¡Muchas gracias a todos por su apoyo! Gracias a los comentarios puedo saber si el fic va bien o mal, por tanto el proceso de escritura se vuelve más sencillo para mí, sigan así~
Aquí les dejo el siguiente capítulo.


Al mes siguiente.

Ravio había ganado fama destacando entre los mercaderes del pueblo, los cuales no tenían la oportunidad de visitar otros países y conocer sobre armas extranjeras como él lo hacía, por lo que el Consejero real de la mismísima Princesa Zelda lo llamó a tasar una nueva espada que el herrero había forjado con los mejores materiales del reino como regalo del decimoctavo cumpleaños de la princesa.

- ¡Esta espada es perfecta! - exclamó el Ravio sosteniendo la espada con emoción. Realmente adoraba su trabajo de tasador (y el dinero que le traía) – He visto miles de espadas, ¡pero esta es única! La hoja es delgada pero tan fuerte como para romper una roca. La empuñadura tiene un agarre fácil y la longitud es la perfecta para balancearse con gracia. Es una pena que Su majestad sólo vaya a tenerla de adorno. Una espada como esta debería estar en manos de un experimentado guerrero -

- Oh, lo será. Eventualmente – dijo el Consejero mientras sonreía complacido de que la espada fuera un éxito – En este reino tenemos una tradición, la cual, al cumplir dieciocho años los príncipes, en este caso la Princesa Zelda, se les otorga una espada especial que entregarán al caballero el cual que gane su confianza -

Al escuchar aquello, Ravio no pudo evitar imaginar a Link como el dueño de tal magnifica espada. Es decir, no porque Link le cayera bien tenía favoritismo hacía él, más bien, ya había conocido a otros soldado y eran bastante torpes y algunos hasta incompetentes, y de los que hacían bien su trabajo, el rubio era el que mejor lo hacía. Si alguien merecía una espada así ese era Link.

- ¿Puedo saber cuál es el nombre de esta increíble espada? -

- Su nombre es la Espada Maestra -

- Un nombre el cual le queda perfecto, ¿no es así, Shirio? - la pequeña ave pió alegre y después aterrizó entre sus orejas de conejo.

Al terminar de evaluar la espada, se despidió del Consejero real con una solemne reverencia y se encaminó hacia la salida del castillo guiado por un guardia, pero antes de cruzar el portón se vio interceptado por una muchacha de larga melena rubia.

- ¡Un momento, por favor! – la chica, agitada de haber corrido, se situó frente a él y tomó una bocanada de aire - ¡Tú debes ser Ravio! - sonrió.

- Y usted, bella dama, debe ser la Princesa Zelda – dijo Ravio inclinando el torso, ciertamente sorprendido de que la realeza lo conociera.

- Te agradezco mucho que hayas venido a ver la Espada Maestra. Ahora estoy segura que el día de la ceremonia de entrega todo será perfecto -

- ¡No me diga que ya eligió a un caballero! – la princesa se ruborizó – ¡Oh! Ya veo, es un secreto... - sonrió con cierta picardía.

- N-no, bueno, sí... Tengo a alguien en mente, pero no es oficial. Es decir, todavía falta bastante para mi cumpleaños – rió - Pero me parece que tú conoces a esa persona -

- ¿En serio? - Ravio se llevó una mano a la barbilla. ¿Podría la princesa estarse refiriendo a Link? Aún así, se hizo el desentendido – No se me viene nadie a la cabeza -

- Uh... - la princesa, con rostro atribulado, lo tomó de un brazo y lo llevó lejos a donde nadie pudiera escucharlos – Que esto no salga de aquí – dijo con un dedo cruzando sus labios – Mi intención es entregarle la Espada Maestra a Link – Ravio, lejos de sorprenderse, asintió con la cabeza por su sabia decisión – Él representa todo lo que un Caballero de Hyrule debería ser: leal, valiente, dispuesto a arriesgarse por otros. Link es digno de mi admiración y respeto -

- Sí, en eso estoy en total acuerdo con usted. Mi única duda es, ¿por qué me lo dice a mí si se supone que es un secreto? -

- ¡Ah! Sé que Link y tú son buenos amigos. Él me lo dijo. Pensé que sería lindo que lo supieras antes que él para que continúes apoyándolo como lo haz hecho hasta ahora -

- ¿Apoyándolo? - repitió confundido. No recordaba haber hecho nada en especial, de hecho, juraría que era lo contrario, que Link solamente gastaba su tiempo con él.

