Al siguiente día la pareja se citaron frente a la oficina del Sr Jones, ante las miradas curiosas del resto de burócratas el hombre recibió a la Hermione de la guerra y a su socio de proyecto. Esa mañana Draco Malfoy descubrió que nunca, jamás en toda su existencia debía hacer enojar a Hermione Granger. La mujer no solo regaño al señor, como si fuera un niño de primera sino también lo amenazó con acusarlo por racismo. Obligó a ambos magos a disculparse, a darse la mano con la promesa que en el futuro se comportaría como seres civilizados.

— Recuerdame en un futuro no hacerte enojar, Granger. Por un momento sentí lástima del señor—En tono burlesco se dirigía a su compañera que estaba recargada al otro extremo del elevador, la mujer entrecerró los ojos.—aunque se lo tenía merecido por violar la ley.

Draco se puso rígido para hacer un saludo militar. Hermione soltó una carcajada ante los infantiles movimientos de su compañero. Con esos gestos a veces se le olvidaba que en el colegio fue un matón de primera categoría.


Las reuniones con almuerzos acompañados se reanudaron. Solo esperaban a Padma y a Jones hicieran su parte del proyecto. Aunque ahora ambos estaban en la fase más peligrosa, o más complicada. Presentar el proyecto completo al primer ministro. Ninguno de los dos tenía buenas relación con el hombre. Era sabido que la joven bruja quería su puesto, además de que Malfoy no tenía contacto con el hombre.

—Voy a extrañar estos exquisitos postres.—Comentó la castaña mordiendo una pluma de azúcar.—Claro también las elegantes cenas, creo he subido un par de kilos.—Se quejó llevando la mano a su estómago.— La comida Hindú tiene mucho condimento espero no me caiga pesada.

—Granger no pensé que fueras vanidosa.—Le comentó el chico pegando su hombro con el de la castaña, ambos estaban sentados sobre la alfombra, dándole la espalda al sofá.—Estás muy delgada.— L recrimino pasándole un pequeño trozo de pan.— Tus caderas son sexies pero necesitan un poco de mas carne.

La mujer llevó su boca a se trozo de pan para morderlo. Pego mas su cuerpo al de su compañero, descubrió que le gustaba estar a su lado, sentirlo tan cerca le daba paz. Le fascinaba su aroma, esa fría piel haciendo contacto con la suya.

—Gracias a Merlín tu ya no pareces un fantasma.—Le contestó, ahora ella dándole un trozo de su pluma de azúcar, el chico mordio un pedazo.— Hubo un momento durante los juicios que pensé que te romperías, te ves mejor asi.—Llevo las manos para presionar el brazo.—Ahora si tienes músculos firmes, ¿Sigue practicando el quidditch?

—Sí, Blaise es fan y pues tiene unos amigos que se reúnen de vez en cuando y me invitan.—Añadió doblando la rodilla.—También hago algo de ejercicio, pero tengo buenos genes.—Levantó la ceja coquetamente.— El porte elegante y esa cara hermosa viene de familia.

Granger rodó los ojos, para darle un ligero golpe en el pecho, esa tarde no tenía pensado volver al trabajo, era su última reunión oficial con Draco y buscaba disfrutarla al máximo. El rubio hizo un gesto fingiendo dolor por el ataque, pero la verdad disfrutaba de la confianza desenvuelta en esa mujer

—¿No pensé que leyeras literatura muggle? .—La mujer señaló un libro con su varita conjurarlo para que levita hasta donde estaban ellos.—Wow ¿Hunger Games?

Levantó la ceja interesada, recorrió las páginas del objeto.

— No pensé que fueras fan de historias juveniles muggles.—Le molesto en tono burlesco.—He descubierto tu sucio secreto, señor Malfoy.

—No es mío.—Se defiende sonrojado por la forma que pronunció su apellido, sus dedos fueron a la pasta del libro.—Es de Theo, tiene una rara obsesión por esa clase de literatura.—Sus dedos rozaron la canela piel.—Nos obligó a Pantsy y a mi a ir al cine a ver las adaptaciones de los libros que ha leído.—Echó la cabeza hacia atrás, temblaba solo recordarlo.—Lo muggles creen que los vampiros brillan ¿puedes creerlo?

Hermione dibujo una burlona sonrisa ante la cara de decepción. Era la primera vez que Draco mencionaba a Pantsy, regularmente solo hablaba de Blaise o Theo, se preguntó qué clase de relación sostenía con la chica.

—Lo sé, la imaginación muggle es muy extraña.—Confesó mirando como el rubio ahora jugaba con sus dedos sobre la mesa.—Me gustaria conocer a Theo, sospecho que se llevaría muy bien con Luna.—Agregó acercando más su cuerpo a esa figura para dejar el libro sobre el sofá.—Ella también tiene una rara obsesión por aprender costumbres muggles.

Draco tenía fija la mirada en los rizos chocolate de la chica. Un mes había bastado para darle la confianza de acercarse tanto, ambos sentados en la alfombra, hombro con hombro hablando de tonterías.

—Una vez nos invitó ir al Festival Holi en India, después de drogarnos en el bosque nadie la siguió,..—Mordió levemente su dedo.—Bueno, solo Harry se animó a ir aunque sospecho que él solo fue porque quería estar lejos de Gran Bretaña, poner distancia de todos.—Añadió en un suspiro.—Él no está cómodo cuando la gente le agradece por ser el salvador, cuando le cuestionan sobre la guerra se tensa y se va.

