CAP 2

Natsuki se paró frente a un enorme edifico lujoso. Se quedó sólo unos segundos hasta que alguien la llamó reclamándole sin razón.

-¿¡Dónde diablos te metiste?!- un hombre un poco mayor vestido con un traje oscuro se acercaba a paso apresurado.

-¿¡Sabes en los líos que nos causaste con tu escapada!?- esta sólo lo ignoro y pasó de largo entrando en el living de aquel lugar en busca del elevador más próximo.

-Tu madre está hecha una furia, espero estés preparada para tu funeral.-

Esto detuvo mi paso, girandome y dándole una sonrisa de superioridad.- ¡Ya cálmate, viejo! No morirá nadie hoy.- pensé un segundo. – Yamada, necesito que me busques una información, quiero saberlo todo.- retrocedí en mis pasos para ponerme frente al hombre que sólo negó con la cabeza.

- Nat, no otra por favor. Prometiste no buscar nada en la calle.- cerro la boca al ver como Natsuki fruncía el ceño molesta.

-Esto es especial, me vale si debes ponerla como enemigo público de la nación. Es una castaña de ojos rojos y cuerpo de infarto, aunque escondido debajo de una horrible camiseta con manchas de café o que se yo. Estaba hoy en el metro- acaricio mi mentón mientras recordaba aquella escena.

-Nat, es muy poca la información que medas, y ¿sabes cuantas mujeres suben diario en el metro con esas características?- el hombre afligido traba de negociar.

-Como si eso hubiera sido impedimento para ti antes, o ¿me vas a decir que ya necesito alguien mejor que tú para esto?, porque si es así...- sacando mi teléfono para marcar.

- ¡No, no! Claro que tendrás todo lo que necesites de ella, ¡no te preocupes!- el hombre pasaba una mano por su frente limpiando el rastro de sudor que le causaba la mirada retadora de esa mujer.

Natsuki sonrió triunfante. Palmeo el hombro del hombre afligido.-Así me gusta Yamada, y no te aparezcas ante mí si no traes lo que te ordené o date por despedido.- di vuelta mientras seguía con mi impecable sonrisa rumbo al elevador.

Pov Natsuki

- ¡Ahh!, como que se está volviendo muy frecuente encontrarte en el elevador, Haruka.- bromeaba mientras veía como se sonrojaba notablemente y detenía su respiración unos segundos. Me puse enfrente de ella acorralándola con mi brazo en la pared mirándola directamente.

-I-i- ¡iidiota! ¡Ya quisieras que yo lo hiciera a propósito!- se veía claramente como temblaba por mi cercanía mientras esquivaba mi mirada.

- Si ya se, solo es coincidencia, ya ¡tranquila mujer!- reí mientras me colocaba a su lado.

Suspiró notablemente cansada por mi constante bromas – Y dime, ¿cómo se encuentra mi ancestra hoy?- pregunté mientras jugaba con mi celular.

- ¡Es tu madre! Y si te escucha, ¡seguro te despelleja viva!- gritó fuertemente.

-¡Ayy! Oye, ¡estamos en un elevador! , no en concierto ¡bájale a tus bocinas!- hablé mientras masajeaba mis preciosas orejita.

-P-pu-pues ¡tú! Debes tener respeto por la presidenta.- me acusó.

-Ok, ok tu ganas. Y dime, ¿a qué me enfrento hoy?- las puertas del elevador se abrieron, y las personas al ver quien estaba dentro, optaron por mejor esperar por el siguiente.

-¿Por qué la molestia? si no muerdo.- me queje viendo como todos se hacían los desentendidos.

-Será porque eres una playgirl y todos te temen que les hinques el colmillo.- susurró Haruka .

- Momento. Yo no soy eso y no quiero meterle la mano a todas, que hay unas re viejitas, ¡wacala!- me dio un escalofrió de solo imaginar a la anciana de Midori tratando de que la toque.

-¿Qué le pediste a Yamada ahora? el pobre casi le da un infarto después que lo dejaste.- Haruka me saco de mis pesadillas.

- ay, no es para tanto. Sólo le pedí que buscara alguien.- subí mis hombros en señal de despreocupación.

- Otra conquista de una hora.- su voz salió con un toque de celos.

- ¡Oh vamos!, Haruka, ¿tú también?- gemí frustrada.- ¿Me vas a echar un sermón por esto?- me cruce de brazos.

