Esa mañana Granger caminaba por la callejón Diagon, iba a recoger las nuevas capas que Draco y ella mandaron hacer especialmente para la cena con sus suegros. Quienes disfrutaban de ver a los brujos vestir ropas elegantes y clásicas, nada relacionadas al mundo muggle.
Los nervios del evento causaron que la leona anduviera nerviosa y dudosa de cómo actuar con magos burgueses. La familia Weasley no era un icono de los modales sociales o que usaran la clases de etiqueta durante la cena.
Malfoy le dio un par de clases para que lograra comer sin miedo a equivocarse por elegir el cubierto para cada platillo, no era difícil pero pensar que compartir mesa con Lucius, un terror florecía en su cuerpo.
—Buenos días Sra Granger,.—La empleada de madam Malkin saludó con educación.—En un momento traigo su pedido.
La leona asintió para observar a la mujer dirigirse a interior de una habitación detrás del mostrador, trataba de no parecer nerviosa pero las miradas en su espalda no le daban confianza, de pronto una chica tocó su hombro, al girar se encontró con Lavander. Esa mañana la editora lucía muy elegante ambas se saludaron con cortesía, la chica iba comenzar atacar con preguntas pero la empleada de la tienda volvió con una caja de tonos grises y un moño rojo..
—Aquí están las capas Srita Granger.-— La mujer con un movimiento de varita desató el moño y destapó la caja entonces Hermione observó las capas y acarició la tela.— Es seda original de China, la más exclusiva y cara.
La leona observó los botones, la capa de Draco tenía incrustaciones de esmeraldas, el color de la casa Slytherin mientras la suya poesía rubíes. Un lindo gesto que no pasó desapercibido por su compañera.
—¡Wow! la tela es hermosa y el color de los botones ha sido un gesto muy vanidoso.—Intervino la otra leona acariciando la capa, un click mental aparece.—¿Porqué verde?
Entonces sus palabras se detuvieron, aquel modelo de capa, la tela y color eran características especiales de la familia Malfoy, muchas veces admiro las prendas que su jefe usaba. Era un juego de capas para una pareja, y ella sabía de buena mano que Ronald no era fan de usar esas prendas. Entrecerró los ojos sorprendida entonces soltó las prendas para tratar de dibujar una mediana sonrisa.
—Te verás muy bien.—Agregó seriamente para volver su mirada a la empleada.—He venido a recoger un vestido.
Hermione agradeció a la empleada y se despidió amablemente de Lavander, quien sin duda ató cabos y terminó descubriendo la verdad. No temía que revelará su relación en la revista que manejaba porque sabía que su novio era el dueño, una sensación soberbia se insertó en su mente, entonces se sintió poderosa y hasta intocable.
Guardo la caja en su bolso para salir del establecimiento debía ir a otro sitio por unos pendientes. Al pasar por los establecimientos analizaba su actual situación cuando los magos la vieran usar esa nuev capa entenderían en segundos que ahora pertenecía al clan Malfoy. Esa familia poseía un estilo muy personal y reconocido.
Trató de encontrar algún rastro de arrepentimiento pero no, se sentía orgullosa de ser la pareja de Draco, de ser la futura madre de su primogénito. Cometío muchos errores, su decisiones fueron las peores pero nada se podía hacer, el pasado era un tiempo que no se puede modificar, solo le restaba mejorar su presente para crear un futuro mejor para su hijo.
La leona visitó varios sitios, nuevamente pasó por al tienda de maternidad para su buena fortuna ninguna de las clientas era conocida suya así que compró un par de trajes. Al terminar fue a comer un helado a la Heladería de Florean Fortescue, los antojos se estaban haciendo presentes, ahí encontró a unos amigos, donde se enteró que Neville y Susan organizaron una fiesta de despedida. Tuvo un momento vergonzoso debido a que ella no fue invitada.
—Lo siento.—Agregó apenado Dean, quién le había hecho la pregunta directa de que iba a llevar a la fiesta.-—No sabía.
