Disclaimer: Candy Candy y sus personajes pertenecen a sus respectivas autoras, la historia a continuación es de mi autoría, realizada con el propósito de entretener y no de lucrar.
Capítulo 33
- Anthonyyyy! – grito la rubia asustando a Patricia que se encontraba sumida en sus propios pensamientos
- Candy, cálmate – le dijo la pelinegra dejando de lado el libro que estaba supuestamente leyendo para acercarse a ella y calmarla
Pero Candy no le hizo caso alguno, para antes de que Patricia se parara de su sillón, la rubia ya estaba poniendo los pies sobre el piso, olvidándose del dolor de la cesárea y de lo débil que aún estaba
- Candy, que demonios haces? – cuestiono Patty mientras se acercaba a la rubia para obligarla a volver a la cama, pero ya la rubia tenía la perilla de la puerta en la mano, y justo cuando se disponía a girarla para salir del cuarto y correr a ver a su hijo, alguien abrió la puerta por el otro lado; era Albert que ingresaba a la habitación blanco como un papel, Candy con solo verlo supo que lago había salido mal, todo está mal, su corazón de madre se lo decía, Anthony estaba en peligro, el miedo se apodero de ella y tomo al rubio por las solapas de su chaqueta, zarandeándolo con una fuerza que nadie sabía la rubia poseía, pues a pesar de ser tan pequeña, logró desestabilizar al rubio..
- Donde está mi hijo, vamos Albert habla, di algo – exigía la rubia mirándolo con furia contenida
- Candy…. – el rubio no sabía cómo decirle a su mujer que las cosas habían salido mal y que habían logrado llevarse a Anthony, para su buena suerte un celular sonó, logrando que Candy cambiara su foco de atención al aparato, al cual prácticamente corrió a responder.
Candy reconoció el número y contesto de inmediato
- Osito, dime que tienes a Anthony contigo, dime que mi hijo está sano y salvo por favor? – suplico la rubia con la voz a punto de quebrarse
- Candy, pecosa; lo siento, no sé cómo paso, pero tienes que estar tranquila princesa, Camila esta con él, ella lo protegerá, además tengo información de que Fátima va tras ellos
- Eso no es suficiente Argent, lo prometiste, me juraste que mi hijo estaría bien, confié en ti Argent – grito Candy cayendo de rodillas al piso con lágrimas en los ojos y el teléfono en la mano – Confié en ti oso… - soltó como susurro
- Candy – le dijo Albert acercándose a ella, saliendo por fin del shock en donde había caído al enterarse que habían logrado llevarse a su hijo – princesa, todo va a estar bien, veras que dentro de poco volveremos a tener a nuestro pequeño con nosotros, cálmate por favor…
- Candy, ven… vamos… vuelve a la cama – le dijo Patricia dulcemente a la rubia, quien se dejó guiar con el cariño expresado en las palabras de su prima
- Vamos preciosa – dijo Albert mientras tomaba del brazo a la rubia – tenemos a Elisa bajo custodia, uno de los nuestros la está interrogando ahora, veras que pronto nos dice a donde llevan a nuestro pequeño y podremos tenerlo de vuelta en un santiamén
Candy volvió de su letargo en cuanto toco la cama, volviendo en si del shock y dejándose invadir por la cólera, la ira, la frustración y ese sentimiento de que eres capaz de todo, cual leona por defender a tu cachorro, la rubia soltó un suspiro y levanto la cabeza, mirando directamente a Albert y Patricia, quienes se sorprendieron al ver la determinación en los ojos de la rubia
- Patricia – llamo la rubia – ve donde la enfermera y dile que estoy pidiendo lo más fuerte que tenga para el dolor, pero que no me dope
- Candy, pero que piensas hacer…. – comenzó a hablar la morena para tratar de hacer entrar en razón a su prima, pero en respuesta solo recibió una mirada fría como el hielo y..
- Haz lo que te digo Patty, o es que tengo que ir yo misma
- No Candy, ya vuelvo – acepto la morena saliendo de la habitación a hacer lo solicitado
- Candy… - quiso intervenir el rubio
- Albert – lo corto la rubia – si me amas la mitad de lo que dices hacerlo, te voy a pedir que confíes en mí, y me dejes hacer esto a mi manera
- Candy, sabes que te amo, eso no está en discusión, y también sabes que haría todo por ti, pero ahora estas convaleciente, y necesitas cuidarte para recuperarte lo más pronto posible y..
- Albert, amor – dijo la rubia acercándose a su esposo y mirándolo directamente a los ojos mientras acariciaba su rostro con el dorso de su mano – sabes bien que te amo y que daría mi vida por ti..
- Lo sé princesa..
- Aun no termino Albert, como te decía, sabes que te amo, pero si algo le llega a pasar a mi hijo mientras yo esté aquí encerrada como una muñeca de cristal, nunca te lo voy a perdonar, porque justo ahora te estoy pidiendo que me dejes salir a proteger a mi hijo Albert, a nuestro hijo, y con tu consentimiento o no lo voy a hacer, así tenga que salirme por la ventana, me entendiste, ahora te pregunto, me vas a apoyar, o me tendré que escapar de ti
- Esta bien Candy, dime que quieres hacer
- Pues primero que esa enfermera venga con el medicamento, y pobre de ti que me vuelvas a dormir, porque eso aun te lo tengo pendiente
- Esta bien, y luego
- Llévame donde tienen a Elisa, tu sobrina y yo tenemos una conversación pendiente
Continuará...
Hola chicas bellas, aqui resucitando, sorry, miles de sorrys a todas ustedes por la demora, no es por que haya querido, la verdad es que me paso de todo, desde que mi hija salio a actuar y tuve amanecidas preparando los vesturiarios, luego me enferme y estuve en cama, y por ultimo el trabajo que me trae loca, ahhh y lo peor, que cuando estaba escribiendo los capitulos de esta historia hasta el 35 y cierro el documento, No HABIA GUARDADO NADAAAA me queria morir y me habian quedado super bonitos abuuuu...
Pero aqui estoy, aun pensando como matar a Annie jijiji ideas por favor...
