La reunión número dos, se celebró el jueves para ese día la castaña no fue llevada por la recepcionista hasta el elevador, ni siquiera tuvo que caminar por los largos pasillos del ministerio, simplemente apareció por la chimenea en la oficina personal de Draco Malfoy. El rubio ya la esperaba sentado en una silla, delante de la chimenea, llevaba en las manos el profeta, estaba interesado en la sección de negocios, su socia estaba reformando esa medio de comunicación.

—Buenas tardes Granger.—La varonil voz resonó para apartar la vista del papel y dirigirla a su visitante, que dejaba el bolso y capa sobre la otra silla.—Hoy tenemos menú francés. —Emitió un coqueta sonrisa marca Malfoy.—Espero le agrade a tu distinguido paladar.

La castaña separó los labios fingiendo sorpresa, llevo los dedos a la barbilla para fingir ser una dura juez. Tomó asiento en el sofá emocionada por descubrir que había debajo de las tapas de plata, el olor la estaba agobiando. Draco se puso de pie, esa tarde llevaba la camisa blanca con un chaleco y pantalones negros, casual pero elegante.

—De entrada tenemos Tarta Tatin con cebolla confitada y queso cabra, también contamos con una ensalada de salmón, papas con ciboulette.—Levantó la cubierta de la otra bandeja, el delicioso olor inundó la sala, la mujer relamió los labios.—No sabía que te gustaría así que pedí dos platos fuertes, solomillo de cerdo con setas al jugo de carne y filet de boeuf Rossini.

El joven levantó la barbilla para después hacer una ligera reverencia, ante una nerviosa castaña que unía sus palmas como si quisiera aplaudir. No podía acostumbrarse a este nuevo personaje que era tan amable.

—Estoy impresionada.—Agregó la mujer apresurandose a correr al baño para lavarse las manos.—El postre debe ser una delicia.

—Obvio, lo mejor lo deje para el final.—Intervino solemne el rubio al notar que la chica volvía para tomar asiento en el sofá, sacó la tapa de la bandeja.—Su deseo se hizo realidad, madam.

La castaña dejó escapar una carcajada al ver varitas de chocolate y regaliz acomodadas estratégicamente en la bandeja de plata. Era la segunda reunión y descubre que ese matón de colegio poseía un agradable sentido del humor. Malfoy tomó asiento a un lado de la maga, comenzaron a comer, no sin antes servir en dos copas un poco de vino blanco, como la primera vez ambos iniciaron conversando sobre el proyecto para después desviarse a otros temas triviales.

Draco quería entablar una buena relación con la castaña, ambicionaba a una amistad laboral. Formar parte de su vida futura, ese era único objetivo a aspirar.

—Debo conocer esos lugares que dices que los muggles tienen, honestamente me encantaban las mazmorras de Hogwarts por su paisaje.— El rubio comentó saltando para ponerse de pie y servir un poco de más vino.—Me encantaba ver como algunas especies brillaban cuando la luna salía.

El tono usado por Malfoy para las confesiones era suave, educado y calmado.

—Una par de veces alcancé a ver unas sirenas deambulando, cuando todo estaba oscuro peces de diferentes colores iluminaban el oscuro lago y ellas simulaban bailar.—Draco era honesto con su amor a la ubicación de los slytherins en el colegio.—¿Dices que se llaman Acuarios? ahí es donde van a ver los animales acuáticos los muggles ¿Verdad?

—Sí, puedes caminar por largos pasillos con paredes de vidrio para observar a todas las especies de peces que existen en los océanos.—Agregó emocionada la chica, ella amaba esos sitios, sus padres la llevaron cuando cumplío seis años, nunca había visto algo tan hermoso.-—Claro que no hay especies del mundo mágico pero sí otras que pueden ser interesantes.

El rubio volvió a sentarse en una de las sillas, un poco adelante de la bruja, que le daba un sorbo a su copa.

—Agradezco que el sombrero seleccionador no me pusiera en Slytherin.—Agregó apartando la vista a otro punto de la sala, lejos de los ojos grises de Malfoy.— No hubiera soportado vivir en las mazmorras, no me gusta el frío...

La chica dijo en un suspiro, sus mejillas rosadas por el alcohol, apenas en dos días había consumido la misma cantidad de alcohol que todo el año pasado. Ella no era buena bebedora, rara vez salía a tomar cuando sus compañeros la invitaban. Su vida se basaba en su trabajo, salir ocasionalmente con amigos, pasear con Ron, cuando este no estaba ocupado. La vida de la heroína era algo simple y hasta aburrida.

-—Me encantaban las tardes cuando los rayos del Sol ingresaban por la sala común, todo se teñía de un tono naranja, era cálido el ambiente.—Descansó su cabeza en el respaldo del sofá, se giró para mirar al rubio.—Podías ver en el horizonte donde el Sol escapaba, era mi momento favorito.

