Bueno chicos, hemos llegamos al final de esta historia.

Realmente espero les haya gustado esta pequeña obra así como a mi me encantó escribirla, realmente me siento muy alegre con el resultado.

Advertencia: Muerte de 2 personajes.

Agradecimientos: Quisiera agradecer infinitamente a la autora Cotton Blue quien fue la beta de esta historia. De verdad te agradezco de todo corazón el haberme ayudado (Dejo el link a su cuenta de Fanfiction en mi perfil). Tambien me gustaria agradecer a los administradores del foro, jamas crei que lograra sacar una historia de este calibre.

Recomendaciones: El final de la historia gana muchisimo mas si se lee escuchando el OST Undertale - Respite, no es obligado escucharlo y se disfruta igualmente, pero la experiencia es mucho mejor. En negrita y subrayada estará la palabra con la cual puedes iniciar a escuchar la canción, es altamente recomendable.

Y pues muchas gracias a todos los que dejaron su review, follower y favorito, de corazón muchas gracias.

No me queda nada mas que desearles una feliz tarde/día/noche y nos veremos en la próxima.

Adios :D


Capitulo IV: La princesa de Jubileo

El viento soplaba fuertemente en la cima del monte Corona, la nieve cubría toda la cumbre y la Columna Lanza estaba completamente sola, dando la bienvenida al siervo del inframundo y a su hija.

Platinum le pidió que la llevara al Inframundo desde el portal de la Columna Lanza, para observar por última vez el hermoso paisaje y sentir el viento helado golpear su cara, y como el templo estaba vacío gracias a su padre, Hades aceptó gustoso.

—Sé que es triste, pero es lo mejor para todos —tratando de animar a la princesa mientras salían de la cueva— Te prometo que te llevaré a la hermosa región de occidente con sus hermosas playas y...

—No me prometas cosas que no cumplirás —limpiando sus lágrimas y recordado lo sucedido anoche —, solo quiero volver a casa y dormir.

Hades sentía un poco de remordimiento en lo más profundo de su alma, la última parte que le quedaba de su alma mortal y humana, pero sabía que si no la llevaba al Inframundo, Giratina jamás le cumpliría la promesa que le había prometido.

Platinum no pudo evitar pensar en Diamond, en lo que le estarían haciendo en estos momentos y en cómo terminarían con su vida, mientras un sentimiento de culpa se apoderaba de ella. Algo que pudo notar al entrar al templo (y de lo cual su padre no se enteró) fue unas bolsas llenas de un polvo extraño pegadas a los pilares del templo, conectadas unas con otras por el mismo polvo, pero no les prestó atención y siguió con su camino.

Al llegar al templo de Giratina, Platinum decidió mirar por última vez el mundo normal mientras el viento agitaba su hermoso cabello dorado, suspirando al ver el reino de lejos y pensando en que jamás lo volvería a ver...

—¡Hace muchos años, Ho-oh dejó caer una de sus plumas en el reino de Jubileo, dándoles el regalo de la curación y la luz a los hombre de aquella época!

Tanto Hades y Platinum se encontraron desconcertados por la misteriosa voz que provenía de por el otro lado del monumento a Giratina, pero que la chica creyó reconocer esa voz.

—¡Mientras esto ocurría, la reina cayó terriblemente enferma y el rey ordenó crear un té especial con la pluma de Ho-oh, con ese té la reina se recuperó rápidamente y pudo dar a luz a su hija! —el chico que recitaba un libro de historia salió, revelando su identidad.

—Pearl… —Platinum se sorprendió de encontrar al amigo de Diamond tan lejos.

—La hija nació con cualidades especiales; su pelo era muy largo, cambiaba de color dependiendo del día y la noche, podía curar cualquier herida con tan citar la melodía del dios del sol, pero esa niña fue robada por el dios del Inframundo... Hades —Pearl cerró el libro ante la mirada sorprendida de ambos.

