Los rayos del Sol ingresaban por las oscuras cortinas de esa enorme habitación. Uno par de párpados luchaban por abrirse, cuando al fin lograron su objetivo se quedaron quietos por un segundo. Hermione sintió unos fríos y pesados brazos la sujetaban por la cintura, dirigió la vista a esa piel blanca como la nieve.
No hizo movimiento, no tenía intenciones de zafarse de ese agarre, le agradaba la fría piel que contrarresta el calor de su cuerpo. Con Ron no podía dormir abrazada ambos simulaban ser calentadores humanos.
Quería creer que ese encuentro fue fortuito, que no esperaba que sucediera pero era mentira. Por eso dejó una nota a su asistente, avisando que se sentía mal, no iría a trabajar en un par de días, de igual manera le envió una carta a su mejor amiga. Avisando sobre su partida al mundo muggle.
No necesitaba explicar, en el pasado la chica ejecutó desapariciones improvisadas, visitaba el sitio donde sus padres vivían, los observaba de lejos, se aseguraba que eran felices.
—¿Por cuánto tiempo más vas a seguir fingiendo que duermes?.—La femenina voz cuestionó al aire, la respiración de Draco había cambiado minutos antes.— ¿Crees que si abres los ojos tendrás que dejarme ir?
—Tan inteligente como siempre.—Murmuró, separó un par de cabellos castaños de ese rostro, se miraban a los ojos.—Ha sido el más perfecto despertar que he tenido en la vida.—Besos sus labios con infinita ternura.—Luces más hermosa que otros días.
La castaña se sonrojo, dejó escapar un suspiro, su rostro era atacado por miles, cientos de besos. Nunca creyó que el chico fuera tan cursi y romántico, sus piernas estaban enredadas en las suyas, miro el brazo, descubriendo la marca tenebrosa.
—La primera vez que la ví te encontrabas en los baños del segundo piso, Myrte estaba molesta por tus gritos.—La mujer susurro llevando los dedos a tocar esos trazos negros.— Juro que trate de huir pero mi maldita curiosidad fue mayor.
—Fallé en cada misión que Voldemort me encomendó.—Confesó, era momento de ser honesto, decir la verdad sobre su pasado.— Era un fracasado, un cobarde, no podía matar al profesor Dumbledore, ni reparar el armario, fallaba una y otra vez, en mi retorcido mundo ser el favorito de ese monstruo significaba todo.
El rubio libero del agarre a su presa, se sentó para recargar la espalda en la cabecera de la cama, la sábana lo cubría de la cintura hacia abajo, dejando ver su bien formado abdomen. Hermione imito los movimientos, pero ella se abrazó a sus rodillas.
—Mi padre estaba en Azkaban , perdíamos el control y el respeto sobre las familias que siempre creímos inferiores.— Una sonrisa de lado se dibujó en su rostro.— Me criaron con la idea de que era superior al resto, mi apellido me daba una clase de derecho a humillar a quien no pensara como yo.
El hombre desvió la mirada, era momento de que la mujer que amaba viera lo que en realidad era. Quizá fue un niño estúpido actuando por cobardía pero que también fue consciente de sus actos en determinados momentos, cuando se unió a los mortifagos lo hizo porque creía en la causa que representaban.
—Ahora es estúpido pero en el pasado creía fielmente en la pureza de la sangre, un mago siendo superior a otro por su origen, me uní a Voldemort porque fue mi deseo.—Soltó sin girar su rostro, Hermione dibujó una mueca de decepción, apretó los labios.— Yo pedí esta maraca, ella representaba en lo que creía, en lo que deseaba convertirme.
Se giró para mirar fijamente esos orbes avellana que se contràn ante cada una de las confessiones.
—Aún cuando me mostraste piedad y amabilidad en ese baño no me detuve.—La tomó por el rostro para delinear sus facciones.—Aún cuando ideé el plan con Dobby para que escaparan seguía odiando lo que representaban, les ayude porque era lo correcto.— Un nudo se formo en su garganta.—Cuando Harry me rescató lo seguí aborreciendo, cuando fui juzgado y defendido por ustedes los seguía creyendo inferiores a mi.
