

Le asustaba los sucesos que pudieran seguir apareciendo en su vida. Lo mucho que la actitud de él la confundía, aunque no tanto como Adrien en la escuela. El que estuviese alejándose de ella le provocaba un gran dolor.

Sabía que probablemente él no correspondería nunca sus sentimientos y era por ello que había decido no confesarse. Estaba bien con la amistad, mejor de lo que otros pudieran imaginar; sabía a la perfección que si estuviese en una relación con el joven de sus sueños, no controlaría sus palabras y acciones relacionadas a los nervios que le provocaba.

—Buenas noches, mi lady.

—¡Oh! —Se asustó, no quería ser escuchada en esta situación.

—¿Pasa algo?

—N-no... —levantándose, dirigió su mirada al gato—. ¿Puedo preguntar algo?

—¿Qué es? —Cuestionó curioso.

—¿Qué sientes por Marinette Dupain-Cheng?

Observó que los ojos verdes se expandieron, su boca se abrió sin que saliera palabra y su rostro palideceo en un segundo. Ladybug estaba segura de que esa no era la expresión de un enamorado.

—La chica me contacto para preguntarme mi opinión sobre cierta acción que realizaste.

Mi lady, yo...

—¿Tú? —Lo forzaba a responder ya que titubeaba.

—E-estoy enamorado de Marinette. ¡Lamento traicionarte!

No la estaba traicionado, pero si parecía estar mintiendo.