- Ni como ayudarte, crea "nata" y echate a dormir.- dijo antes de que el elevador se abriera.

- Es "fama" Ha-ruka.- señale su error.

- ¡Ay!, me da igual.- quiso ignorarme y me recargue en la pared.

-¿Será acaso que sigues frustrada por lo que paso en este elevador hace unas semanas?- sonreí al ver que varias personas abrían los ojos asombrados y ella se detuvo.

- ¡Hija de tu…- no alcanzó a terminar porque el elevador siguió su camino hasta el último piso.-

-¡jajajajaja! ¡ay!, nunca cambia .- limpie las lágrimas que me salían por la risa.

-No sé porque diablos te ríes, imbécil.- una revista choca contra mi cara.

- Hola madre, yo también te quiero.- recogí el proyectil.

- Me rio que Haruka, no mas no suelta prenda la canija.- entraba en su oficina.

-No te metas con Haruka, te lo advierto.- lanzándome una mirada de advertencia.

Sonreía alzando las manos en son de paz.- Como tú digas, ma.- ¿pa´ que me preocupo? si solitas viene a por mí. Suspire satisfecha.

-Es mejor que tengas una excelente explicación para toda esta bazofia que está llegando aquí.- se sentó detrás de su enorme escritorio.

- Caminé y me senté en el sillón leyendo la revista de chismes.- No hay nada que explicar, claramente es una mentira.- votando la revista a la mesa de centro.

- Me lo supuse.- dijo mi madre mientras escriba en su computadora.

- Hasta crees que estoy tan desesperada.- hablé indignada porque pensara tal tontería.

- Eres una idiota, pero no tanto.- suspiró mientras tocaba sus cines dándose masaje.

Me levante caminando hasta ella. -¡Ma!, ¿de dónde sacas que me interesa la tal Tomoe esa?- empecé a masajear sus hombros.- Además, ¿no la has visto? dice ser actriz pero ¡maaa!- Hago mi mejor puchero esperando convencerla

-Y no sólo lo digo por el color de su pelo, digo ¿pelo de verde? , parece una palmera, y sin cocos ¡para amolarla!- Hablé mientras veía por la ventana. -Seguramente intenta crearse más fama.-hablé sin mirarla.

-No me hagas las barba ¡sin vergüenza! , aun no decido que haré contigo.- medaba un manotazo.

- ¡Auch!, ¡que salvaje!- me quejé haciéndome a un lado de su silla.

- ¿Que dijiste, hija del maíz?

- Uhmm… que no te esfuerces, podrías enfermarte.- después de eso, sentí como todo se oscurecía…

Fin de pov.

Narrador omnisciente.

Natsuki cayó en seco contra el piso después del santo derechazo que recibió de su madre.

- ¡Jum! ni aguanta nada la tonta.- habló Saeko mientras limpiaba su mano.

Se giró y apretó el botón de su intercomunicador.- Haruka, trae un balde de agua, por favor.-

No pasó mucho cuando obtuvo respuesta.- Como ordene, presidenta.- se volvía a sentar y seguía con su trabajo valiéndole un rábano que su hija estuviera a un lado más muerta que viva.

Unos golpes en la puerta se escucharon.

-Adelante.- Haruka entró.

-Aquí está el bal…- miró a Natsuki en el piso.

- Encárgate de esa mensa, por favor.- señaló sin despejar su vista del aparato.

- Con muchísimo gusto, Saeko- san, pero un balde no será suficiente.- sonrió maléficamente.

-Si ya sé que te quieres cobrar por lo que dijo hace rato.- Haruka iba a responder cuando, de pronto, una voz interrumpió a sus espaldas.

-Buenos días Saeko Kuga, ha llegado el momento. He venido por tu campeón.- todo miraron a la mujer que sonreía triunfante al ver el asombro de los presentes.

Saeko sólo suspiró y le hizo una señal a su asistente.- Déjanos a solas y en cuanto despierte, tráela inmediatamente.- Haruka sólo asintió mientras la tomaba de una pie y la arrastraba afuera dela oficina de su jefa.

En otra parte de esa enorme ciudad, una castaña caminaba apresuradamente pensado en qué diablos había pasado en aquel vagón. Como pudo sucumbir ante esos encantos, aunque apenas unos segundos pero, logró dominar la situación.

No muy lejos, divisó el logo de su lugar de trabajo: Fuuka Gakuen Motors.

