Una de las brujas más listas de Hogwarts trataba de concentrarse en el trabajo pero sus pensamientos divagan, no soportaba sus dudas sobre el comportamiento de Draco. Estaba indecisa en quien creer, Jones era su compañero pero nunca pasó de un cordial saludo mientras Draco tenía una oscura historia en el pasado aunque en las últimas semanas era un sueño. Llevo las manos a su cabeza, confundida.

—Ya deja el trabajo.—Una alegre voz apareció, una pelirroja alejo los pergaminos de los pies de su amiga. Hermione estaba sentada en la sala del departamento con montones de documentos en sus pies.— ¿Que sucede? ¿Por qué tan estresada?

—Tengo un problema con mi asistente.—Trato de inventar rápido una excusa— El caso es que ella tuvo un enfrentamiento con otra chica.—Mordió su labio inferior.— No sé en quien tuvo la culpa.—Contestó insegura de cómo formular su pregunta.— ¿A quién le creo? conozco a mi asistente por el trabajo pero la otra chica también he hablado y parece buena persona aunque tiene mala fama.

La pelirroja llevó el dedo a la barbilla, como si meditara a fondo su respuesta. Ginny sabía que su amiga a veces era demasiado inocente en algunos temas, solía alejarse de la gente, rodearse de verdaderos amigos. No era buena haciendo nuevas amistades, se escondía en su caparazón, en su área de confort. Si una pelea tan insignificante entre dos compañeras de trabajo le preocupaban, debía estimar a ambos personajes. Ella no solía inmiscuirse en chismes de pasillo.

—Tiendeles una trampa por separado.— Por fin contestó recargando su cabeza en el hombro de la castaña.—Eres muy lista, observa tu alrededor, y planea una trampa, descubre quien es la desleal.— Dejó escapar un suspiro.—Te puedo asegurar que no puedes guiarte por las percepciones de otras personas

Salto fuera de su lugar para girarse y ver su amiga. La pelirroja estaba nerviosa, extraño en ella. Ginny poseía la seguridad de un ejército, era dulce, con carácter combatiente pero también abierta y alegre.

—Por ejemplo mi nuevo jefe.—Mordió su labio inferior desviando la mirada.—Blaise Zabini tiene una mala fama, en el Colegio era prepotente, conquistador y grosero pero ahora es distinto.— La castaña entrecerró los ojos, en el profeta se anunció con bombo y platillo que él era el nuevo dueño de las Arpías..—Puede ser algo bufón y molesto pero es una increible persona, sabe escucharte, le da importancia a tu voz.

La mujer se quedó en silencio unos minutos, movía sus manos como si ellas le ayudarán a encontrar las palabras que buscaba para describir a ese nuevo personaje en su vida.

—Cuando lo ves piensas "oh es un idiota machista con dinero".—Una risa se dibujaba.—Quizá lo sea, un poco, pero al momento de trabajar y dirigirse a las chicas, es amable, educado y te da tu lugar frente al resto.— Se giró a ver a su amiga.— Creo que la gente puede cambiar, como nosotras lo hicimos.

—Hablas emocionada de él.—Le recrimina mirándola a los ojos.—Supongo que es muy diferente a Harry.

El semblante de la chica cambió radicalmente. No quería hablar de su novio, en ese momento estaba molesta, celosa, furiosa por su frialdad, por su falta de empatía.

—Es diferente.—Sentenció la chica.—Amo a Harry pero eso no me prohíbe aceptar que hay agradables hombres a mi alrededor.—Sus ojos brillaron ligeramente.—Blaise es como un nuevo amigo, uno divertido y con poder.—La chica se agacho para quedar a la altura de su amiga.—¿No te ha pasado? ¿De pronto ver a alguien y sentirte nerviosa? no es amor, solo una ligera atracción

Hermione se quedó sin la respuesta, porque un sí acarrearía más preguntas que no podía contestar. Lo mismo sucedía a ella con Draco, su amabilidad, su peculiar sentido del humor, ese aroma desprendiendo de sus prendas. Le agradaba estar con él, aunque ella siguiera queriendo a Ron.

—No, pero te entiendo.—Soltó dibujando una sonrisa.— Sé que amas a Harry y que Blaise es un amigo, en verdad te entiendo.— La pelirroja hechizo una taza para que flotará a su mano.— ¿Crees que todos los Slytherin hayan cambiado? .—Ahora cuestiona intrigada, Ginny bebía el chocolate.— ¿Por ejemplo Draco? ¿Crees que él sea diferente?

La chica soltó un bufido. Negando con la cabeza. Blaise no mencionaba a su amigo de colegio con regularidad, no era buena señal.

—Hay gente podrida desde la raíz.—Comentó para recargarse en una de las columnas del departamento.— Su familia nunca le permitirá cambiar sus creencias, sus padres están corruptos.—Llevó sus ojos a su amiga.—él es débil y siempre termina cumpliendo los caprichos de su padres, él nunca cambiará, Hermione.—Soltó un suspiro.— Él es de las personas que por siempre estarán podridas.


