La quinta y sexta reunión fueron canceladas por la pesada carga de trabajo que cada uno tuvo en sus respectivos empleos. Esa fue la razón para agendar una reunión el domingo, debían cerrar su primer fase del proyecto. Ese mismo día terminarían de escribir las reformas para después contactar con las personas indicadas para que las analizarán y lanzarán al parlamento.
Esa mañana Hermione salió de su departamento usando solo un suéter con rayas azul marino y blanco, un short corto con unos botines, maquillaje casual y una coleta. No pudo arreglarse como regularmente lo hacia ya que no quería ser entrevistada por su cuñada, ese fin de semana estaba en el castaña se había escapado diciendo que acompañaría a las gemelas Patil arreglar unos asuntos personales.
Ginevra no hizo mucho énfasis en saber a dónde iba debido a que estaba medio adormilada, un día antes asisto a una fiesta organizada por el dueño de su equipo. Ella y Blaise iniciaron el proyecto de membresía para los aficionados, como en algunos equipos de fútbol del mundo muggle. Ahora poseían una porra oficial.
La castaña ingresó al edificio, propiedad de Malfoy, esa mañana no estaba la recepcionista pero si el dueño. Draco también usaba ropa casual, bueno si a esas prendas eran causales. Un traje gris con una camisa negra. Su coleta sujetada por un listón verde.
—Wow.—El hombre soltó al girar y encontrarse con su visita, tuvo que parpadear un par de veces, esa mañana la mujer lucía más hermosa que todas la reuniones anteriores juntas—Tiene unas piernas de infarto.—Su confección salió por su boca sin pedir permiso.—Lo lamento, no quería incomodarte
El hombre rasco la nuca desviando la mirada, estaba apenado por no haber logrado mantener su boca cerrada. Su debilidad por esa mujer se hacía presente cuando descubre lo perfecta y hermosa que era. Hermione sonrojada camino en dirección al elevador, esa mañana su compañero también lucía guapo, comenzaba a dejarse crecer vello facial. No sabia porque pero en ese viaje a la oficina se quedó sin aliento, al sentirlo tan cerca.
—Gracias, quería estar cómoda.— Mintió mirando alguna esquina de elevador.— Tú no pierdes la elegancia ni los fines de semana.
—No debo perder el estilo, nadie te cree que un mini short sea algo cómodo para una mujer.—EL hombre se acercó por la espalda, su aliento golpeaba con la oreja de la chica, se tuvo que agachar un poco para estar a su altura.—Me he quedado sin palabras, no existe alguna que me ayude a describir lo radiante que luces hoy
Hermione perdió el aliento, sospecho que el elevador se detuvo por unos minuto, porque el camino se volvía largo. Ahí a su espalda, el olor a menta la ahogaba, cada vello de su piel se erizaba. ¿Draco Malfoy estaba coqueteando con ella? la respuesta cualquiera que fuera le aterraba. Cuando llegaron al piso corrió hacia al sofa, tener tan cerca a ese hombre la enloquecía.
Esa mañana los compañeros de equipo desayunaron envueltos de pergaminos. Draco había conjurado para que la alfombra de la sala crecería más, movieron los muebles para sentarse alrededor de la mesita donde había pilas de pergaminos y una vajilla con un desayuno clásico. No hubo bromas, chistes, los dos compañeros se enfocan en sus tareas, su objetivo era tener listas las propuestas de los cambios de leyes.
—Estas dos reformas deberán ser enviadas a la oficina de Parvati.—Mencionó la castaña recargándose en el asiento del sofá.— Tengo una reunión programada el martes, voy hacer el comentario mientras desayunamos.
Levantó la mirada segura de sí misma, tenía tiempo trabajando a su amiga de colegio, le debía un par de favores así que no tendría problemas. Le paso algunos papeles a su compañero, Draco se había quitado el saco dejando ver su desnudos brazos, hasta ese momento siempre llevo camisas de manga largas. Llevó sus ojos al sitio donde tenía que estar la marca tenebrosa, pero los trazos negros no se podían ver, sin querer rozó esa zona, llevaba un parche. El rubio se percató de este detalle y alejo rápidamente la mano. Era un artículos que algunos muggles usaban para ocultar tatuajes, la bruja también los usaba para ocultar la cicatriz dejada por Bella.
—Tú puedes pasar con el señor Jones para que modifique la ley 780,.—La chica parecía satisfecha, estaba sentada en el piso con la espalda apoyada en un sofá.—En menos de una semana podemos convencerlos.
