Heyooou~ ¿Cómo han estado? Pues aquí mejor que antes, pero muerta de sueño je. Pues, aquí les dejo el capitulo, espero que les guste~

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A los pocos minutos, entró al aula un nuevo profesor. Su cabello rubio estaba alborotado. Él era alto y delgado, pero se notaba que realizaba ejercicio diariamente. Llevaba puestas unos anteojos cuadrados de marco negro, sus ojos eran de un color avellana que de vez en cuando parecía de un color dorado. Muchas de las chicas suspiraron y podría jurar que tenían corazoncitos en sus ojos. En cambio Yamamoto y Reborn sonrieron de lado, y Gokudera chasqueó la lengua.

-¡Ciao! Bueno, aunque en ingles sería 'Hello'. Soy su nuevo profesor de inglés, Dino Cavallone di Vongola, ¡un placer conocerlos!

Vongola… ¡¿ESA FAMILIA ESTA EN TODAS PARTES O QUÉ?!

El profesor se quedó mirándome por algunos segundos Puede que comience a tener pensamientos egocéntricos o simplemente este entrando en estado de paranoia, pero siento que vino a Nami-chuu para conocer al 'Décimo Vongola'. Desvíe mi mirada, la cual recayó en Reborn ¿Cuándo llegó? Bueno, es Reborn de quien estoy hablando. Ahora que lo pienso, ¿por qué él viene a mi curso? Si él es mayor que Gio-nii…

Cuando volví a prestar atención a clase, el profesor y toda la clase me estaba mirando expectante, ¿eh? ¿Qué me perdí? Yamamoto me estaba asiendo señas a su libro, oh, al parecer tenía que leer algo en voz alta. Dino-sensei se estaba acercando hacia mí con un semblante algo serio, pero cuando estaba solo a unos pasos de distancia su pie se enredó con una mochila y tropezó. De paso mando a volar la mochila por la ventana, y como dicha mochila estaba enredada en el banco de uno de mis compañeros, el pupitre se tambaleó bruscamente empujando la silla del dueño de la mochila, tumbándolo al suelo a él también. Todos comenzaron a reír (incluyéndome), menos el hitman, el cual solo suspiró.

Dino se levantó rápidamente y pidió disculpas para luego darle permiso al pobre chico de buscar su mochila y continuar la clase como si nada hubiese pasado.

Entre más tropiezos por parte del profesor, tizas que se le caían o rompían de la mano, hojas que salían volando por los aires, se escuchó el timbre del receso. Cuando me levanté de mi asiento, Dino-sensei llamó mi atención. Me acerqué algo temeroso. Quería que lo ayude a dejar unos libros y papeles en la sala de profesores, a lo cual acepté.

En el camino no dijimos una palabra. Dejamos los libros en uno de los escritorios, sin embargo se me hizo raro que no hubiesen profesores en la sala de profesores, por algo tenía ese nombre. Me disponía a salir a disfrutar del recreo, pero la voz del sensei me arruino mi idea.

-Así que tú eres el próximo jefe Vongola.

-Eh, eso dicen. ¡Pero no yo quiero ser un jefe mafioso!

-Jajaja, es justo como Reborn dijo. Eres igual que yo.

-(Bueno, puede que sea torpe pero no exageres Reborn) ¿Reborn?

-Pues, sí. ¡Ah! Olvidé presentarme por completo. Soy Dino di Vongola, el décimo jefe de la familia Cavallone, también soy el ex-alumno de Reborn. Y puedes llamarme 'Onii-chan'.

-¡¿EEH?! Espera, ¿'Onii-chan'? (¿Es que tiene un complejo de hermano?)

-Como él dijo-Reborn, como siempre, apareció de la nada- Chaos, dame-Dino.

-¡No me llames así! Bueno, como sea. Tengo que hacer algunos informes, nos vemos luego.

-Nos vemos Dino-sensei.

-'Onii-chan'.

-Eh, Onii-san.

-'ONII-CHAN'.

-¿Onii-chan?

-Nos vemos luego, MI hermanito menor –me sonríe-.

Okey, eso fue algo raro. El hitman se me acercó con la intención de hablarme, pero entre nosotros apareció una niebla color índigo. En ella apareció Mukuro, con su característica sonrisa juguetona, junto a él se encontraba Chrome. La peli-morada me jaló de la oreja, y con un semblante serio le pidió disculpas a Reborn para después arrastrarme unos pasillo más lejos. Cuando llegamos, al fin me soltó.

-It-te-te-te, Chrome-chan…

-Tsuna-san, por lo menos se dice 'adios' o un 'nos vemos luego' cuando alguien se va. No se desaparece de la nada.

-Hehe, perdón.

-Me tenías muy preocupada…

-Y-yo… Lo siento. (Woh, Chrome actúa como una madre… Haha, me siento algo abochornado) Es que recibí una llamada urgente, y no podía ignorarla.

Me siento tan mal por mentirle, pero ¿Qué le digo? Oh, hay una criatura diabólica que me quiere matar, pero no sé si existe o es solo mi imaginación y tal vez me este volviendo loco. Claro, eso se escucha todos los días.

Le sonreí y eso pareció calmarla un poco, pero la mirada atenta de Mukuro me estaba poniendo nervioso. Estoy seguro que él no creía nada de mis mentiras, o eso era lo que intuía. Chrome estaba por reclamarme algo más, pero la interrumpí para invitarla a pasar el día como habíamos quedado con Gokudera y Yamamoto. Ella aceptó enseguida y preguntó si podía invitar a las otras chicas, sin pensarlo le dije que sí. De igual manera invité a Mukuro, pero el simplemente soltó su risa característica y desapareció. Ugh, todavía no me acostumbro a sus trucos.

