Capítulo 34
Me siento aliviado cuando me confirma no sólo con sus gestos, sino también con sus palabras que no se había molestado conmigo. Habría sido una verdadera catástrofe el que la velada quedara arruinada por un malentendido.
Afortunadamente la oportunidad por la que tan fervientemente he estado rogando durante esta noche se acaba de presentar, Saga quiere verme de nuevo y esto no tiene nada que ver con el trabajo sino de un motivo muchísimo más personal y por cierto, mucho más agradable y placentero.
Estoy a punto de ir pegando saltos de un lado a otro de la habitación pues la alegría que siento por tal noticia no tiene límite. Su invitación para ver la exhibición artística suena de lo más interesante pues me encanta la pintura y ese fue uno de los aspectos que más disfruté al hacer un curso de Humanidades que era parte de la carrera universitaria que estuve estudiando a distancia. Durante la semana que duró la escuela de verano nos llevaron a ver numerosas exposiciones y tuve la oportunidad de participar en toda clase talleres, en fin, aquella fue una experiencia inolvidable.—No sabía que te gustara el arte, Saga —le pregunto mientras lo miro atentamente—, y sí, me encantaría verla. Por cierto, ¿quienes exhiben?
Tomo de nuevo mi tenedor con la mano libre y llevo un trocito de pescado a mis labios, que aunque se ha enfriado un poco sigue estando riquísimo y cuya guarnición es excelente.
—No es mala idea, ¿a qué hora quieres que nos encontremos?— le pregunto con una enorme sonrisa pintada en el rostro mientras trato de mantener mis emociones bajo control.
