La pareja de amantes se besaban apasionadamente hasta que el rubio decidió terminar el contacto para saltar fuera de la cama. Draco usaba solamente unos boxers ceñidos a la cintura, la castaña se sonrojo al notar eso. La piel blanca dejaba ver las cicatrices causadas por una cruel tortura.
—Me fascina estar contigo en la cama, lo digo enserio.—Dijo con una sonrisa, hizo una reverencia para estirar su mano e invitarla a salir de la cama.—Pero muero de hambre, ¿Vamos a preparar algo?.—La chica unió sus labios, sentía vergüenza ante su desnudez.—Aqui tienes algo.
El hombre le lanzó su camisa. Hermione salió usando la prenda negra que apenas le llegaba a los muslos, ya con los pies sobre el piso busco su ropa interior. Al contrar las bragas se las puso para después correr y abrazar por la espalda al rubio que caminaba en dirección a la cocina. Ambos se detuvieron al encontrarse con una cocina moderna y muggle.
—¿Eres buena cocinera?.—El hombre cuestionó girándose a mirar a la castaña, quien negó con un movimiento de cabeza.—Yo tampoco soy bueno en esto. —Dejó escapar un suspiro.—Para ser honesto es la primera vez que entro a esta área de mi departemento.
Un plop se escucho, los dos personajes giraron a ver como una elfo hacía acto de presencia. El ser mágico observó asombrada a su amo, él nunca visitaba esa sección de la casa.
—¿Quiere que les prepare algo para desayunar?.—Cuestiono caminando hacia la alacena para buscar los ingredientes.—¿Desea algo especial?
—No Elvy, pienso preparar mi desayuno.—Argumentó el rubio con cierto orgullo impregnado en su tono de voz.
La mirada de la elfo se torno molesta, decepcionada, se giró para ver a la castaña detrás de su querido amo. Entrecerró los ojos, no era tonta había escuchado que esa maga no le gustaba que los elfos sean sirvientes de los magos. Busca alejar a los pobres elfos de sue amados amos.
—¿No le ha gustado la comida que ha preparado Elvy?.—Cuestionó con voz quebradiza, sus párpados se contraen como si aguantara las ganas de llorar.—Elvy se esforzará para cocinar algo delicioso para usted y la señorita Granger.
Draco dio un paso hacia atrás al mirar ese rostro contrariado, su voz, sus labios apretados. El chico quería a su elfo, ella fue la única en rebelarse a su madre e ir a vivir con él. No solía discutir con ella, ya que sabía lo sentida que era si le prohibía cocinar o recoger el departamento. Simplemente la dejó quedarse a su lado para no romper sus sentimientos.
—El joven Malfoy no sabe cocinar.—Agregó en tono molesto, para llevar sus ojos a la castaña a quien barrio de arriba hacia abajo.—La señorita Granger no parece ser buena cocinera ¿O si?
Al lanzar la pregunto torno la mirada más oscura. Era una elfo con un carácter agresivo. Draco se quedó sin voz mientras su amante movía los labios tratando de buscar la respuesta correcta, una que explicará que no era obligación de Elvy cocinarles, el rubio al notar la intención de su compañera decidió tapar su boca con el dorso de la mano. La arrastró en dirección a la sala.
—Lo siento.—El chico menciono sonrojado con la castaña sentada en su regazo.—Pero no puedo oponerme a las decisiones de Elvy.
—Tiene su carácter y sospecho que no le agrado.—La castaña trataba de liberar a los oprimidos pero estos a veces la despreciaban, ya que significaba que los separaba de sus amados amos. —Yo solo quiero ayudarlos.
Draco dibujó una sonrisa, algunos elfos sufrían de un severo trastorno de Estocolmo, adoraban a sus secuestradores, aunque él trataba de ser amable y justo. La pareja pasó la mañana tratando de convencer a Elvy que no era necesario que recogiera la habitación en ese momento, o que no les debía llevar los bocadillos a donde estaban pero la elfo se ofendía y los reprime con una profunda mirada.
