Hermione Granger observó cómo ese sujeto coqueteaba con la rubia, una oleada de cólera le obligó a ponerse de pie. Entonces por un segundo sus ojos se cruzaron con los orbes grises de Draco. Este la evadio para girar a su compañera de baile. Acercó los pálidos labios a los oídos de la rubia para susurrarle algo, entonces la mujer repitió el acto con un sonrojo en sus mejillas.

La sangre de la leona hirvió. ¿Como Draco podía ser amable con otra mujer? ¿Porque la ignoraba? Sentimientos de angustia y enojo florecieron en su cuerpo. Cuando sus orbes se percataron que la serpiente la miraba nuevamente, tomó por el cuello a su novio, deposito un beso, tosco e infantil pero lo suficiente llamativo para acaparar la atención del grupo de amigos, que lanzaron silbidos.

—Voy a ir al tocador de damas. —Se disculpó la castaña, Ron en estado de shock asintió con la cabeza. —En un momento regreso.

La mujer caminó segura de sí misma en dirección a donde se encontraba Draco, quién quedó estático por ese beso. Terminó su baile con una fría disculpa, inició su andar por el camino que antes siguió la castaña. Un sentimiento violento se apoderó de sus manos, que apretaba formando un puño. Ese beso fue un desafío a su persona.

Hermione subió por unas escaleras sin darse cuenta que alguien seguía sus pasos de cerca. Abrió con un hechizo una de las puertas que llevaban a una terraza, ahí en la oscuridad camino en circulos fastidiada, besó a Ron no porque lo deseara sino para atacar a Draco ¿por qué usar a su novio para molestar a otro hombre?

Apretó los labios para no soltar miles de maldiciones, ¿Porque temía perder a Malfoy? él no le pertenecía, solo eran amigos. Sus manos temblaban, sus piernas se doblaron y tuvo que sentarse en una banca. Su corazón latía desbocadamente. Las chicas buenas no sienten celos por hombres que no son sus novios. Pero estaba dolida, enferma de imaginar a Draco con otra mujer que no fuera ella. Sin saber porque llevo las manos a su rostro.

—¿Estas bien?.—Una varonil voz apareció, entonces Draco hizo acto de presencia, llevaba varios segundos viendo el comportamiento errático de la castaña.—¿Que tienes? ¿te has lastimado?

La leona levantó la mirada pasmada por la presencia. El hombre lucía más guapo con los rayos de la luna golpeando su rostro. Draco tomó asiento a su lado, entonces la mujer se colgó a su cuello, escondiendo su rostro en ese pecho. Se ahogó en el aroma de esa cara colonia, era real

Draco elevó sus dedos por ese cuello color canela, llegó a la barbilla. La molestia por el beso desaparecía, las yemas de sus dedos delinearon los labios rojos sin tocarlos. Miraba su propio reflejo en esos orbes avellana.

—Me lastime el tobillo.—Mintió para darle sonido a esa tensa situación, no quería lucir tan patética .—Cuandos subía por las escaleras he sentido un tirón.

—Déjame revisar.—El rubio alejo sus dedos del rostro, se puso de pie para después colocarse en cuclillas .—¿te duele?.—La mujer negó al sentir al chico tan cerca..—Quizá fue un torzón al momento de pisar.

La mujer soltó un gemido al percibir como la piel de Draco entraba en contacto con la suya, que hervía. Un calor nació en su vientre para extenderse en todo su cuerpo.

—Luces hermosa, me encanto tu elección de vestido.—Ahí con las manos sobre el tobillo le regaló una sonrisa.—Eres una revolucionaria de la moda.

Hermione usaba una prenda que se dividía en dos partes, la de arriba, un corset blanco con las orillas negras, la sección de abajo no era falda sino pantalones con una cola color negro. El cabello elegantemente recogido, labios rojos, como le gustan a Draco.

—¿Tuviste tiempo de verme? pensé que solo tenías ojos para Astoria. — Contestó con enfado. — Me has ignorado desde que llegaste.

Una malévola sonrisa se dibujó en los pálidos labios de Malfoy. ¿Hermione Granger estaba celosa? Sus dedos continuaban acariciando esa piel canela.

—¿Deseabas que cruzará la pista para saludarte? —Su pecho se infló de orgullo al ver que la mujer asintió .—¿No te importa que puedan decir sus amigos ? tengo un oscuro pasado.