Hades como un impulso trató de lanzarle un ataque a Pearl, pero éste lo esquivó rápidamente y tomó un nuevo tipo de ballesta, con la cual logró disparar a los brazos del siervo y clavarlo en la pared por un tiempo limitado.

—Escúchame Platinum, tenemos que movernos rápido —Pearl se acercó a una Platinum completamente paralizada.

—¿Qué se supone que está pasando?

—Que estoy ayudando a alguien que no debería ayudar —volviendo a lanzar otra flecha al brazo de Hades para retenerlo más tiempo— Debes volver al reino antes de que maten a Diamond, Rapidash está afuera de aquí y te llevará al coliseo, pero date prisa... princesa de Jubileo.

Platinum seguía shockeada por la revelación que Pearl le había dicho, pero su cerebro volvió a la realidad y sin perder tiempo, corrió fuera del templo para encontrarse con Rapidash y montarlo para ir a por Diamond y por sus verdaderos padres, por primera vez en su vida comenzó a entender todo. Aunque algunas cosas no le quedaron claras, no tenía mucho tiempo para preguntarse el por qué de las cosas.

Usando sus poderes como último recurso, Hades logró zafarse de la flechas y atacar a Pearl directamente lanzándolo contra un pila— Maldito seas, Pearl de Iris, acabas de ganarte la ira del Infierno —poniéndose en posición de ataque para matar a Pearl.

—Justo eso es lo que esperaba...

Pearl lanzó una flecha a una cuerda que mantenía una gran roca, siendo ésta disparada contra Hades, dejándolo completamente neutralizado, tratando de quitarse la roca.

—El emperador me dijo que había hecho un buen servicio y me mandó a proteger a Platinum y a Diamond —tomando una antorcha que se encontraba en lo alto de un pilar— Y aprovechando su armamento, me traje un poco de esa sustancia a la que todos le temen... pólvora

Entonces él pudo verlo, todos los malditos pilares del templo tenían una bolsa de pólvora. Conocía perfectamente la potencia de ese material, si eso explotaba, el templo se vendría abajo— No te atrevas, si detonas esto, tú morirás.

—En primera instancia tendrías razón... pero una vez el emperador me dijo "En la vida tienes dos opciones; morir por hacer el bien y tu nombre perdurar o correr por vivir un día más" y yo ya tomé mi decisión... adiós Blue... —susurrando por última vez.

Pearl lanzó su antorcha hacia uno de los costales de pólvora, empezando así la cuenta regresiva. Desde lo lejos pudo verse y oírse las múltiples explosiones que se dieron en el templo. Uno a uno los pilares comenzaron a debilitarse hasta que finalmente todo el techo se derrumbó y comenzó a incendiarse. La explosión fue lo suficientemente fuerte como para lanzar algunos fragmentos hasta las faldas de la montaña, donde Platinum volteó aterrada por las llamas y el fuego que emanaba de un templo en ruinas.

Pearl no alcanzó a salvarse, su cuerpo quedo completamente aplastado por el techo del templo sin dar ninguna señal de vida. Hades, por su parte logró sobrevivir, la magia que Giratina le dio le brindaba de inmortalidad, pero su casco fue completamente destruido y dejó al descubierto un rostro completamente desfigurado y horripilante, algo que ningún ser humano en la faz de este mundo podría describir. Debilitado por la explosión, sacó el cuerpo de Pearl de los escombros y lo lanzó fuera de la montaña, estaba completamente furioso por la humillación que un simple humano le había dado. Pero su preocupación era Platinum y fue directo al coliseo para atrapar a Platinum y finalmente encerrarla de por vida en el Inframundo.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

La sentencia contra Diamond fue directa, pelear sin armas contra el más poderoso guerrero de todo el reino, el rey Helio. Mientras caminaba por el pasillo de los condenados junto a dos guardias reales, no pudo evitar en pensar en Platinum, haciéndose a la de nunca más volver a verla y que tal vez a ella ni le importaría, después de todo siempre fue un simple peón para ella, un vil guía.

