Hola lectores y lectoras, hoy les traigo el penúltimo capítulo de esta pequeña historia
Tuve algunos problemas con el segundo capítulo, el link estaba caído por alguna extraña razón, pero ya lo he solucionado.
Espero disfruten este penúltimo episodio.
Todo review y crítica es bien recibida.
Tenga una excelente tarde/dia/noche
Nos leemos pronto nwn
Capítulo III
El guerrero caído
El banquete de los emperadores fue muy curioso para los chicos. La comida oriental en sí misma era muy exótica, por lo que Diamond se vio intimidado ante la gran variedad de pescados y sopas que nunca había visto. Pero Platinum sólo estaba sorprendida de poder probar de alimentos que nunca pudo hacer en el Inframundo porque su padre nunca le dio los materiales. Enseñando a su guía cómo comer en el oriente, los jóvenes disfrutaron de las mejores comidas que el Oriente podría ofrecer.
Los emperadores fueron bastante amables con los extranjeros puesto que Pearl habló muy bien de su acompañante. Accedieron a contarles la historia del imperio, dinastía por dinastía. Hasta un punto donde Platinum estaba extasiada de la cantidad de leyendas que rodeaban al palacio.
Justo después de terminar la comida, el emperador mandó a llamar a las bailarinas Kimono para mostrar un poco más del folklore del imperio, interpretando las dos más bellas danzas que tenían; El llamado del Sol y el nacimiento de la Luna.
—Estas danzas han sido practicadas por generaciones, recordando la inmensa gratitud que le guardamos a Ho-oh y Lugia por protegernos —el emperador bebió la última gota de vino que tenía mientras elevaba sus brazos para que empezaran el baile— ¡Que comience el espectáculo!
Lentamente salieron las cinco chicas al escenario y saludaron al público como es de costumbre, mientras que la banda comenzó a tocar una música relajada, casi hipnótica. Platinum se mostró emocionada ante los gráciles movimientos de las bailarinas, bailando una canción que representaba el despertar de la Luna y del mismo Lugia.
—Dicen que esta canción sirve para invocar a Lugia, ¿no es así? —preguntó Platinum al emperador.
—Así es, tanto la danza del nacimiento de la Luna y la del llamado del Sol, son capaces de invocar a Lugia y a Ho-oh, sin embargo, es necesario tener una de las plumas de los dioses para poder invocarlos.
Platinum sonrió ante la información y siguió cautivada por la belleza de la danza. Diamond se encontraba observándola, perdido en la belleza y ternura que desprendía, hasta un punto que olvidaba que ella era la princesa del Infierno e hija de Hades, sólo se concentraba en una chica hermosa cautivada por un baile que jamás había visto.
—Has estado viéndola por cinco minutos, amigo —rompiendo su trance, Pearl se sentó junto a su amigo y tocó su hombro.
—Oh, no me había dado cuenta... por cierto, la comida que cocinan es deliciosa.
—Lo noté, acabaste con casi todos los platillos... pero me llama más la atención cómo ves a esa chica.
Pearl tenía claro una cosa, enamorarse de la misma princesa del inframundo era una muy mala idea. Siendo ella alguien que ve a los seres humanos con desprecio, y teniendo de padre al hombre que fue capaz de renunciar a su humanidad por algo de poder, las ventajas que traería enamorarse de ella eran nulas. Pero Diamond le confirmó que no estaba enamorado ¿cómo podría enamorarse de alguien en tampoco tiempo? Simplemente estaba atontado con su belleza no mortal. El rubio sólo le aconsejó que la ayudara lo más rápido que pudiera y después se fuera, no valía la pena enojar más a Giratina y a Hades más de lo necesario.
Después de terminar el baile a la Luna, el siguiente baile le interesaba más a la princesa. Por alguna razón, Ho-oh le llamaba mucho más la atención que Lugia, por lo que miró con atención para memorizar el baile.
Cuando las bailarinas comenzaron a bailar con una música algo más movida, la sala comenzó a iluminarse. Un resplandor azulado nació del pelo de la chica, cosa que desconcertó a todos los presentes, excepto a las bailarinas que siguieron con su rutina. Platinum no podía explicar en ese momento qué pasaba, mucho menos cuando sentía cómo mucha energía se movía por todo su cuerpo, recorriéndolo de pies a orejas. Sin importarle nada en ese momento, comenzó a bailar de la misma forma que las chicas kimono, imitándolas casi a la perfección.