- ¡Claro! Tu amistad es muy importante para él – dijo con ternura, entonces continuó algo más seria - ¿Sabes? Como Link siempre está rodeado de chicas, es difícil que otros caballero se le acerquen. Siempre ha sido así desde que éramos niños. Supongo que tienen envidia... - suspiró dolida – Eres el primer amigo que tiene. Y por eso te estoy muy agradecida – bajó la cabeza con respeto.

Ravio seguía confundido. La princesa dijo que eso pasaba desde que eran niños...

- ...¿Ustedes se conocen desde hace mucho tiempo? -

- Sí. Somos amigos de la infancia. Por eso sé que desde que llegaste a la villa él ha estado más animado. Incluso fue él mismo quien abogó sobre tus habilidades para tasar armar – la princesa se sobresaltó asustada al darse cuenta de algo - ¡Ah! Espero que no creas que le daré la espada a Link sólo porque seamos amigos -

- No se preocupe, princesa. Yo jamás dudaría de su buen juicio. Además, me atrevo a decir que la gente del pueblo, yo incluido, creemos que es la elección correcta -

- En verdad que tienes una manera muy Propia de hablar, justo como dijo Link – sonrió encantada - Me alegra que hayamos podido conversar. Ahora, temo que debo volver a mis deberes, si me disculpas... Nos encontraremos de nuevo en alguna otra ocasión – la princesa, en vez de hacer una despedida formal, alzó el brazo y lo agitó de manera infantil.

Ravio respondió con el mismo gesto y la observó retirarse antes de que él comenzara a hacerlo también.

Mientras caminaba de regreso hacia su hogar recordó como la princesa Zelda habló de Link con tanta devoción que... ¿estaría ella enamorada de él?

Zelda era una princesa, pero seguía siendo una mujer como cualquier otra; la mitad de las chicas del pueblo también estaban enamoradas de Link. La diferencia allí era que la princesa era su amiga, las otras chicas no.

Ravio suspiró con fastidio, no estando seguro de por qué. Link alguna vez le había comentado que tenía una amiga, pero solamente la mencionó una vez y hace mucho tiempo, así que lo olvidó por completo hasta ese momento. Quizás el rubio quería ocultar el hecho de que se trataba de la princesa Zelda, o tal vez quería evitar preguntas del tipo "¿que hay de tus otros amigos?".

O tal vez... La princesa Zelda era la chica que a Link le gustaba, y por vergüenza no la había vuelto a mencionar, y seguro también ella era la razón por la cual le había preguntado sobre cómo saber cuando le gustas a alguien... Sintió una punzada en le pecho. Entonces supo que no quería volver a pasar por eso: enamorarse. Tenía demasiadas cosas que hacer antes de conseguir su libertad como para preocuparse por cuestiones banales.

- Tiempo sin vernos – escuchó la voz socarrona de un hombre y Ravio levantó deprisa su mirada.

- ¡S-Señor Yuga! - exclamó aterrorizado, comenzando a temblar a la vez que Shirio se escondida en el cuello de su bufanda.

El hombre, quien iba vestido con un elegante traje loruleanos y maquillaje en el rostro un tanto exagero, a tal punto de parecer una especie de payaso, sumando su cabello rojizo que caía en rollitos; lo miró molesto.

- Tengo más de una hora esperándote aquí, ¿vas a dejarme pasar o que? -

Ravio enseguida hizo caso y abrió su tienda.

Continuará.


Sugerencias, quejas, mentadas de abuela, publicidad spam, compra-venta de armas de destrucción masiva; dejen reviews.

Reanudando sección: ¡Publicidad barata a mis otros fics!
¡Ya está subido el capítulo 8 de Balada del Héroe, y el capítulo 13 de Final Fantasy VII Randomness (SephirothXCloud)!