Levántate a las siete, dúchate, vístete, desayuna, toma el autobús y vete para la oficina. Seguido de más rutina aún en aquel lugar en el que llevo trabajando durante tanto tiempo, prácticamente desde que dejé la escuela.
A veces me da la impresión de que vivo atrapado en el mismo día puesto que uno se fusiona con el otro de tal manera que me parece vivir una escena casi surreal, como si estuviera viviendo un sueño del que no consigo despertar. Hoy no iba a ser diferente, al menos eso parecía en un principio, pero hoy EL me pidió que nos viéramos después del trabajo.

Nunca he sido un tipo ligón ni tampoco uno muy dado a los enamoramientos, quizás en ese sentido sea mas frío que un témpano o eso parezca a los demás. ¡Cuidado! eso no quiere decir que no me guste nadie, lo que pasa es que durante mucho tiempo he buscado sin éxito a alguien que creyera fuera lo suficientemente bueno para mí. En la oficina, que es donde prácticamente me paso la vida, la mayoría de quienes trabajan tienen ya pareja y aquellos que "están disponibles" caen en una de estas categorías:

-Depredadores que se acuestan con todo lo que se mueve (o que lo intentan) y a quienes sólo les interesan las aventurillas de una noche.
-Pulpos, o sea, los y las que van metiendo mano en cuanto se les presenta la oportunidad... pero que son del tipo "perro que ladra no muerde".
-Embusteros que te dicen que no tienen a nadie pero que no es cierto, simplemente engañan a su pareja y sí mismos.
-Ambiciosos, a quienes tan sólo les preocupa el alcanzar un mejor puesto y que en su mayoría no tienen escrupúlo alguno a la hora de librarse de cualquier posible competencia.
-Misceláneos, quienquiera que no caiga en una o más de las categorías previas.

Sonrío mientras pienso en lo cínico que a veces puedo llegar a ser, ¡menos mal que hay una persona que parece ser la excepción!. Alguien que no me ha hecho ninguna proposición "deshonesta" y cuya conversación es mucho más profunda que el simple hablar del trabajo o de cualquier cotilleo que ronde por la oficina. Alguien que ha hecho que este iceberg se digne a fijarse en él, además de ser alguien de un gran atractivo físico.
Claro que él debe tener pareja ya porque me parece imposible que un hombre así esté solo. creo que tal vez se trate de una simple cortesía o un poco de camaradería lo que le haya impulsado a invitarme. Por un momento pensé que quizás se tratara de una broma y estuve a punto de rechazarlo, pero sus ojos oscuros, decían algo diferente... la invitación parecía genuina y de todas formas, ¿cómo rechazarle?. Muy tonto sería si lo hiciera sin tener motivos definitivos que lo justificaran.

Lo miré de arriba a abajo pues me pareció sumamente atractivo, con esos largos y ondeantes cabellos azules enmarcando su rostro y su ropa, sobre la que le comenté que le sentaba de maravilla. Espero que no se ofendiera ni que le pareciera demasiado atrevido por mi parte...

Me citó en un bar que hay cerca del trabajo y con impaciencia he esperado durante todo el santo día a que llegara la hora de salir.
Nunca un día se me había hecho tan largo y aquí estoy con un refresco en la mano mientras lo espero. No pudimos venir juntos puesto que por el motivo que fuera tuvo que marcharse antes del trabajo, aunque por momentos creo que me va a dar plantón porque el tiempo pasa y aún no llega. ¿Qué le habrá ocurrido?.

Si hay algo que detesto es la impuntualidad, sólo que esta vez en lugar de impacientarme como de costumbre, decidí darle el beneficio de la duda y pensé que quizás le habría pasado algo. De todas formas, tan sólo habían pasado unos pocos minutos de la hora acordada y me consta también que a veces el tráfico es atroz.
No obstante, me espero unos minutos más antes de tomar acción y empiezo a marcar un número en mi móvil. Me río pensando en que más que una pequeña reunión entre dos colegas de trabajo parezco sentirme más bien como una colegiala en su primera cita, aunque dudo mucho que Saga tenga tales pensamientos para con este bloque de hielo.