Luna apretaba con fuerza el algodón con agua oxigenada sobre un labio roto. La chica contaba con un botiquín de curación estilo muggle. Un quejido escapo de los labios del lastimado, el personaje tenía un labio roto, un ojo morado y unos cuantos golpes en el cuerpo.
Harry después de confesar la verdad a Ginny decidió continuar con su familia provisional, quienes no recibieron en buenos términos su traición. Había roto el corazón de la princesa de la casa, la niña que todos los pelirrojos adoraban.
—Charlie tiene buena derecha.-—Comentó el chico tratando de aliviar la tensión en el ambiente.—Aún me falta recibir una golpiza por parte de Ron. — Echó la cabeza hacia atrás para dirigir su vista a la joven a su lado. —¿Qué sucede? ¿Estas bien?
—Hermione también ha desaparecido después de hablar con Ron.—Descanso la cabeza en el hombro del pelinegro.—La familia ha sido atacada por dos frentes. —Llevó sus labios al cuello para depositar un beso.-—Me han visto con tanto desprecio.
El hombre alejo aquel algodón y lo puso sobre la mesa, llevó sus ojos a ese hermoso rostro de tonalidades blancas, acarició su mejilla. Él también sentía culpa y remordimientos pero pasaban a segundo término porque su egoísmo lo ahogaba de alegría. Le regalo una mediana sonrisa para acercar sus labios, depositó un tierno beso para ir aumentando la pasión.
—Sé que con el tiempo nos perdonarán. .—Agregó esperanzado, no estaba seguro de sus palabras pero anhelaba calmar los miedos de su novia.— Deja de pensar en las consecuencias.v—Mordió su labio inferior.—Enfócate en mí.
La rubia se montó en el regazo de Harry, le quitó los lentes para acercar sus labios, imitó los movimientos de su compañero, con delicadeza mordió el labio superior. Estiró los brazos para rodearlo por el cuello. El beso subió de intensidad y ambas lenguas iniciaron una guerra.
Las manos del león se apoderaron de las caderas. La culpa se borraba cuando se perdía en el sabor de los labios de su amante. Era un bastardo egoísta, un cruel villano. El más miserable hombre pero poco le importaba con tal de ahogarse en esa piel color nieve. Ella se había vuelto su todo.
—Te he extrañado tanto.—Mencionó entrecortadamente el hombre, llevó sus manos debajo de los glúteos para ponerse de pie con la chica en sus brazos.— Mañana será otro día, hoy solo quiero que pienses en mi.
La rubia asintió con la cabeza como si un imperius se hubiese posado en su cuerpo, sus labios besaron la frente, ojos, labios. Al ser depositada sobre la cama observo como el chico de cabellos negros se deshizo de la camisa, el entrenamiento como auror hizo un buen trabajo en ese cuerpo. Harry subió en la cama para dirigir sus manos debajo del vestido azul, se aferró al borde de las mallas y la ropa interior para deslizarse por las tonificadas piernas de la rubia. LLevó sus labios para dejar un beso en esa blanca piel, continuó su camino de besos de forma ascendente hasta llegar a la intimidad que comenzó a besar.
—¡Ah! ¡Harry! —Gimió la rubia mientras alcanzaba a desabotonar el vestido, sus piernas eran separadas.—Harry…
El mencionado dejó su tarea para erguirse y terminar de quitarle el vestido a la chica entonces lamió la comisura de sus labios para dedicarle una erótica mirada.
Parkinson picaba el plato de frutas en el comedor de su departamento. La mansión Parkinson fue un regalo para su madre, a ella le gustaba estar en ese sitio en el centro de Londres, una zona burguesa del mundo muggle, era su refugio. Levantó la mirada cuando escucho un par de pasos, ahí recargado en una de las columnas se encontraba su inusual invitado. Ron usaba un pants y playera con el slogan " Slytherin queen ", sus cabellos rojos estaban húmedos por la ducha recién tomada, su mirada puesta en el piso dejaba entre ver su vergüenza.
