Disclaimer: Candy Candy y sus personajes pertenecen a sus respectivas autoras, la historia a continuación es de mi autoría, realizada con el propósito de entretener y no de lucrar.

Capítulo 34

Candy atravesaba los pasillos en silencio, dirigiéndose a la oficina donde tenían a Elisa, la rubia se había enfundando en un jean ajustado de cintura alta, pues aunque la inyección de la enfermera le había quitado el dolor, la sensación de que el estómago se te volteaba hacia adelante no se iba.

Las botas negras de cuero, resonaban en el silencio de esa área del hospital, hombres apostados a cada lado del pasillo con una distancia de menos de tres metros entre sí, la seguridad era máxima, pero la rubia se preguntaba, por qué no hubo esa seguridad en el área donde estaba su amado hijo.

Albert se detuvo frente a una puerta de roble, donde dos hombres corpulentos lo saludaron con asentimiento de cabeza, uno de ellos giro la perilla y le permitió el ingreso a los rubios, quienes raudos entraron a la habitación.

Era una habitación finamente decorada, un escritorio de cedro y sillones de cuero adornaban la estancia, se trataba de la oficina del director de la clínica, quien puso a disposición de los Andley todo lo que necesitaban.

Candy se percató al entrar de que Elisa no estaba sola, pero que si estaba siendo tratada como una princesa, pidiéndole por favor que dijera donde se encontraba el pequeño, lo que le enervo en la sangre.

- Que demonios se cree que hace – cuestiono la rubia al hombre alto y corpulento que estaba frente a Elisa – es así como piensa sacarle la ubicación de mi hijo a esta víbora?

- Señora… - solo atinó a decir el guardia, mientras buscaba con la mirada a su jefe para que le explicara la situación a su mujer

- Candy – intervino Albert desde el marco de la puerta – la tía ha pedido que seamos … uhmmm .. Condescendientes con ella, cariño

- Y a mí me importa un reverendo cacahuate lo que tu tía diga entendiste – dijo la rubia con ira mientras en un movimiento inesperado le arrebataba el arma de fuego que el guardia tenía en el cinto, y luego de rastrillar el arma con total dominio, lo apunto a Elisa – y tu maldita desgraciada – llamo la atención de la pelirroja sin dejar de apuntarle – está bien así de condescendiente o más querida.

- Baja esa arma estúpida – respondió Elisa – o que te crees, que la familia va a permitir que me hagan algo, primero se muere tu hijo antes de que a mi me toquen un pelo entendiste querida.

Candy no se pudo aguantar, la cólera, la ira la dominaba, y con un giro imperceptible de su mano, apretó el gatillo, cayendo el tiro justo a unos centímetros de la pelirroja, quien sorprendida por la audacia de la rubia comenzó a gritar

- Estúpida, acaso quieres matarme, maldita arribista…

- Cállate Elisa, y escúchame bien que no estoy para tus juegos, tengo los nervios destrozados así que en cualquier momento se me puede escapar otro tiro…

- Que demonios pasa aquí – fue la voz de la tía abuela que acababa de entrar a la oficina, seguida de Niel, Stear y Archie, que venían llegando con noticias para los rubios

- Tia! – exclamo la pelirroja – ayúdame tia, Candy esta loca, me acaba de disparar

- Acaso no dije que sean condescendientes con ella, lo menos que quiero es un escandalo por dios – rugio la dama mientras golpeaba con el baston el piso de madera

- Y usted cree que a mi me importa un bledo lo que usted diga – Respondio Candy sin dejar de apuntarle a Elisa – mire señora Elroy, yo la estimo mucho, pero no crea que por que usted es muy importante o su familia es muy acaudalada, me voy a quedar como figurita de cristal en mi habitación esperando a ver si mi hijo regresa o no con vida, no me interesa si tengo que pasar por encima de usted o del presidente, pero esta perra que ve aquí, me dice ahorita mismo donde esta mi hijo

- Esta bien Candy, se hara como dices – dijo Elroy dejando la habitación con una sonrisa en los labios, no se habia equivocado ocn esa chica, menudita y todo pero sabe como manejar las cosas, aunque ella hubiera sido mas sutil, pero ya tendría tiempo de pulirla.

