Un ruidoso silbido se filtraba por las puertas de la oficina de Draco. El rubio trataba de calmar su estúpida sonrisa porque sabía que sus amigos al mirarlo descubrirán la verdad. Cuando la puerta se abría metió la cabeza en una pila de papeles, ignorando a Blaise y Theo que revisaban inquisidoramente el sitio.

—Huele a amor.—El hombre de piel morena grito llevando la vista a su amigo que seguía metido en los pergaminos.—Parece que alguien hoy tendrá sueños a olor vainilla.—Theo tomó asiento en la silla con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón, el aroma a caramelo continúa impregnando el recinto.— Deja de ignorarnos y cuenta ¿Que tal estuvo la reunión?

—Magnifica, la directora y yo pudimos avanzar en ciertos puntos.—Trató de comentar sin demostrar su efervescente felicidad.— Es una mujer capaz e inteligente.

—Deja de hacer el ridículo.—Soltó el pelinegro apartando el pergamino del rostro de su amigo.— Muéstranos esas perlas blancas.—El rubio trató de deshacer la sonrisa ante las miradas burlonas de sus amigos.— Eres un caso perdido.

Draco trató de escapar de su penosa situación, era un hombre a punto de cumplir 28 años, era su deber guardar la compostura, no andar suspirando como un precoz niño. Entonces sin aguantar más se desparramó en su lugar, un suspiro de colegiala se liberó entre sus labios. Esa tarde fue maravillosa, y por dentro gritaba como un estudiante de secundaría. Cada segundo que pasaba con la castaña comprobaba, lo perfecta que era. Su forma de gruñir ante las dificultades, su terquedad, su frente fruncida. Todo en ella era una sueño.

—Estás perdido.—Blaise se acomodo sobre el escritorio llevando sus ojos a Theo que suspiraba resignado.—Esa bruja realmente tiene tu corazón.

—Sospecho que lo va romper.—Una amarga confesión escapó de los labios pálidos.—Y aún así quiero intentarlo.

Theo sacó su varita para encantar tres vasos y llevarlos delante de sus compañeros, no sin antes llenarlos de Whisky.

—Brindemos por Hermione.—El pelinegro sujetó el vaso, al igual que sus compañeros.—Por la mujer que te llevará a la ruina.

Los tres hombres levantaron el vaso e ingirieron el contenido. Aunque sonrían por fuera, en lo más profundo de su alma temìan, ninguno de los dos amigos deseaba ver caer a Draco, él trataba todos los días de cambiar, de ser alguien nuevo, que mereciera el respeto. Llevaba peleando ocho años por ser un personaje digno en la comunidad mágica.


Hermione Granger se dejó caer abatida en su cama, lanzo los zapatos de tacón a un rincón de la recamara, baja el cierre de ese ajustado pantalón, una mediana sonrisa se dibuja en su rostro al recordar que su nuevo socio le había regalado un cumplido a causa de esa nueva prenda. Llevó los ojos a una lechuza que ingresaba por la ventana abierta, de pronto una carta cayó sobre su abdomen, rápidamente la tomó entre sus dedos para abrirla. Por fin Harry daba señales de vida.

"Querida Mione,

Mis oídos han estado adoloridos por varios días, supongo que la razón es porque no he contestado tus últimas cartas. Lo siento mucho, hemos estado perdidos en alguna isla en Asia pacífico. Quisiera decirte dónde exactamente pero no tengo idea. Luna y yo nos separamos del grupo principal de la expedición hace unos días, así que estuvimos perdidos en campo. Solo un par de veces estuvimos a punto de morir, pero nada grave. Por favor no le comentes estas líneas a Ginny.

"

La castaña lanzó un bufido presionando sus labios, esas bromas no le agradaban, no cuando estuvo perdido sin ella saberlo. Se giró para acostarse boca abajo para seguir leyendo, imaginaba el rostro de su amigo escribiendo aquellas letras, sus gestos de culpa, su voz cargada de temor a confesar sus travesuras.

"Mientras vagaba por la isla, con solo teniendo a Luna de compañía me sentí tranquilo. No te imaginas lo feliz que ahora soy. El Sol se esconde en el horizonte, en una cama azul, los mosquitos me devoran pero estoy en paz. Han tenido que pasar ocho años desde una sangrienta guerra para sentirme seguro, estoy listo para iniciar una nueva vida.

Tengo tantas cosas que contarte, expiar mis pecados en tu regazo. Sentir tus brazos para reconfortarme. Mione no solo eres mi mejor amiga, sino mi hermana."

La mirada de la castaña se volvió vidriosa, extrañaba a su amigo. Apretó los dientes para soltar un sollozo. Le dolía que encontrara la paz lejos de todos, pero también estaba feliz de por fin pensar que se había perdonado.

"Soy feliz. Es lo único que debes saber, ese siempre fue mi objetivo. Hoy, en esta tarde con un aroma a margaritas rodeandome soy el hombre más dichoso del mundo.

Pronto volveré. Te quiero y extraño.

Con amor HP "

La bruja abrió sus brazos sobre la cama, dejó caer la carta. Ella también esa noche con el cielo lleno de estrellas era feliz, sin saber por qué recordó el olor a menta en su nariz. Tom Ford Private Blend 'Oud Wood' asi se llama la fragancia que una vez trato de comprar para Ron, sin saber porque, era el perfume que siempre ha usado Malfoy. Cerró los ojos quedándose dormida.

¿Podrás aceptar mi corazón? ¿Será que te gusto?. Mi corazón se siente como que va a estallar. ¿Qué debo hacer?

BAP, Definitely today


Notas Autora:

Hola, este es mi primer fanfic heterosexual y Dramione. Espero les este gustando la verdad estoy tratando de hacer lo mejor, la historia está dividida en dos partes, la primera llamada Pray (15 capítulos o menos) mientras la segunda será Confession (8 capítulos). Soy nueva, no soy tan conocedora del mundo de Harry Potter, si encuentran un error por favor haganmelo saber. Gracias por tomarse el tiempo de leer este fanfic.