Aunque pareciese que nadie sabía lo que pasaba, Diamond comenzó a ponerse nervioso, no quería que la princesa llamara demasiado la atención. Pero al ver que los demás comenzaron a bailar de igual forma rodeando a Platinum, se calmó un poco, para caer de nueva cuenta en las celestiales garras de su belleza, siendo devuelto a la realidad por Pearl, encargado de que el sentimiento de enamoramiento no naciera.
—Dia, quiero decir Diamond, debes concentrarte en otra cosa —zarandeando a su amigo— Recuerda el plan, la llevas a Jubileo y después le dices que se vaya para evitar problemas.
—Tranquilo, tengo todo bajo control —indicó ignorando el espectáculo.
El baile continuó jocosamente, hasta que finalmente la música paró y el cabello de Platinum volvió a la normalidad, momento en donde las bailarinas se despidieron y agradecieron a todos, mientras las reverencias hacia ellas y Platinum comenzaron. Los emperadores se mostraron muy sorprendidos por la chica y la felicitaron por su gran baile, dando fin al festín de esta noche.
Con todo listo, Diamond y Platinum se fueron a su habitación para poder dormir después de un día muy agotador. La chica no paraba de dar vueltas de emoción y su guía no dejaba de mirarla, expresión que cambió a una de asombro cuando apagaron las velas y notaron cómo la extraña onda de la otra vez volvió a recorrer el cabello de la chica y le devolvió su antiguo color dorado. Comentando lo sucedido con asombro, Platinum llegó a la conclusión de que su pelo entraba en fase "Lunar" al entrar en contacto con la luz y forma solar al estar en contacto con la oscuridad.
Con el leve brillo que emitía su pelo dorado, ambos chicos se acostaron en sus "camas" y comenzaron a platicar de las experiencias que ocurrieron en el día.
—El emperador es un tipo bastante amigable, aunque sus gustos en decoración son algo malos —Platinum metió su cabello en una sábana para disminuir el brillo emitido.
—Ten en cuenta que estamos en oriente, nada es igual que en occidente; la comida, las personas e incluso los muebles —haciendo referencia a que estaban durmiendo prácticamente en el suelo.
—Bueno... algunas cosas que he visto de Jubileo me gustan... ¿has comido los pastelillos típicos?
—¿Los de canela?
—Sí, siempre quise comer uno de ellos pero nunca los probé, al entrar a la torre se arruinaban.
Diamond era un experto en la elaboración de pasteles, la reina le enseñó a prepararlos en sus tiempos libres. El biscocho de canela era muy famoso en todo el reino; siendo muy caro su compra y disponible mayormente por la realeza. Platinum sólo podía fantasear el increíble y mágico sabor de un postre así, mientras su acompañante se sumía en sus pensamientos y en planes para mañana. Deseándole buenas noches, el chico se durmió, dejando a Platinum pensativa y observando a la Luna, reflexionando sobre lo ocurrido en todo este día.
La mañana llegó con una agradable sorpresa, el emperador les dio una serie de obsequios a los dos viajeros para su travesía; comida y agua para el día entero de viaje que emprenderían, algunas telas de seda como regalo a los reyes, una espada con filo de rubí y un escudo recubierto en su 90% de diamante y uno de los más rápidos Rapidash que tenían en todo el imperio, listo para llevar a los dos al reino de Jubileo.
El trayecto era bastante simple, tendrían que ir hacia el norte desde la capital hasta llegar al templo Sinjoh, después partirían hacia el noroeste y eventualmente llegarían al reino de Jubileo. Simple pero tardado y peligroso. El templo de Sinjoh estaba fuertemente vigilado por guardias que no dudarían en asesinar a cualquiera que se osase a pasar lo suficientemente cerca, además de que las bajas temperaturas y fuertes vientos lo hacían un lugar complicado, sin contar los múltiples ladrones de la zona, la más importante del mundo.
Vestidos y armados, Platinum y Diamond subieron al Rapidash que el emperador les regaló y se despidieron de todos. Pearl entretuvo más a su amigo para desearle lo mejor y que no olvidase el plan, estaba muy preocupado por lo que pudiese pasar. Con una gran sonrisa en sus rostros, los dos partieron hacia el norte, en una escena emotiva donde dos amigos se habían reencontrado. ¿Volverían a encontrarse? Sólo el destino lo decidiría.