Me despedí de Chrome para ir a invitar a los demás, el único que rechazo mi invitación fue Ryohei ya que tenía que una ¡práctica EXTREMA! para un ¡torneo EXTREMO! Cuando me estaba debatiendo mentalmente si invitar a Hibari-san o no, sonó el timbre por lo cual volví a clase.

Al llegar al salón Reborn estaba rodeado por un grupo de chicas, esto era algo normal últimamente. El dice que es la 'seducción de la mafia', aunque ninguna de ellas sabe que él es en realidad un hitman. La mayoría de los chicos del colegio tenían envidia de Reborn, Gokudera y Yamamto, ya que ellos tres eran el centro de atención de las chicas. Dos estudiantes de intercambio italianos y un chico deportista que es gentil con todo el mundo. Eso sin mencionar que a todas las chicas se le cae la baba al verlos, siempre que estoy caminando con ellos siento como todas los siguen con la mirada ¿Cómo es que ellos no se sienten incómodos?

Cuando salí al segundo recreo fui a buscar a Gio-nii para pasar un rato con él. Diez minutos buscándolo sin éxito. Algo decepcionado, volví a mi salón de clase para pasar lo que queda del receso haciendo garabatos en alguna hoja. Al entrar a mi curso me encontré de espaldas con el peli-plateado hablando seriamente con el basquetbolista entre susurros.

-La familia Gesso está en Namimori, deberíamos ser más cuidados. El chiquitín ya debe haber tomado algunas medidas de prevención, pero últimamente se están haciendo más fuertes y Byakuran quiere tomar el mando de Vongola.

-Es OBVIO que Reborn-san hizo algo, maldito friki del beisbol. Además, para que ellos pued…

Eso fue todo lo que pude escuchar, ya que había salido de ahí sin que notasen mi presencia. No estoy de ánimos para que mi cabeza empiece a doler y tener más de esos podridos recuerdos.

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Las clases pasaron volando y al final me decidí por invitar al prefecto, pero él simplemente dijo que no quería estar rodeado por 'herivoros'. Sonreí algo nervioso ante la respuesta y me fui de camino hacia mi casa. Hoy todos los de mi curso salimos antes porque el profesor tuvo una pequeña emergencia, eran las 11:37. Cuando llegue a mi casa esta estaba vacía, al parecer Nana había salido. Tenía hambre, por lo cual me dirigí a la cocina. En la heladera no había sobras de nada, ni siquiera fruta. Fui a ver en la alacena por unas galletitas, pero nada, estaba vacía. Tal vez Nana fue de compras. Agarré una botella de agua y me puse a ver la televisión. Unos minutos más tarde me levante y volví a abrir la heladera… ¿Por qué lo hice? Ni que la comida apareciera mágicamente.

Pensé en ir a comprar algo al kiosko pero eso implicaría salir y caminar... Meh, puedo aguantar hasta el almuerzo. Me senté tranquilamente a ver la televisión nuevamente. Cuando estaba por la parte más interesante de la película la puerta principal se abrió abruptamente dejando pasar a un adolecente peli-blanco con unos ojos violáceos. Bajo su ojo izquierdo llevaba una marca violeta, la cual parecía tres triángulos invertidos. Se acercó a mí y se sentó al lado mío. Me sobresalté, pero no me moví de mi lugar. El peli-blanco me sonrió y me ofreció algunos malvaviscos.

Pasaron algunos segundos. Al principio me quedé con la boca abierta, como si me hubiese convertido en piedra, pero cuando me acercaron más la bolsa de malvaviscos a la cara salté del sillón y señalé al peli-blanco, aún con la boca abierta.

-¡Oh! Tsunayoshi-kun, es de mala educación señalar a las personas.

-¡HIIIIIIEE! ¿C-c-cómo sabes me nombre? Espera, ¿Quién eres?

-¿Quién no conoce tu nombre dentro de la mafia?

-Bueno, eso…

-Ahora –junto sus manos, formando un aplauso- ¿Me podrías dar tu anillo? Ap, perdona mis modales –se levantó del asiento y puso una de sus manos en mi hombro- Soy Byakuran Gesso.

Me habló siempre sonriendo amablemente, sí, "amablemente". Lo mire unos segundos con una de mis cejas levantadas. Saqué bruscamente su mano de mi hombro y agarré la bolsa de malvaviscos, después de todo tenía hambre. Sin volver a dirigirle la mirada, me fui tranquilamente hasta mi habitación. Cuando estaba subiendo las escalaras pude escuchar cómo se reía.

-No cambias nunca, ¿verdad?

Ignoré su comentario y me encerré con llave en mi habitación. Nuts se había escapado por la ventana, o eso parecía, ya que la ventana había sido abierta y mi anillo de él había desaparecido. Era algo cotidiano, por lo cual no me preocupé. Cerré la ventana junto con la cortina y luego de eso me tiré en mi cama. Me quedé mirando el techo mientras comía algunos malvaviscos. Hay un desconocido en casa que quiere mi anillo Vongola y me robé su aperitivo. Ahora que lo pienso, Yamamoto estaba hablando de que la familia Gesso quiere tomar el mando de "mi" familia. Sonreí. Podría darle el anillo y olvidarme de esta molesta familia, o podría seguir con mi supuesto plan… ¿Y si, parte de mi plan era darle el anillo? Espera, Byakuran dijo 'Nunca cambias'. Entonces, ¿Me conoce? Agh, mi cabeza…

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Sip, soy muy mala para los títulos, perdón por eso xd. Eso y que el capitulo me quedó más corto de lo que esperaba u.u

¿Qué les pareció :3 ? Dicen que dejar un Rw no le hace mal a nadie c: todos son leídos y bien recibidos~