El hombre soltó el rostro de la mujer para bajar la mirada, apretó el labio inferior. Sus dedos se movieron nerviosamente sobre la sabana.
-—Tenia tanto odio, tanto resentimiento, a mi padre, al bastardo de voldemort, al ministerio, los ganadores, a todos.— Sus pestañas parpadearon, sus ojos grises se empañaron.—No aceptaba que en realidad a quien detestaba era en quien me estaba convirtiendo, por eso mi padre decidió llevarme a Azkaban.—COnfesó, era la primera vez que hablaba sobre ese tema.— Él me dijo "No necesitamos un castigo por nuestros semejantes, ni por un ser divino, nuestra vida corrompida y atormentada ya es suficiente castigo, hijo, nosotros somos los malvados".
Hermione no creía que Lucius fuera capaz de aceptar que se equivocó. Quizá sus pensamientos sobre la segregación de la sangre seguían intactos, pero admitía su error al seguir a un genocida. Puso a su familia en peligro, para el mago siempre fue más importante el bienestar familiar que cualquier otro ideal.
—Es cuando entendí que el objetivo nunca justifican nuestras acciones, torturar, asesinar, destruir la vida de nuestros semejantes no formaba parte de nuestro ideal. —-Llevó los dedos a la cicatriz de la castaña.—Fue entonces que comprendí la razón porque sufría esa noche en el baño, porque no fui capaz de matar al director Dumbledore. —Beso la piel lastimada.—No fue cobardía, lo que me aterrorizaba era el remordimiento y la culpa.
La mujer estiró las piernas para que el hombre dejará caer la cabeza sobre su regazo, lo abrazo fuertemente, igual que hace más de 11 años, como en aquella noche en los baños del segundo piso. Draco Malfoy lloraba en su regazo, gritaba para aliviar la carga en su espalda, las pesadillas no desaparecieron durante esos 10 años, quizá nunca lo harían.
Malfoy sonreía y agradece estar vivo pero no soportaba las noches oscuras, porque entonces saltaban sus miedos cobrabando vida, se insertaba en su sueños volviendolos pesadillas.
—Los escucho Hermione, escucho a esos niños que torture, la risa de Voldemort mientras torturaba a mi madre, a mi padre, a mi.—Su respiración se entrecortaba, hundia mas la cabeza en ese abdomen.—Tu voz pidiendo a mi tía que se detuviera, me veo a mi mismo hiriendo, lastimando, el fuego consumiendo a mi alrededor, todo se repite en un ciclo.
Hermione no sabía que decir, las palabras se perdieron, veces anteriores consoló a Harry, Ron, ella misma se calmó después de las pesadillas, recordando que el mundo era un lugar mejor. Por primera vez no no sabía cómo dar consuelo a otro ser humano . Draco desnudaba su alma dejando ver su debilidades.
—Esto es lo que soy, una máscara hueca que alberga una alma corrompida.—Susurrando para detener el llanto, nunca a nadie antes le mostró ese rostro.—Este es el verdadero Draco que te ama.
—¿Desde cuando me amas? .—Cuestionó intrigada la mujer, hasta ahora el hombre no había llegado al punto de confesar en qué momento o porque razón se enamoró de ella.—Sé que tu amor no es reciente, estos días sirvieron para conquistarme porque tú ya me querias.
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Unos ligeros pasos resuenan por el pasillo, una figura débilmente trata de refugiarse entre las sombras para no ser descubierta, esa zona está prohibida. Su guardián, una niña de origen no mágico fue asesinada en esos baños, por lo tanto su fantasma vaga en la zona alejando a los indeseables. A ese personaje de cabellos castaños no le importa ya que su curiosidad es superior, esos gritos, el sonido de objetos siendo golpeados han atrapado su atención.