Blaise negaba con la cabeza, entendía que su amigo estuviera furioso pero planear una venganza tan vil contra su enemigo le traería problemas. Llevó la vista a su compañero Theo, quien con los ojos puestos en el piso escuchaba el plan de Draco, dejar en la calle al Señor Jones. Quién era un buen burócrata pero le gustaba apostar, el quidditch era su deporte favorito. El rubio quería llevarlo a la ruina y quitarle todo.

—Si quieres hacer eso buscate a alguien más.—Finalizó cansado el moreno caminando hacia un sofá, los tres amigos estaban en el despacho de Theo.— Conozco gente de ese mundo, y tengo cierto poder pero no ensuciar mis manos para una venganza tan estúpida.

—Insulto a mi madre.—Gritó molesto el rubio, dejando el vaso de whisky sobre la mesa.—El bastardo de apellido insulso se atrevio a ofender a mi familia.

Theo por primera vez subió la vista, desde su posición lograba a ver a su mejor amigo sentado en su silla detrás del escritorio, aunque fuera su casa el rubio parecía el dueño. Su corazón latió, era imposible negar la verdad, porque ese chico era dueño de su propia vida.

—Lo hundes, le quitas todo lo que posee.—Meditó el hombre captando la atención de los otros dos chicos.— La perfecta venganza Malfoy, muy estilo de tu padre.— Ahora se enfocó su mirada al rubio.—¿Eres como tu padre?

—Claro, soy un Malfoy.—El chico contestó orgulloso, él deseaba ser como su padre, tener poder, llevar en alto el apellido.—He tomado la decisión y voy a hundir a ese maldito.

Blaise rodó los ojos fastidiado por la discusión. Su amigo era buena persona, todos los días trabajaba duro para limpiar su apellido, trataba de seguir los ideales correctos, respetar a magos sin importar su origen. A veces, solo a veces regresaba a ser ese niño mimado, ese mocoso egocéntrico y orgulloso que solo desea ser como su padre. Un personaje ambicioso y sediento de grandeza. Draco perdía con facilidad su brújula moral, se volvía en alguien complicado cuando lo insultaban.

—Si eres un Malfoy, entonces deja de pensar en Hermione Granger.—Soltó de golpe el moreno.—Ella es una sangre sucia, mezclarse con ella, el solo imaginar un futuro con ella es imposible.— Draco se quedó de piedra al escuchar ese nombre con aquel ofensivo calificativo.— Los Malfoy dejarán de ser sangre pura si tu y ella terminan juntos.. —Se puso de pie caminando hacia el chico.— En caso de tener hijos, deberás odiarlos, porque serán mestizos, ese es el ideal Malfoy ¿No?

El rubio apretó los labios, quería ser como su padre, que respetarán su apellido. Deseaba devolver la grandeza a su Familia, pero no lo haría repitiendo los errores de su progenitor, él fue inteligente en muchos aspectos pero también fue estúpido. Cerró los ojos para calmarse, su admiración hacia su padre chocaba contra su devoción a Hermione. Ambos eran dos Dioses imposibles de servir al mismo tiempo.

—No digo que tu relación con ella se vuelva en algo romántico.—El pelinegro endulzó su voz acercándose por la espalda. —Si quieres conservar un lazo de trabajo debes hacer las cosas correctamente. —Posó su mano sobre uno de sus hombros.—Haz trabajado mucho para ser un respetable hombre para ella.

—No lo eches a perder por una tontería.—Ahora intervino Blaise.—¿tu amor hacia ella es más fuerte que tu ego?

Draco no necesitaba contestar la pregunta, sus amigos conocían la respuesta. Sí, el sentimiento en su corazón siempre sería mayor a cualquier cosa, esa enfermiza pasión por la Gryffindor era más fuerte que su propia existencia.

—Ahora vamos algún bar a tomar para que te despejes un poco.—El pelinegro acercó sus labios al oído, Draco estaba abatido.— Aún debes enfrentarte a ella porque te aseguro que se pondrá del lado del Hufflepuff

Balise detuvo sus movimientos, no quiso interrumpir la forma que Theo acariciaba el cabello de Draco. Respetaba al rubio, lo quería y admiraba pero con Theo sus sentimientos eran distintos. A él le temía, la obsesión de un amor prohibido volvía locos a los Slytherin, Theo era una muestra viviente.

—Solo sé honesto con ella.—Intervino el moreno, Theo le dirigió una mirada asesina.— Admite tu parte de la culpa, si es tan inteligente como la recuerdo te entenderá.

Theo se alejó. Llevó la mano a un vaso para beber el contenido. A veces se odiaba a sí mismo, no quería ser cruel con Draco pero los celos lo devoraban lentamente.

"No te enojes conmigo, detente, por favor, no hagas esto. Me estoy molestando, me estoy enojando – te amo"

BAP, Stop itç


Muchas gracias a esas personas que dejan reviews y siguen el fanfic. Poco a poco voy tomando confianza para continuar con el fanfic. Tengo en mente otros dos Dramione. Muchas gracias!