—No, tú también eres mi amigo y todos tenemos un pasado del que avergonzarnos. —La castaña mordió su labio inferior, esta vez no fue inocentemente sino tenía un objetivo, ser coqueta. —No tuviste el valor de ir por mi.

El heredero de la familia Malfoy dejó el tobillo en su sitio, estiró el brazo para atrapar una de las manos del a joven, se puso de pie para hacer una reverencia.

—Madame ¿me concede esta pieza? —LLevó sus labios al dorso para dejar un beso.—Señorita Granger sería para mi un placer que aceptará bailar conmigo.

La mujer se puso de pie, fue sujetada con fuerza por la cintura el espacio entre ambos cuerpos era nulo. La mano de Draco se coló en la parte baja de la espalda, mientras con la otra se aferraba con fuerza a la de Hermione. Sus alientos se entremezclaban.

—¿Tuve que haber actuado de esta forma? —Su tono de voz era más varonil, más profunda. Sus ojos grises reflejaban seguridad. — Hermione esta noche luces espectacular, nadie se compara a tu belleza, ni Astoria.

La castaña se quedó sin aliento, estaba fascinada por el amable y divertido Draco pero el orgulloso y galán Malfoy la dejaba desarmada. Su presencia, esa vanidad adherida a su piel la dominaba. La Gryffindor era de carácter autoritario, no dejaba que las personas doblegaran su mente, pero Malfoy, él era distinto, su fuerza en el agarre le obligó a dejarlo dirigir el baile. Confiaba en él, de una manera loca e irracional.

—Sí. —La castaña acercó sus labios peligrosamente, lo invitaba a dar el primer movimiento. —Draco debes ir por aquello que quieres.

Entonces el hombre sin cuestionamientos o palabras de por medio besó a la mujer, el contacto no fue suave o tierno, fue un intercambio de salvajes emociones. Sin pedirlo, sin imaginarlo, al fondo se escuchaba la voz de Noel Gallagher que entonaba Don't look back in anger, ambos personajes conocían la letra, el grupo. Draco regularmente ponía esa música en sus reuniones.


Ron se puso de pie para buscar junto a su hermano a su novia pero una pelinegra se interpuso en su travesía. Pantsy se aferró a su brazo para invitarlo a bailar, el chico trató de zafarse pero la sonrisa, la voz de esa mujer mantenían un hechizo sobre él. Era imposible ir contra los deseos de la serpiente. Accedió acompañarla a la pista, se aferró a su cintura.

—No soy bueno para bailar.—Confesó con las mejillas rojas, el aroma a rosas que desprendía de la mujer lo ponían nervioso. —Me disculpo por adelantado por los pisotones.

—Eres buen bailarín, Ronald .—Susurro con una sonrisa colgando sus brazos en el cuello del pelirrojo.—Solo te falta mas practica.

Ronald ejerció más dominío en el agarre, ella confiaba en su liderazgo era sencillo guiarla, no se tensaba como su novia, se dejaba llevar. La pareja se movió por toda la pista, sincronizados, girando y captando la atención de los presentes. La química al bailar era innegable. Pantsy se vio reflejada en esos ojos azules, en el pasado llegó a odiar el cabello rojo de los Weasley, era vulgar y corriente pero en ese momento creía que era una magnífica combinación. Ese hombre le irradiaba protección y seguridad.


Theo invitó a Percy al bar con la excusa de prepararle uno de sus cócteles especiales. El pelirrojo lo acompañó sin ánimo, no pasaría la noche buscando a la novia de su hermano, si este parecía no importarle. Theo mantendría alejado al pelirrojo mayor de la terraza donde Draco y su conquista desaparecieron.


Ginny recargaba su frente en el pecho de Blaise, le fascinaba ese ritmo tomado por la banda. Era relajante bailar una pieza tranquila después de haber sido presentada con los dueños de los diferente equipos de quidditch. La halagaron no por su belleza física sino por su determinación en el campo de juego. Zabini también contribuyó presumiendo que la chica era una mujer de negocios.


El aire les obligó a separarse a la pareja. Hermione dibujó una sonrisa en los labios, Draco era suyo. Continuaron moviéndose al compás de las notas musicales, se miraban a los ojos, sonreían, dejaban ver lo feliz que eran. El coqueteo paso a niveles superiores. Hermione olvido que bajo las escaleras le esperaba su novio. Malfoy no recordaba que esa mujer era de otro hombre.

