En este cap ya conocemos los sentimientos de Link~
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Link no estaba seguro de cómo había sucedido, simplemente pasó y se dio cuenta el día que sus mejillas comenzaron a arder con la sola mención de Ravio. Ni siquiera conocía el rostro de éste a causa del gorro de conejo que jamás se quitaba y apenas si sabía un poco de su pasado, pero estaba seguro de que el tendero era un buen chico y que hacía todo lo posible por ayudar a otros aunque fingiese ser un tacaño. Incluso lo había visto varias veces regalarle monedas a los niños y comida a indigentes durante su patrullaje alrededor del pueblo.
Le gustaba pasar tiempo con él, hablar de temas tanto importantes como insignificantes. Aunque había veces en las que el tendero se encontraba de mal humor, el rubio sabía que con hacerle unas cuantas preguntas aleatorias podría contentarlo. Ravio siempre tenía una respuesta para todo, y para lo que no sabía, contestaba con una broma divertida. Eso era lo que le fascinaba de él; su espontaneidad y su manera tan innecesariamente formal de decir las cosas, le hacía ver el mundo desde un punto de vista más crítico, de vez en cuando de una manera un tanto pesimista pero que no dejaba que eso le afectase. Lo que de verdad le desanimaba era que Ravio se dirigiese a él con ese apodo tan despectivo, que si no supiera que lo hacía por amistad le molestaría de verdad. Claro que también tenía mucha curiosidad de cómo sería su rostro, pero no pretendía presionarlo. Quizás tenía una llamativa cicatriz o alguna deformidad, en cualquiera de los dos casos, a Link realmente no le importaba.
Aún recordaba el día que, hablando con su amiga Zelda, planteó un escenario hipotético sobre como se sentía respecto hacia una persona, a lo que la princesa, sin dudarlo, le dijo que debía estar enamorado para segundos después preguntarle de quién se trataba.
- N-no conoces a esa persona... - contestó haciendo ademanes desesperados con las manos, queriendo evitar más preguntas. Era la primera vez que se sentía así por alguien y no estaba seguro de qué debía hacer.
- ¿"A esa persona"? - repitió la princesa, confundida. Se llevó un dedo a la barbilla, lo pensó un momento y entonces abrió la boca con sorpresa - ¡No me digas que te enamoraste de un chico! -
- ¡¿Q-Qué!? ¡¿cómo lo sabes?! - inquirió atónito. A veces creía que su amiga era una especie de bruja, pues siempre adivinaba lo que estaba pensando.
- ¡Es que eres muy obvio...! – resopló indignada para luego explicarlo – Evitaste utilizar el género. No lo harías si se tratara de una chica... Umm. Pero, dime, ¿quién es? – sonrió con complicidad – ¿No estarás enamorado de aquel chico de que tanto me has estado hablado? ¿El tal Ravio, eh? - Link no tuvo que contestar para que su amiga supiese que había acertado - ¿Y te le vas a declarar? -
Aquella vez Link contestó que sí...hace semanas. No se atrevía a hacerlo aún. No quería arruinar su amistad con el tendero. Si las cosas no salían como lo esperado, Ravio se alejaría de él y eso lo dejaría devastado.
Además, lo más seguro es que Ravio ni siquiera pensara en él de esa forma, pues jamás había mostrado interés. Link estaba consciente de que su aspecto físico atraía a muchas chicas, pero los chicos siempre le tenían celos porque las chicas que les gustaban no les hacían caso por su culpa. Ravio era demasiado inteligente como para preocuparse de eso, ya lo había demostrado siendo su primer amigo, por eso no quería arruinar aquella relación. Lo hacía feliz solamente estar a su lado.
Pero entonces todo se complicó con aquella chica, ¿Hilda se llamaba? Cuando llegó a interrumpir su cita abalanzándose sobre Ravio y éste la abrazó de vuelta.
- Señor Héroe, lo siento...- dijo Ravio con voz apenada. Link lo sintió más, sobre todo porque hacía segundos por fin lo llamó por su nombre – Tengo una visita que atender. ¡Ah! Puedes quedarte con la máscara – agregó enseguida.