Pov Shizuru

-¡Ahhgg! ¡aguaa…!- hablé con el poco aliento que me quedaba, cayendo de rodillas en el taller.

- Shizuru, ¿¡Que horas son estas de llegar!?- mi amiga y jefa, Mai Tokiha, me sermoneaba.

¿¡Que no ve que me vengo muriendo!? –Ma...i… aa..gua…- me abrace a su cintura.

- ¿Hee?, y ahora tú, ¿por qué vienes en esas fachas?, ¿A quién te cogiste que te dejó a medias de vestirte?- habló riendo.

- A nadie.- opté por buscar yo misma agua, después me dejé caer en el viejo sillón del taller.

-¡Joder!, no vuelvo a correr ¡ni aunque me paguen!- me sentía que en cualquier momento iba a estirar la pata.

-Bueno, llegas tarde de nuevo, no te creas porque somos amigas te pasaré esto.- Mai apuntaba en su libreta mi hora.

-Tacaña- susurré.

-¿Qué dijiste?, Shi-zu-ru.- Mai sonreía mientras veía claramente como una vena sobresalía de su frente.

Tragué lentamente. - Que no volverá a suceder.- me removí.

-¡Ahg! me duele la cabeza.- me senté en la banca sosteniendo entre mis manos mi cabeza.

-Quisiera ponerme a escuchar tus locas aventuras de hoy, pero ¡tenemos un chingo de trabajo! y tu llegaste media hora tarde, así que mueve ese trasero tuyo y ponte trabajar.- ahí va su modo mandona activado.

–Sí, ya voy.- me levanté pesadamente mientras votaba mis cosas en mi casillero, y me ponía mi ropa de trabajo.

-Buenos días Takashi, Mikoto, Reito.- saludé a mis compañeros mientras pasaba saludando.

- Ya era hora, ¡mejor no vengo!- decía Reito haciendo su drama de siempre.

- Ya cálmate, florecita de campo, que un poco de aceite no te matará.- me burlé.

–Ho...ho…hola, buenos días Shizuru.-

¡Ay no!, ¡lo que me faltaba!, apresuré el paso para emprender la huida.

-M…me…me gustaría invitarte a desayunar si… no lo has… he…he..hecho aún.-

¡Dios!, no de nuevo.-Haber Takeda, hoy no jodas ¿¡quieres!?- lo miré seriamente.

- Pe…pero.- no lo dejé terminar.

-¡Pero nada!, no saldré contigo ¡esfúmate!-Me di media vuelta e intentó hablar de nuevo, pero…

- Hola, buenos días Srita. Searrs, ¿viene recoger su vehículo?- decía Mai.

Vi como Takeda agachaba la cabeza y se iba a causa de la visita que acababa de llegar y se acercaba a mi.

- Hola Shizuru, ¡pero que agradable recibimiento!-

Si seré, seme olvida que esta es peor. -¡Claro! es un placer siempre atenderte.- le guiñe seductoramente.

- Te ves taaaan sexy con ese overol.- se me acercó más.

- No más que tú con esa falda tan ajustada.- lo que uno tiene que hacer para que le paguen...

- ¡Mouu, Shizuru! ¿Cuándo podré volver a verte? necesito una afinación.- se me pegó más.

- Mmm, no lo sé, tengo mucho trabajo ahora mismo.- me alejaba, pero de repente siento que aprieta mi trasero.- ¡NOO!- de inmediato salté lejos.

- Lo siento.- se disculpó la rubia un poco asustada.

-Mierda.- pasé mi mano por mi cara. Su acción trajo de nuevo lo sucedido hoy en el metro.

- Shizuru, ¿estás bien?- Alyssa habló suavemente.

-Sí, tranquila, sólo olvídalo.- respiré profundo volviendo a mi trabajo.- Mira, quedó como nuevo, aunque, no tiendo es como logras estropearlo tan rápido.- simule desconsiento pero sabía por qué lo hacía: para poder verme.

- No sé, juro que no es adrede.- vi cómo se sonrojó y me acerque un poco a ella.

-No te preocupes nena, te arreglaré todas las veces que sea necesario (con tal que me pague tengo que seducirla.)-

Tembló por mis palabra.- Obvio, hablo del auto.- sonríe mientras me separaba de ella.

- Ya vuelvo iré por tu factura.- me dirigí hacia la oficina de Mai.