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Heracles pasó la mayor parte de su tiempo entrenando en el templo Sinjoh. Habiendo asesinado a cuatro guardias que intentaron pararlo, paseaba por los alrededores en busca de su objetivo principal. Su espada era realmente efectiva para penetrar los escudos, y su peto lo protegió de todos los golpes que los guardias usaron contra él. Se sentía el verdadero Heracles, hijo de los dioses.
—¡Arceus! —gritó subiéndose al estrado místico— Tus guardias han caído ante mi espada, Giratina me ha concebido un poder que ningún mortal tiene. ¿Acaso esto no es prueba suficiente para demostrar mi valía? Sólo te pedía que te deshicieras de ese estúpido de Diamond, pero ahora yo lo haré y tendré mi venganza, tu poder es incomparable ante el dios del infierno —terminando su discurso, Heracles salió del templo y lo dejó abierto. Si su presa llegaba al lugar, inevitablemente entraría y en ese lugar lo atraparía.
Había pasado bastante tiempo desde que Platinum y Diamond salieron de la capital, pero finalmente podían apreciar a la distancia el templo. Cubiertos con las ropas que les habían dado y calentados por el calor de Rapidash, decidieron acercarse para poder reposar.
—¿Por qué construyeron un templo en medio de la nada? —preguntó Platinum temblando.
—No lo sé con certeza, los reyes me contaron que la gente lo hizo en honor a los templos de la Columna Lanza y el templo Alfa, pero desconozco el verdadero motivo —cubriéndose de la nieve, galopó lo más que pudo hasta poder acercarse al templo.
La sorpresa que se llevaron fue mayúscula. No había un sólo guardia en la entrada y ésta se encontraba abierta. Desconcertados pero con mucho frio, no les quedó más opción que entrar (aunque Platinum no le gustaba la idea), encontrándose con el estrado místico de Arceus. Bajando del Rapidash, ambos se fueron a ver los pasajes escritos en las columnas
—La leyenda cita "Tiempo, espacio, antimateria o lo que combinado llamamos el mundo, deberá nacer cuando Arceus se encuentre sobre el estrado" —Platinum analizaba las escrituras de una roca cerca del estrado.
—¿A qué se refiere? —preguntó confuso mientras analizaba el estrado.
—Quizás... Mi padre me dijo que al inicio de todo, Arceus creó todo el universo y dio origen a Dialga, Palkia y Giratina, puede que si Arceus volviera a estar en este estrado, podría crear otro Dialga, otro Palkia o incluso otro Giratina.
—Tal vez por eso el templo está protegido... ¿Pero dónde rayos están...?
—Los maté... y ahora te toca a ti
Los dos chicos se giraron para encontrarse con quien había asesinado a los guardias, el compañero de la guardia real de Diamond, Heracles. Se abalanzó sobre Diamond y lanzó su espada, pero él pudo lanzarse a un lado y Platinum le lanzó sus armas para pelear.
—Tú debes ser la hija de Hades, tu padre te está buscando —señalándola con su espada— Una vez mate a este infeliz, te llevaré con él.
—Heracles, no te dejaré que te la lleves —Diamond se colocó en posición de ataque— La princesa viene conmigo.
—Eso lo veremos...
Heracles lanzó un golpe con su espada hacia el chico, pero éste logró detenerlo con su escudo, el cual soportó perfectamente el golpe. Heracles estaba desconcertado por el hecho de que el escudo haya soportado el golpe, pero no tuvo mucho tiempo de pensar cuando Diamond le devolvió el golpe y lo impactó en su pecho, pero no sufrió ningún daño. Ambos comenzaron una pelea muy reñida. El siervo caído y el guerrero ignorado en un duelo a muerte sobre el estrado místico.
—¿Por qué me guardas tanto odio Heracles? —esquivando otro de sus ataques con su escudo— Desde que me inscribí en el ejército, sólo me humillabas.
—Eres bastante estúpido para no notarlo, siempre fuiste el favorito de los reyes —lanzándolo de una pata hacia la pared— Mientras tú observabas las estrellas con la reina, yo limpiaba los establos del reino, cuando el rey te nombró siervo real, a mí me mandaron a matar a un sucio jabalí.
—No fue mi culpa, yo sólo les mostré mi gratitud por haberme cuidado tanto tiempo —Diamond volvió a atacar sin resultado alguno, la piel que cubría a su rival era muy gruesa.
—No importa todas las excusas que pongas, porque esta tarde me vengaré y conseguiré mi venganza, Diamond —abalanzándose con más fuerza empuñando su espada.
