Hermione Granger reía mientras George mostraba las nuevas adquisiciones de su tienda, Sortilegios Weasley. Nunca habría una comida en paz en aquella casa. Los integrantes de la Familia Weasley estaban obligados ir a cenar todos los viernes a la madriguera, solo se les permitía faltar por cuestiones de trabajo, o porque su ubicación no contaba con una red flu.

En esa mesa el lugar de Ron, Harry y Charlie estaba vacío. El primero se encontraba en una gira de promoción por Asia con su equipo de quidditch. El pelirrojo era capitán de Chudley Cannons, ahora eran el equipo número uno en la liga, todo gracias al héroe de la guerra que los llevó a la cima del campeonato. Los otros dos por cuestiones de trabajo tenían una ubicación desconocida.

—La próxima semana viene Bill de visita.—La señora Molly dijo con un total enfasis de alegria.—Traeran a mis dulces nietas.—Dejó escapar un suspiro.—Extraño el ruido de pequeños en la casa.

—Angeline ahí tienes la indirecta de mi madre.—George dejó escapar un objeto de su mano mientras giraba a ver a su sonrojada novia.— ¿Para cuando la boda?

—La misma pregunta va para ti y Harry.—Ahora contestó el gemelo tratando de darle agua a su novia para que no se ahogara.— Aunque creo que primero tu novio debería dejar de huir de ti.

Ginny saco la lengua ofendida por el comentario. A veces creía que su novio se iba de viaje porque no quería dar el siguiente paso en su relación. Sus mejillas se inflaron para mostrar su molestia.

—Todo a su tiempo, los chicos están muy jóvenes.—Intervino Arthur con esa calmada voz que parecía detener guerras.— Apenas están alcanzando sus sueños, si vamos a edad creo que le tocaría a Percy.

El mencionado casi se ahoga con el pedazo de pan que mordisqueaba. Hermione tuvo que golpearlo fuertemente por la espalda para que no muriera de una forma tan poco honorable. Las mejillas de Percy se tiñeron del mismo tono que su cabello, él no tenía planeado casarse ni a corto o largo plazo. Desvío la mirada a otro punto, inseguro de qué contestar, podía sentir los ojos de toda su familiares posarse en su figura.

—Ron me ha enviado una carta.—Intervino la castaña, salvando a su cuñado.—Parece que el tour se extenderá unas semanas más.—Así que va volver el próximo mes, también envió algunos regalos.

La chica sacó algunos presentes de su bolso capturando la atención de su familia política. Ella y Ginny eran las únicas que sabían la razón porque Percy nunca se casaría. La castaña cruzó miradas con su amiga, quien le agradeció con una sonrisa. Los integrantes de esa ruidosa casa continuaban molestandose mutuamente, era como los viejos tiempos, a veces solo parecía que el tiempo se había congelado en la madriguera. Granger se sentía como en casa.


Theodore Nott se consideraba el mejor amigo de Draco, muy por encima e Blaise o la otra chica. Él fue su primer amigo de la infancia, por ello a veces se creía con el derecho de decidir en la vida del rubio. Era consciente que no estuvo a su lado cuando más lo necesito, por eso se encargaba de ahora cuidarlo. Aunque en lo más profundo tenía otras intenciones.

—Deja de hacer berrinche.—El rubio soltó a ver a su amigo hecho un energúmeno sentado en el sillón.—El proyecto es esencial para limpiar mi apellido, es importante para mi, no puedo simplemente dejarlo a la deriva.

—Deja de mentirme, quizá tu te creas esa falacia pero ambos sabemos que no decidiste unirte a Granger por el proyecto.—El pelinegro se puso de pie caminando hacia su amigo.—No te ilusiones, recuerda que ella ha sido novia de la comadreja por casi ocho largos años, no tardarán en anunciar su boda, te lo puedo asegurar

El gesto de Draco cambió radicalmente, su alegría interna fue barrida por esa simple frase. No tenía oportunidad, siempre ha sido consciente de ese hecho, pero era inevitable no sentirse feliz, contento de pasar tardes enteras conversando con su heroína favorita, escuchar su voz, quizá sacarle una sonrisa y aprenderse cada uno de sus gestos, no aspiraba a una amistad pero si a un trato cordial.

—No tienes que recordarmelo.—Maldijo el hombre poniéndose de pie para servirse algo de whisky.— Theo te quiero, pero debes saber. Solo te veo como un hermano.

Soltó las palabras sin cuidado, sin revisar el significado, su amigo lo había lastimado y vilmente él trataba de hacer lo mismo. Se regañó a sí mismo por ser tan mezquino. Theodore mordió su labio inferior, él ahora era el único descendiente de su apellido, su padre murió un par de años atrás en Azkaban. Él nunca fue enjuiciado ya que su progenitor lo envió a Italia durante los años que se desató la segunda guerra mágica. ÉL nunca fue consciente de lo que su padre fue.

—Lo sé.—EL pelinegro caminó ofendido a la salida, alcanzó su capa para escapar por la puerta.— Tú nunca podrás estar conmigo, como jamás Hermione lo podrá estar contigo.

De un golpe cerró la puerta, que buena analogía había formulado su amigo. Caminó hacia el sillón, metió las manos en su bolsillo, el fuego de la chimenea calentaba esa lúgubre oficina, sacó el reloj. Al abrirlo se mostraba un simple y mecánico reloj pero entonces los labios del rubio se movieron, un hechizo se dibujó sin sonido. Se materializó un pañuelo, en uno de los bordes llevaba las iniciales, HG. Sus dedos lo sujetaron, aun llevaba su sangre seca manchando la tela, no quiso lavarlo para no desaparecer el olor a vainilla de la chica que se lo dio. El aroma que desprendía la piel de ella.

Una sonrisa se formó en sus labios, cerró los ojos para evocar la imagen de la castaña, recordaba cada una de las características de la reunión de esa tarde. La forma que uno de los tirantes a veces bajaba por sus hombros, cuando al dudar de su respuesta mordía el labio inferior. No sabía si el destino era cruel o piadoso con él al ponerla tan cerca.

Los recuerdos de la tarde se mezclaban con las imágenes de hace muchos años atrás, antes de la guerra, cuando temeroso huyó a un baño maldito, ahí donde se enamoró de ella, de su infinita bondad.

"Ella me pone nervioso, todos están cayendo. Apuntando justo a mi corazón. Ella tiene este corazón. Me hace enloquecer. Ella tiene este corazón."

Killer, BAP