- ¡Fiu- fiu! A mi arregalame el Chasis, amorch.- tenía que meter su cuchara el idiota de Takeda.

- Ya mejor ponte a trabajar, que eres el que peor va atrasado.- Reito, como siempre buen amigo, intervenía para que no lo terminara aplastándole el cuello con el cofre de algún auto.

-Mai, es Alyssa de nuevo, dame su factura, no sé cómo no desiste, ya le he reparado varias veces lo mismo.- Hablo mientras me siento en el la silla frente a su escritorio.

-Bueno, si no te la hubieras cogido, esto no pasaría. Son las consecuencias de tus actos.- sabía que era mala idea contarle a Mai, siempre sabe cómo recordármelo.

- Ara, ara, vale, solo dame el papel y seguiré, jefecita.- hice una pequeña reverencia al tomar el papel y me fui.

- Déjate de burlar y ponte trabajar.- me recriminaba mientras me iba.

Al abrir la puerta, me encontré con Mikoto con expresión seria.- ¡Hey gato! ¿Ya no saludas?- le di un golpe en el hombro pero ella sólo cerró la puerta en mis narices.- ¿Y ahora? ¿Que no le dieron su pescaito?, ¡Mai, tacaña!- me encogí de hombros y seguí con mis cosas.

Fin del pov.

Pov Mai.

-¡Ahh! esa Shizuru, se mete en cada lio y se hace la inocente.- hablé mientras Mikoto estaba gruñendo.

-¿Qué pasa, mi minina preciosa?- señalé para que se acercara pero no se movió.

-Mai …-

De pronto, a su lado una luz violeta aparecía.

-Buen día Mai Tokina, y veo que no has cambiado, Mikoto.- ahora entiendo el enojo de mi gatita.

-Hola, hacía tiempo, Nao Yuuki, ¿a qué se debe tu visita?- ¿¡cómo se me pudo olvidar!? traté de aparentar serenidad.

- Adelante, toma asiento. Mikoto, tú también siéntate.- ambas mujeres tomaron asiento.

- Espero que no hayas olvidado el motivo por el que estoy aquí.- la mendiga se limaba las uñas des interesada, pero bien que sabía mi dilema.

- ¿Ehh?, jaja claro que no, ya está todo listo.- Reí nerviosamente.

-Bien, entonces ya tienes a tu elegido, y es consiente a lo que se enfrentará.- sopló su mano.

- ¡Pff!- hice un movimiento de mano mostrando desinterés.- Cuando quieran esas emplumadas, estamos listas.- ¡No estamos listas!

Nao se levantó – Excelente. Entonces a partir de hoy solo tendrán una semana para representarlos y que el mejor gane, ¡Chaito!- y así como apareció, desapareció.

.-¡Ahhhhhh!, ¡Mierda!, ¿¡Cómo lo pude olvidar, Mikito!?- Corrí y la sacudí de los hombros.

-Ma...Mai, calma, tenemos tiempo.- la solté.

- ¿¡Cuál tiempo!? ¿Dónde voy a conseguir a un demonio lo suficientemente fuerte, poderoso y sobretodo, con el entrenamiento para vencer a esas pajarracas' .- me pegué a la pared dejándome caer hasta sueldo abrazando mis piernas y enterrando mi cabeza en ellas.

- Podría hacerlo Shizuru.- suavemente habló Mikoto.

Alcé la vista –Amor, ella ni siquiera sabe que es un demonio, ¿¡Cómo madres piensas que va ganar si es más distraída que Reito!?- reí amargamente.

- Demonios, estamos fritas y lo que le sigue.

Fin pov.

Mientras tanto, en el edifico del imperio Kuga .

-Haruka-chan… ¿estas segura de esto?- una pequeña chica se acomodaba sus lentes nerviosamente.

-¡Ah! pero por supuesto, Yukino, es lo menos que se merece después de la vergüenza que me hizo pasar.- Haruka alzaba a una inconsciente peli cobalto.

- Pero estamos en el 3° piso, ¿y si no es profundo?- volvió a detenerla sacudiéndole la manga.

-Claro que lo es, y que agradezca que no la tiré del piso 50.- Haruka reía maniáticamente.

-Haruka, por favor no…- Yukino no termino al darse cuenta que Natsuki empezaba a reaccionar.