El escudo de Diamond pudo soportar el golpe con éxito, pero cada vez se cansaba más. No era el guerrero más apto para combates tan largo y lentamente se debilitaba. Platinum sólo observaba con miedo la pelea, paralizada por ver a su guía en riesgo de muerte (por segunda vez).
La pelea era muy dura, Diamond sabía muy bien cómo defender, pero Heracles atacaba con la fuerza de un Mamoswine. En un momento de intercambio de golpes, Heracles logró deshacerse de la espada y del escudo del chico. Indefenso ante cualquier contraataque, su rival lo tomó de la camisa y lo estrelló contra el suelo brutalmente para después patearlo y que impactara contra una columna de concreto.
El chico sólo pudo escupir sangre de tan brutal ataque, mientras que su rival se acercaba lentamente. Estaba completamente debilitado y trató de encontrar a Platinum, pero ella no estaba y eso le asustaba.
Con una victoria asegurada, Heracles se mofó de Diamond —¡Oh, grandioso Giratina, a ti te ofrezco este gran triunfo, destruye el alma de este sucio infeliz! —un aura negra comenzó a emanar de su espada y se acercó al pobre moribundo— Esta vez me aseguraré de que mueras...
—¡Atrás de ti, idiota! —Platinum gritó enojada.
Al momento de voltear, Platinum volvió a emitir con fuerza su brillo, momento que Diamond aprovechó para poder levantarse con las pocas fuerzas que le quedaban y arrebatarle la espada. Pero sin darse cuenta, Heracles golpeó con una fuerza descomunal a Platinum en el rostro y ésta se desmayó y cayó al suelo.
El aura negra comenzó a rodear al siervo, quien con mucha ira acumulada, golpeó con todas sus fuerzas el costado de Heracles con la espada y logró hacerle una herida considerable. Con unas fuerzas que no sabía explicar de dónde salieron, le arrancó la piel del león y se la puso, para después darle un golpe tan fuerte que lo lanzó hacia el triángulo del estrado que representaba a Giratina.
—No te lo perdonaré, Heracles —gritó enojado y lleno de ira— Tú fuiste quien me incriminó para que me exiliaran, ¿no es así, bastardo?
—Así es, estaba harto de tu estúpido favoritismo... y lo volvería hacer si me dieran la oportunidad —viendo a Diamond acercándose con sus armas.
—No habrá una segunda oportunidad...
El aura oscura rodeó a Diamond por completo, y éste se acercó a la cabeza de Heracles y comenzó a golpearle con toda la fuerza que esa extraña aura le daba. Y cuando se cansó, tomó su cabeza y la estrelló contra el suelo y finalmente, lleno de ira y rabia, todo la espada que le había arrebatado y la encajó en su abdomen lo más profundo que pudo.
La brutal pelea había terminado con la muerte del guerrero ignorado. Al dar su último aliento, una sombra rodeó el cuerpo y lo trajo, seguramente Giratina reclamaba su cuerpo. Diamond sintió con algo de su interior le gritaba que arrojara la piel que lo cubría y con pocas fuerzas, se deshizo de ella y se la dio a la sombra, momento en el que tuvo un momento de cordura y se desmayó al no tener el poder que le dio la magia oscura.
Al despertar, Diamond estaba completamente enredado en el cabello de Platinum. Ella lo curó y encendió una fogata para pasar la noche. Al quitarse su pelo, miró a Platinum calmada y observando el fuego.
—Yo lo maté... maté a Heracles —mirando el fuego, se sentó a un lado de la princesa.
—No totalmente... las armas de Heracles las creó mi padre, y su magia tiene el poder de poseer a las personas y llenarlas de odio e ira, realmente la ira y odio de las armas te obligó a matarlo pero...
—¿Pero qué?
—Esos sentimientos sólo se traspasan si el portador tiene sentimientos bajos como tristeza o ira... Heracles te odiaba y por eso obtuvo el poder completo y para que tú obtuvieras ese poder, debiste estar muy enojado... enojado porque Heracles me golpeó...
Diamond se puso algo nervioso ante las palabras de una Platinum demasiado calmada. No sabía qué responder. En el momento que Heracles la golpeó con esa fuerza, algo en su interior desató una furia increíble.
—Dia... ¿Te importa lo que me pase?
—Sí —respondió nervioso y sonrojado— Prometí ser tu guardaespaldas y no permitiré que nadie le haga daño... el valor de un hombre radica en su palabra.
—Eso pensé... gracias Diamond, deberías dormir, mañana finalmente llegaremos a nuestro destino.