Hermione descansaba su espalda en el amplio pecho de un rubio, sus respiraciones se sincronizaban, ambos observaban el libro que tanto le apasionaba a Hermione cuando era una niña e ingreso a Hogwarts. Casualmente también era el favorito de Draco. Sus dedos se encontraban entrelazados, los labios pálidos de la serpiente deposita besos en el cuello delante suyo. La mujer emitía una tímida sonrisa, echaba la cabeza hacia atrás para sumergirse en ese aroma que tanto le gustaba.
—Quisiera detener el tiempo, tenerte para siempre en mi brazos.—Confesó el hombre sosteniendo fuertemente el cuerpo de la maga.—Te quiero tanto que a veces me duele, nunca creí amar a alguien como te amo a ti.
—Draco.—La chica se giró para mirar el perfil del hombre, besó su mandíbula.—Contigo el mundo a mi alrededor desaparece, solo existimos nosotros.—Sus párpados se cierran.— Tengo tanto miedo.
El slytherin se acomoda, libera aquellos dedos y entonces lleva las manos para acunar ese rostro. Deposita un beso en la mejilla derecha, en la comisura de los labios. Quiere crear una burbuja para protegerla, evitar que la lastimen pero es inevitable, cuando hable sobre lo suyo sus amigos le darán la espalda, a quien considera su familia la abandonaran. Él deseaba cubrir con su cariño todos aquellos huecos que se quedaran en su alma.
—Juntos podremos vencer a todos.—Le comenta mirándola fijamente a los ojos, quiere darle fuerza para seguir adelante.— Yo estoy contigo, todo va estar bien.
La castaña baja la mirada y asiente con la cabeza, quiere creer en esas palabras pero tiene miedo. Terror a que ese sueño se vuelva una pesadilla, terminar con más heridas imposibles de sanar.
—Siento que tanto amor puede matarme. —Confiesa volviendo a besar esos fríos labios.
Hermione Granger tuvo que volver el viernes, estar con Draco era como un sueño, un escape de su cruda realidad. Sus pensamientos se ahogaban dentro de un mar de cuestionamientos. No podía jugar para dos bandos tan distintos, nunca fue su plan tener un amante. Dejar a Ron por Draco era un riesgo, perdía a su familia, amigos y solo se quedaría con el rubio. Su mundo daba vueltas por ello tuvo que descansar la frente sobre la fría madera de la puerta de su departamento. Necesitaba una voz neutra que le mostrara el camino a seguir.
—Esa no es la forma adecuada de abrir la puerta.—Una conocida voz llegó a los oídos de la castaña.—Hola Mione.
La mencionada se giró para dejar caer su bolso y abrazar al extraño visitante. Ahí estaba su mejor amigo Harry Potter, se colgó a su cuello para asegurarse que era real, no un sueño. Esparce un beso en cada mejilla para después arrastrarlo al interior de su hogar. Ya sentados en la sala detectó algo extraño en ese rostro, lucía cansado, con bolsas negras debajo de sus ojos.
—No imagine que volvieras tan pronto.—Soltó para ponerse de pie y preparar algo de té.— ¿Qué te ha hecho volver?
—Una situación que despues te platicare.—El hombre caminó hacia su amiga que llevaba un par de tazas en las manos.—Sé que es algo imprevisto pero ¿Has hablado con Luna ?
La mujer le dio la taza al chico para negar a la pregunta. Harry caminaba nervioso por la sala, el té fue olvidado en una mesa, frotaba nerviosamente las manos, deambular en círculos. Hermione se sentó en el sofá, con la taza en sus manos, algo malo le había sucedido a su amigo.
—¿Qué sucede? ¿No se supone que estaba contigo ?.—Cuestiono intrigada, el moreno volvió la vista a su amiga.— Por favor di algo, tu actitud me asusta.
—Hace un par de días tuvimos una pelea, nos separamos por una noche y al otro día no le encontré, es como si se escondiera de mí.—Finalizó, sus dedos se movían nervioso, peinó un par de veces su cabello.—O quizá huyó con su nuevo novio.