—Ven a comer algo, te hará bien.—La mujer usaba unos jeans super skinny y un suéter oversize gris. Su cabello estaba sujetado por una coleta alta.— No necesitas hablar conmigo si no lo quieres.
—Gracias.—Contestó el chico tomando asiento al otro extremo del comedor redondo. —Luces tan normal.—Soltó de golpe, regularmente miraba a la chica con kilos de maquillaje, vestidos ajustados y usando peinados elaborados.— Lo siento, te ves muy bien al natural.
Pantsy dibujó una sonrisa, observo comer al hombre, sus malos hábitos del colegio continuaban en su edad adulta, ruidos extraños escapaban, debía masticar la comida con más calma nadie lo apresuraba. Ron al sentir esos ojos alentó sus movimientos, se comportaba como un animal frente a ella. Cuando tenían comidas de negocios trataba de fingir ser más educado.
—Le he arruinado la boda a mi hermana.—Soltó con un tono de culpa, llevo sus ojos a Pantsy que le daba un sorbo a su jugo de naranja.—SOy el peor el hermano del mundo, ayer solo pensaba en mi, en mi orgullo aplastado por ello huí sin decirle nada a mi Familia.
El hombre apretó los labios molestó, su mano formó un puño. No lograba entender a Hermione, por qué llegó hasta el límite para detener esa boda. ¿Cuando se había vuelto alguien tan cruel?
—¿Como pude hacerme eso? Un día antes de casarnos .—Llevó las manos a su cabeza desconocía a su ex prometida.—Me hubiera dicho que no cuando le propuse matrimonio ¿Por Qué dejarlo hasta las últimas instancias?
Ronald volvió a poner ambas manos sobre la mesa trataba de actuar como un hombre maduro pero sus emociones parecían obligarlo a explotar en cualquier minuto. La serpiente estiró el brazo para posar la mano encima del puño. Le regalo una mediana sonrisa, no sabía cómo transmitir apoyo y soporte. Ella se había encerrado en su burbuja después de que terminara la segunda guerra mágica.
Proyectos de una numerosa familia, planes estipulados tenían toda una vida futura organizada. En ese instante odiaba a Hermione con tanta fuerza como cuando la amo. La pelinegra se puso de pie para caminar hacia el chico. Ron colocó la frente en vientre, sus manos se aferraron a esas caderas. Necesitaba desahogarse, sacar la rabia carcomiendo sus entrañas.
—Se comportó como una zorra acostándose con otro —La mujer soltó aquellos adjetivos que Ronald nunca dirá.—Fue una cualquiera, una malagradecida, una traidora.-
Blaise dejaba caer una copia de corazón de bruja sobre la mesa central de su sala. El cabello rojo de una mujer descansaba sobre su sofá blanco en forma de "L" de cine Fabio. Una manta con el slogan de las serpientes la cubría. Sí Blaise Zabini se sentía orgulloso de sus colores. Se acomodó sobre la la revista para estirar su mano y acariciar esas hebras rojas.
Una noche anterior recibió una desgarradora carta. Percibió el dolor, la humillación en carne propia, Ginevra se volvió una extensión de su propia existencia. Lastimarla a ella era un ataque directo hacia él. Ella no merecía ser abandonada un día antes de su boda, mientras se probaba el vestido de novia.
"Él me ha dejado. Ha confesado amar a otra y quiere que yo sonría. Es cruel. Ha sido por mi bien trató de convencerme, "no se puede elegir a quien amar" ha soltado con tal descaro. Lo odio, lo detesto con tanta rabia que mi estómago va explotar. ¿Tengo derecho a estar furiosa, verdad?. "
El hombre dejó su conquista de esa noche sin justificaciones. Simplemente salió de esa habitación en un hotel de lujo para dirigirse al sitio donde sabía que esa mujer encontraría la paz. La miro volar en el estadio de las Arpías, usando un vestido de novia sucio.
La pelirroja descendió de la escoba para correr abrazarlo, entonces se soltó a llorar, gritó y maldijo ciento de veces al héroe nacional del mundo mágico. Repudio a esa mujer que se hacía llamar su amiga. Luna le había quitado a su prometido. Fue entonces que detesto su hipocresía, su falsa sonrisa. La desprecio a tal grado de desear hacerle daño.