—Padma me ha dicho que los cambios a las leyes quedaron aprobados.—Mencionó la mujer al oído del chico, su voz era dulce. —La próxima semana lo harán oficial, podremos presentar el proyecto.

—Eres mi heroína.-—Gritó emocionado, sujetando a la chica por la cintura para elevarla un poco y girar.—Eres mi persona favorita en el mundo.

La castaña peleaba por ser bajada, formaba un puchero en sus labios, cuando Padma se lo dijo lo único que deseaba era correr y contárselo a Draco. El proyecto sería un éxito, no tenía duda. Los dos volvieron a mirarse a los ojos, sus temores de minutos antes desaparecieron.

—Caballero, ¿Me permite la siguiente pieza?.—Cuestionó haciendo una reverencia y estirando la mano. —Para mí sería un honor bailar con Draco Malfoy.

El mencionado agacho la cabeza y aceptó la invitación. Las notas de la música correspondian a Let there be love de Oasis, la banda favorita de la pareja. Draco llevó ambas manos a la cintura de la castaña, mientras esta se colgaba a su cuello. Las orbes avellana se fusionaron con lo grises. No apartaron la vista, se miraban fijamente, sus frentes unidas, sus cuerpos moviéndose lentamente bajo los rayos blancos de la luna, quien fungía como su cómplice.

Come on baby blue. Shake up your tired eyes.—Cantaba el hombre en voz baja al oído de la chica, quien ahora descansaba la frente en su pecho.—The world is waiting for you. May all your dreaming fill the empty sky.

Aunque no cantara movía sus labios siguiendo la letra. Anhelaba estar para siempre de esa forma, con sus fosas nasales ahogadas en el aroma de Draco. Con èl la vida era sencilla, le gustaba su risa, le fascinaba la inteligencia que presumia. La forma tan infantil que rodaba los ojos al estar molesto. Esa manía de peinar su cabellera cada que tiene oportunidad, la barba incipiente que crece cuando deja de rasurarse por un par de días. El tic nervioso en su rodilla al estar aburrido. Cada uno de sus gestos le parecía fascinante y encantador.

—Me gustas hermione, me gustas a tal grado de quedarme sin aliento.—El rubio susurró y rozó esos labios rojos, acercó más el cuerpo de la castaña quien no opuso resistencia. —Let there be love.

El hombre nuevamente atacó aquella boca, haciéndola una vez más suya. Hermione contestó ese ataque con pasión, es lo que llevaba deseando desde que encontró a Draco. Sus dedos se sumergieron es esa cabellera rubia, el listón verde fue atrapado entre sus manos antes de caer al piso. Se dejó llevar por embriagante sabor a menta, las fuertes manos del rubio la sujetaban por la espalda. Una sensación de orgullo inflo el pecho de la Gryffindor, Draco Malfoy era de ella, la idea era una droga que la enerva. Devoró esa fría boca, introdujo su lengua para pelear por el control contra la del rival.

La música terminó pero los amantes de la terraza no detuvieron sus movimientos, continuaban devorándose.


Ron volvió a bailar con la anfitriona, el ritmo era alegre por ello no dejaba de sonreír y hacer girar a su enemiga en el pasado. Percy conversaba animadamente con Theo, quien extrañamente olvidó que debía cuidar la puerta que llevaba a la terraza, aunque sospechaba que Draco había dejado un hechizo para no ser molestado.

Blaise giraba animado con una pelirroja, quien quizá al día siguiente sufriría por los pies doloridos pero su corazón saltando de alegría.

A miles de kilómetros de distancia también el salvador del mundo mágico bailaba alrededor de una fogata con una rubia que no dejaba de decir que los nargles los rodeaban.

"En el momento que nos hagamos uno, no sueltes mi mano. Con cada paso, coincide con mis pies. Tú y yo bajo la luz de la luna"

Moondance, BAP


Notas Autora: Por fin el beso ha llegado ! Gracias por sus reviews!

Contestación a un review sin cuenta.

Guest : Gracias por leer el fic y dejar review! pronto tendremos más momentos dramione, y pronto mi debut en el lemon heterosexual : O

Traducción de las partes que cantó Draco:

Ven niña triste,

Sacude tus ojos cansados,

Que el mundo espera por ti

Y que todos tus sueños,

llenen el vacío cielo

Deja que haya amor