Hermione esa tarde usaba un vestido de tipo tubo con cuello V y manga corta, color negro que le llegaba por encima de las rodillas. Cuando se lo puso en la mañana no entendió el objetivo, al igual que no le dio sentido el pintarse los labios rojos antes de salir de la oficina. Sus acciones antes de llegar a ese edificio no tenían lógica. Las fuertes manos del hombre la sujetaron por la parte baja de los glúteos para elevarla y posarla encima del escritorio. Sus piernas se abrieron dejando que la figura se posara en medio de ellas.
Sus manos se posaron encima de la mesa cada una del exttremo, echo la cabeza hacia atrás, recargando su peso en sus brazos. Los labios fríos de Draco atacaron sus clavículas, en su cuello fueron depositados salvajes besos.
—Eres preciosa.—El hombre susurró a su oído para deshacer la coleta, los rizos fueron liberados y cayeron por los hombros de la mujer.—Debería ser un pecado ser tan perfecta.
El vestido había sido subido hasta su cadera dejando ver sus largas piernas de tono canela. Malfoy se agacho para doblar una pierna, beso la rodilla, continuo hasta llegar al muslo donde depositó varios besos.
—No quiero hacerlo en tu oficina.—Confesó sonrojada llevando los ojos a otro sitio.—No parece cómodo.
Draco dibujo una mediana sonrisa, bajo la pierna de la chica para hacer lo mismo con el vestido, al cual acomodo. Malfoy dio un paso hacia atrás para admirar a esa hermosa mujer, seguía sin creer que fuera verdad. Por fin sería suya. La tomó entre sus brazos y la cargo. Sorprendida Hermione rodeo con ambos brazos el cuello de su caballero, que la llevó al elevador. Ascendieron al último piso del edificio.
Las puertas se abrieron y cruzaron un amplio departamento. Llegaron a una habitación con estilo minimalista, una cama flotante de madera de caoba oscura, una colcha verde esmeralda la cubría. Una cómoda a lado derecho con una lámpara, cortinas verdes cubriendo la ventana.
La leona fue depositada con suavidad, el rubio dio una par de pasos hacia atrás para sacarse el saco negro cuando se disponía a desabrocharse la camisa. Hermione, quien se habia puesto de pie se lo impedio, quería hacerlo ella. Los largos dedos de la mujer fueron sacando botón por botón iniciando de abajo y subiendo hasta llegar al primero, desnudo los hombros anchos y fornidos del hombre.
La prenda cayò al piso. Hermione llevó sus labios a la clavícula, mordió el hueso dejando una pequeña marca entonces descubrió cicatrices viejas en el pecho, consecuencia de maldiciones relacionadas a la tortura. La yemas de sus dedos delineron cada una de las marcas, besos fueron depositados. Sus pectorales eran firmes, admiró cada uno de los trazos creados por los músculos, vago hasta llegar al borde de los pantalones.
—¿Estas segura de continuar? —Cuestionó el hombre besando su mejilla izquierda, sus dedos jugaban con esos rizos castaños.—No habrá vuelta atrás.
—Llegaré al final.—Contestó desabrochando el cinturón, lo lanzó en algún punto de esa enorme habitación semi vacía, bajo el cierre seguido por el pantalón y el hombre quedó en ropa interior, se giró sobre sus talones para darle la espalda.—Es momento que estemos al mismo nivel pero apaga las luces.
El hombre ladeó la cabeza sin entender la razón, no había nada de qué avergonzarse. Al notar como la mujer mordía su labio inferior nerviosa decidió seguir su petición. Alcanzó su varita para apagar las luces pero aparecieron algunas velas flotando por el perímetro de la habitación. Un toque romántico.
—Gracias.— susurró la mujer admirando la decoración del cuarto, descubrió que las velas desprendían un aroma a rosas.
Malfoy llevó sus dedos al cierre, fue deslizando hacia abajo con suavidad hasta dejar a la mujer simplemente en ropa interior. Hermione llevaba un conjunto boyshort de encaje negro, casi transparente. Los labios de Draco se dirigieron a esos hombros desnudos, continuando por su espalda. Entonces el hombre desabrochó el sostén que cayó al suelo.
La leona dio un paso para deshacerse del vestido, de un movimiento lo lanzó lejos. Se volvió a girar sobre sus tacones para quedar frente al hombre, automáticamente llevó sus manos para cubrir su desnudez superior. La vergüenza cubrió sus mejillas en un tono rojo. Mostrarte sin ropa frente a otro ser humano es una cuestión de confianza mutua, desnudas tu cuerpo dejando ver, quizá tu alma.