-¡Zaz! esta despernado, y a la 1, y a las 2, y a las... ¡Aahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, Yuki…! Glu, glu, glu, glu, glu .- las tres chicas caían desde el tercer piso a la gran, lujosa ( y tal vez profunda) fuente.

Pov natsuki.

-¿¡Pero que mierda!?-me levanté hecha una furia.

- ¡Que hable ahora quien rayos se atrevió a lanzarme!,no volverá ver la luz del dia.

-¡Haruka- chaannnnn!- miro como sale Yukino del agua y veo flotando boca bajo a la rubia con un chichón.

- No sé si rematarla o dejarla ahogar.- Salí sacudiendo mi chaqueta.

Yukino se lanzó a sacar a la babosa de Haruka.

-Con esto perdió todos los puntos que tenía para que me dignara a ponerle un dedo encima.- pasé mis manos por mi cabello, el cual escurría de agua.

-Natzuki, tu madre ordenó que regresaras de nuevo a su oficina.- decía Yukino cargando a Haruka fuera del agua.

-¿Qué?, ¡ni loca! yo me largo.- después del madrazo que me dio ni crea que voy a regresar. Me sobaba mi mejilla.

-Vino Yuuki Nao.- eso me detuvo.

- ¡No inventes!, ¡menos regreso!- estaba a punto de salir huyendo cuando un flash me segó.

Al recuperar la vista, supe que estaba frente a mi madre. Corrí al elevador, pero mi cuerpo no dio ni un solo paso.- ¡Maaa! ¡Deja moverme!- masculle mientras trataba desesperadamente de salir de ahí.

Ella me ignoro olímpicamente y chasqueo sus dedos para secarme y ponerme decente.- No, porque te conozco.- de repente una ráfaga de aire me avienta una silla enfrente de ella poniéndome recta.

- Por favor ma, al menos déjame acomodarme.- odio las poses de soldado.

- Ya te enteraste que vino esa cínica interesada de Nao.- gruñí, temía que no me podía hacerme la loca un par de siglos más.

- Y como no hay nadie que se quiera apuntar, felicidades, tu eres mi elegida para poner en alto a los ángeles.- abrí los ojos.

-¡Nooo! Ma, ni loca yo no quiero.- grité.

- JAJAJAJAJAJAJA .- Haruka rodaba en el piso burlándose de mi.

- Ajaja ¡ay!…Yuu…ki..no.- empezaba ahogarse. Ojala se ahogue.

-Haruka-chan, respira. -Yujino intentaba ayudar.

-Va...monos consiguiendo un ...nuevo empleo.- se limpiaba la lágrimas de los ojos.

-Si Natsuki participa, ya estuvo que es el fin del mundo.- se sentó en el piso riendo levemente.

- Haruka, basta.- mi madre alzo la voz.

-Natsuki no esta tan del nabo.- mire incrédula a mi madre que desviaba la mirada de mi.

-Ma, te quiero mil, nunca cambies.- dije con ironía.

-Sakeo-san, con todo respeto, ¿crees que este intento de ángel….- se calló.

- ¡Oye! sigo aquí.- gruño.

-¡Acéptalo! tu pasarías mejor por un demonio que lo que realmente eres.- me señala.

- Sólo date una idea, Saeko- san. La consideran la play girl número 1 de Japón.-sonreí triunfante.

Mi madre me lanzó su mejor mirada, logrando borrar mi sonrisa.

-Estamos jodidas.- dijeron las tres mujeres a mi alrededor.

Fin pov.

Esa tarde.

-Bueno, entonces Nagi Homura, espero que el equipo de las sirenas esté listo.- Nao lo miraba de forma desinteresada.

- Oh, pero me ofendes al dudar. Claro que estamos listos y esperando.- dijo el hombre que parecía más un adolecente enano y rio mientras re cargaba su mejilla en su mano.

-Ok, entonces tienes 1 semana para iniciar, ¡chao!- Nao desaparece dejando con la palabra en la boca al joven.

Esa misma noche.

-Me alegro que ya estén listas.- Nao bebía de su limonada.- Es contra las reglas pero dado que en ese bando me caen gordas…- sonrió de lado.- Al parecer no tienen rival decente, tienes todas las de ganar.-

Una sonrisa se formó en la mujer frente a ella.- Entonces no tengo de que preocuparme Nao- san, yo seré quien dirija el nuevo orden mundial.- ambas mujeres soltaron una carcajada.