—Lastime a Ronald, entiendo que Neville ha decidido elegir un bando-— Contesto la castaña dando una lamida a su helado.— No hay resentimientos si ustedes hacen lo mismo.
El resto de los compañeros se miraron entre sí, ellos también le dieron la espalda a Harry por un Weasley. No sabían muy bien porque Granger dejó a Ronald pero la actitud de Neville, un personaje amable y justo, les indicaba que su compañera realizó una muy mala acción. Su actitud despreocupada tampoco les daba buena espina.
Blaise llevaba las manos a su cabeza para apaciguar el incesante ruido proveniente de los incesantes golpes en la madera, al abrir la puerta se encontró con la figura de uno de sus mejores amigos. Draco tenía el ceño fruncido por la larga espera.
—No sé por qué la red flu no funciona.—Comentó el chico con gesto furioso, sus labios se detuvieron al notar que el moreno le impedía pasar.— ¿Qué sucede ?
—Lo siento Draco pero no puedo dejarte pasar.— El moreno contestó desviando la mirada, nunca en su vida le había prohibido la entrada a uno de sus mejores amigos— Ginevra se está quedando en mi casa, en realidad estoy tratando de mejorar mi relación con ella.
El rubio tragó en seco, era un golpe directo y que no esperaba. ÉL era de los pocos amigos que le quedaban después de su pasado como mortifago. Necesitaba a alguien para conversar y el moreno siempre fue directo con sus peculiares comentarios, a veces tildados de verdad por ello necesitaba su consejo.
—Eres mi mejor amigo pero quiero estar con ella demostrarle mi compromiso y lealtad.-—Agregó nuevamente con tono serio , poco común en él.—Harías lo mismo por Hermione.
Draco trató de dibujar una conciliadora mueca, esa frase era una confesión abierta. Blaise tenía sentimientos por la pelirroja, no era solo una amiga mas o una compañera que valorará. Esa leona se volvió en alguien importante.
—Te entiendo.— Estiró la mano para despedirse.— Buena suerte, amigo.
Zabini se despidió con un apretón de manos y un abrazo, le susurro un gracias al oido. No significaba que su amistad fuera terminar pero quizá necesitaba un tiempo separados.
Balise deseaba enamorar a Ginevra, no solo ser un hombro para que llorara, si debía que sacrificar su amistad por un tiempo lo haría. Eso hacen las serpientes, usan cualquier medio para obtener lo que desean. Al cerrar la puerta el moreno dejó escapar un suspiro, grandes recompensas siempre venían de los sacrificios más dolorosos. Levantó la vista encontrándose a una chica con el cabello rojizo, lucia distinta a otros días, su reconocida larga cabellera desapareció, en su mano derecha llevaba un vaso de agua.
—No te he pedido nada, si querías hablar con él simplemente me hubiese encerrado en mi cuarto.— Artículo en tono bajo caminando hacia el chico.— ¿por qué?
—Tú eres más importante.—Contestó tomándola por la cintura acercó sus labios peligrosamente.— Quiero que vuelvas a confiar en mí, no puedo contarte sobre la relación de Draco con Hermione porque es un tema que no me corresponde pero tampoco deseo ocultarte nada.
La tomó por la barbilla, sus alientos se entremezclaban. Enfocó sus orbes de tono miel en las hebras rojas, la chica decidió hacer un cambio de look, lucía hermosa con el cabello estilo Bob corto. Le daba un toque de rebeldía y sensualidad nunca antes vista en la chica buena de Gryffindor.
—Si me mantengo al margen de su relación no habrá secretos.— Sus labios casi se rozaban, el aliento a hierbabuena ahogaba las fosas nasales de la pelirroja.— Ginevra eres tan preciosa.
Una descarga electrifico cada centímetro de piel de la mencionada, el vaso caýo sobre la alfombra, porque las manos de la mujer rodearon el cuello del moreno. Mentía si decía no sentirse atraída a ese hombre, la fisonomía de la serpiente era muy contrastante con la de su ex prometido. Zabini era muy alto aún usando tacones no lo alcanzaba, con masa muscular marcada, piel morena y unos cautivantes orbes de tonos miel.
