Capítulo 18
Yo cuidaré de ti le oigo decirme y no tardé mucho en recibir un tierno beso en la palma de mi mano, aunque luego retirara la suya de la mía como si estuviera avergonzado. Aunque quizás la palabra avergonzado no sea la correcta para definirlo pues no creo que sintiera asco de lo que acababa de hacer, más bien ese gesto era como el de un niño al que habían sorprendido haciendo alguna trastada.
—Eso espero —musito en una apenas audible voz antes de que él comience a entablar conversación conmigo acerca del motivo de su invitación.
Sus últimas palabras me llamaron la atención puesto que si bien es cierto que nuestra empresa está llena de moscones y personas desagradables, también hay personas decentes que trabajan duro para ganarse el pan de cada día y poder mantener a sus familias. Lo que pasa es que soy un tipo algo solitario a quien cuesta hacer amistades, con ello me refiero a un amigo o amiga verdaderos pues con la mayoría de quienes conozco las relaciones se limitan a lo profesional y bien pocas palabras cruzamos que no sean referentes al trabajo y quizás alguna que otra banalidad.
Con el único con el que siento tener algo en común es con el chico con el que estoy pasando esta velada y aunque sigo mostrando mi ademán calmado, esta mañana cuando me preguntó si quería salir con él el corazón me dio un vuelco enorme. Fue como si miles de mariposas me revolotearan por el estómago y el resto del día se me hizo de lo más pesado esperando a que llegara la hora de verme con él fuera de la oficina.
—¿De verdad crees que detesto a todos en la oficina? —le digo riéndome— ¡no es eso, hombre!. Ya sabes que allí hay mucho "pulpo" suelto pero ocurre que con la mayoría no tengo nada en común. Muchos de ellos son personas decentes, tienen familia y vuelven a sus casas tras terminar el trabajo. Hay otros que no lo son puesto que se dejan medio sueldo en el bar y en tabaco o son gente sin escrúpulos, a quienes no les importa apuñalar a otros por la espalda con tal de conseguir lo que quieren. Ninguna de esas cosas me interesa.
Aunque nunca lo había comentado a nadie puesto que siempre he sido escueto a la hora de dar detalles acerca de mi familia, debido a mis circunstancias personales no solía hacer otra cosa que regresar a casa tan pronto como podía. Además, durante mucho tiempo estuve estudiando una carrera con la universidad a distancia; los cursos eran muy caros y el nivel de estudios muy alto por lo que me tenía que pasar numerosas horas estudiando y escribiendo los ejercicios que debíamos enviar al moderador cada cierto número de semanas antes de presentarnos a los exámenes.
—Saga, el irme a casa inmediatamente después del trabajo se debe a varias cosas. Primero, porque cuando comencé, mis abuelos ya eran muy viejecitos y necesitaban mi ayuda con cosas como hacerles la compra y algunos quehaceres domésticos y a veces, hacerles compañía por la noche porque apenas podían salir de casa. También estuve estudiando una carrera con la Universidad a distancia durante unos años y hace muy poco que la terminé.
Pauso por unos momentos, recordando las horas que tuve que pasarme sudando tinta.
—Por eso y otros motivos bastante banales, no he tenido ni tan siquiera tiempo de buscar pareja. Nunca he salido con nadie regularmente si era a eso a lo que te referías. De todas formas, soy muy exigente... y ¿quién sería capaz de aguantarme, eh? —le dije mirándolo fijamente.
¡Claro que me gustaría encontrar a alguien!, pero lo que no voy a hacer es venderme barato y salir con cualquiera que me lo pida. De todas formas, el motivo principal es que nunca me ha parecido una buena idea el que exista una relación entre compañeros de trabajo, ya que por lo general, suelen ser desastrosas. Saga, en cambio, parece ser la excepción porque incluso si nada pasa entre nosotros sé que podré decir que al menos he tenido una velada amena en su compañía. Además, este hombre es lo suficientemente maduro e inteligente como para entender el que una vez en la oficina regresaríamos a ser compañeros de trabajo, punto y pelota. Fuera de ella, quizás sería otra historia.
