Las puertas del elevador se cerraron a las espaldas del rubio, sus ojos se clavaron en la mujer delante de él. El aparato continuó con su proceso y ascendió al último piso. El ambiente se tenso debido al silencio. Hermione no sabía cómo iniciar la conversación, se quedó sin habla al ver entrar al rubio. Llegò ahí sin saber qué argumentos usar en su defensa.

—He sido una cobarde, tenía miedo de perder a mi familia, mi futuro y mis amigos.—La chica por fin abrió los labios sin apartar la vista del suelo.—Estaba aterrorizada de dar un salto de fé por ti, dejar mi mundo por un hombre destrozaba mi lógica, temía que fuera un error.—Llevó la mano a su pecho. —Dudaba de mis sentimientos y de los tuyos.

La castaña mordió el labio inferior dudosa de cómo continuar, aún estando convencida de sus sentimientos el temor la paraliza. No podía seguir con Ron, el amor por él desapareció en el segundo que beso a Draco, su relación no volvería a ser la misma.

—Me autosaboteo, quise creer que estos sentimientos eran falsos para no liberar una pelea por nuestra relación.—Su voz se quebró.—Tú tienes tanta confianza en tu corazón que me acobarde, el amor en lugar de darme valentía me la arrebato. —Su mirada se volvió vidriosa.—¿Puedes darme otra oportunidad ?

Malfoy trago en seco, se mantuvo firme en su posición.

—Desde aquella reunión donde terminaste por pisotear mi dignidad, me repetí una y otra vez que eras débil, cobarde y egoísta.—El hombre formó con un puño.—Trate cada día de odiarte un poco más.—El hombre avanzó dando un par de pasos para arrinconar a la chica en la pared.—Quería lastimarte, herirte.

El hombre acercó a su rostro para llevar sus fríos labios a los oídos de la castaña, quien se contrajo por la cercanía.

—Mi objetivo era verte llorar lágrimas de sangre, era consciente que no me dejabas porque lo amarás a él.—Zigzagueo llevando sus manos a esos hombros.— Renunciaste a mi por cobardía, porque eras débil para pelear contra todos, por eso elegías el camino fácil.

Hermione contuvo la respiración, cerró los ojos, la voz de Malfoy era cortante, fría y cargada de resentimiento. Lo había decepcionado por su falta de valor, apretó los labios temerosa de las confesiones.

—Juro que cada día buscaba en ti un defecto para sacarte de mi mente.—El hombre llevo su vista a ese rostro contrayéndose, lágrimas bajaban por las mejillas.—Caiste del pedestal donde te tenía.

Draco liberó los hombros para llevar sus dedos a ese rostro. Entonces lo entendió, a pesar del dolor causado por su cobardía esas lágrimas eran más poderosas. Ella continuaba poseyendo un desconocido control sobre él.

—Te amo Hermione.-—Sus labios se unieron en un beso.—Quisiera llevar a cabo mis planes de hacerte sufrir pero no puedo.—Acarició las mejillas con ternura.—Eres mi maldito mundo.

—Te amo Draco.—La mujer susurro separando los párpados para verse reflejada en esos orbes grises.—Nunca me abandones.

Elevo sus brazos para colgarse de ese cuello, acomodò esos rebeldes cabellos rubios, las lágrimas se detuvieron. El futuro no era alentador, quizá los problemas apenas iniciaban pero el hueco en su estómago desapareció. La tristeza se esfumó, por primera vez en mucho tiempo tuvo la sensación de estar en el lugar correcto.

—Quiero quedarme para siempre a tu lado, no me importa que pierda a mis amigos o tú a tus padres.—Confesó elevando la voz aferrándose a ese cuerpo.—Promete que nunca me dejarás.

—No te volveré dejar ir.—El rubio volvió atacar esa boca para llevar sus manos debajo de los glúteos y cargarla.—Eres mia.

La pareja se dirigió a la entrada del departamento, para colarse hasta llegar a la habitación donde la castaña fue dejada con suavidad sobre la cama. Draco subí hasta colocarse encima, atrapo sus labios, los devoró con calma, tenían todo el tiempo del mundo. Al separarse la castaña intercambio lugares, quedando sentada sobre el hombre entonces fue subiendo el vestido entallado que llevaba dejando ver una sensual ligero de tonos verdes esmeralda.

