Theo jugaba nerviosamente con sus dedos sobre la mesa de un elegante restaurant frances, ubicado en una zona muggle. Levantó la vista para toparse con los ojos azules de Percy Weasley. Después de la fiesta formaron una clase de amistad. Le agradaba la forma de ser del pelirrojo, ambiciosa, soberbia y dulce. Era una combinación atractiva.

—Theo ¿Recuerdas el nombre de la joyería que visitamos la semana pasada?.—El pelirrojo cuestionó limpiando la comisura de sus labios con la servilleta.— Donde estaba el elegante anillo de diamantes.

—¿Tan rápido me vas a proponer matrimonio?.—Bromeo posando sus dedos encima de la muñeca del mayor, quien se sonrojo por el contacto.—Eres guapo y agradable pero nos falta conocernos más.—Esbozó una sonrisa, Percy atrapó la mano del pelinegro.— ¿Dime para quién es entonces?

El integrante del clan Weasley llevó el dorso de esa mano pálida a sus labios para depositar un beso. Solo con ese mago escapaba su verdadero yo, no sentía miedo que muggles los vieran juntos. Era libre de expresar su orientación sin perjuicio.

—Es para Ron.—Confesó con mirada enamorada.—Le propondrá matrimonio a Hermione.

Theo se tensó por la confesión. Él había visto entrar a la bruja a la oficina de su amigo, dos días estuvo desaparecido, cancelando reuniones y citas previamente agendadas. Draco nunca dejaba el trabajo a la deriva por nada, ni por nadie. Un evento importante tuvo que pasar entre la gryffindor y la serpiente.

—¿No es algo repentino? .—Cuestionó tratando de no mostrar su desesperación por conocer la respuesta.— Bueno, es una decisión importante ¿Como sabe que están listos?

—Llevan ocho años de novios, la verdad ya se habían tardado—-Contesto sujetando con su mano libre una copa.—Ayer los ví en la madriguera y se veían muy enamorados.— Esbozo una romántica mueca.—Es tiempo de formalizar su relación, Ron quiere casarse lo antes posible ya que Hermione le ha comenzado a mencionar el tema.

El slytherin guardó silencio, ¿Qué clase de mujer era Hermione Granger? ¿Porqué le daba alas a Draco cuando le urgia casarse con Ronald? Un amargo sabor apareció en sus labios, liberó su mano del agarre. Era injusto el juego que la bruja practicaba con su amigo. Malfoy la adoraba y daria la vida por ella.


Hermione lanzaba molesta la revista de corazón de bruja. Creía que con Lavander a la cabeza ese medio impreso recupera un poco su credibilidad pero la notica que mostraban en la portada simplemente era incapaz de creerla. Nuevamente esos amargos celos la sobrepasaba. La imagen de portada era Astoria caminando del brazo de Draco, la foto fue sacada del baile de tiempo atrás pero el texto en el interior la dejó destrozada.

Las madres de Draco y Astoria dejaban entre ver que prontamente se anunciaría la unión entre ambas familias de sangre pura. Era un error su relación con Draco, nadie los iba aceptar como pareja. Llevó las manos a su vientre, un hueco se formó en su interior. El miedo la paraliza, le aterraba el futuro donde una mala decisión destruyera su perfecto mundo.

—Te he dicho que necesito hablar con Granger.—Una varonil voz interrumpió la tranquilidad de la oficina.—No me voy a ir hasta conversar con ella .

—No puede entrar.—La voz de la asistente aparecio detras de una masculina figura que se quedó mirando fijamente a la castaña.— Lo lamento.

—No te preocupes puedes irte.—Le indico a la asistente quien al escuchar las palabras cerró la puerta. Hermione llevó su vista al rubio.—¿Qué haces aquí?

Malfoy trato de contactar a la castaña pero la mujer se negaba a darle respuesta a sus cartas. No estaba dispuesto a perder una pelea sin haberla iniciado. Ahora que conocía los sentimientos de la leona pelearía por ese amor.

—No has contestado a mis cartas.—El hombre mencionó en tono neutral acercándose a la chica.— Necesitaba verte, hablar contigo.

—No debiste venir a mi oficina, ni actuar tan autoritario.— La mujer buscaba poner al escritorio como barrera entre ambos.— No tienes derecho.

La palabra calentó la sangre fría de la serpiente que rodeó el escritorio de madera para sostener a la mujer por la muñeca.

—¿No tengo derecho?.—Le cuestionó elevado el volumen de su voz.— Claro que lo tengo por ser la persona que te ama.—La sujetó por la cintura con un mano mientras con la otra la atrapaba por la barbilla.—Y sé que sientes lo mismo por mi.

—Por favor Draco.—Se defendió en un susurro al sentir ese aliento a menta golpear sus labios.—Alguien nos puede ver.