Ambos chicos sonrieron y se fueron a dormir en el duro suelo del templo, el día de mañana ocurrirían muchas cosas importantes que cambiarían el rumbo de una generación.
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Después de cuatro horas de viaje, los chicos habían conseguido llegar al reino de Jubileo, el hermoso y bello reino de occidente. Lo primero que hicieron fue guardar los regalos a los reyes a las afueras del reino y despues se metieron de lleno en el reino. Diamond cubrió su cara con algunas telas, no quería que nadie supiera quién era, mientras Platinum se vio muchísimo mas emocionada que cuando vio la capital del imperio Iris. Las calles recubiertas de piedra, las casas hechas de roca y madera blanca, la plaza llena de niños jugando y en un todo, un aire de felicidad se respiraba por todas partes.
Diamond sólo podía ir detrás de la chica y explicarle todos los detalles de los distintos lugares históricos. Platinum quedó impresionada ante la belleza de la ciudad, hasta que se encontró una pintura que le llamo la atención y le pidió a Diamond que le explicase. Eran el rey y la reina con una pequeña niña de cabello dorado en brazos.
—Esa niña es la princesa perdida —comenzando a explicarle el origen a la chica— Hace muchos años, el rey y la reina tuvieron una hija, la cual desapareció misteriosamente, robada por algún heraldo de un dios no afín a Arceus, de hecho esa niña debió haber muerto antes de nacer, pero gracias a que la reina ingirió un té hecho con la pluma de Ho-oh, ella y él bebe sanaron milagrosamente.
—¿Nadie buscó a la niña?
—No sabían por dónde buscar, en todo el reino se buscó y no se encontró nada, incluso tropas fueron al Inframundo... ninguna volvió, después de aquel trágico hecho, todos los días del cumpleaños de la princesa, lanzan Drifblim y Drifloon con velas al cielo.
Lo que Diamond no sabía, es que el cumpleaños de la princesa perdida era en el mismo día que el de ella, su mente comenzó a unir ideas de manera conspiranoica, pero se detuvo al recordarse su origen, la princesa del Inframundo e hija de Hades; la princesa perdida y ella no tenían relación.
Después de pasear y divertirse por todo el reino, Diamond llevó a Platinum a la laguna que separaba Jubileo con el puerto, preparándole una sorpresa especial. Desde ese lago, el espectáculo era mucho más hermoso. Diamond conocía a un pokémon que lo ayudaba mucho, un Mantine que conoció desde que era un Mantyke y que era lo suficientemente grande y fuerte para llevarlos a los dos a apreciar el espectáculo sin ningún riesgo. Con algo de miedo al ver un pokémon de tales dimensiones, Platinum subió al Mantine junto a su guía y el pokémon los llevó hacia el centro de la laguna para apreciar el espectáculo que estaba a punto de comenzar.
—Gracias por ayudarnos amigo —Diamond agradeció a su pokémon, quien le respondió emitiendo un pequeño rugido— Espero que esté lista, princesa.
—Estoy lista desde que me acostumbré a estar sobre este pokémon, a pesar de tener algo de miedo, es bastante simpático —dijo acariciando su cabeza.
Mientras Mantine estaba contento de ayudar a su amigo, la celebración dio inicio. A lo lejos pudieron apreciar cómo el primer Drifblim salió de lo más alto del castillo, dando inicio a una oleada de Drifblim y Drifloon que inundaron el cielo con su hermosa luz que desprendía la vela que sostenían.
Platinum estaba tan extasiada de ver las luces que Diamond la detuvo para que no cayera al agua. Simplemente era un momento sublime en su vida, por primera vez se encontraba viendo ese hermoso espectáculo que tanto deseó ver desde que obtuvo su burbuja de conexión. Estaba ella frente a frente con los pokémon que comenzaron a descender al lago y rodearlos para saludar.
Platinum acarició algunos Drifloon que se acercaron lo suficiente, estaba en un estado de éxtasis que ninguna droga podría igualar, hasta que su acompañante le pidió que se girara para darle un regalo.
—Princesa, estaba esperando el momento ideal para entregarle este obsequio —mostrando entre sus mano un pequeño bizcocho de canela— Fue algo difícil de conseguir, tuve que cambiar una tela de seda por este, pero creo que valió la pena...