—Nunca me cansaré de decir que eres perfecta.—EL rubio estiró la mano para acomodar algunos rizos detrás de la oreja.—Déjame verte.
Sus blancas manos se dirigieron a las canelas de la leona para quitarlas y lograr ver la desnudez superior, relamió sus labios coquetamente. Un escalofrío recorrió la columna vertebral de la castaña, se sentía deseada. Era admirada por un ávido cazador. Esa sensación le dio poder. El calor en su piel aumentaba alarmadamente.
Se recostó sobre la cama mirando fijamente al hombre. Draco se acomodó encima de ella, colocó un brazo en cada extremo y dejó caer su peso en ellos para rozar su entrepierna con la de la castaña. Atrapo esa roja boca, introdujo su lengua para degustar su sabor. Su pelvis continúa frotando sobre el cuerpo de la leona.
Hermione lograba percibir la erección del hombre aún debajo de ese ajustado boxer color plata. Levantó la cadera para rozar su entrepierna, se encontraba excitada como nunca antes lo estuvo. Su ropa interior se había humedecido.
Los labios pálidos dejaron descansar la roja boca para ahora enfocarse en el cuello avellana, besó con fuerza para dejar su propia marca, era una forma infantil y machista de marcar su territorio. Una acción vil que solo aumentaba su ego, un pequeño capricho que la gryffindor le permitió.
MAlfoy buscó colocar su rodilla entre las piernas, liberando el peso de uno de sus brazos. La muñeca libre la dirigió al abdomen de la mujer que se contrajo por el tacto, dedos vagaron por el borde superior del boyshort, después se introdujeron debajo de la sedosa tela hasta llegar a su objetivo. Dos dedos frotaban el clítoris de la mujer que comenzó a gemir por la invasión.
La leona elevo las manos para aferrarse de esa espalda, ahí en forma de venganza clavó sus uñas. Un gemido escapó de sus labios al sentir unos dientes posarse en sus pechos, una juguetona lengua dibujaba un camino hasta llegar a la areola. Granger se movió ansiosa para presionar a su amante, para que aumentara el ritmo.
—Parece que alguien tiene prisa.—Musitó con el aliento golpeando el pezón derecho de la mujer.—Cariño tenemos todo el tiempo del mundo.
Los dientes de la serpiente atraparon ese pezón que se erguía orgulloso, lo chupo con fuerza obteniendo un gemido que se ahogo en los labios de la mujer, enredó la lengua. Repitiendo el mismo movimiento con el otro, los succiono con fuerza. Sus dedos continuaban torturando la parte baja de la mujer que trataba de cerrar las piernas pero la rodilla del hombre se lo impedían. Lo único que podía hacer la gryffindor para defenderse era hundir sus dedos a ese cabello color oro blanco. Gemidos escapaban de su garganta, mordió su labio inferior tratando de detenerlos.
El primer orgasmo llegó cuando esos dedos frotaron un punto importante de su entrepierna. La castaña sonrojada llevó las manos a su rostro, una sonrisa de autosuficiencia se dibujó en los labios de Draco, quien ahora atacaba su boca. Nunca antes Granger consiguió llegar a un orgasmo con solo caricias. Su corazón latía, una oleada de placer atacaba su cabeza que daba vueltas, fascinada y embriagada.
—Pronto te hare sentir en el cielo.—El hombre bajó su rostro hasta la cadera de la chica, donde fue deslizando la ropa interior mojada por los muslos hasta sacarla por las piernas.— Te besaré donde nadie lo ha hecho.
Hermione llevó el dorso de la mano a su boca para morderla. Entonces sintió como una lengua se introducía en su feminidad. Cuánta razón tuvieron las palabras del rubio, se sentía en el cielo, nadie antes la había hecho sexo oral, sus paredes se contrajeron. La locura sacudió su mente. La leona alejó la mano de su boca, entonces los gemidos escaparon y el silencio en la habitación desapareció.
Granger levantaba la cadera para llegar al segundo orgasmo de la noche, gritó el nombre del príncipe de la serpientes. El mencionado levantó el rostro orgulloso, fascinado porque sus sueños húmedos se hacen realidad. Hermione llevó sus ojos a esos orbes grises que ardían de deseo, presenció cómo el hombre relamía sus labios.
—Vuelve a decir mi nombre.—Le ronroneo acercando los labios al abdomen donde deposito un beso en el ombligo, sus besos continuaron hasta llegar al pecho, donde nuevamente mordió uno de los pezones ahora rojos por la anterior fricción.—Hermione dí mi nombre.
—Draco.—La mujer artículo casi gritando, su pecho subía y bajaba por la lujuria desatada en su piel.—Draco hazme tuya.