Sin saber porque Hermione tocaba ese tema, ese tópico tabú entre sus amigos más cercanos Todos los Weasley y amigos tenían la sospecha que Harry solo acepto el trabajo con Luna porque quería huir de todo el pasado. Aunque lo percibían nadie hablaba abiertamente de la situación.

—Para cara rajada la guerra representó perder a su familia, amigos, su niñez.—Añadió una varonil voz.—Para muchos su sacrificio fue significado de la libertad, pero él perdió tanto así lo que menos que desea es recordarla .— Hermione se giró para mirar los ojos grises del hombre.—El mundo muggle fue cruel con él por se diferente, lo trataron como basura, como un don nadie. En el mundo m´magico lo usaron como estandarte de una guerra por su origen, por ser el que sobrevivió.

Hermione siguió aquellos labios pálidos moverse con paciencia. Le agrada el tono de su voz, el tic nervioso que a veces tiene al peinar su cabello hacia atrás.

—Quizá el mundo fantástico de Luna es el sitio donde se siente normal, el lugar puede ser él sin que nadie espere nada.—El hombre desvió la mirada a otro punto de la oficina, aborrecía a Harry, odiaba a los Weasley pero para ella, esa banda de idiotas lo era todo.— Él te ama, quiere este sitio pero quizá no es feliz al estar rodeado de recuerdos, necesita nuevos paisajes, nuevas memorias que vayan borrando las viejas.

—Tienes razón. —Comentó en tono triste, le lastimaba creer que Harry solo podría ser libre lejos de todo.—Para mi fue dolorosa la postguerra con todos queriendo un trozo mío, por ello a veces no puedo confiar en personas y me encierro en mi circulo .—Sus dedos ahora jugaban a un lado donde el rubio tenía los suyos.—Los Weasley me protegieron como una familia, pero mi trabajo es la razón porque no me volví loca.

Los dedos de Draco se detuvieron al escuchar ese apellido pero continuó con la mirada fija en la mesa. Donde ambos jugueteaban.

—Sigo agradeciendo estar viva, y todos lo días me levanto con la ilusión de crear un mejor mundo mágico.—Recargo su cabeza en el hombro del rubio.— ¿Como has podido sobrevivir?

"Gracias a ti" quiso decir pero nuevamente mordió su lengua.

—Limpiar mi apellido, ser un mejor hombre. —Comentó acercando peligrosamente sus dedos a los de Hermione.—Esas metas me han mantenido a flote.—Su dedo se estiró para acariciar el de la castaña—Encontrar a la mujer perfecta que sea mi compañera y amiga

El ambiente en esa oficina se volvió denso, el tiempo se detuvo. Ambos corazones latian al mismo tiempo. Draco bajó el rostro hasta quedar separado por centímetros de los labios de la mujer. Hermione lamió su labio inferior con inocencia, acto que encendió la sangre pura del heredero del clan Malfoy, poco a poco fue eliminando el espacio hasta que sus alientos se mezclaron. Esa sensación de sincronía asustó a la Gryffindor, quien rápidamente se puso de pie. Esa posición, esas caricias efímeras eran un acto de traición, trago en seco al mirar a un sorprendido rubio.

—Me tengo que ir.— La mujer dijo tajantemente buscando sus zapatos y bolso.— Ahora solo debemos esperar a que se aprueben los cambios.—Lucía nerviosa.— Hasta ese día reanudaremos nuestras citas, digo reuniones..

—Esta bien.—El hombre contestó poniéndose de pie.—Sé que ya no hay excusas de trabajo que nos obligue a reunirnos.—Se acercó a la chica aunque esta vez respetando su espacio.—Pero me gustaría que aceptaras salir a comer o cenar de vez en cuando conmigo, nos vendría bien alejarnos del trabajo.

La mujer repitió ese hábito bien aprendido, mordió su labio inferior, insegura de qué contestar. Le agradaba Draco, le fascinaban sus pláticas porque eran interesantes, su astucia en los negocios le parecía atrayente, era fácil y educativo hablar con él. Claro que deseaba repetir sus amenas comidas. No estaba traicionando a Ron, era como salir con un compañero de trabajo, aunque nunca antes lo hizo.

—Déjame pensarlo.—Se excuso tratando de mantenerse alejada.—Soy alguien ocupada pero prometo que contestaré a tus cartas y haré tiempo en mi agenda para cenar contigo.

"Sunny ahora vivo para TI… Sunny antes era oscuro dentro de mi. Sunny estaba tan solo no se porque que malo es pensar que es inútil vivir,
el vivir así Sunny… Sunny ahora vivo para TI para ti… para ti Sunny para ti..."

Sunny, Los iracundos


Notas de la autora

Muchas gracias por leer el fanfic. En un inicio deseaba dividir la historia en dos partes pero creo que al final lo convertiré en un longfic, no estoy segura que hacer. Ustedes que me recomiendan hacer?

En este momento estoy trabajando en un oneshot, otro fanfic pero de comedia (no soy buena en eso pero quiero intentarlo) y otro longfic pero dramático. Claro que todos Dramione. Los subiré cuando los terminé y espero les guste.

Besos y saludos de Ritsuka10