Sin decir una palabra, Platinum tomó el postre entre sus manos y se le quedó mirando por unos segundos— Hubiera preferido hornearle uno, pero sólo pude comprar este... disfrútelo —al terminar sus palabras, Platinum se sonrojó mucho y comenzó a comer delicadamente el pastelillo hasta terminarlo por completo. Su sabor era indescriptible, delicioso y dulce eran los principales adjetivos para ese pastelillo. Con unas lágrimas en sus ojos, abrazó repentinamente a Diamond con fuerza.
—Dia... muchas gracias por todo, muchas gracias por protegerme, gracias por llevarme hasta acá y sobre todo... gracias por demostrarme que no todos los humanos son malos.
—Princesa, no tiene que agradecerme, prometí protegerla y lo cumpliré —sonrojado, Diamond correspondió su abrazo mientras algunos Drifloon se acercaban y formaban corazones con sus hilos, cosa que dejó muy apenados a los dos chicos los cuales terminaron su abrazo.
El evento continuó por una hora hasta que los Drifloon y Drifblim volvieron al reino. Diamond y Platinum se fueron a la orilla y le agradecieron a Mantine por su ayuda con algunas bayas.
El plan para mañana sería simple, Diamond guiaría a Platinum hacia el portal de la Columna Lanza y entonces terminaría todo, la gran aventura que habían emprendido finalmente llegaría a su fin. Antes de dormir, Platinum volvió a gradecer a su guía por todo y le dio un beso en la mejilla en señal de agradecimiento, cosa que lo dejó completamente rojo y ambos se fueron a dormir, mientras Diamond observaba el cielo confuso. Una bomba atómica de sentimientos había explotado en su cabeza, todo lo que había ocurrido, la advertencia que su amigo le hizo, toda esa gran odisea le quitó el sueño hasta que sus ojos estuvieron lo suficientemente cansados para poder dormir.
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Los reyes siempre estaban tristes cuando hacían el evento. Recordar cómo su pequeña hija fue robada, los llenaba de tristeza y desesperanza, en su momento de mayor debilidad emocional, el siervo de las tinieblas aprovechó para apoderarse de sus débiles mentes mortales, llenándoles la cabeza de sentimientos viles y putrefactos.
—Oh, gran Hades, díganos en que podemos servirle —ambos al unísono se arrodillaron frente a Hades.
—Los humanos son tan patéticos... su estúpido siervo me ha causado un dolor de cabeza a mí y a Giratina, además de que asesinó a su más leal escolta, Heracles. —el humo que desprendía de su yelmo comenzó a incrementarse— Quiero que manden a sus tropas esta noche a arrestarlo, se encuentra en la orilla del lago —acercándose al rey—, y tú pelearás contra él y lo matarás, espero que seas menos estúpido que Heracles.
Hades desapareció entre las sombras y los reyes se levantaron para ordenar a la guardia real que fueran por Diamond a las orillas del lago, completamente manipulados por la magia de Hades.
Hades se adelantó y fue al campamento de Platinum para despertarla, quien quiso gritar pero Hades se lo impidió y le dijo que le diera tiempo de hablar y explicar las cosas.
—Escúchame bien hija, en estos momentos, una horda de guardias se dirigen aquí —Hades fingió un tono de desesperación.
—¿Cómo se enteraron que estábamos aquí? —preguntó nerviosa Platinum
—Alguien los vio en el lago... escúchame muy bien, esos guardias no son nada parecidos a lo que se han encontrado, si te atrapan Diamond no podrá detenerlos, tenemos que irnos de aquí.
—¿Cómo se supone que crea en ti? Mandaste a un soldado loco a matar a Diamond...
Platinum tenía sus dudas pero Hades se justificó poniendo de pretexto que lo envió para una prueba que logró pasar y que por eso no los molestó. Usando toda su experiencia en manipulación emocional, finalmente logró que Platinum cayera en su truco. Aunque ella le pidió explicaciones del por qué no ayudar a Diamond, Hades le comentó que no podrían llevarlo al Inframundo porque los dioses sabios ya no se lo permitirían, además de ponerla en peligro.
Habían pasado muchas cosas y experimentado cosas nuevas, pero el instinto de conservación de Platinum fue más fuerte y decidió abandonar a su guía. Hades había explotado el lado más negativo de Platinum, su egoísmo. Dejando al único humano que consideraba amigo en la penumbra de la noche. Mientras se alejaba y venía a lo lejos cómo los guardias llegaron y se lo llevaron.
Lo único que a Diamond le preocupó al momento de ser llevado por los guardias, fue el paradero de Platinum ¿Se la habrían llevado primero? ¿Fue a pedir ayuda? O tal vez... lo había abandonado.