—Creo que he cometido un error.—La frágil voz de la pelirroja escapó en el respaldo del sofá.—Hice algo terrible.
—Lo sé.—Le contestó Zabini, acercando los labios a su oído.—Se lo merecían, no has mentido sencillamente haz dicho la verdad.—Pegó su frente en esa nuca.—Él te ha dejado por una amante.
Ginevra la noche anterior escapó de su casa porque cuando la bomba explotara sería reprendida. En un impulso de rabia justificada envió una carta a Lavander. Hacía de su conocimiento las razones porque su boda no se celebraría el día siguiente, le autorizaba extender la noticia en la comunidad mágica. Aunque claro nadie sabía del enlace matrimonial.
—Si las personas lo desprecian, merecido se lo tiene.— Volvió a mencionar el hombre acariciando esos cabellos rojos.—Yo me encargaré de cuidarte de hoy en adelante.
Zabini adoraba a esa mujer, no en aspecto romántico, la admiraba como nunca antes hizo. Su perseverancia, su energía, esa alegría y locura irradiando por cada una de sus células. Era su mejor amiga, su compañera de equipo. La valoraba tanto que una profunda rabia se apoderó de su cuerpo al verla llorar. Ella no merecía cargar con las consecuencias de una egoista indecisión.
Un cigarro era apagando en un cementerio lleno de cenizas. El silencio inundaba la habitación. La fúnebre figura recargada en la silla detrás del escritorio hizo un movimiento con su varita. Las cortinas se corrieron,dejando entrar la luz de la luna. Entonces el hombre fijó su vista en ese panorama. Un sobre roto estaba en el piso, era la carta traída por Hermione. Era una felicitación por parte del ministro, el proyecto de adopción fue aprobado.
La compañía Malfoy auspicia una serie de institutos de acogida, que abrirán sus puertas a magos de hijos muggles que fueron abandonados en el mundo no mágico. No debía haber otro Tom Riddle, ni otro Harry Potter. Era deber de los magos cuidar de esos niños cuando su propios familiares les daban la espalda. El sitio les mostraría a los magos sin descendencia mágica que para la comunidad eran importantes, también dejaría que personajes adoptaran a los niños para que continuara el legado de familia.
—Pensé que después de la reunión de la mañana todo quedó claro—-La rasposa voz del hombre resonó en la sala.—¿No estas feliz? madre
—Claro, por eso a medio dia trate de contactar a Lavander para que anunciara la fiesta de compromiso pero me he topado con una nueva noticia-.—La mujer dejó caer un copia de la última edición de corazón de bruja sobre el escritorio .— He decidido posponer indefinidamente tu fiesta de compromiso.
El hombre se giró sorprendido por el anuncio, entonces llevo la vista al objeto. En la columna principal de la revista corazón de bruja se anunciaba la cancelación de las nupcias del año. "Las bodas del siglo se cancelan por una traición. Ginevra Weasley descubrí a su prometido besándose con Luna lovegood, ambos personajes llevaban un tiempo de amantes. Hermione deja abandonado en el altar a Ron. ¿Qué les sucedió a nuestros héroes para volverse en unos miserables traidores?"
El resto de texto era un ataque directo a Harry y Luna, esas confesiones los dejaban muy mal parados, como dos sabandijas traicionera que solo se estuvieron riendo de la pobre leona.
—Debo suponer que la mujer que quieres era la leona ¿verdad?.—Cuestiono la mujer seriamente al notar la sorpresa marcada en esa cara, decidió continuar.—Debes buscarla, tienes una última oportunidad.
EL hombre se puso de pie para tomar su capa y caminar hacia la salida, no estaba seguro dónde podía encontrar a la mujer pero la buscaría, debía ser una señal, ingreso al elevador descubriendo que había otra figura ahi.
Notas de la autora: Les dejo un cap esta semana para que no se olviden del fanfic. También las invito a leer Unravel y Confession. Gracias por sus reviews y espero les guste el capitulo.
