Dragón Ball no me pertenece ni sus personajes.


Sentía la mirada acusadora sobre su persona, sus ojos la miraban sospechando lo obvio. Eso ya era demasiado molesto para ella, se giró y lo encaró molesta.

¿Qué estas mirando eh? - dijo con altanería.

Sé que tú eres la responsable de la muerte de la re - no pudo continuar pues Bulma lo interrumpió.

No. Nunca fue reina, así que no digas estupideces. Pero sí, sí tuve algo que ver ¿Pero qué esperabas que me quedase a vivir aquí mientras un planeta entero espera por mi? - dijo ella a él.

Lo prometiste, las promesas son importantes para los saiyajins - respondió él a ella.

Ella lo miró y giró los ojos hacia arriba.

Pero yo no soy saiyajin - contestó ella dejándolo una vez más sin nada que decir.

Y era verdad, ella no era saiyajin pero tenía mucho más carácter y audacia que Gine a quien consideraba que había sido su mujer por error.

Bulma era una joya, una mujer temperamental se había convertido en eso y por eso él quería tenerla. Ella era una gran mujer para presumirla ya qué él siendo de clase baja estando con Bulma sería admirado por los demás de su clase. Ese era el motivo inicial por el cual se había involucrado más allá con ella pero ahora ya no sabía siquiera que sentía, solo que no quería que se alejara de él.

Bulma no era saiyajin pero era tan peligrosa como una de élite.

¿Y qué dices, estarás de mi lado? Podríamos seguir siendo amantes, siempre y cuando el rey no se entere - mencionó ella.

Bardock miró al suelo pensativo, al principio creía que Bulma no lograría jamás su objetivo pero cada vez ella estaba demostrando ser más letal y su brillante mente ayudaba demasiado. Había una posibilidad de que ella lo sea, y prefería estar del lado de Bulma a tenerla como enemiga.

Esta bien, te apoyo - suspiró - Supongo tienes ya un plan ¿Cierto? - preguntó Bardock a Bulma.

Ella solo miró la ventana y sonrió.

Estoy más que preparada querido Bardock, formaré parte del palacio una vez más - mencionó entusiasmada – ya encontré la manera de regresar – exclamó mientras estaba pensativa casi con ojos tristes.

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La bien adornada y lujosa sala del trono, estaba compuesta de 4 asientos, un lugar para el Rey, un lugar para la mujer del Rey y otros para los príncipes.

Sin embargo en este caso la madre de Vegeta ocupaba el lugar de príncipe y al otro lado se sentaba Tarble, dejando un lugar para la futura mujer de Vegeta.

Ya te dije que puedes ocupar este lugar si deseas, yo ya he tomado una decisión y no tendré Reina – expresó Vegeta a su madre.

Sin embargo ella quería hacerle entrar en razón, Vegeta no debía tener ese pensamiento sino el linaje de la familia real caería.

Hijo, si no tienes una mujer ¿Cómo crees que continuaras nuestro legado? ¿Quién te seguirá en el trono? – le cuestionó su madre y ex reina.

Vegeta suspiró y harto del tema respondió a su madre.

Ya tomé una decisión, no pienso tener una reina, casaremos a Tarble y sus hijos serán mis sucesores, su mujer será considerada princesa con algún otro cargo y yo me concentraré en mi reinado ¿contenta con el plan? –dijo a su madre.

Su madre no sabía que responder sin embargo suspiró resignada, le hacía tanta falta Caulifla, ella era sin duda la merecedora del título además de que tenía el aprecio de Vegeta.

En eso Tarble quien estaba involucrado en el tema habló.

Hermano, con todo respeto. Pienso que aun soy muy joven como para tomar una compañera, además, te agradezco que tomaras en cuenta mi futura familia pero pienso que nuestro padre hubiera rechazado tu comportamiento, tener descendencia propia te traería grandes beneficios – dijo Tarble mirando al suelo.

Aun más malhumorado Vegeta gruñó de nuevo.

Esta bien, tomaré una mujer cuando madre muera. ¡Y ni se te ocurra morirte pronto! – amenazó a su madre.