Al terminar el grotesco pasillo, finalmente salió a la arena la cual contaba con ningún espectador, solamente la reina en su trono bebiendo vino. Se acercó a ella sólo para que ésta lo recibiera con insultos.

—Pero miren quién viene aquí, el bastardo ladrón que robó la corona de nuestra hija —con un tono que demostraba claramente estar borracha.

—Reina Ceres, yo nunca los he traicionado, Heracles fue quien robó la corona y trató de inculparme —tratando de explicarle lo sucedido.

—Eso es una vil mentira, tú mataste a nuestro mejor discípulo Heracles, él sólo quería hacer justicia por nuestra pobre hija, pero tú, sucio huérfano de pacotilla, no has hecho más que traer desgracias a este reino.

—Ceres... —una lagrima salió de sus ojos azules de Diamond— Heracles fue poseído por Hades para que se llevara a Platinum... ¡Su hija es la princesa de Inframundo y en estos momento ellos está volviendo al infierno!

—Basta de tus estúpidas mentiras, haz profanado el honor de nuestra hija por última vez —volteándose y moviendo el brazo en señal de ataque— Destrúyelo.

En esos momentos una puerta de metal se abrió para dejar entrar al máximo guerrero del reino, Helios, quien con su espada y escudo de platino trató de embestir a Diamond pero éste logró esquivar su ataque— No seguiremos soportando tus insolencias —fueron sus palabras antes de volver a golpear a Diamond con su espada.

Diamond sólo tenía una opción; esquivar todos los golpes esperando la oportunidad perfecta para escapar de ese lugar. Pero en el fondo sabía que probablemente moriría en ese lugar.

Lo que él no esperaba es que su espada y escudo cayeran hacia la arena, cosa que no desaprovechó y tomó su armamento para posteriormente neutralizar el ataque de su oponente. —Diamond, tienes que ganar esta pelea —fue lo que escucho antes de atacar al rey y dejar el escudo roto, era la voz de a quien prometió proteger, Platinum.

La chica logró vencer a todos los guardias con sus poderes y por fin darle sus armas a Diamond, aunque peleara con su padre, no le parecía justa la pelea. Lo que ella no sabía era que Hades había llegado y se acercó a ella, asustándola por su horrible rostro —Escúchame estúpida niña, volverás conmigo al Inframundo y jamás volverás a ver a estos sucios humanos —acercándose peligrosamente a Platinum, quien sólo le respondió con su fuerte resplandor para alejarlo.

Diamond estaba preocupado por dos cosas, que el rey no lo mátese, y que Hades no se llevara a Platinum. Su plan era dejar inconsciente al rey golpeándolo en la cabeza con el escudo y después ir a ayudar a Platinum.

Hades logró parar el resplandor usando su magia para encerrarla en una esfera de oscuridad, momento el cual su pelo se volvió dorado y la luz que emitía se disminuyó al grado de que Hades pudo acercarse a ella y mostrarle la batalla que estaba a punto de terminar.

Diamond logró destruir el escudo de Helios y se aproximó a él, en un último ataque el rey logró inclinarse lo suficiente para que Diamond saltara confiado para golpearlo efectivamente. El escudo apenas logró tocar la cabeza del rey. Del estómago del chico comenzó a salir sangre que ensució la espada blanca del rey [1]. Un grito desgarrador se alcanzó a escuchar de la esfera de oscuridad, transmitiendo los sentimientos más grandes de desesperación y angustia por ver a alguien amado besando a la muerte. Helios lanzó a Diamond al suelo, su trabajo finalmente había terminado y se alejó del moribundo para inclinarse ante el siervo de Giratina —Señor Hades, he cumplido la tarea que me encomendó.

