Capítulo 22
La lluvia no es un fenómeno meteorológico que me gusta y menos cuando me trae el recuerdo de la muerte de mis padres porque aquel día llovía a cántaros.
La voz de Saga me saca del ensimismamiento que a veces me produce el ver caer el agua o, como ahora, que parece que está a punto de hacerlo. La comida ya ha llegado, está inundándonos con sus aromas y tal como oigo decir a mi compañero, tiene un aspecto de lo más apetitoso.
Me alegré tanto de que por fin llegara para poder acompañar al vino tinto que Saga había pedido antes. Como ya le había dicho, no soy alguien que esté acostumbrado a beber alcohol, simplemente porque el sabor amargo que tienen la mayoría de estos brebajes no me gusta. El vino que pidió parece ser de buena calidad puesto que aunque no pueda apreciarlo de la manera en la que él lo hace, no deja ese mal sabor de boca que otros dan y su olor es agradable.
El pescado que pedí no sólo huele de maravilla, su presentación en el plato es magnífica, así que el chef debe ser buen conocedor del dicho popular que "la comida entra primero por los ojos" y las porciones ofrecidas en ambos platos, sin ser gigantescas, son bastante generosas. Si hay algo que detesto es los extremos a los que llegan en muchos locales: te dan unos platitos con apenas cuatro bocaditos que no bastarían ni para alimentar a un ratoncito a los que llaman Nouveau Cuisine o te meten unos platos llenos hasta los bordes con una montaña de comida que parece que va a desbordarse de un momento a otro. La cantidad aquí es perfecta, por lo menos para mí.
El pescado es delicioso, está en su perfecto punto y aún muy jugoso (En muchos lugares lo sirven pasadísimo)
—Tendrás que dejarme probar un poco de ese pescado, Shaka
Su comentario despierta mi interés. ¿Acabo de notar un cierto tono en su voz o son imaginaciones mias? Difícil saberlo, así que mis labios se curvan con una sonrisa algo traviesa y le respondo.
—Por mí no se corte usted, Sr. Vrein —le digo acercando mi propio tenedor ya cargado con un trocito de pescado a sus labios—, también su plato tiene una pinta de lo más apetitosa.