—¿Porqué haces esto por mí? .—Le volvió a cuestionar mientras sus dedos acariciaban las masculinas facciones de su rostro.— ¿Por Qué alejar a tus amigos? ¿Por qué poner el mundo debajo de mis pies? ¿Por Qué cuidarme como si fuera un tesoro ?
El hombre esbozó una sonrisa de lado como si la respuesta a esas preguntas fuera la más obvia.
—Porqué te amo.—Confesó sin un gramo de duda, su voz era firme y grave.—Porque cuando una serpiente se enamora es capaz de vender su propia alma a las artes oscuras para conseguir su objetivo.
La leona trago en seco ante la penetrante mirada que la desnudaba, nunca antes sus parejas fueron tan directas y malévolas con sus confesiones. Sin pensarlo devoró los labios frente a los suyos salvajemente, nunca en su vida había sentido tanto deseo por tocar a un hombre. Zabini era todo aquello que admiro en un mago; rico, seguro de sí mismo, orgulloso, educado y ambicioso. Existía un rumor sobre la fidelidad de las serpientes hacia el amor verdadero, ¿Si ella era el amor de Blaise?.
Ella era una mujer fuerte e independiente durante estos meses el moreno no le dio esos atributos simplemente le recordó que ya los poseía. Él la admiraba y respetaba como profesional, ahora la deseaba como mujer.
Malfoy no le comentó nada a Hermione sobre Blaise, él también deseaba tener secretos debido a que la chica continuaba sin confesar su estado de salud, le molestaba su silencio pero también le causaba risa el saber como la castaña iba a ocultar lo que crecía en su vientre. Cada día que pasaba era más visible el embarazo; un par de veces la molesto pero esta solo inflaba los cachetes y lo mandaba a dormir a la sala por criticar su peso.
—Luces encantadora en ese vestido.— El rubio comentó para acercarse a la chica y sujetarla por la cintura.— ¿Qué te parece si mejor nos quedamos y probamos el sofá nuevo?
—Draco no metas la mano ahí.—Le regaño la castaña al sentir unos dedos subiendo la falda e ingresando en sus muslos.— No quiero recordarte pero tú aceptaste la invitación y son tus padres.
El chico agachó la cabeza para posar la barbilla sobre el hombro de la mujer y abrazar fuerte por la espalda. Adoraba su perfume, el tempratura de su piel, la forma de su cuerpo, esos rizos castaños todo en ella era perfecto. Ese vestido azul marino oscuro ocultaba su vientre debido a que llevaba un fajon debajo del busto y la parte de inferior suelta.
Hermione trataba de ponerse los aretes, esa tarde su novio llegó con elegante juego de joyas.
—Deja de malcriarme.—Le susurro mientras el hombre abrochaba la gargantilla.—Nunca fui una persona materialista pero estoy comenzando a sentir una terrible atracción por estos objetos.
—Con tu puesto eres capaz de comprar estas frivolidades pero tu naturaleza noble te las prohíbe.—Bajo las palmas de sus manos para ponerlas sobre su vientre.— Sé que lolo las usas para complacerme, te quiero tanto.
Hermione bajó también las manos para ponerlas sobre las de su compañero, a veces tenía la sensación que él conocía la verdad. Amaba a Draco y anhelaba una familia con él como nunca antes creyò desear, con él su mundo giraba en un compás desconocido que a veces le asustaba, muchas de las veces tuvo el control de su vida pero con él se sentía sin fuerzas.
—Te amo Draco.—Susurro cerrando los ojos y recargando su mejilla en el rostro de su compañero.—Tengo algo importante que confesar.
Notas de la autora: Gracias por sus reviews, no olviden que sus comentarios me animan a terminar el fanfic. Ya solo falta la cena con los suegros, otros dos capítulos y el final. Claro que tengo planeado un Epílogo narrado por alguien especial. Saludos :)