EL rubio negó con la cabeza, él no tendría contacto con los burócratas del ministerio, no solicitará su ayuda o se entrevistará con ellos. Mucho menos con ese patán de Jones. Ya anteriormente trató de contactarlo para tener las leyes modificadas antes de enviar el proyecto a Granger pero el hombre se negó a recibirlo. Eres un estúpido e hipócrita de origen no mágico. Se puso de pie con el ceño fruncido.
—Tú te encargas de los tipos del ministerio y yo del resto.—Indicó el hombre para tomar un vaso de agua, caminaba en dirección a su escritorio para tomar algunos pergaminos.— No pienso visitar a ese bastardo.
A Hermione no le gusto el tono despectivo que el rubio usaba para dirigirse a un honorable miembro del ministerio, ella tuvo oportunidad de participar en varios proyectos con él, en el pasado, era una persona educada, amable y siempre abierto a escuchar nuevas iniciativas.
—Es un hombre fácil de convencer ademas necesitas tener contactos en el ministerio.—Explicó tranquilamente para observar que Draco tomó asiento en el sofa a un lado suyo.— Debes ensuciarte tus manos con algo de trabajo en equipo.
—Los políticos no quieren mezclarse conmigo, tengo mala fama.—Indicó haciendo un gesto de obviedad, la rubia se giró para posar sus brazos sobre la rodilla del chico.— Si me ven con una incitativa para cambiar las leyes sobre la adopción, van a pensar mal.
Hermione dibujó un puchero, apretó sus labios, como si analizará las palabras. Mientras Draco trataba de calmarse, esos brazos sobre su pierna lo perturban, ¿En qué momento adquirió la confianza para ser tan cercana? trataba de mostrarse calmado, pero este toque lo estaba volviendo loco. Sus ojos se dirigían a las piernas, esa noche debía meterse en una ducha fría antes de dormir.
—Han pasado ocho años, no pueden creer que ahora quieras adoptar para crear tu clan de chicos malos.—La mujer soltó tranquilamente levantando la mirada.—Además todos saben que tu padre nunca aceptaría un impuro o mestizo llevando su apellido.—El rubio llevó sus ojos a ese rostro, pecas luchaban para sobresalir debajo de una capa de maquillaje.— El cambio en la ley de adopción es pequeño, solo son especificaciones de una ley muy puesta entre líneas.
—No leerá la propuesta, solo se negara porque lleva mi apellido.— Se dobló sobre su estómago para quedar a la altura de su rostro, estar más cerca de ella.— No será el primero y el último en juzgarme por mi pasado.
La chica mordió su labio inferior. La familia Malfoy quedó libre, sin cargos, ella misma y sus amigos fueron parte de su defensa.
—Malfoy debes dejar de pensar que todos te rechazan por tus errores.—Levantó la barbilla, su tono era conciliador.—Yo misma puedo dar fe de tu cambio, eres alguien nuevo que merece ser escuchado.— Dibujó una enorme sonrisa.—Dales la oportunidad de conocerte.
—Eres muy terca.—Soltó junto con un bufido llevando sus dedos dentro de la cabellera rubia, para recostarse en el respaldo del sofá, analizaba la respuesta.— Realmente odio a ese tipejo.
El hombro se doblegó nuevamente sobre su abdomen para quedar a la altura de su compañera. Hermione lo miraba fijamente. Lo retaba con la mirada, sus ojos eran desafiantes.
—¿No puedes con un "simple burócrata"?.—Le cuestiono picando su orgullo.—No sé cómo puedes llamarte hombre de negocios si dejas que "tipejo" te amedrente. —Llevó sus ojos a la mesilla, ignorando al chico.—No, No, Malfoy me estas decepcionando.
El mencionado acercó más su rostro para toparse con esa cara, estaban separados por centímetros, el olor a hierbabuena escapando por esos labios rozaba con su nariz, tan cerca y a la vez tan lejos. Hermione ya se había percatado de su inusual acercamiento personal, quiso alejarse pero molestar a Draco era una tentadora tarea. Lo desafiaba con la mirada.
—No pongas esos ojos.—Suspiró abatido, era imposible negarse a esas malditas orbes avellana.—Está bien, iré el miércoles en la tarde.
—Así se dice Hurón valiente.— La mujer levantó los brazos emocionada para después tapar su boca..—Lo siento.
Draco se dejó caer resignado en el respaldo del sofá, en ese precioso momento si Merlín lo invitaba al mundo de los muertos aceptaría encantado. Esa mujer era jodidamente perfecta, la adoraba a tal grado que su pecho estallaría en cualquier segundo. Al percibir cómo la figura se alejaba para ponerse de pie, la observó estirar los brazos, piernas, el cabello golpeando su rostro. Seguía siendo hermosa.