- Lamento haberlos interrumpido – dijo la chica volviéndose hacia él con una reverencia, mostrando así un bonito pero percudido vestido blanco con púrpura.
La chica era guapa, sin embargo, tenía facciones duras que la hacían parecer enojada a pesar de la serenidad con la que se expresó. Sus ojos eran de exótico color carmesí y su cabello morado era tan largo que le llegaba debajo de la cintura. Era obvio que era extranjera, seguramente de Lorule, igual que Ravio, lo cual explicaría porque lo trató con tanta familiaridad.
Vio como Ravio tomó a la chica de la mano y comenzó a tirar de ella con prisa, seguramente se dirigían a su tienda. Link no pudo hacer otra cosa mas que mirarlos marchar.
Ravio se sintió extremadamente culpable de dejar a Link atrás, pero quería saber que diablos hacía Hilda en Hyrule. No obstante, algo en la mirada de la chica le adelantaba que había problemas.
Por su parte, Shirio rodeaba felizmente a la muchacha y ésta le correspondió con una gentil sonrisa.
- Hilda, ¿qué haces aquí? - preguntó con cautela cuando llegaron a la tienda, no estando seguro de cómo la chica le respondería. Hacía al menos tres años que no se veían, cuando la dejó...
- Veo que sigues escondiendo tu rostro – comentó la chica con una sonrisa triste – No te preocupes. Ya he superado lo nuestro. Tardé un tiempo, pero entendí que lo único que yo hacía era retenerte a mi lado. Y lo siento mucho -
- Hilda... - la miró con sorpresa. La chica había madurado – No tienes nada de qué disculparte... -
- Antes de que sigamos con esta conversación, necesito decirte algo urgente. Es sobre Yuga -
- Oh, ¿te refieres a su galería de arte? -
- Sí. Ya deberías haber intuido que se trata de otro de sus tantos fraudes, así que ¿por qué piensas aliarte con él otra vez? Aquí en Hyrule tienes una buena vida – cuestionó molesta y algo confundida.
- ¿Pero cómo es que...? -
- Oh. Llegué aquí hace un mes – contestó antes de que terminara de pregunta, bajando la mirada – Yuga me mandó a confirmar el rumor sobre la Espada Maestra para robarla – Ravio se sintió palidecer. Era lo que se temía - Yo no sabía que tú te encontrabas en esta villa, así que cuando te vi pensé en acercarme, pero... no me atreví -
- ¿Por qué? -
- Ravio – lo miró seriamente - Tú lograste lo que los demás no pudimos; escapar de Lorule, escapar de Yuga. No quise ser un mal recordatorio para ti. Tu deuda con él está casi pagada, no dejes que te controle de nuevo -
- L-lo sé... pero no creo tener un futuro aquí – admitió cabizbajo – Además, es obvio que aún no me libro de Yuga, sino no habría venido hasta aquí a reclutarme. Pero ya no importa. La razón por la que vine aquí en primer lugar fue para ganar dinero de forma honesta para el orfanato en el que crecimos, así los niños no tendrían que depender de Yuga como pasó con nosotros. Pero es difícil... -
- Lo sé, y es muy noble de tu parte – sonrió con tristeza – Pero tienes que seguir intentando. Hazlo por nosotros, hazlo por ese caballero...Link, ¿es tu amigo, no es así? Por lo que he visto de él sé que es buen chico, estoy segura que si le cuentas todo él estaría feliz de ayudarte -
- ¡N-no! ¡Ni hablar! - replicó enseguida – ¡Él no tiene nada que ver en esto! No tiene por qué saberlo -
- De acuerdo, lo que digas... - suspiró ladeando la cabeza de manera negativa – Sólo digo que los demás y yo tenemos un plan para dejar a Yuga en evidencia, así podremos vivir tranquilos, y tú no tendrías que regresar a Lorule ni alejarte de tu nuevo amigo... -
- ¿Cómo? - inquirió incrédulo.
- Te lo diré, pero necesitamos un lugar más privado – dijo mirando hacia todos lados, como si temiera que las paredes tuvieran oídos.
- Umm... Tengo un sótano, en donde guardo mi mercancía – señaló una puerta con el pulgar.
- Hablemos allí -
Continuará...
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