La última frase fue dicha con un tono amargo y cargado de decepción. El hombre se detuvo sus movimientos para jalar el cabello, una batalla se libraba en su interior, dudaba de sí mismo hasta que colocó los brazos a su costado y se dejó caer abatido a un lado de la castaña.
—No tiene importancia.—Trató de fingir su tono, para que fuera menos desesperante.— Cuentame de ti.
La castaña entrecerró los ojos, su amigo no estaba tranquilo con nada de lo que ella le contara, aún cuando le mencionó la alianza con Malfoy en el trabajo. El hombre solo contestaba con monosílabos. Era claro que su mente divagaba en otro mundo, deslizaba sus dedos intranquilo. Harry le ocultaba la verdadera razón para estar en Gran Bretaña. No era el mismo Harry que días antes le hablo por el fuego, ni el chico emocionado de las cartas.
—Harry no estás bien.—La castaña casi grito y se puso de pie para mirarlo a los ojos seriamente.—Antes me hablabas de cambios en tus sentimientos y ahora vienes a decirme que quizá le propongas matrimonio a Ginny.—Acercó su rostro para que no evadiera su mirada.— Confía en mí y cuenta la verdad.
El corazón del salvador estaba roto, sin decir palabra alguna sobre el tema se percibió en su mirada, en sus cansados orbes, que no brillaban. Era un muerto en vida.
—Todo lo que te dije antes es mentira.—Contestó en tono doloroso, su voz se rompía.— Olvida las estupides que te confesé,.
De un salto se puso de pie para volver a deambular nervioso por la estancia.
—La única chica predestinada hacerme feliz es Ginevra.—El chico mencionó la realidad sin un ápice de alegría.—Como Ron es el indicado para ti.—Posó sus ojos en los avellanas de la chica.—No se puede olvidar un amor de ocho años por un romance de un mes.
Harry pasó los dedos por su negra cabellera, algo en el interior lo consumía. Se quedaba sin aire, sin fuerzas, sus ojos se secaron, las lágrimas se detuvieron antes de llegar a Gran Bretaña.
—Debemos estar agradecidos Mione, dos increíbles seres humanos nos aman con locura.—Su vista estaba puesta en algún punto de la habitación.—Han sido pacientes, ocho largos años de recuerdos, cariño y confianza deben valer algo.—Se giró para observar a su amiga.—No podemos ser mal agradecidos ¿Verdad?
La castaña negó con la cabeza. El dilema de Harry era el suyo, sus miedos internos eran expresados por esos pálidos labios. En el pasado creyó firmemente que Harry tenía a alguien más, se había enamorado de otra persona, quizá eso sucedió y ese personaje le ha roto el corazón. Por eso regresaba a casa con la mente destrozada. ¿A ella le pasaría lo mismo con Draco? el miedo la estremeció.
—Ellos son buenos y merecen la verdad ¿Se la confesaras a Ginny?.—Le cuestionó haciéndole frente. Harry se giró hacia su amiga mirándola a los ojos fue un tonto al pensar que le podía esconder sus actos.—¿Simplemente harás que nunca pasó?
—Ella no lo merece.—Hablo firmemente— Ginny no tiene porque sufrir, se que el tiempo me ayudara a olvidar ese error.
Hermione se hundió más en los cojines del sofá. Harry fue alguien diferente cuando estuvo con ese "error", lo sentía en sus cartas, en el tono de su voz al momento de conversar. Estaba enamorado a tal grado de olvidarse a Ginny, era obvio que ese "error" lo superó en muchos sentidos. Amaba a ese "error" con todas sus fuerzas.
—¿Crees que podrás olvidar lo que ella te hizo sentir?.—Le cuestionó con la vista puesta en el piso, ¿ella también sería capaz de olvidar a Draco si se lo propusiera? Nuevamente llevó la vista desafiando a su amigo .—¿Dejarás de amar ese "error"?
Harry se llevó la mano al corazón. No confesaría el nombre de ese "error" pero debía ser honesto, por fin hablarlo con alguien, no quedarse estancado con ese sentimiento consumiendo por dentro.