Platinum estaba hecha un mar de lágrimas, con mucho dolor lanzó el resplandor más fuerte que pudo, tan fuerte que pudo destruir y dejar a todos los presentes (excepto a Platinum y Diamond) ciegos por unos minutos, momento que aprovechó para saltar a la arena y reunirse con él, tomando su mano y mirándolo a los ojos.

—Por Arceus, Diamond —empapando con sus lágrimas la herida del chico.

—Nunca fui bueno en las peleas —tosiendo sangre y debilitándose— lamento no poder cumplir mi promesa...

—No digas eso, te curaré y...

Antes de que ella pudiese terminar de hablar, Diamond tomó la espada que tenía y logro cortar el largo cabello de la chica de un tajo, momento en el cual la ceguera de todos terminó y Hades se encontró la trágica escena de cómo el cabello de la chica perdió su color negro profundo por uno azul oscuro y opaco.

En ese momento, el poder de su cabello había llegado a su fin, ya no podría iluminar nada, no podría manejarlo y... no podría curar a ningún humano. Diamond sabía de eso cuando Platinum dormía y por error cortó uno de sus cabellos y éste cambió de color, efectivamente el origen de sus poderes nacía de su pelo.

—¿¡Por qué lo hiciste!? —gritó enojada y desesperada al ver su pelo corto y sin su poder

—Hades sólo te quiere por tu poder de iluminar —tosiendo de nueva cuenta— De esta forma, te dejará tranquila.

—Pero ahora tú morirás y...

—No me importa —cerrando cada vez más sus ojos y con una voz más débil —Platinum, fuiste una increíble chica, me encantó viajar contigo, fuiste la única chica que pude considerar... una amiga —dando sus últimas palabras— Eres la chica más hermosa que he conocido, princesa Platinum...

Con esas últimas palabras, Diamond había dejado este plano, finalmente su corazón dejó de latir y murió en los brazos de Platinum, quien trató inútilmente de curarlo cantando su canción, pero no ocurría nada, el siervo caído había muerto.

Hades se enloqueció y trató de atacar a Platinum, pero fue detenido por una sombra que apareció abajo de él, de la cual salieron cuatro tentáculos que lo rodearon y comenzaron a drenar todos sus poderes que Giratina le dio. Mientras sus poderes se iban, su carne y huesos se comenzaron a convertir en polvo, y con sus últimas palabras dijo "Yo... sólo quería ver a mi niña..." mientras su cuerpo se desvanecía en la nada y la sombra desaparecía. Con Hades finalmente muerto, el rey y la reina volvieron a su estado normal y miraron con horror el cadáver de Diamond en el suelo, junto a una chica que se les parecía familiar.

Platinum lloraba desconsoladamente sobre el cadáver de la única persona que había conocido como un amigo de verdad, y se culpaba así misma de haberlo traicionado y no actuar para salvar su vida, la única persona que creyó en ella y protegió hasta el final, la única que le hizo sentir un sentimiento más fuerte que ningún otro.

Después de calmarse un poco, el rey se llevó el cuerpo del chico para que tuviera un funeral digno, él también se sentía profundamente culpable, su espada le había arrebatado la vida al más fiel siervo del reino de Jubileo, su cuerpo fue enterrado dignamente en los hermosos jardines del pueblo de Aromaflor, junto a su fiel compañero Pearl, cuyo cuerpo fue encontrado a las faldas del monte Corona. El emperador del imperio de Iris y parte del pueblo también asistieron al funeral, donde la bella dama llamada Blue lloró mucho la partida de Pearl y culpó a Platinum de su muerte. En las cruces de metal que se pusieron en sus tumbas, Platinum puso su collar y el de Diamond en la cruz del siervo, en señal de la unión que alguna vez tuvieron la princesa y el guía.