—En caso de no convencerte usaría la artillería pesada.—Confesó con una mediana sonrisa y con las pecas teñidas de carmín.— De una u otra manera serías mío.

En malévola sonrisa cargada de lujuria cruzó ese blanco rostro, Malfoy se irguió para sentarse y sujetar a la mujer por la cintura, obligándola a sentarse en su regazo. Entonces dirigió sus dientes a esa canela piel. Tenía permiso dejar su huella. Los amantes se sumergieron en la decadente pasión que los ahogaba hasta dejarlos sin aliento.


Hermione descansaba la cabeza en el pecho de Draco, escuchaba como su corazón no dejaba de latir. Una noche espectacular y frenética como las anteriores. Hablar con Ron le quitó un peso de encima pero sin duda se aumentaba la carga de otro, Hacer frente a la familia Weasley, a sus amigos, a la realidad.

—Espero no estes pensando en arrepentirte.—La varonil voz de Draco asustó a la pensativa castaña.—En verdad no creo soportar un segundo golpe bajo.

—No.—Interrumpió para levantar el rostro y observar esos orbes grises.—No sé como enfrentar a Molly y Arthur, ellos han cuidado de mí por tanto tiempo.

Malfoy llevó la mano para acariciar esas finas facciones, quería decirle a Hermione que eso no importaba, lo único trascendental eran ellos dos. A él mismo no le importaba pelear con sus padres por estar con ella pero la leona no era como él. Siempre lo supo, esa mujer era de nobles sentimientos, una bondad casi ingenua. Era tan distinta a él y por lo tanto la amaba más.

—Puedo acompañarte, no entrar a la madriguera pero si esperar afuera.— Comentó seriamente bajando su rostro para alcanzar esos labios.—Aunque deberías darles tiempo de asimilar la situación.

—Tienes razón, no quiero salir de aquí.—La mujer se volvió acurrucar en ese pecho, ese calor, ese olor la calmaban.— ¿Me dejarás vivir contigo unos días? .—Cerró los ojos pegando la nariz en el arco de ese cuello de piel nivea.— No creo que Ginny quiera continuar compartiendo departamento conmigo.

Malfoy aceptó con un movimiento de cabeza a la petición reprimiendo su creciente alegría. De un día a otro no solo era novio de Hermione sino también comenzaría a vivir con ella. Los sueños se hacen realidad, una frase trillada que le fastidiaba pero ahora no dejaba de repetir. LLevó sus labios a ese rostro repartió unos cuantos besos para causarle cosquillas a la castaña quien comenzó a defenderse. Quería hacerla olvidar el dolor, ser su luz y soporte en esos momentos angustia .

—Buenos días.—Una voz acompañada con un plop asustó a la amorosa pareja, ambos observaron a la elfina parada a la mitad de la habitación.—El desayuno está listo.

—Gracias.—Soltó sonrojada la castaña al notar que la la elfina miraba hacia abajo descubriendo ropa interior regada por el piso, entonces le devolvió una mirada acusatoria —¿Sigues molesta?

La elfo desapareció sin contestar a la pregunta. Claro que seguía molesta con esa metiche castañ. Por su culpa su amo dejó de necesitarla para algunas actividades, además le ofrecía dinero por sus servicios.

—Es un poco rencorosa pero ya se le pasara.—Soltó Draco saliendo de la cama para ponerse la ropa interior y el pantalón.—Vamos antes que el desayuno se enfríe.

El chico caminó hacia el closet para sacar una de sus batas de seda con tonalidades verdes, se la ofreció a la leona quien frunció los labios, no era su color favorito pero accedió aceptarla. La pareja caminó en dirección al comedor no querían hacer esperar a la elfo.


Notas de la autora: Gracias por los review, un pequeño capitulo para la reconciliación :D Creo que ya vamos en la etapa final del fanfic, todavía nos falta una ultima prueba pero ya pequeña. Bueno son varios, Hermione debe enfrentarse a Ginny, la mini venganza de Ron y enfrentarse a los señores Malfoy :0 ok,, falta unas cosillas. Saludos !