Cuando Vegeta iba a levantarse para ir rumbo a sus aposentos un guardia lo interrumpió.

Mi señor, una mujer desea hablar con usted – comentó el hombre.

El guardia habia intentado detener a Bulma pero ella insistió tanto y tanto que accedió a arriesgarse a ser eliminado por el Rey al comunicarle eso pero la recompensa de Bulma era excitante. Nadie se podía resistir a eso.

¿Una mujer? ¿Y quién se ha creído esa mujer para simplemente querer hablar conmigo? Muchas quieren hablar pero pocas tienen el privilegio ¿Esta mujer tiene algo tan importante o es digna de que la atienda? – habló irónico Vegeta.

Pocos tienen el privilegio de poder contar con mis servicios y usted Rey Vegeta II puede ser uno de los afortunados – dijo una voz femenina entrando por la gran puerta como si ya fuese una Reina dejándose observar por todos, presumiendo que ella era capaz de desafiar al Rey.

¿Pero como te atreves a entrar así mujer? – la reprochó la madre de Vegeta.

Sin embargo tanto Vegeta y Tarble reconocieron a Bulma, la madre de Vegeta también pero no le daba mucha importancia a quien era sino a su falta de respeto.

"Conozco a esa mujer de algun lado" – pensaba Tarble al verla.

Sin embargo Vegeta la recordó inmediatamente, habia dejado cosas pendientes con esa mujer, pero probablemente había sido liberada con las otras esclavas ¿por qué razón volvería? ¿qué demonios quería hablar con él?

Vegeta esbozó una sonrisa irónica y ordenó algo a todos.

Retírense ahora – dictó a todos los presentes.

La adrenalina en Bulma se subió, era obvio que Vegeta había recordado quien era ella, pero al oir que ordenaba a los demás que se retiraran se mordió el labio, terminaría lo que empezaron y más en la sala del trono. ¿No podía ser eso más excitante?

Todo su plan iba más rápido, quizá el la volvería a tomar, la conservaría y de esa manera escalaría pronto a la habitación real transformándola como suya.

Y de esa manera no tendría que revelar su gran potencial.

Emocionada miró a Vegeta quien la rodeaba.

Te recuerdo… Tú y yo dejamos un asunto pendiente, podría tomarte ahora mismo – le dijo mientras olía su cuello y suspiraba sobre el para que ella pudiera sentir su aliento caliente erizarle la piel – te apoyaría en el sillón del trono y te apretaría por detrás entrando y saliendo de ti al mismo tiempo que mordisquearía tu blanca espalda , te follaría hasta que te estrelles sobre el duro material de mi asiento real, amanecerías en un tanque de recuperación por haberte follado tan duro rompiéndote por dentro y disfrutando del dolor – dijo con voz sensual pegándose a Bulma por detrás para hacerle sentir su erección – ¿puedes sentir cuanto deseo hacer eso? – preguntó vegeta a Bulma apretándola y fingiendo una penetración embistiéndola rápidamente.

Sí, sí. Pu puedo sentirlo mi Rey – jadeo Bulma demasiado excitada.

Habia olvidado que la voz de Vegeta derretía hasta lo ya derretido.

Entonces sintió la risa de Vegeta sobre ella.

Jajaja, por lo visto me has deseado más que yo a ti, y no puedo negártelo, te deseé solo un instante, pero fui bien atendido por Caulifla, aunque ahora que ella no esta podría entretenerme contigo, es una lástima que tú hayas venido para pedirme otra cosa ¿No es cierto? – preguntó vegeta a Bulma mientras se daba la vuelta para volver a sentarse en su trono.

Bulma un poco desorientada maldijo haberle contado al guardia sus motivos.

Si he venido por otro motivo – dijo un poco triste, ella deseaba en verdad que Vegeta la tome en ese instante.

¿Así que quieres ser parte de mi equipo científico? ¿De verdad tienes talento en la ciencia? – cuestionó Vegeta.

Y Bulma maldijo tener ese talento en ese momento pero despues de todo, ese era su truco para regresar al palacio. No perdía la esperanza de ser la reina e ese inmundo planeta.


Espero les haya gustado.