Pansy encabezó el desfile de amigos que se acomodaron en la amplia oficina de Malfoy, las tres serpientes decidieron hacer frente al hombre con ojeras. Draco trataba de fingir tranquilidad pero las colillas de cigarrillos acumuladas en el cenicero daban fé de su desesperación. Hermione no contestaba a sus cartas. El hombre al observar los series gestos de sus visitantes levantó la barbilla orgulloso, no tenían ninguna reunión programada.

—Hablen.—Con voz molesta se dirigió a sus amigos. Pansy estaba sentada en el sofá con Blaise y Theo en cada lado.—¿A qué han venido?

—Ronald y Hermione se comprometieron la semana pasada.—Pantsy fue a primera en hablar, presenció cómo el rostro de su amigo se transformaba en una mueca de dolor.—El fin de semana que viene se casarán, no han querido esperar más tiempo.

—Mientes.—Gritó el hombre saltando fuera de la silla para llevar las manos a su cabello rubio.—Hermione me prometió una oportunidad.—Esa frase era más para él mismo que para el resto.—Debes estar equivocada.

—Ginevra me ha dado la noticia ya que ella también se casará con Harry.—Intervino Blaise caminando hacia su amigo.—Draco debes entender que Granger no correspondía a tus sentimientos.

Draco se alejó de su amigo con clara molestia, caminó en dirección a donde una botella de whisky descansaba, la destapo para beber su contenido. Hermione le prometió una oportunidad para averiguar el significado de sus sentimientos. Ellos pasaron dos hermosos días juntos. Ella lo amaba ¿Verdad?.

—Draco quizá ella malinterpretó sus sentimientos.— Aclaró Theo acercándose al hombre.—Llegaste a mover su mundo de tantas maneras que enloqueciste sus emociones, quizá se enamoro de ti pero no fue lo suficientemente fuerte para olvidar a Ron.

El rubio se alejó del amigo cuando este trató de posar la mano sobre su hombro. Sus amigos nunca confiaron en los sentimientos de Hermione, pero él sí. Él estaba seguro que ella se había enamorado profundamente, Necesitaba hablar con ella, caminó en dirección a donde estaba acomodada su capa. Blaise detectar sus intenciones y rapidamente corrio hacia él para detenerlo.

—No hagas una locura.—El moreno le expresó sosteniendo su brazo.-—No le hagas daño.

El hombre se alejó de su amigo como si los dedos en su piel quemaran. ¿Cómo se atrevía a pensar que él era capaz de lastimar a Hermione? Entonces levantó la mirada hacia sus otros dos amigos. Sus ojos temerosas, sus labios trémulos no estaban ahí para darle soporte emocional sino para detenerlo de hacer una locura.

—Ella me prometió una oportunidad.—Respondió con voz quebrada tratando de alejarse de ese sitio, tomó su capa con la intención de irse.—Tengo que hablar con ella.

El hombre desaparece en el interior de la chimenea.


Draco caminaba en círculos sobre la banqueta frente al departamento de Hermione. Lo primero que hizo después de salir de su oficina fue ir al ministerio mágico, se enfrentó a la asistente de Granger. Quien orgullosa le gritó en la cara que la directora tomó unas semanas de vacaciones para pasarla con su novio. La voz de esa mujer estuvo cargado de burla, es como si le restregaba en la cara el amor entre esos dos Gryffindor.

El slytherin tocó varias veces la puerta del hogar de la leona, sin estar seguro quien le podría contestar, ella vivía con la chica weasley. Una vecina molesta por el ruido le gritó que las dos magas se habían marchado a Francia por unos días.

Draco Malfoy pasó todo el día recargado en la pared mirando la entrada del conjunto de departamentos, mantenía la esperanza que aquella mata castaña apareciera en cualquier momento. Consumió todos los cigarrillos que tenía en la cigarrera, al llegar la noche volvió a su departamento con el objetivo de escribir una carta, con el paso de las horas perdió la confianza en sí mismo. Sus esperanzas se disuelven como la nicotina en sus pulmones.


Hermione miraba fijamente a su mejor amigo, era como ver a ese Harry que sufría por el acoso de Voldemort, ojeras creciendo debajo de sus ojos, que siempre estaban atentos buscando algo, o mejor dicho a alguien. Era la representación de un adicto en su semana de desintoxicación. Ella trataba de ser fuerte, de sonreír, de inmiscuirse en los preparativos del gran día, pero no dejaba de pensar en Draco, en las miles de cartas que le envió. Al inicio amable, tierno y romántico pero las últimas expresan su desesperación y frustración.

Ahora se encontraba en Francia para escoger su vestido de novia debía ser una decisión sencilla pero no fue así, no dejaba de pensar en Draco, en extrañar su voz. Detuvo sus movimientos ¿Quizá todo era un error? De reojo observó a su mejor amigo, ¿Él era su reflejo? volvió la vista a dos emocionados pelirrojos. ¿Como nadie se daba cuenta lo destrozado que estaba Harry? Ginevra se encontraba emocionada organizando la fiesta, es como si solo le importara mas el banquete y que su pareja.