- Tiaaa! – lloro Elisa, sintiéndose sola y sin apoyo de nadie

- Ahora si querida – retomo Candy – creo que estabas a punto de decirme donde se llevaron a mi pequeño

- Nunca me entiendes, primero me muero

- Eso se puede solucionar – dijo Candy rastrillando el arma nuevamente

- No serias capaz Candy, podrían mandarte presa y ya no verías a tu hijo – comento la pelirroja

- Uhmmm, pues veamos que nos dice un abogado que te parece – respondió irónica la rubia – Archie?

- Dime gatita – respondió el aludido

- Si le disparo a esta… uhmmm…. Mujer – cuestiono la rubia – crees que me manden a prisión

- Bueno gatita, con los atenuantes que hay, además de saber el stress por el que estás pasando, la presión de que se han llevado a tu hijo, y que todos aquí diremos que ella te ataco, pues podrías alegar defensa personal y hasta demencia temporal, así que con un buen abogado, ósea yo, no pasarías ni dos días en la cárcel

- Además – intervino Niel – mi querida hermana, te tengo un regalito – dijo mostrando el celular de Camila y poniendo a reproducir la conversación que habían tenido en los cuneros – yo que tu hermanita comenzaría a hablar, así podríamos alegar cooperación y quien sabe tal vez llegar a un acuerdo.

- Todo es tu culpa maldita – grito la pelirroja a Candy – de no haber sido por ti nada de esto estuviera pasando, y sabes por qué maldita huérfana, porque yo iba a ser la señora Andley, la tía abuela me quería a mí para esposa de William, pero tenías que aparecerte tú, es tu culpa maldita estúpida, tu culpa, todo lo que está ocurriendo es por ti...

- De que demonios hablas Elisa – cuestiono la rubia

- Pues de que va a ser idiota, si tu no hubieras llegado, yo me habría casado con William, y como no pienso tener hijos, la zorra de Annie hubiera tenido el camino libre para dar el heredero a la familia, yo solo busco el dinero y la posición que los Andley me pueden dar, pero la muy perra de Annie no, ella quiere poder, quiere hacer y deshacer, y que mejor si puedes manipular al heredero de todo el imperio Andley.

- Annie – dejo escapar Archie en un susurro

- Si, Annie, la perra que tienes por esposa, esa bruja es una maldita desgraciada, valla que lo tenía todo bien planeado, sino por qué crees que se ha embarazado justo ahora, y que muy linda ella le quiere poner William a su hijo, pero si no es para nada tonta, con su carita de mosca muerta..

- Basta! – Rugió la rubia – deja de decir tantas sandeces y dame la dirección de donde tienen a mi hijo de una buena vez

- A ti no te digo nada – respondió la pelirroja lanzándosele encima a Candy y comenzando un tenaz forcejeo.

Todos miraban impactados como es que ambas mujeres se agarraban de los pelos pero de pronto un sonido sordo inundo el salón, dejando a todos fríos por el disparo que se acababa de oír…

Candy cayo de rodillas con las manos manchadas de sangre, su rostro blanco como el papel, demostraban que a pesar de haber estado amenazando a la pelirroja, nunca tuvo la intención de dañarla, no muy lejos de ella, el cuerpo flácido de Elisa caía al piso con un golpe sordo, formando de inmediato un carcho de sangre a la altura del estómago, que era donde había caído la bala.

Las lágrimas comenzaron a correr por los ojos de la rubia, y no porque sintiera pena por la pelirroja, sino porque creía que con lo ocurrido, jamás descubriría donde se encontraba su pequeño, las esperanzas la abandonaban, dándole paso al desconsuelo y la desolación, Albert la tomo entre sus brazos al ver que no respondida a sus llamados y palabras de amor, saliendo de la oficina con su esposa en brazos, no le importo más nada, que cuidar el mismo de ella, llevándola a su habitación en esa clínica.

Las enfermeras entraron de inmediato se dio la alerta de emergencia, corriendo con la herida sobre una camilla a la sala de urgencias…

Continuará...

Bueno ahora si las dejo, que tengan un bello fin de semana, besotes a todassss ahhh y espero sus comentarios siiii ;)