—Somos polos opuestos.—Draco estaba fascinado, la mujer ahora se abrazaba a un cojín.—Yo adoraba el aire frío colándose por mis huesos, la oscuridad del lago. —Echó una sonrisa de lado.—El color verde inundando cada esquina de la sala común.

Malfoy siempre supo que ellos eran dos extremos opuestos, ella una vanagloriaba heroína, él un villano perdedor. Eran como la noche y el día, aún siendo consciente de que nunca tendrían algún gusto en común la adoraba. Por sen tan distinta a él. Deseaba grabar cada uno de los gestos de ese rostro con pequeñas pecas asomando debajo del maquillaje.

Hermione subía los pies al sofá, se había quitado los estorbosos zapatos de tacón, el vino la relajaba, la comida la sumió en un ligero cansancio, está somnolienta, sus ojos se enfocaron en al rubio que se había levantado para caminar. Él también luchaba contra la pesadez causada por la comida. Entonces se recargo en la pared, llevaba una copa en su mano, no apartaba la vista de su persona.

—No sé porque, no me sorprende que el verde sea tu color favorito. —Comentó mirando fijamente esos orbes grises.—Sospecho que has hechizado la comida. —Dejó escapar un bostezo.—Muero de sueño.

—Mi plan malévolo consiste en hacer dormir a la bella y testaruda Granger. —Contestó burlonamente. — Robaré tu inocencia mientras duermes en mi sala.

Hermione hizo un puchero. Ella no solía comer con personas desconocidas, no se quitaba los zapatos en las oficinas de sus compañeros de trabajo.

—Lo siento pero soy complementante de Ron.—La mujer simplemente saco la lengua consiguiendo que la sonrisa en el anfitrión desapareciera.—No hay inocencia que robar. —Levantó las manos.—He arruinado tu malévolo plan.

—Te equivocas.—Ese tono varonil podría derretir la misma antártida.—Aún hay tantas cosas que robar de ti.

Draco levantó la copa para brindar y tomar el contenido. Hermione podía sentir esa mirada sobre su figura. ¿Por qué me miras de esa manera? se cuestionó internamente, ella actuaba extraño cuando estaba con él, era la cuarta vez que estaba delante de sus ojos en menos de una semana, bajó la vista para acomodar un cabello suelto, el silencio formado la puso nerviosa. Sospechaba que el rubio coqueteaba pero no tenía experiencia en eso, su único pretendiente activo era Ron. Cuando el resto de magos se enteró de eso dejaron de coquetearle o ligar. Poseía nula experiencia en cómo interactuar con hombres que no fueran sus amigos, familiares o prometido.

El sonido de un "plop" deshizo esa tensa guerra de miradas. La elfina apareció con una bandeja y un servicio de café.

—Gracias.—El rubio comentó a la elfina, quien desapareció con una sonrisa en los labios.—Es tiempo de trabajar, abre esas preciosas pestañas Granger .—Un sonrisa se dibujó en sus labios. Hermione no entendía porque usaba adjetivos tan amables para dirigirse a ella. —.La comida no es gratis.

—Tienes la culpa por elegir platillos tan deliciosos.—Contestó con un puchero alcanzado la taza.—No debes cobrarme la comida, soy tu invitada, debes demostrar tu educación de anfitrión.—La chica alcanzó los zapatos para ponerlos en sus pies. —Prueba algo más ligero para el martes. —Se estiró de forma brusca.—Se supone que seríamos un equipo trabajando pero parecemos señoras tomando el té y comiendo.

La mujer caminó rápidamente hacia el escritorio.

—Malfoy ¡Date prisa!. —Le gritó esparciendo los pergaminos por la mesa. —Eres muy perezoso.

Draco soltó una risa, ese tono mandón de Hermione le fascinaba. Ambos continuaron con su reunión, debían avanzar y demostrar lo eficientes que eran cuando se lo proponen. La elfina tuvo que aparecer varias veces con tazas de café para alejar el fantasma del sueño, los ojos de ambos se cerraban, la comida había estado muy pesada. Cuando las manecillas marcaban las cinco de la tarde la maga ya estaba delante de la chimenea, lista para retirarse.

—El color blanco le da más luz a tu piel, luces espectacular.—Draco dijo desde su silla esbozando una sonrisa.— Cuidate Granger.

La bruja se despidió con un movimiento de manos tratando de ocultar su mejillas sonrojadas. No estaba acostumbrada a recibir cumplidos de extraños, mucho menos de un enemigo que en el pasado la humilló y ahora parecía adorarla. Cuando hizo acto de presencia en el ministerio llevaba una sonrisa de oreja a oreja.