—Hermione ¿Puedes venir conmigo, por favor?.—Percy se acercó a la castaña para arrastrarla lejos de los oídos de sus hermanos.—No sé qué signifique pero me han pedido que te dé esta carta.

La mujer miró el sobre, el sello de la Familia Malfoy, el hueco en su estómago se incrementó, el miedo se hizo presente. La mujer con manos temblorosas tomó el papel para alejarse sin explicaciones. Percy se mantuvo en su posición, sospechaba que Theo y Hermione mantenían un secreto pero no estaba de ánimos para descubrirlo.

Hermione ingresó a una habitación vacía, donde evoco una hechizo para que nadie la molestara. Draco debía saber la verdad, Pansy y Blaise estaban registrados en la exclusiva lista de invitados, por el momento el máximo evento se mantenía en secreto para el público en general.

"

Mi querida Hermione,

Me has pedido que te dé tiempo para terminar con él. Yo esperaría por tí hasta el último día de mi vida, seguiré creyendo ciegamente en tus palabras. Haz pisado mi dignidad como nunca antes nadie lo hizo, te robaste mi orgullo, me haz dejado desarmado y sin aire para respirar. Te amo, eso lo sabes, no debo repetirlo.

Por ello como último recurso me humillo ante ti, te suplico que vengas y termines con mi agonía. Deja de ser la villana, deja de causarme tanto dolor. Si buscabas venganza lo haz logrado, si no era tu intención lastimarme lo entiendo.

Por favor, ven y termina conmigo mirándome a la cara, deja que vuelva a levantarme porque no puedo seguir, continuó creyendo en la promesa que me hiciste. De un nuevo comienzo.

Ahora sé que esa una promesa vacía.

"

De la carta por arte de magia apareció un narciso blanco, solo una pieza. La castaña quien descansaba la espalda en la puerta se fue resbalando hasta sentarse en el piso, ahí observó con ojos cristalinos los pétalos blancos.

"El narciso indica el renacimiento, nuevo comienzo y la vida eterna, pero también simboliza el amor no correspondido. Un único narciso predice una desgracia mientras un ramo indica alegría y felicidad".

La castaña se aprendió el significado de algunas flores, expectante a imaginar que flor Draco le enviaría. Llevó el dorso de la mano a su boca para callar el llanto. Dolía, el hueco en su estómago se hacía más grande, ella también se había quedado sin aliento, el mundo en sí mismo pierde sus colores. Aquella agonía era temporal ¿Verdad?


La futura señora Weasley ingresaba a la oficina de una serpiente plateada pero el dueño no se encontraba en el interior por ello se dirigió al elevador. No sin antes detenerse a observar el interior, el cenicero repleto de colillas de tabaco, algunas botellas de whisky de fuego abandonadas sobre el escritorio. Llevo nuevamente las manos a su vientre, últimamente las náuseas no la abandonaba, terribles ganas de vomitar se hicieron presentes.

Draco llevó la vista a la mujer delante de él. Usaba unos jeans rotos, una playera blanca y un blazer color negro. Su maquillaje trataba de cubrir ojeras pero sin mucho éxito. No usaba labial rojo como en el pasado. Se puso de pie tratando de estirar la mano para sujetarla pero la castaña dio un paso hacia atrás para sacar un sobre blanco que dejó sobre la mesa.

—¿La invitación a tu boda? .—Cuestiono con un tono amargado y seco, dibujó una mediana sonrisa.—No me siento con ánimos de rodearme de comadrejas pobretonas.

—Draco lo siento. —La mujer logró articular. El rubio usaba unos jeans azules, una camisa negra, su cabello despeinado y una incipiente barba creciendo en la parte baja de su rostro.—Lo siento mucho, perdóname por mentirte. .—Su voz se quebró.—Te hice creer en algo que no existía.

El rubio caminó con paso seguro hacia la chica, la sujetó del rostro. No creía en sus palabras, esos dos días juntos le demostraron que lo amaba, tenía dudas, miedos pero era normal. Acercó sus labios peligrosamente, sus respiraciones se mezclaron.. El corazón latía en ritmos peligrosos.

—Mientes.—Le susurró acercando su boca, sus manos acariciaron sus facciones.—Ambos sabemos que estas enamorada de mi, correspondes a mis sentimientos..—COn el pulgar delineo esos labios pálidos rosas.— Deja de engañarte.

La beso, esta vez no fue dulce o tierno sino salvaje. Anhelaba recordarle esos dos días juntos. Hermione reaccionó para alejar al hombre, con un golpe en el pecho lo lanzó lejos.

—No, no, deja de humillarte, deja de creer en sentimientos que no existen.—Giró tratando de mantener a raya sus emociones. —No entiendes que lo único que sentí por ti fue lástima.—Elevo la voz.—Eras como un niño buscando cariño tan desesperado que me conmovió tu drama.

Elevó la barbilla, era tiempo de detener esa locura.