—No lo sé.—Finalizó, no sabía si podría olvidar, sus besos, su caricias, su voz se quedaron impresas en sus huesos.—Ginny no merece que la lastime, guardar silencio y tragarme el secreto será mi forma enferma de protegerla y pedir su perdón.
El chico dejó escapar un suspiro. Intento de muchas formas hacer cambiar de opinión a su nuevo amor, le juro amor eterno, le repitió una y otra vez que la adoraba sobre cualquier ser humano sobre la tierra. Pero ella simplemente le rompió el corazón, le gritó que no lo amaba, él fue el "error" para ella. Le confesó a su mejor amiga que fue abandonado, dejado atrás por la mujer que amaba y ahora volvía a los brazos de Ginny como un perro apaleado.
—Soy un total bastardo.—Confesó mirándolo el piso fijamente.—He vuelto a casarme con mi novia porque la mujer que considero el amor de mi vida.—Hizo un aligera pausa.—No puede corresponder a mis sentimientos.
El silencio inundó la sala, Hermione se quedó con un nudo en la garganta por la amargura expresada en esas palabras, se veía a sí misma en un futuro. Si ella decidía dejar su aventura con Draco tendría que seguir el camino de su amigo, guardar silencio por ese "error". No, ella no podría seguir adelante y fingir que Malfoy no significo nada para ella. Estaba enamorada de él, de eso no había duda.
—Aquí están mis dos personas favoritas.—Una pelirroja apareció por la chimenea, los dos personajes giraron sorprendidos. —Amor me han encantada las rosas.
Ginevra llevaba un enorme ramo de rosas en los brazos, se colgaba del brazo de su novio quien se giraba para depositar un beso en las mejillas. Ya anteriormente hicieron las paces. Ginevra era una niña que continuaba empeñada en estar enamorada de su primer novio, idealizo su futuro con Harry por ello no se imaginaba otro se imaginaba otro.
Hermione esa tarde fue arrastrada a la madriguera, sus dos captores le había llevado primero a dar la vuelta, comentaban sobre el pasado. Ginny era quien acaparará la conversación, Harry asintió con la cabeza callado y a veces retraído en sus pensamientos. La castaña trataba de seguir el hilo pero a veces su mente viajaba a los dos días que pasó con Draco, lo extrañaba tanto.
La cena fue un evento incómodo para la bruja, cada gesto amoroso por parte de Ron la incomodaba. Un sentimiento de traición se formaba en su cuerpo, la culpa por la infidelidad no era hacia Ron sino en dirección a Draco. Traicionaba al slytherin cuando el pelirrojo era su pareja formal.
Esa noche fue acompañada por Ron hasta su departamento, en la entrada atacó sus labios, la incomodidad y sensación de traición fue el sabor de esos besos. Alejo al pelirrojo con una mueca de desesperación, el hombre la sujetó por el rostro.
—¿Te encuentras bien? .—Le cuestionó intrigado, sus gestos de molestia no habían pasado desapercibidos.—Te he notado extraña desde que volví de Asia ¿Estas molesta por algo?
—No.-—Se alejó del pelirrojo colocando las manos en su pecho, negaba con la cabeza.—Es extraño, yo.—Ahora llevo las manos hacia su persona, levantó los ojos.—Lo siento estoy cansada.
Le era imposible confesar su traición. Los sentimientos por Draco la dejaban sin aliento pero tenía miedo, ¿Si ese romance solo era un enamoramiento temporal? ¿Si lo suyo no iba en ninguna dirección? perder a su familia y amigos por una aventura de verano sería su peor error en la vida.
Ron emitió una conciliadora sonrisa. Él más que nadie sabía sobre el temperamento de su novia, no era bueno presionarla cuando algo le preocupaba, ya con el tiempo le diría. Se acercó para depositar un beso en la frente. Además le estaba preparando una sorpresa que aleja las dudas de esa cabeza.
-—Te quiero Mione.—Comentó contra los rizos castaños.—Esperare a que estés mejor.
"En una cálida mañana nos comprometimos con una sonrisa. El anillo lleno de recuerdos, esos momentos de felicidad. Como tú, todo se ha ido. Ahora ya no sé qué es en realidad el amor"