Platinum volvió al reino junto a sus padres, quienes la recibieron con mucha alegría y amor después de tanto tiempo de que ella estuviera perdida. Pero la muerte de Diamond seguía doliendo en los corazones de todos, Platinum lloraba gran parte del tiempo al recordar a su amigo, y aunque ahora tenía todo lo que había querido, sabía que el precio que tuvo que pagar fue muy alto, su único amigo murió protegiéndola y al primer hombre que conoció como padre tambien había muerto. Por primera vez aprendió el dolor que puede causar el egoísmo. Estando completamente deprimida, nunca salió del castillo y nunca socializó con nadie, sólo con sus padres.

A días de celebrar su siguiente cumpleaños, Platinum les pidió a sus padres, erigir un monumento para Diamond y Pearl, ellos aceptaron gustosos. El lugar indicado fue a las afueras del bosque Vetusto. Platinum lo diseñó perfectamente, Diamond le recordó mucho a Dialga y a Pearl lo relacionaba con Palkia, después de todo sus iniciales y sus nombres estaban relacionados con esos dioses y recordando su batalla en el templo Sinjoh, su estatua era la de un Palkia fusionado con un Dialga y en la descripción decía "Palkia y Dialga dieron origen a este mundo, tiempo y espacio formaron el universo, así como dos chicos lograron consolidar el reino de Jubileo y reunir a la princesa perdida con sus padres. En honor a ellos, Diamond y Pearl de Jubileo"

El mismo día de la inauguración de la estatua y el mismo de su cumpleaños, Platinum visitó la tumba de Diamond para llevarle flores, el viento movía suavemente su corto pelo azulado mientras que las flores arrojaban algunos de sus petalos, Platinum dejó su ofrenda en la cruz de su amigo y comenzó a arrojar algunas lágrimas.

—Ya ha pasado un año desde la pelea con el rey, los reyes me recibieron muy felices aunque tu partida les dolió mucho, más a mi padre, pero creo que ha encontrado alivio en tenerme de nuevo —suspirando y tragando saliva mientras las lágrimas se resbalaban de su rostro— La única que no encuentra alivio soy yo... no tuve la oportunidad de disculparme por todo lo mal que te traté y lo egoísta que fui...

Platinum cubrió su cara con sus manos mientras comenzó a sollozar, el remordimiento de nunca haber podido disculparse en aquel hecho trágico y el saber que pudo haberle salvado la vida la mataban por dentro— Me hubiese gustado haber podido probar tus bizcochos de canela, me dijo mi madre que eran deliciosos —cayendo finalmente al suelo y comenzando a llorar de impotencia y dolor, destrozada y moralmente devastada por el hecho, dejando ver en sus brazos unas heridas en los brazos, prueba inequívoca de querer suicidarse.

De pronto, ella sintió un viento todavía más cálido, un viento de serenidad y alivio, como si Diamond estuviera en ese lugar de alguna manera, apoyándola desde algún otro lado. Al sentir ese calor reconfortante, Platinum se levantó y miró al cielo.

—No... no debo hacer esto, no es lo que tú hubieras querido —limpiando sus lágrimas— Tú diste tu vida por mí, tú te sacrificaste por mí, no cometeré el error de desperdiciar algo por lo cual tú diste tu vida. Diamond de Jubileo, te prometo que seré la mejor reina que este reino haya tenido jamás y todo por ti... gracias.

Platinum con lágrimas en los ojos se fue de las tumbas, decidida a usar el regalo de la vida y la libertad al máximo, un regalo que le costó la vida a su único amigo, y que la llevaría no sólo a convertir el reino de Jubileo en el más próspero, sino en dar las piezas necesarias para la unificación de toda una región y más importante aún, llevarlos inevitablemente al descubriendo de nuevas tierras que jamás hubieran podido ser descubiertas si ese trágico evento nunca hubiera comenzado; el día en que un siervo caído ayudó y protegió hasta el ultimo dia de su vida a la hija del sol.


[1]: Como no quiero que me pase lo del efecto "Anciana" comprobé de mil maneras y me di cuenta de que si es posible un ataque así, solo necesitas la velocidad suficiente.

Gracias por leer.

Nos vemos ~