Capítulo 28

Me parece que mi tono de voz le ha causado algún efecto positivo cuando oigo como me responde, algo que me llena de satisfacción porque espero que esto sea mucho más que un sueño del que pronto despertaré. Lo que le había contado sobre con quienes me había citado en otras ocasiones era cierto, nadie me gustó lo suficiente como para querer repetir un encuentro.
En cambio con Saga es diferente, ¿se habrá dado cuenta de que me cuesta apartar la vista de él?; ciertamente me encantaría repetir cita con Saga, por otro lado, tengo miedo que eso atraiga una respuesta negativa, aunque esta última posibilidad sea quizás ridícula puesto que nada en su comportamiento sugiere tal cosa.

—¿Qué busco en una pareja?... buena pregunta, Saga. Creo que principalmente lo que busco es a una persona en la que pueda confiar mi propia vida —me encojo de hombros involuntariamente al soltar esas palabras—, de poca cosa te sirve alguien de quien no te puedas fiar por mucho que se le quiera; también alguien con buenos modales, buen sentido del humor, trabajador y que sea inteligente aunque no me hace falta un genio y ¡qué no fume!...

Mi cara debe parecer la de un niño que nunca ha roto un plato en su vida cuando añado algo más.

—No creo que sea gran cosa lo que pido, ¿verdad?

Acerqué una de mis manos a la suya y esta vez mi contacto es más firme puesto que quiero asegurarme de que mis oídos no me han engañado.

—No, no pides demasiado —responde Saga, que enarca sus cejas al hacerlo—, en realidad el problema viene con la decepción, creo yo... Lo verdaderamente difícil de las cualidades es mantenerlas.

Y si quería una señal más obvia, esta llega en forma de una sugerente mirada acompañada por un ligero roce de mi mano; gestos que hacen que los latidos de mi corazón se aceleren.
Creo que yo ya lo encontré... Por nosotros, por esta velada... y por lo que venga— dice Saga a modo de brindis.

Levanto también mi copa para acompañar a su gesto y para darme tiempo de tratar de asimilar lo que acaba de decirme. ¿Le he oído bien?, ¿en serio dijo que yo le gustaba?, ¿que quiere ser mi pareja?; estas y miles de otras preguntas se atropellan en mi cerebro en cuestión de nanosegundos pues no me acabo de creer que las palabras de Saga sean ciertas... no porque piense que me esté mintiendo, sino porque quiero asegurarme que lo que he oído no es un efecto del alcohol que he tomado.
—Si no te importa, será mejor que no tome más del néctar de la vid o voy a acabar tumbado por el suelo. No sería una estampa muy romántica, ¿verdad?