Para su tercer junta de trabajo, el Slytherin decidió probar comida de tierras lejanas, deseaba sorprender a la castaña, demostrar en esas 8 reuniones programadas lo mucho que había cambiado. Era un hombre nuevo sin perjuicios. Granger estaba sorprendida al descubrir bajo aquellas tapas de plata, una serie de omakase de sushi, anteriormente había intentado probar esa famoso platillo entre los muggles jóvenes pero nadie de sus amigos le agradaba la idea de comer pescado crudo.

—No puedo creer que sepas usar los palillos.—Resaltó ofendida al ver como los suyos caían por quinta vez, era una guerra perdida.—Mis dedos son algo torpes.

—Theo es fanático de esta clase de comida, nos obligaba a usarlos cada vez que cenábamos con él.—Se acercó a la chica para volver a poner unos palillos en sus dedos.— Yo también me dí por vencido millones de veces, pero la práctica hace al maestro.

El contacto causó una revolución eléctrica en la piel canela de la bruja, el chico trataba de ayudarle a acomodar los dedos en los palillos. "Su piel es tan suave, tan fría" dijo tratando de mantener la calma, se animó a sujetar un pedazo de sushi, torpemente fue llevado a su boca.

—Eres una chica lista. —Celebró al ver como la mujer ya era capaz de sujetar otro trozo.—Enserio ¿No hay nada en lo que no seas buena?

—Volando escobas.—Contestó rápidamente provocando que un pedazo cayera sobre la mesa.—Aunque admito que soy buena en todo lo que me propongo.

Ahí estaba su orgullosa y presumida bruja. Draco no podía ser más feliz. Esa tarde no tomaron alcohol pero no fue necesario porque Hermione ya poseía la suficiente confianza para conversar de banalidades con su anfitrión. El postre fue más sencillo de consumir ya que consistìo en grageas de distintos sabores, el anfitrión tuvo que huir al baño al percibir el sabor a cerilla en su boca. La chica fue afortunada ya que solo se arriesgo con dos que resultaron ser menta y fresa.

Después continuaron con su trabajo, descubrieron que eran buena mancuerna al momento de trabajar. Poseían el mismo nivel intelectual, la bruja agradeció no estar explicando conceptos como lo hacía con su prometido o amigo en el colegio.

—Me encantan tus labios rojos.—Agregó el heredero de la fortuna Malfoy.—Te dan un tono sexy pero no vulgar.—Elevo la mano para despedirse. —Descansa Granger.

Al salir de la oficina la bruja tuvo la necesidad de pasar a una tienda y probar con más tonos carmín, algunos oscuros, otros más claros. La dependienta alabo sus decisiones. Granger se había acostumbrado a recibir esos inusuales cumplidos, Draco era un caballero y un conquistador que de seguro trataba a todas así. Una cálida sensación apareció en su pecho, Malfoy la veía como una chica cualquiera, no una sangre sucia, no alguien inferior.


Para la cuarto reunión probaron la comida mexicana, ambos magos tuvieron que tomar litros y litros de agua para calmar la sensación de ardor en su lengua. El postre fue acompañado de ranas de chocolate. Para desgracia del perteneciente la casa de Salazar, su tarjeta estaba dedicada a Harry Potter, el salvador del mundo mágico. Lanzó un ligero quejido que se ahogó entre las risas de Hermione, quien presumía a su Morgana.

Esa tarde no hubo una plática profunda sobre recuerdos de la niñez, o anécdotas chistosas debido a que iban atrasados en la redacción de las reformas. Necesitaban comenzar tocar puertas para que los del parlamento actualizarán los términos términos de algunas leyes.

Hermione Granger en esa cuarta junta descubrió que ese chico era más inteligente en ciertas personas que ella. Le molestó al descubrir que todo este tiempo estuvo engañada, si se hubiese esforzado más el rubio le hubiera arrebatado el primer lugar en el colegio.

Draco sabía de política, económica, hasta llegaba a citar algunas frases de autores muggles. Cuando comentaba sobre un libro que le impactó quiso cuestionar por aquel que ella le dejó en los baños. Sacudió la cabeza quizá el chico olvido aquella noche, esa única conversación civilizada que tuvieron en Hogwarts.

Esa tarde el cumplido no estuvo dirigido al vestuario o al maquillaje, el objeto de admiración fue el aroma que desprendía de los rizos castaños. Draco confesó que esa fragancia fresca de manzanas era su favorita. La mujer no agradece pero emito una sonrisa mientras tocaba su cabello orgullosa.

Habían pasado casi 15 horas juntos, divididas en 4 reuniones oficiales y dos entrevistas iniciales. Todas las risas, amables conversaciones en menos de tres semanas. No eran amigos pero si compañeros de equipo.

Estoy aquí sentado sin expresión. Donde puedo oler tu aroma. Todavía no puedo olvidarte. Nuestros recuerdos permanecen. Así que sin saber, como un hábito, vine aquí.

Coffee Shop, BAP