— Eres el chico malo que cualquier chica buena desea salvar, cuidarlo pero no con quien se casa. .—Su mirada se tornó oscura.— Sentí pena por tu pasado quería reconfortante por eso mentí al decir que me gustabas.

Los labios pálidos de Malfoy temblaron. Esa no era su Hermione, esa mujer no era su inocente leona que sonrojaba antes sus coqueteos. Dio un par de pasos hacia atrás, ella confesó estar enamorada, extasiada.

—¿fui tu maldito proyecto de caridad? .—Le cuestionó elevando la voz, llevó las manos hacia su cabello.—Era tu maldito elfo doméstico.—Dibujo una amarga sonrisa.-—Wow Granger, eres todo una justiciera social.

—Lo siento Draco.—Volvió a repetir , debía destrozar las esperanzas del rubio, darle el tiro de gracia con esa última reunión.— Me sentí atraída por todo lo que representas pero solo era atracción, nunca hubo sentimientos.

El rubio llevó las manos a su cabello, nunca creyó que podría odiar a Hermione Granger. Ella fue su todo, su mundo, su brújula moral. Era como caer en una amarga pesadilla. Su heroines se transformaba en la villana más cruel. Una aberración extrema crecía en su pecho.

—Un perfecto acostón con el chico malo antes de casarse es la fantasía perfecta de las "chicas buenas"— Masculló con sarcasmo.—A esos yo las llamo zo...—El hombre se detuvo mordiendo su lengua.—Lárgate, desaparece de mi vista sino queres que te falte al respeto.

Hermione deseaba seguir las órdenes pero su cuerpo no contesto, intuitivamente camino hacia él, El hombre peleaba consigo mismo para no continuar maldiciendo en voz alta. Le había dado la espalda para poner ambas manos sobre un mueble con la cabeza agachada.

—Lo siento tanto.—Sus labios temblaron, aquellos dedos canela se posaron sobre esa espalda.—Encontraras la felicidad en otra mujer.

Esos dedos acariciaron la amplia espalda, ante el contacto Draco se relajó entonces un un ágil movimiento se giró para atrapar a la mujer en sus brazos. La arrastró hacia un rincón, sin pedir permiso la volvió a besar, esos orbes grises se encontraban cristalinos cuando admiro ese rostro. Hermione luchaba consigo misma para no contestar a la caricia pero por un segundo se doblegó.

—Eres una cobarde.—Masculló liberando del agarre a su presa, se alejó de ella decepcionado.— Lárgate.

Hermione caminó en dirección al elevador con las manos temblando, la herida crecía, aunque Harry y Theo le aseguraban que con el tiempo sería borrada, en ese instante ardía. Era lo mejor para ambos ¿verdad? Cada Uno debía pasar el resto de la vida con la persona indicada. Draco la olvidaría ¿Verdad? llevo los dedos a sus mejillas. estaba llorando. Gruesas lágrimas bajaban hasta su barbilla

—Lárgate maldita sea.—Gritó el hombre cubriendo el rostro con ambas manos.—Déjame con la poca dignidad que me queda.

—Draco.—La mujer estiró sus manos con la esperanza de tocarlo pero se detuvo.—Perdóname por haberte lastimado.

Malfoy levantó la barbilla para mirar a la castaña, ella lloraba por que en su ingenuidad e inocencia sentía culpa. Ahora detesta su bondad en extremo. Le enfermaban su llanto, aborrecía su esencia. Siempre odio a las damiselas de los cuentos de hadas que su madre le leía. Niñas estúpidas haciendo lo correcto. Hermione Granger era la chica buena que arropó a un perro callejero, porque sintió lástima.

—Nunca me vuelvas a llamar por mi nombre.— Una voz gélida ordenó, Hermione fue incapaz de mirar ese rostro pálido humedad por las lágrimas, los orbes grises vidriosos.—Para mi no existes.

Hermione fue arrastrada hacia elevador en shock. Nunca antes había visto llorar a Draco, ni esa vez en el baños porque el hombre escondió su rostro. En verdad lo había lastimado, hirió su orgullo, destrozó su corazón. Rogaba porque Theo tuviera razón, que el heredero del clan Malfoy se volviera a levantar y encontrar alguien a quien amar.

Sin saber porqué pero nuevamente las palmas de sus manos estaban en su vientre, luchaba consigo misma para no detener el elevador, volver con él, gritar que no le importaba perder todo, solo anhelaba estar a su lado pero como él lo dijo. Ella era una cobarde.

"Con una mentira tan obvia me engañaste no importa cuánto trataste de esconderlo. Pretendí que no sabía, pero sé todo"


Notas de la autora:

No odien a Hermione, odienme a mi, no no es cierto. Lo siento sé que algunas les molesta la reacción de Hermione pero es que me gusta hacer sufrir a Draco. Muchas gracias por leer el fanfic, les pido paciencia ya pronto tendremos de regreso el Dramione, pronto los tendremos peleando contra el mundo juntos y unidos!