Sin previo aviso sus labios fueron devorados por los de Draco. La mano bajó a la cintura para sujetar con fuerza, en un inicio la castaña opuso resistencia pero al paso de o unos segundos terminó rindiéndose, se colgó de ese cuello. Se devoraron hasta quedarse sin aliento.

—Alejate de mi.—La mujer recobró la conciencia.—Está mal.—Dio un par de pasos hacia atrás tratando de crear distancia.—Tú estás comprometido con Astoria.—Le reprocho molesta.—Yo tengo una pareja.

Draco levantó la ceja, apenas días antes ambos pasaron unos maravillosos momento en su departamento y ahora la castaña mantiene una actitud contradictoria.

—Yo no estoy comprometido con nadie.—Contestó tratando de volver a sujetar a la chica.—Te amo solo a ti.— Le dijo en tono conciliador.—Sé que estás confundida y te entiendo.

-—No Draco, no sabes como me siento.—Le interrumpió llevando las manos a su rostro.—Le fui infiel a Ron contigo, traicione a la persona que ha creído en mí por ocho años.—Su voz se quebró, sus ojos se cristalizaron.—Soy una despreciable persona, he cometido tantos pecados que no puedo mirarme al espejo.

El rubio rodeo con ambos brazos ese cuerpo que colapsaba ante un mar de llanto. Amaba a esa mujer, su presencia lo dejaba sin aire, anhelaba ser correspondido con tanto egoísmo que olvidó que ella apenas iniciaba a conocer sus sentimientos. Quería darle tiempo, espacio para asimilar sus emociones pero el miedo lo enloquecía, los celos lo cegaron.

—Lo siento, yo tampoco sé qué hacer.—Le confesó, detestaba mostrarse inseguro ante la persona que amaba.—¿Qué necesitas?

—No lo sé, quiero estar contigo, te extraño, anhelo besarte.—Levantó el rostro para atrapar con ambas manos las facciones del hombre.—Me sumerges en una revolución de emociones pero no puedo estar contigo.

Acercó peligrosamente sus labios. Debía terminar con Ron, pedirle un tiempo hasta estar segura de sus sentimientos. No quería que la traición destrozara su amistad. Descubrir a quien realmente amaba.

—¿Cuánto tiempo necesitas?. —Le cuestionó atrapando sus labios, deslizando sus manos hacia su cintura.—Prometo esperar pacientemente si solo prometes darnos una oportunidad. .—Pegó su frente.—Te quiero.

Hermione se dejó llevar por el beso, se odiaba a sí misma por no poder responder a esa confesión de amor. Ahí delante de ella se encontraba el hombre con un pasado oscuro, cruel, ahora renovado suplicando por su amor. Ella se había convertido en la villana de esa historia.

—Deja que termine con Ron.—Susurró hechizada por el aroma desprendiendo de esa capa negra.—No puedo seguir traicionando su confianza.—Besó la comisura de los labios.—No me busques hasta que sea alguien libre.

—Prometo respetar tu decisión.—Una sonrisa se dibujó en el pálido rostro dejando ver un peculiar brillo en sus ojos grises.— Voy a esperar por ti.—Deposito un beso en los labios rojos.—Solo necesito saber ¿Quién te dijo que estoy comprometido con Astoria?

La mujer guió al hombre al cesto de basura, donde la revista descansaba. Draco tomó el objeto para hojear el interior. Su rostro reflejó una furia contenida, esa tarde varias cabezas rodarán a sus pies.

—Es mentira.—Le volvió a susurrar acercando sus labios peligrosamente.—Tú eres a la única mujer que quiero como mi esposa.

Antes de decir adiós la pareja se sumergió en último beso. Hermione tenía miedo de perder su familia, amigos, a Ron pero ella no era tan fuerte como Harry. Ella se consumirá desde el interior si ocultaba sus sentimientos o los evita. Necesitaba descubrir que significaba Draco para ella, entender sus propios sentimientos sin lastimar a terceros. No podía continuar con Draco, él no merecía ser su amante. Si algo superior los esperaba su relación debía ser limpia y clara.


Malfoy ingresaba por la puerta principal de Malfoy menor con una mueca de hastío dibujado en la cara. Ya había visitado a la editora de Corazón de Bruja, le regaño por inventar falsos rumores pero Lavander se defendió al asegurar que una carta proveniente de la mansión Malfoy le dio la exclusiva, de su próximo compromiso.

—¿Como se atreven a decidir mi futuro?.—Gritó el hombre causando que dos figuras sentadas en el banco cerca del piano giraran sorprendidas.—No me voy a casar con Astoria, y les recomiendo que se retracten.

Draco lanzó la copia de la revista sobre la mesa central de la sala. Lucius se puso de pie aun lado de su esposa que sorprendida trataba de alcanzar a su hijo.

—Yo elegiré a mi esposa.—Enfrentó a su madre levantando la barbilla.—Van a deshacer ese matrimonio arreglado.