La intrusa se detiene bajo el umbral, con las manos pegadas a la pared, trata de camuflarse y por fin descubrí el origen del alboroto. Un chico de cabellos rubios golpea a puño limpio su reflejo en los espejos, sus nudillos están dañados, la sangre roja mancha la blanca piel. Draco Malfoy baja la vista, coloca las manos sobre el lavabo, no ha detectado la presencia de la joven, sus piernas flaquean, cae de rodillas sobre el piso. Lo impensable sucede, el chico comienza a gritar, sus entrañas arden, su mente confusa lo ahoga.
—Es mi deber servirlo, es un placer seguir sus órdenes, es mi destino estar a su lado.—Se repite, como si fuera una mantra.—Los sangre pura deben regir el mundo mágico.
El rubio repite, una y otra vez las frases, como si ellas lo terminaran de convencer para llevar con èxito las tareas ordenadas. Trata de darse valor, se grita así mismo que no es un cobarde aunque sus piernas tiemblen, su boca está pastosa, y las ganas de vomitar lo dobleguen. Ha fallado dos veces, es un fracasado con un padre en Azkaban, un demonio viviendo con su madre, quien ha sido rebajada a ser un elfo doméstico ¿Como se puede seguir a un genocida que ha atentado contra su familia?
—No es tú deber seguirlo tienes libre albedrío.— Una suave voz interviene en la guerra mental, el chico detiene los gritos, se mantiene quieto.— Siempre hay otro camino.
Draco levanta la mirada, entonces sus peores miedos se hacen acto de presencia. Delante suyo está la mujer a la que tanto desprecia por su origen, amiga de su peor enemigo por lo tanto enemiga suya, su presencia es todo aquello que detesta y odia.
—Maldita sangre sucia.—Mascullá con desagrado, esos ojos grises le regalan una despectiva mirada.—Lárgate asquerosa.
La jovencita dio un par de pasos hacia atràs, asustada por los desagradable gestos dibujados en esa cara. Su valentía gryffindor la reanima al ver al chico trémulo no poder caminar.
—No dejes que manche tus manos con sangre inocente, sabes que es incorrecto.—Gritó tratando de mantenerse tranquila, era complicado con un hombre varios centímetros más alto y con aspecto agresivo.— El fin no justifica los medios, es inmoral e inhumano lastimar de la forma que te obliga hacerlo.
—No entiendes nada.—Gritó fastidiado, ahora era él quien daba un paso hacia atrás.—No sabes lo que siento.—Llevó la vista a sus manos llenas de su sangre.— Soy débil, soy cobarde, soy todo aquello que un Malfoy no es.
El chico apretó sus labios. Desconoce los sentimientos taladrando su mente, esa sensación de agobio, esa presión que le obligó alejarse de todos, de aislarse en la soledad, en la depresión, en la tristeza.
—Eres humano.—La chica dio dos pasos adelante, estiró su mano mostrando un pañuelo.—Somos aún unos niños, tener miedo es normal.
Hermione pasó el pañuelo por las muñecas, pero el rubio se lo arrebató para lanzarlo a una esquina de los baños. Draco levantó la barbilla orgulloso, ¿Qué pasa en la mente de un niño cuando descubre que todo en lo que ha creído esta mal? ¿Qué le sucede cuando se da cuenta que sus padres son los malvados de un cuento de hadas?
—Nunca sabré lo que pasa por tu cabeza pero entiendo que es fácil perder la brújula moral cuando tus guías se han equivocado.—El chico acortó la distancia colocando sus manos sobre los hombros de la chica, ejerce presiòn. La voz de la chica se quebró pero continúa con sus palabras. —Nuestros padres no lo saben todo, ellos son humanos.
Draco apretó los dientes, en su cara se ve dibujada la desesperación, la rabia, la molestia. Tiene tanto odio acumulado en su pecho, el miedo lo desarma. Por Qué de todo lo que tiene que ser no es nada, se auto sabotea porque lo sabe, está mal torturar niños, matar inocentes por un ideal.