—Si el hombre no ha descubierto nada por lo que morir, no es digno de vivir.—Murmuró una frase célebre de un reconocido muggle que peleó por los derechos civiles, observó a la joven girarse hacia él, no le había escuchado, por eso elevo la voz .— Ya es tarde, ¿Quieres que pida algo para comer?
—Lo lamento pero le prometí a Ginny ir con ella.—Se disculpó para alcanzar su bolso.— Bueno quedamos de ir a ver una película al cine.—La castaña apretó los labios sin saber si debía explicar el sitio.—Se ha vuelto una fan de las comedias muggles.
Draco levantó una ceja al notar como la chica se movía nerviosa, indecisa si explicar sus palabras. Cuando sus labios estuvieron apunto de abrirse, la interrumpio.
—Sé lo que es un cine.—La rescató para ponerse de pie. —Blaise y Theo se obsesionaron con unas películas llamadas "Star wars", no te puedes imaginar la enorme colección de muñecos que tienen en sus habitaciones.
—Tienes buenos amigos que te llevan a conocer el mundo muggle.—La chica se acercó emocionada.—Aunque yo toda mi niñez la pasé en esa parte del mundo, no estoy familiarizada con su tecnología, me he separado de ese mundo.— La comisura de sus labios se hundieron formando una triste mueca.— Mis padres eran quienes me actualizaban en las vacaciones, ahora solo mi suegro me ayuda a entender mi anterior mundo.
El rubio se acerco, había escuchado durante los juicios, el sacrificio hecho por la bruja para salvar a sus progenitores. Entendía que por eso los Weasley eran su única familia. La segunda guerra la convirtió en una huérfana al igual que la primera lo con hizo Harry. Temeroso se acercó, estiró el brazo dudoso, lo acomodo sobre uno de los hombros.
—En el mundo mágico tienes una familia, amigos y un centenar de magos dispuestos a dar la vida por ti.—Con precaución la rodeo con ambos brazos.—Nunca podrán reemplazar a tus padres, pero te juro que el mundo que salvaste va a cuidarte.
Cerro el abrazo, era la primera vez que realizaba un movimiento tan íntimo, tan personal, el olor a manzanas y vainilla inundó su nariz, el olor de ese cuerpo colapsaba cada una de sus células.
—Yo moriría por ti.— Susurro sobre el cabello sin saber si la mujer lo escuchaba.
La castaña se quedó estática ante ese tierno gesto, Draco trataba de reconfortar, descansó su frente en el pecho, esa loción la ahogaba, Se sentía bien, se sentía en paz.
¿Porqué me abrazas? ¿por qué has cambiado tanto? Las preguntas se amontonaban en la castaña cabeza, no sabía si ese nuevo Malfoy solo era amable con ella o lo era con todos, en ciertos momentos, como esos creía estar soñando. Enloqueció, alguien lanzó una maldición o estaba soñando. Dejó que el tiempo pasara, ese abrazo no era abrasivo, mantenía su distancia, no era porque le provocará asco su sangre, es como si respetará su espacio.
—Disculpa ¿te incomode?.—Le cuestionó con tono asustado, deshaciendo el abrazo para dar un paso hacia atrás, la mujer negó.— Hablo enserio Granger, puedes tener un amigo en mi.—Rasco su nuca con la mirada puesta en el piso.— Quizá es mucho pero podemos ser socios.
—No suena mal ser amiga de Draco Malfoy.—La mujer intervino levantando la mirada.—¿qué pensarán tu amistades? ¿tus padres?
El hombre volvió a estirar el brazo para alejar un cabello rebelde de la frente de la chica. ¿por qué debía ser tan inocente? ¿Por Qué tan pura?
—Solo yo puedo decidir quién es mi amigo, ellos pueden dar su opinión pero seré yo quien decida —Bajo la mano para tomar la muñeca de la chica.—Ser amigo de Hermione Granger parece un sueño.
Sus dedos se entrelazaron. La mencionada dibujó una sonrisa. Su pecho no dejaba de latir, su respiración se entrecortaba. 8 años, 96 meses y alrededor de 416 semanas tuvieron que pasar para que dos rivales, enemigos naturales maduraran y conversaran como adultos. Después de la guerra cada uno trato de armar su futuro, labrar su camino, quizá ninguno pensó volver a encontrarse pero estaban ahí, con los dedos entrelazados, prometiendo una amistad.
"¿Deberíamos sacudir al mundo que está en la palma de nuestras manos?. Somos un huracán"
Hurricane, BAP