—Hay mucho dinero en juego.—Ahora Lucius era quien elevaba la voz moviendo a un lado a su esposa—-Hasta ahora no te habías opuesto a casarte con ella ¿Por Qué te molestas tanto?

Los dos hombres de cabelleras rubias se vieron frente a frente. El más joven era una réplica de su padre, sin duda los genes Malfoy dominaban sobre los Black. Narcissa nunca presenció a su hijo tan molesto, cuando hablaban de su futuro el chico evadía sus cuestionamientos amorosos, parecía estar de acuerdo con su boda con Astoria.

—He encontrado a la mujer que será la madre de mis hijos.—Confesó con tono seguro sin bajar la mirada.—Es mejor que sepan que ella no es una sangre pura.

En el rostro del hombre mayor se dibujó una mueca de horror. Comenzaba aceptar la filosofía de que todos los magos eran iguales ante la ley, pero de ahí a aceptar aun impuro o mestizo en su familia era inconcebible. No mancharia su linaje con una sangre sucia o traidora.

—Te lo prohibo.—Le interrumpió el hombre tomando por el cuello de la capa a su hijo.-—No dejaré que manches nuestro linaje por una estupidez.—Lo obligó a dar un par de pasos hacía atrás.—Dejarás de ser un Malfoy si te atreves a casarte con una sangre sucia o con una mestiza.

Draco paso con dificultad la saliva por su boca. Admiro en el pasado a su padre y para ser honesto también le llegó a temer. Era un hombre de convicciones fuertes, no un violento abusador pero sí un ejemplo de disciplina.

—Me casaré con quien me plazca.—Masculló llevando las manos sobre la de sus padre para liberarse del agarre. —Una hija de muggles será la futura señora Malfoy.—Levantó la barbilla con orgullo.— Es mejor que vayan haciéndose la idea porque la van respetar.

—Estas equivocado Draco, antes de dejar que manches esta familia prefiero desheredarte y renegar de ti.—El hombre no soportaba la idea de que una dinastía de siglos fuera corrompida por un amor de verano.—Piénsalo muy bien, porque nunca aceptaré una asquerosa sangre sucia en mi casa.

Draco arrempujo a su padre con ambas manos, no le permitiría seguir usando ese apelativo tan ofensivo que tanto dolor le causaba a Hermione. Ella le dio una esperanza, se separaría de Ron para que ambos intentarán una relación.

—No te atrevas a insultarla.—Le escupió con los ojos inyectados de rabia.—No tienes derecho de llamarla de esa manera cuando tu fuiste un despreciable …

El sonido de una mano estampandose en la mejilla blanca del Malfoy menor detuvo esa acusación. Narcissa sabía el daño que le causaba a su esposo escuchar sus errores, no permitiría que su hijo lo repitiera.

—Tú también fuiste uno.—Le enfrentó la mujer.— No puedo tomar partido en esta discusión pero los amo a ambos y sé que ninguno cederá a sus intenciones.—Llevó sus ojos a su esposo que formaba un puño en su mano derecha, se giró hacia su hijo quien replicaba el gesto.— No aceptaremos a una mujer que no tenga un pasado con raices magicas.

Draco apretó los labios. Era injusta su familia, era cruel por volver a poner en primer lugar sus perjuicios a su felicidad. Dio un paso hacia atrás. Si quería estar con Hermione debía perder a sus padres.

—Debes tomar una decisión Draco.—La mujer llevó las manos hacia el rostro de su hijo.—¿Ella o nosotros?

—Son injustos.—Escupió el rubio bajando la mirada, ellos sabían del enorme amor que les profesaba y lo usaban para obligarlo a desistir su decisión. —No la puedo perder..—Sus manos alejaron los dedos de su madre que acaricia sus mejillas.—Ella lo es todo para mi..

—¿Perderás a tus padres por el amor de una mujer?.—Le cuestionó Lucius sorprendido por la seguridad expresada en esas palabras.—Te quitaré la fortuna Malfoy, te dejare sin un galeón.

—Ella está por encima de ustedes o del dinero.—Se giró sobre sus talones para salir por última vez por esa puerta.—Adiós padres.

Las piernas de Narcissa se doblaron, su esposo tuvo que sostenerla para que no cayera al piso. Era la primera vez que Draco los enfrentaba de esa manera. Cuando se fue de casa lo hizo sin peleas o enfrentamientos, solamente se excuso diciendo que necesitaba tiempo, estar solo para aclarar su mente pero volvía a comer, los visitaba. Por primera vez su tono de voz era agresivo, cargado de rencor. Nunca volvería a dirigirles la palabra, habían perdido a su único hijo. La mujer comenzó a llorar, sus gritos fueron ahogados en el pecho de su esposo, que la sostenía con fuerza.

"Párate a mi lado - Nadie sabe la manera en que va a ser"