Esa mañana Luna se dirigía a la tienda, necesitaba algunas cosas para llenar la alacena. No estaban seguros que hacer, si continuar con sus planes iniciales o diseñar otros. Pasaron dos días desde la boda frustrada, ambos saciaron su hambre por 48 horas encerrados en cuatro paredes. El auror fue al ministerio ya que decidió renunciar al empleo ofrecido anteriormente, debía primero elegir qué hacer con su vida antes de tomar una decisión.
—¿no tiene vergüenza?.—Una mujer le comentó a su compañera de compras mirando sobre el hombro a la rubia.— Es un traidora, una zorra quita novios.
—Solo tiene la cara de muñeca pero sin duda es toda una cualquiera.— Otra mujer agregó, no trataban de bajar la voz sino todo lo contrario querían que el resto de la clientela las escuchara.—Pues bonita no es, Ginny es mas hermosa y tiene mejores atributos.
—Uno nunca sabrá que le ven los hombres a las zorras, quizá se debe a que abren las piernas más rápido.— Una tercera lengua viperina se unió al juicio social. Luna bajo la mirada nerviosa.— Una señorita decente se respeta y no se comporta como una ramera.
El resto de las personas en la tienda llevaron sus perjuicios miradas hacia la rubia, quien se cohíbe por ser el centro de atención, ella era fuerte, salía adelante cuando la acusaban de ser una lunática. Solo que en ese preciso momento sentía ser la culpable de las acusaciones. Lo que sus mordaces lenguas recitaban eran reales, ella se acostó con Harry la primera noche que confesó su amor, aún cuando él era un hombre comprometido. Los hechos eran genuinos, el tono era aquello que la afectaba, ella nunca lo hizo con maldad, simplemente se enamoró.
Huyó de la tienda con el corazón palpitando, el sudor frío cruzando su frente. En la calle nuevamente tuvo esa sensación de ser objeto de escrutinio. Siendo vigilada, juzgada por un grupo de individuos que no sabían la veracidad de las palabras de Ginny. Sí, era la villana en una historia de amor pero no fue por crueldad.
Deambulo nerviosa, con la mirada baja, sosteniéndose de las paredes, su mundo daba vueltas, llevó la mano a su estómago, las ganas de vomitar se hicieron presentes. Sus piernas fallaron, su alrededor se tornó oscuro, se hubiese golpeado con el piso sino fuera por unos fuertes brazos la sostuvieron por la espalda.
—Aqui estoy cariño.—La rubia se giró encontrándose con el rostro de Harry, escondió el rostro en su pecho y su mundo se llenó de un dulce aroma a naranjas.— No tengas miedo, aquí estoy para cuidarte.
Harry esbozó una tierna sonrisa, la tomó por la barbilla, acercó los labios para jugar con los de la chica. Cuando llegó al ministerio fue objeto de habladurías, Dean se enfrentó a él, le reclamó por ser un poco hombre, engañar a una mujer era una vil canallada. El director de los aurores tuvo de quitar su propuesta de trabajo. Muchos leones formaban parte de el cuerpo de seguridad mágica, no estaban de acuerdo con la jugarreta tan sucia que el "héroe" le hizo a su prometida. Al salir recordó que Luna iría al callejón Diagon, temió lo peor por eso no se quedó a discutir su futuro profesional.
—Te amo Harry.—La chica balbuceo más tranquila, dejó escapar un suspiro para aferrarse a la espalda del hombre.—Juntos podremos contra el mundo.
Potter afirmó con la cabeza, emocionado por la actitud de su amada. Esa era su Luna, esa era la bruja que lo llevaba a otro mundo. Casi nadie entendía sus pesadillas, ni sus temores, continuaba despertando a media noche temeroso de que la cicatriz doliera. Cuando el temor lo ahogaba en las oscuras noches solo Luna era quien descifraba sus aterradas facciones. Ella no cuestiona, no duda solo se acerca con una sonrisa y lo abraza. Entonces la rubia comienza a narrar la historia de un extraño animal que su padre le contó que vivía en algún rincón de la tierra, le cantaba alguna extraña canción con letras inventadas o recitaba datos curiosos sobre las costumbres de los muggles.
—Gracias por quedarte a mi lado.—El hombre susurró atacando esos rosados labios.—Contigo el mundo es un mejor lugar.
Luna se sumergio en un salvaje beso, no le importaban las lenguas viperinas destilando veneno a su alrededor, ni los ojos cargados de rabia. Ella era la única capaz de salvar al héroe de sus terrores nocturnos, ambos se necesitaban porque se amaban. Dolía lastimar a gente inocente pero no siempre se puede pertenecer al bando de los buenos.
Draco estaba recargado en el umbral en el marco de la puerta, observaba a su compañera dormir tranquilamente. Después de la confrontación la castaña se mantuvo callada, encimada en sus pensamientos, trataba vanamente de sonreír,. Cruzó los brazos sobre su pecho, su idilio romántico no inició con el pie derecho, la confrontación con la pelirroja terminó por perturbar la mente de la leona, las culpas ensombrecía su mirada. La amaba por su amable corazón pero a veces también esta virtud era su maldición, preocupada todo el tiempo por herir al resto.
Malfoy subió a la cama, se recostó a un lado y la abrazo por la espalda, colocó la barbilla en su hombro para sujetar con fuerza. Anhela transmitir su cariño y lealtad. No necesitaron palabras porque Hermione sabía de su apoyo, él ahora era su roca. Durmieron abrazados quizá estaban viviendo el ocaso de su tormenta y pronto el sol se iba a asomar por el horizonte para regalarles un poco de luz.
Hermione apretaba fuertemente el bolso puesto en su regazo, su pierna derecha no dejaba de temblar nerviosa. Esa mañana tuvo que inventar una buena excusa para que Draco la liberara de la extrema vigilancia que mantenía sobre ella. Le dijo querer visitar a Luna pero todo fue una mentira, necesitaba corroborar los temores que la acosaban desde hace días.
La chica trataba de mantener la barbilla en alto pero cada vez que pasaba una medimaga terminaba desviando la vista. Sus náuseas, la extraña sensación en su estómago no era normal. Su instinto femenino le gritaba que sus encuentros con Draco tuvieron consecuencias. En su primer encuentro no fue lo suficiente cuidadosa para protegerse.
—Hermione tengo tus resultados—La voz de su amiga Susan la sacó de sus pensamientos, la castaña se puso de pie.—Felicidades.
"Tengo tanto amor para dar que puedo hacer tus sueños realidad. "
Notas de la autora: Espero les guste este mini capitulo. Ya solo quedan cinco capítulos y un epilogo para terminar la historia. Gracias por los reviews. Saludos a todas!