La mujer abrió más las piernas, el pudor y decencia escaparon por una de las ventanas. Su cordura se vio quemada por la calentura arrasando cada rincón de su cuerpo.
Draco fue deslizando el boxer por sus piernas dejando ver su excitación que se erguía orgullosa. El hombre tenía una fama de estar bien preparado para ser un amante en su época de colegio, la leona ahora daba fé. El rubio se agacho un poco entonces Hermione llevó sus manos a esa hombría. Era su primera vez tocando un falo, ni el de Ron lo acaricio porque creía que el gesto era asqueroso pero con Malfoy todo era distinto. Sus manos masajearon esa pedazo de carne caliente y palpitante.
—Te quiero dentro de mi.—Suspiro entre jadeos acercando sus labios a su oído, para volver su tono más lascivo.—Draco, Draco.
El hombre tuvo que cerrar los ojos y concentrarse para no correrse con esa imagen debajo. El cuerpo de tonalidad canela envuelta en una capa de sudor, una mirada cargada de lujuria, unos labios secos entre abiertos llamando por su nombre. Tomó su propia erección para dirigirla a la entrada de la mujer, ahí fue ingresando lentamente. Paredes calientes lo derritieron. Ese rincón era cálido. Sus caderas comenzaron a balancearse para penetrar con más fuerza. Sus dientes blancos como perlas atraparon el pezón izquierdo, lo mordieron para después besarlo.
Hermione miró el techo, sus dedos vagaron por ese cabello rubio, ahora húmedo por el sudor. Era deliciosa la sensación que estremecía sus muslos, su entrada era embestida con una fuerza casi salvaje. Los argasmos llegaban como oleadas continuas destrozando su conciencia.
—Màs fuerte, más duro.—Rogaba con un hilo de saliva corriendo por sus labios.—Eres grandioso.
—Nadie me había enloquecido como tú.—Confesó el hombre llevando sus labios a esa boca, la besó tratando de succionar su alma, sus cuerpos siguen moviéndose al mismo compás.—Daria mi vida por ti.
De un ágil movimiento intercambiaron lugares, ahora la mujer se encontraba arriba, echó la cabeza hacia atrás, sus manos se posaron en los pectorales firmes del slytherin. Sus caderas se movían frenéticamente, en un vaivén cargado de pasión. Un tercer y cuarto orgasmo se fusionaron para ahogarla en la lujuria. Aquel miembro dentro de su cuerpo aumentaba de tamaño, sus paredes lo apretaban con fuerza.
Draco llevó las manos a esas caderas, fijó sus ojos grises en las orbes color avellana, èl llegaba también al orgasmo después de varios minutos. Gemidos escapaban de sus labios. La mujer se agacho para atrapar la boca de su nuevo amante.
—Draco, Draco.—Jadeaba besando su labio inferior mientras sus caderas continuaban moviéndose con salvajismo.—Draco soy tuya.
Ambos personajes tocaron el cielo ahogados en el placer. Una sensación tibia lleno el interior de la mujer que continuaba besando esos pálidos labios. Los rizos se pegaban a su espalda, con ambos brazos rodeaba la cabeza del rubio. La mujer cambió nuevamente de lugares, abatida cayó sobre la cama, su respiración entrecortada, su corazón latía como si deseara escapar de su pecho.
Draco se volvió a posar encima suyo, beso su frente, sus mejillas para llegar a su oído.
—Esto solo ha sido la apertura.—La mujer dirigió su vista a la erección del hombre que volvía a crecer.—No te dejaré descansar hasta saciar mi hambre.
Aquel tímido encuentro fue el primero de una larga noche cargada a olor a sexo y sonidos obscenos. Ambos desfallecen de hambre y solo la piel del contrario parecía calmarla.
"Creo, creo que hay amor en ti, paralizado sobre las polvorientas avenidas,dentro de tu corazón, solo miedo a dejarse ir. Yo soy más, más que inocente, pero aprovecha la oportunidad y déjame entrar, te mostraré caminos que no conoces."
Notas de la autora:
Aqui esta mi primer lemon, no soy buena en esto pero espero les guste. Ahora no tengo ni idea que va hacer Hermione (la verdad sí jajaja) pero el drama se avecina. No será sencillo terminar con un chico tan leal como Ron, Llevan 8 años de novios ese si es un largo tiempo. Pero no se preocupen el siguientes caps esta cargado de melosidad Dramione. Cosillas limes, besos, apapachos, recuerdos del pasado.
No olviden dejar sus comentarios sobre el fic, sobre lo que quieran, trato de contestarlos! GRACIAS y nos vemos en el prox cap!