—Estúpida sangre sucia.—Replica en tono débil, se deja caer de rodillas entonces se aferra al vientre de la chica, la abrazó con fuerza.—Maldita, tú representas todo lo que odio.—Susurra una fila de insultos mientras moja la ropa de la chica.—Tengo miedo Hermione.
Lo último es dicho con un susurro casi inaudible. La mujer baja sus manos a ese cabello rubio, hunde sus dedos entre esas hebras, lo consuela como haría con un niño que se ha perdido. Lo escuché maldecir a todos a quienes conoce, sigue con sus padres, con el innombrable temeroso de que lo mate. Termina ofendiendo su apellido, él mismo se auto insulta. Necesita gritarlo para sacarlo de su sistema.
—Quisiera ser lo suficiente sabia para darte el consejo correcto.—Dijo en silencio mirando a otro punto en la pared.—Pero solo puedo ofrecerte un libro que quizá te ayude a entender cómo los perjuicios solo causan daño en ambas direcciones.
El rubio no volvió a mencionar una palabra solo se quedó quieto escuchando de qué iba ese libro. La voz de su enemiga le transmite paz, tranquilidad. No entendía el significado de su monólogo, sabía que estaba a su lado solo por lástima, porque en su infinita bondad el estirar la mano a un desvalido es lo correcto. Ella era una niña buena por lo tanto hacia las cosas correctamente.
Pasaron minutos hasta que el silencio reino el sitio. La chica se separó prometiendo volver con el libro pero la serpiente no espero por su regreso, se escapó por lo tanto la leona dejo una copia de la novela "Como matar a un ruiseñor" en una de las esquinas, quizá, solo quizá aquella copia sembrará una semilla para un nueva versión de esa atormentada alma.
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Hermione se quedo callada al recordar aquella noche. La bloqueo en los más profundo de su mente, creyendo siempre que fue un sueño, aunque después cuando fue atrapada con sus amigos por los mortifagos y llevados a la mansión Malfoy vio un reflejo de esa noche en los ojos grises de Draco. Por esa razón los ayudó a escapar, fingió no reconocerlos, libero a Dobby. Entonces supo que la semilla había germinado en esa mente.
—Conserve el libro, mi madre lo llevo a mi celda, quizá ella creía que podía ayudarme a soportar mis días en Azkaban.—Beso el dorso de la mano.—En esos cuatro meses leí el libro, pero conforme pasaba las páginas encontraba notas con tu letra, anotaciones sobre la historia y también anécdotas personales.
La castaña se sonrojo, adquirió esa manía desde niña, su madre se la inculcó debido a que le enseñaba no solo a leer historias sino a cuestionar las ideas expresadas, relacionar los eventos con su vida diaria. Adquirir una nueva experiencia sin salir de casa.
—En esa fría celda me imagine a una compañera, una chica de cabellos alborotados, que regañaba, gritaba y se enojaba con facilidad. —Recibió un ligero golpe en el pecho como castigo. —Un ser extraordinario.
Draco se erigió para volver a sentarse a un lado de la chica, pasó su brazo sobre sus hombros para sujetar fuertemente, besó el hombro izquierdo.
—Salí de esa prisión con una amiga, una que siempre desee tener, mientras más investigaba sobre tí más me sorprendió tu personalidad.—Acercó sus labios para rozarlos con los de ella.— Te volviste en mi heroina, en alguien a quien admiraba, quien idolatraba, como los muggles tienen a sus ídolos. —La beso metiendo su dedos en ese revuelto cabello.—Este mes contigo simplemente me demostraste el perfecto ser humano que eres.
"Sin que nadie lo sepa, te amo. Sin que nadie lo sepa, pienso en ti. Este es un amor que sólo nosotros conocemos. Todo el día te recuerdo. Porque todo el día te amo. Incluso si estoy encerrado. Estaré bien, si estamos juntos podré vivir. "
Notas de la autora:
Aqui esta el cap, gracias a las personas que dejan comentarios, también quiero invitarlas a leer mi nuevo fic llamado Confession. Saludos y cuídense.
